BIEN CON TODOS, MENOS CON LA IGLESIA

mustafa

Los 138 sabios musulmanes que en 2007 escribieron a Ratzinger después del discurso de Ratisbona, expresan: es «un último acto de servicio».

«Expresamos gran estima por Joseph Ratzinger después de la incomprensión». No hay mal que por bien no venga, se dice. Parece superada la polémica entre el mundo islámico y Benedicto XVI que suscitó en 2006 una mala interpretación del discurso que el Papa pronunció en Ratisbona. El diálogo, durante estos años, ha aumentado considerablemente, tal y como lo demuestra la carta que enviaron los intelectuales musulmanes por la renuncia de Benedicto XVI.

La noticia «afectó mucho a todos los musulmanes que tuvieron la ocasión de dialogar con él». De esta manera el gran Muftí de Bosnia, Mustafa Ceric, difundió un texto en nombre del grupo «A Common Word’, los 138 sabios musulmanes que en octubre de 2007 escribieron una carta justamente dirigida a Benedicto XVI y a otros líderes cristianos sobre el diálogo entre el Islam y el Cristianismo. «Primero como cardenal Joseph Ratzinger y después como Papa Benedicto XVI, de 2005 a 2013, será recordado como un eminente teólogo católico y como un pastor sincero para los fieles», se lee en la nueva carta de los sabios musulmanes.

«Aunque en principio quedamos disgustados por las palabras que pronunció sobre el Islam en Ratisbona –dice la nota–, los estudiosos islámicos han apreciado sus disculpas posteriores y las posteriores visitas amigables a países musulmanes y mezquitas, particularmente a la mezquita de al-Aqsa en Jerusalén». También expresaron su aprecio por su volundad de tomar en consideración la iniciativa “A Common Word” y a la Institución del Catholic-Muslim Forum para el diálogo entre cristianos y musulmanes.

«La renuncia del Papa como último acto de servicio –añade Mustafa Ceric– es un buen ejemplo que hemos subrayado. Esperamos que el espíritu de diálogo y de amistad entre católicos y musulmanes prosigan con el sucesor de Benedicto XVI y que las comunidades católicas y musulmanas puedan vivir en armonía en todo el mundo».

Los 138 intelectuales, muftis y líderes musulmanes de 43 países diferentes habían escrito al Papa el 13 de octubre de 2007 para promover una cooperación más sólida entre los cristianos y los musulmanes y por la paz en el mundo. También enviaron la carta al Patriarca Ecuménico de Constantinopla y a los demás patriarcas ortodoxos, al líder de la Iglesia anglicana y a los de las mayores Iglesias y comunidades protestantes.

Su autoridad deriva no solo del prestigio individual de las personalidades que la habían firmado, sino también de la firma de diferetnes representantes de las diferentes confesiones y escuelas jurídicas islámicas, incluido el Muftí Mustafa Cagrici, que acompañó al Papa en su histórica visita a la Mezquita Azul de Estambul. Aunque se trata de un documento cuya naturaleza es religiosa, no evita las alusiones a problemas concretos a nivel internacional. Se refiere a la guerra contra Irak, por ejemplo, cuando afirma que «como musulmanes, decimos a los cristianos que ni nosotros ni el Islam estamos en contra de ellos, por lo menos hasta que no decidan declarar la guerra a los musulmanes, oprimirlos o expulsarlos de sus casas por su religión».

La carta recuerda que, juntas, las comunidades cristiana y musulmana representan más de la mitad de la población del mundo. «Sin paz y justicia entre estas dos comunidades religiosas no podrá haber una paz significativa en el mundo». Es más:

«el futuro del mundo depende de la paz entre los musulmanes y los cristianos».

Un mes después, agradeciendo y expresadno su afecto por la significativa iniciativa del eminente grupo de intelectuales musulmanes, el Papa confirmó la importancia del diálogo basado en el respeto efectivo de la dignidad de la persona, del objetivo conocimiento de la religión del otro, de la experiencia religiosa y del compromiso común para promover el respeto recíproco y la aceptación.

El cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, comentó a la Radio Vaticana que «el Papa apreció mucho el espíritu positivo, nada polémico, que ha inspirado el texto.

Obviamente sin ignorar nuestras diferencias, el papa cree que los cristianos y los musulmanes pueden trabajar juntos por que todos, tanto cristianos como musulmanes, creen en un solo Dios que es Providencia, Creador y Juez Universal, que al final de los tiempos dará su Juicio sobre nuestras acciones. Así, todos debemos comprometernos para ser sus “fieles” y obedecer su voluntad. Y luego, también está la alusión muy importante en la Carta de los 138: que el amor de Dios es amor por el prójimo y, en el fondo, la esencia de cada religión».

Visto en Vatican Insider