MONSEÑOR FRANCISCO OLGIATI
EL SILABARIO DEL CRISTIANISMO
Libro de estudio y de meditación, no sólo para hombres pequeños, sino también para hombres grandes, no para ser leído en el tren o en medio del bullicio, sino en el silencio y el recogimiento, palabra por palabra, sin saltar de una página a otra, como lo haría el hermano Mosca del Convento de San Francisco.
Capítulo Quince
EL MÁS ALLÁ
Continuación…
5
El juicio universal
El amor infinito de Dios no se conformará con glorificar el alma de los hijos fieles, ni su justicia se limitará a castigar el alma de los hijos rebeldes.
También el instrumento de nuestra santificación y de nuestra condenación, nuestro cuerpo, al fin del mundo será llamado a recibir el premio o el castigo.
Como Cristo resucitó al tercer día de su muerte, también nosotros resucitaremos y conforme lo ha revelado Jesús, todos seremos convocados para el solemne y último juicio, el Juicio Universal.
En medio de la confusión de los réprobos y la alegría de los escogidos, Jesucristo, Cabeza de la Iglesia, celebrará su definitivo triunfo, agitando la bandera de la Cruz.
Entonces habrá terminado la escena de la tierra; la historia de la humanidad será clausurada con la victoria de Cristo (siendo éste el significado grandioso de aquel último día); el Purgatorio habrá terminado; el Infierno encerrará para siempre a los condenados; en el Paraíso, los hijos de Dios serán abismados en el océano de la Divinidad y resplandecerán con el mismo resplandor del Sol divino.
Sobre la tumba de un pensador francés, el Padre Gratry, el Cardenal Perraud cantaba así la feliz inmortalidad del alma cristiana:
«Cuando en una hermosa noche de verano se ve, desde las playas del mar, descender lentamente el sol en el horizonte lejano, llega un momento en que el globo de fuego se arroja sobre las ondas y parece extinguirse. Pero no deja de ser una ilusión. El sol no se extingue; continúa su radiante carrera y va a iluminar otros mundos».
Pues bien, también las almas, hechas de luz y de paz, también el cristiano parece extinguirse con la muerte y sumergirse en el mar de la nada; sin embargo, se hace más luminoso y penetra en el mundo de las claridades inmortales.
Ahora nuestra débil mirada no llega hasta allá arriba; pero pasará el invierno y vendrá la primavera. Aquel día el germen de la gracia se abrirá para nosotros en una flor de gloria; y el Hijo de Dios viviente, Cristo Salvador, de cuyo Cuerpo Místico seremos miembros, nos unirá a su Padre, mediante el amor del Espíritu Santo.
Nuestra divinización se habrá cumplido, y nuestro gozo será eternamente perfecto.
***
RECAPITULACIÓN
1. El alma es inmortal; separándose del cuerpo, ya no podrá cambiar el estado en que se encuentre en el momento de la muerte. No habrá entonces posibilidad alguna de arrepentimiento reparador o de adquisición de nuevos méritos.
Por lo tanto, la muerte es el momento del que depende la eternidad.
2. El que muere sin gracia, en pecado mortal, es condenado al Infierno, o sea a la separación eterna de Dios (pena de daño) y a otros tormentos (pena de sentido).
3. El que muere en gracia, pero tiene culpas veniales, o una pena temporal que cumplir por los pecados cometidos, va al Purgatorio y allí permanece hasta que la Justicia divina sea satisfecha.
4. Los que mueren, en gracia y no tienen ni culpas veniales, ni penas que purgar —como también las almas del Purgatorio, terminada su expiación— son admitidos en el Paraíso, o sea, a, la visión intuitiva de Dios, al amor perfecto e inmutable, a la felicidad completa. El grado de visión, de amor y de felicidad está en proporción al grado de gracia adquirido en la tierra.
5. Al final de los tiempos, en el Juicio Universal, Jesucristo clausurará la historia de la humanidad y tendrá su Justo y completo triunfo. Todos los hijos de Dios, fieles en las pruebas de esta vida, constituirán con Jesucristo la Iglesia Triunfante, y mediante el Hijo, estarán unidos al Padre con el amor del Espíritu Santo por los siglos de los siglos y vivirán en la alegría de la divinización completa.
