MEMORIA DE UN DESERTOR SIN RECUERDO
UNA EXISTENCIA BASADA EN SÓLO SUEÑOS
«Porque quizás estás soñando,
Aunque ves que estás despierto».
Padre, Pedro Calderón de la Barca.
El pensamiento humano, esquematizados en filosofías, agoniza sin tener paz en la muerte. Parce que no muere. El pensamiento del hombre es crisis; porque el alma del pensamiento, su espíritu deteriorado es ya demasiado viejo por la acumulación de siglos en la espera de la verdad: el camino y la vida que ya se presentó y debe volver. Mas reconocer, aceptar y practicar esa verdad revelada es casi ilusa al hombre moderno que la conoce poco, no la entiende ni la practica. Sólo hay una realidad más visible al ojo atento: la guerra.
Porque la guerra no es un sueño; pero todo lo demás sí lo es. No faltará quizás el lector afeminado que citará la frase de Juan XXIII sobre la guerra, a esta clase de persona, le digo que se abstengan de seguir leyendo.
Hay una sola guerra de verdad, las demás son pequeñas y distantes batallas de la única estratagema que aún se está librando. Sí el Hijo de Dios, el Unigénito Jesucristo, encarnó para traer la espada y no la paz, es porque hay una guerra. De lo contrario siglos antes hubiera traído lo que falsamente traería el iluminismo: Libertad, Igualdad y Fraternidad; que no es lo que alumbra al hombre cuando viene al mundo.
Cada quien que se da cuenta de su estado, es una trinchera. Porque no somos nosotros quienes directamente peleamos; sino que espíritus que están en esa única y gran guerra, lo hacen. Son seres que Dios creó mucho antes que al hombre. Pero el verbo ya existía en Él. El Verbo de Dios es Cristo. Nuestras almas están amarradas; mas nosotros somos como pequeñas trincheras que buscamos protegernos. Sin fuerzas para pelear, pues el capo de los enemigos, muy inteligente por ser ángel, vio la manera de hacernos débiles. Su arma mortal fue el introducirnos un virus letal: el pecado. Tenemos que sufrir de pecado hasta que muramos.
Hay diferentes campos de batallas en este mundo. Muchas trincheras dispersas, pocos puestos de avanzada y el bunker, que fue el cuartel general del ejército que instaló Cristo, usurpado al morir Pio XII; luego de una paciente infiltración de los enemigos de la Iglesia. Lo que hoy en día el mundo ve como catolicismo, no es ni la pálida sombra de lo que realmente es.

Al letal virus que el Diablo introdujo en el ser del hombre, fue inventando otros tipos de armas espirituales y mentales; pero no son más que virus. Sus ponzoñas son conjuros y hechizos. Cada uno de ellos tiene diferentes reacciones en el cuerpo, en el espíritu y en la mente de los hombres. De ahí que veamos inestabilidad, demencia y locura; como enfermedades del cuerpo y otros trastornos físicos. También, mediante antifilosofías, ha introducido en la sociedad doctrinas malévolas que también son hechizos. Así que sí un hombre es hechizado, un país o el mundo entero también puede estarlo.
También hay otros métodos más demoniacos que por respeto al lector no mencionaremos; pues son demasiados «sicalípticos».
Pero la dificultad estriba, y es aquí donde el diablo gana, en no poder aceptar la verdad de Dios. No es porque no se entienda; ya que en estos momentos de humanidad nos resulta espinosa aceptarla. Ésta verdad produce dolor, y sufrimiento no queremos más. Al leve mal, el cuerpo tiembla. Es esto la semilla de toda herejía que es una refutación a la verdad. La herejía es un no rotundo a la verdad. La herejía son invenciones mentales, errores e imperfecciones de un pálido destello de luz.
Pues es tan excelsa la Luz de la Verdad, que por los caminos que hacia ella nos lleva la Sabiduría, no dejan de resultar marañosos. Por eso se consuela falsamente en la herejía, vías que lleven a la verdad… ¡vaya! Todo se torna complicado, mi fe, mi hambre de luz, confía en que Dios dejará de ser misterioso; porque he caído, como todos, en herejías cuando rastreo las huellas de la verdad. Todos quienes persiguen lo Único Veraz, caen sin querer en trampas heréticas; pero eso no quiere decir que la Iglesia no les libere.
Hemos dicho, lector, que hasta intentar perseverar en las buenas tradiciones, resulta lo más subversivo en esta época postmoderna. Ir contra el mundo moderno, es ir contra natura. Pues es natural que su camino lleva a la perdición. Pensar lo contrario sería un equívoco, y el error es un desequilibrio de la mente en el alma perturbada… veo que esto es algo tímido de esta parte, una fluctuación entre Cristo y el mundo; me he escandalizado de las paradojas de Dios, mi ánimo se ha tornado doble y no he sabido pedirle sabiduría por temor a que me juegue una mala pasada. No es bueno dejarse llevar por toda clase de vientos de doctrina. Aún me queda tener más amor por la verdad y dejar de seducirme por las operaciones del error. Me arrepiento del mal; porque yo creí que pensaba por mí mismo y no fue así.

