LETANÍAS PARA UN PESADILLA
Sobre una nota aparecida en «Avec l´Immaculè» hemos realizado algunas modificaciones y redactado algunos párrafos que a nuestro entender la hacen mucho más interesante y premonitoria, en momentos en que parece ser que los gestores de la tan ansiada Prelatura trabajan con denuedo y contra reloj.
Comencemos a prepararnos. Aprovechemos esta cuaresma para ir adaptándonos a la nueva situación. En este tiempo de oración, penitencia y mortificación Mons. Fellay y Mons. Di Noia se han preocupado en darnos suficientes elementos para que acumulemos gracias especiales en base a acerbísimas prácticas ascéticas. Gracias a ellos los TRADIS podemos someternos a mejores pruebas que las que nos dan el simple ayuno y la abstinencia. Podemos sumergirnos en una atmósfera de ensueño. Podemos incluso mortificar nuestro espíritu… ¿Qué digo? ¿mortificarlo? Mucho más que eso… Podemos TORTURARLO preparándonos para la pesadilla que ellos nos preparan.
Para el obispo Fellay, los herejes conciliares, son católicos. Esta es la razón por la que la Fraternidad San Pío X fue parte del GREC, que como su nombre indica, está integrado sólo por católicos (GREC: «Grupo de Reflexión entre católicos»). Es reconfortante pensar en esas reuniones de católicos hablando entre sí. Saber que un hereje puede ser católico, es realmente reconfortante. En el GREC, incluso hay antiguos miembros de la Fraternidad San Pío X que hace ya tiempo se pasaron al modernismo, como el P. Laffargue. Esto permitió volver a encontrase con algunos antiguos compañeros de aventuras, lo cual facilitó las cosas.
Monseñor Fellay y el Obispo Di Noia están de acuerdo en muchas cosas. Los anti-acuerdistas frenéticos y excitados como siempre, nos machacan cada día sobre el ecumenismo, la libertad religiosa, la cuestión litúrgica y tantas otras cosas más, pero en su empecinamiento se olvidan de ver todos nuestros puntos en común, puntos clave que tenemos en común con el Concilio como el culto a la Virgen María o el culto de los santos. Por lo tanto es bueno y necesario detener ese espíritu de división en la Iglesia. ¡Es un espíritu muy poco sobrenatural!
Pese a que ya hay abundantes bromas al respecto en Internet y blogs, queremos hacer nuestro aporte: Estoy seguro de que en el GREC, se comienzan las reuniones con una oración, por ejemplo, una decena del rosario de un misterio, probablemente de los «Misterios Luminosos».
Detengámonos entonces para reflexionar y orar…
Proponemos estas letanías que creemos que son mucho mejores:
Beato Juan XXIII, ruega por nosotros.
San Pío X, ruega por nosotros.
Beato Juan Pablo II, ruega por nosotros.
San Pío V, ruega por nosotros.
Virtudes heroicas del Papa Pablo VI, protéjannos.
Oración: Al meditar el reciente gesto de nuestro padre Benedicto XVI, concédenos Señor la gracia de asumir nuestras limitaciones para que llegados a este punto depongamos toda actitud refractaria y nos sumerjamos en este nuevo camino de unidad basado en nuestros puntos en común.
Amen / Así sea.
Nota: Es posible eliminar aquellas palabras que son tajantes y concluyentes y que hieren las sensibilidades de los que participan en esas reuniones, con el fin de evitar herir las respectivas sensibilidades. Pero no resulta posible elegir a los santos, diciendo «A este si le vamos a rezar juntos, pero a este no porque no estamos de acuerdo en que sea santo». A menos que el obispo Fellay en su ultra-secreto protocolo de 13 de junio de 2012, y gracias a su habitual prudencia, haya obtenido no sólo la elección exclusiva del rito de la Misa, sino también del culto a los santos. De ser así, estaríamos a salvo de esta pesadilla tras los muros de la Prelatura, cuyas puertas habrán quedado de este modo encadenadas por ese protocolo de acero.
Podríamos así, usar exclusivamente nuestro propio reglamento, nuestra propia misa, nuestros propios santos, etc, etc…. Todo esto estaría en vigor únicamente dentro del perímetro de la Prelatura. Estaríamos de este modo más o menos como los indios de las reservas… eso si, con un puñado de ensueños de RESTAURACIÓN en nuestras manos…
Y correríamos finalmente, su misma suerte.