***
CONCLUSIÓN FINAL
Quizás, al principio de este Silabario del Cristianismo, alguno de mis lectores tenía las nociones fundamentales de la religión, pero las tenía en desorden, casi diría, vagabundas y errantes como desbandado rebaño de ovejas.
Debería ahora brillarnos en la mente una idea única, central, viva, que organice en un todo las diversas enseñanzas y doctrinas de la fe y de la moral católicas: esto es, la idea de nuestra elevación al orden sobrenatural, a la dignidad de hijos de Dios, destinados a la unión con Dios mediante la gracia en la tierra, y la gloria en el Cielo.
Partiendo de esta verdad fundamental hemos echado una mirada a la historia humana, a la caída original, al Redentor, a la Revelación, a la Trinidad sacrosanta, a la Encarnación, a la Iglesia, a los Sacramentos, a la jerarquía, a la oración, a la naturaleza, a la actividad humana, al dolor, a la muerte y al otro mundo.
Y nos ha parecido que cada uno de estos tópicos se ilumina a sí mismo, ilumina a los otros, a la vez que recibe luz de todo el conjunto, de tal manera que se tiene la impresión de habernos sumergido en un mar de luz.
No sería difícil que antes de leer este libro no se descubriera unión alguna entre los dogmas, o entre los dogmas, la moral y la oración, entre lo natural y lo sobrenatural, entre la cultura sagrada y la profana, entre la fe y nuestra actividad cotidiana; en cambio, ahora se siente una sola armonía, resultante de miles de voces que expresan un pensamiento idéntico y divino: se empieza a conocer la verdadera solución del problema de la vida. Lo sobrenatural era tal vez ayer una palabra, para nosotros, privada de sentido o de exigua importancia. De hoy en adelante debe ser la preocupación mayor y el alma de nuestra alma.
¿Conseguirán su objetivo mis páginas?
Así lo espero. Y hago votos para que a esta obrita le suceda lo que tanto extasiaba a Contardo Ferrini al contemplar el Monte Rosa.
Refiere su biógrafo Pellegrini que aquella alma grande sentía una profunda y justificada predilección por el más hermoso de los montes de Italia.
El Monte Rosa vuelve hacia Italia
«su frente vasta y majestuosa, resplandeciente de eternos ventisqueros. Observa con sublime mirada a los montes menores que se alinean en larga fila a sus flancos en forma de corona o se agazapan a sus plantas y disminuyen en progresión continua a medida que se alejan, hasta perderse en la interminable llanura del Po de verdegueantes praderas y doradas mieses maduras. Pero cuando nuestro bello sol de la mañana besa con sus primeros rayos esa cándida frente de nieves perpetuas, las nieves se incendian, y surge de entre los neveros un resplandor rojizo, que como llama de amor, ilumina la bella tierra de Italia.
He aquí el monte que amó Ferrini más que a ningún otro; ¡cuántas veces y con qué nostálgicos afectos lo contemplaba desde los bastiones de Milán, por la mañana, cuando empezaba a incendiarse hasta coronarse de luces y mágicos resplandores!»
Yo ‘también he señalado en estas páginas un monte maravilloso, infinitamente más hermoso que el Monte Rosa: el monte de la fe y de la gracia, que nos invita a las divinas ascensiones.
Y hago votos para que el Sol, que irradia del Corazón de Cristo, bese estas páginas más frías que la nieve y los helados ventisqueros. Entonces, a todas las almas que están en búsqueda, se manifestará la belleza y la verdad del Cristianismo, el amor de Dios a los hombres y el deber y la necesidad de los hombres de amar sobrenaturalmente a Dios.