«El hombre que quiere contemplar frente a frente la gloria de Dios en la tierra, debe contemplar esta gloria en la soledad.» Frase esta de Edgar Allan Poe, sin importarme lo que puedan pensar los clérigos de este gran escritor que murió consciente de su estado. Porque siempre los hombres de Iglesia han mirado con desprecio y fruición a las almas tan sublimes que Dios ha creado: los artistas. Para nosotros, son estos los que mejor pueden esbozar la figura de la hermosa sabiduría. El clero y los hombres del mundo sueñan en la noche; los hombres de espíritu sueñan en el día, para que entiendan mejor, Poe lo dice de esta manera: «Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche.». Es decir, a los que duermen en la noche, sueñan en el día. Hay toda una enseñanza sabia en esto.
Ya adentrándonos en la espesa maraña del actual tiempo apocalíptico, en el reinado del Anticristo y viendo las pilatunas que hace el clero, reflexionamos lo siguiente: No es tanto una debilidad física sino mejor un raquitismo mental, y más que esto último una extenuación espiritual secuela de la apostasía y la entrega a las fuerzas de la oscuridad.
Ambas bestias ya están maduras, ya no son cachorros que se ocultaban en sus cuevas cuando veían algo que les asustaba. Ya no pasa eso, ahora son monstruos cuyos colmillos grandes y filosos procuran placer, sus semblantes contagian soberbia y orgullo, y sus aullidos en vez de espantar atraen bajo hechizo libidinoso. Su sucesor será su mano derecha, imitando a la Santa Trinidad, en esta Trinidad Satánica que ha sido siempre como su sombra negra. «¿Quién perdió enteramente a los Judíos sino su sacerdocio?» Preguntó el Padre Lacunza y ahora preguntamos. ¿Quien perdió también a los católicos sino su sacerdocio? Qué ironía es haber renunciado a algo que nunca se ostentó. Es como cuando Lucifer ostenta ser Dios; pero sabemos, como él mismo lo sabe, no lo es. Esta hecatombe espiritual, esta esquizofrenia colectiva cuyo síntoma es ver en la penumbra luz y en la luz penumbra.

¡Maldita Prudentia Carnis! Incompatible ésta con la amistad de Dios como lo afirma el P. Lacunza. Quod Novissimis diebus Instabunt tempora periculosa. Et Loquebatur sicut Draco. Es así, atento lector lo que está pasando y lo que dejará de pasar cuando regrese Jesús en cuerpo y alma a reinar, antes no.
No es más sobre el tema.
Fermétedes,
15 de febrero de 2013
Puerto Berrio, Antioquía.