Fin de la Obra
ÍNDICE
PALABRAS PRELIMINARES A LA SÉPTIMA EDICIÓN
CAPÍTULO I
LA IGNORANCIA RELIGIOSA
1. Triple forma de ignorancia religiosa
2. Catecismo y apologética
3. La exposición orgánica del cristianismo
RECAPITULACIÓN
CAPÍTULO II
EL PROBLEMA DE LA VIDA
1. La vida desorganizada
2. La vida organizada
3. Las tres organizaciones posibles de la vida
RECAPITULACIÓN
CAPÍTULO III
EL ORDEN NATURAL Y EL ORDEN SOBRENATURAL
1. Definición de los dos órdenes
2. El hombre en el orden natura
3. El hombre en el orden sobrenatural
4. Dignidad de los hijos de Dios
RECAPITULACIÓN
CAPÍTULO IV
LA GRACIA
1. El don de la divinización
2. El don divino y los dones humanos
3. El manantial de la gracia
4. Los hijos de Dios
5. El valor de las acciones divinizadas
6. La gracia y el paraíso
7. Los siglos cristianos y la gracia
RECAPITULACIÓN
CAPÍTULO V
EL HECHO DE LA CAÍDA
I. Los Ángeles
1. Los Ángeles y el orden sobrenatural
2. Nosotros y los Ángeles
II. La caída del hombre
1. El hombre elevado y el hombre caído
2. Objeciones y respuestas
III. El pecado
1. La gravedad del pecado
2. Estado del pecador
RECAPITULACIÓN
CAPÍTULO VI
CRISTO EN LA HISTORIA
1. El concepto cristiano de la historia
2. Jesucristo y el pueblo hebreo
3. Jesucristo y los pueblos antiguos
4. La historia después de la venida de Cristo
5. Consecuencias prácticas
RECAPITULACIÓN
CAPÍTULO VII
LA BIBLIA
1. La inspiración
2. La lectura de la Biblia
3. Los protestantes y la Biblia
4. Lo sobrenatural y la Biblia
5. Métodos errados e incompletos
RECAPITULACIÓN
CAPÍTULO VIII
LA SANTÍSIMA TRINIDAD
1. El dogma trinitario
2. Una palabra de dilucidación
3. La Trinidad y los demás dogmas cristianos
4. La Trinidad y la vida sobrenatural
5. La Trinidad y la oración cristiana
RECAPITULACIÓN
CAPÍTULO IX
EL VERBO ENCARNADO, REDENTOR DEL MUNDO
1. El dogma de la Encarnación
2. La posibilidad de la Encarnación
3. El Verbo Encarnado
4. Motivos de la Encarnación
5. La Redención
6. La grandeza divina de Cristo
RECAPITULACIÓN
CAPÍTULO X
MARÍA
1. La Inmaculada, la Virgen, la Madre
2. La devoción a María y lo sobrenatural
RECAPITULACIÓN
CAPÍTULO XI
LA IGLESIA Y LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS
1 La Iglesia es un organismo, cuya cabeza es Cristo
2. El alma de la Iglesia es el Espíritu Santo
3. Los miembros de la Iglesia
4. La Comunión de los Santos
5. Las notas de la Iglesia
RECAPITULACIÓN
CAPÍTULO XII
LA IGLESIA Y LA UNIÓN SOBRENATURAL CON DIOS
I. La liturgia
1. Lo que no es la liturgia
2. Lo que es la liturgia
3. La liturgia y el dogma
II. Los Sacramentos
1. El número de Sacramentos
2. La definición de Sacramento
3. Los Sacramentos significan y producen la gracia
4. El sujeto y el ministro de los Sacramentos
5. Conclusión
III. El sacrificio y la comunión
1. La Santa Misa
2. La Comunión
IV. La Jerarquía
1. La Jerarquía y lo sobrenatural
2. El Papa
3. Los Obispos
4. Los Sacerdotes
RECAPITULACIÓN
CAPÍTULO XIII
LA VIDA CRISTIANA
I. El cristiano y la oración
1. La unión con Dios
2. Métodos y ejemplos
3. Objeciones y errores
4. Votos y esperanzas
RECAPITULACIÓN
II. El cristiano y la naturaleza
1. Los métodos en el estudio de la naturaleza
2. Consejos prácticos
RECAPITULACIÓN
III. El cristiano y la vida
RECAPITULACIÓN
IV. El cristiano y el dolor
1. De qué manera se puede sufrir
2. La solución del problema del dolor
RECAPITULACIÓN
CAPÍTULO XIV
EL CATECISMO DE LA MUERTE
I. Lo sobrenatural frente a la muerte
II. Los últimos Sacramentos
III. Agonía y muerte cristiana
IV. Después de la muerte
RECAPITULACIÓN
CAPÍTULO XV
EL MAS ALLÁ
I. Premisas necesarias
II. El infierno
III. El purgatorio
IV. El paraíso
V. El juicio universal
RECAPITULACIÓN
CONCLUSIÓN
