DEL PECANTE PECADOR… AL SANTO SANTIFICADOR

Del pecante pecador

al Santo Santificador

manos rezando

En mi tierra terrenal,

con esta carne carnal,

con mi sangre sanguinaria y

mi pasión, mal pasionaria;

vivo en pecado, pecando;

lleno de faltas, faltando,

falto de gracia, en desgracia

y en contumaz contumacia.

Fijo en el mal, voy maleando,

por profano, profanando;

confieso que no confieso;

que no he rezado, ni rezo.

De Dios, ya lejos, me alejo;

por mi dejadez me dejo,

aflojo por mi flojera,

sigo ciego en mi ceguera.

¡Ay, Madre!, amadríname,

con tu ánimo, anímame;

a Él con tus ruegos ruega,

con tu llegar, a Él llega;

Dé yo muerte a esta muerte,

que mi fuerza Él haga fuerte,

que mi culpa tan culpable

mude hacia Él, que no es mudable.

Que con Su gracia me agracie,

que con Sus brazos me abrace;

por Su Cruz, crucificado,

me levante; y levantado,

ya sin pesares pesando,

he de cantarle, y cantando

podré gozarme en Su gozo

sin sollozar más sollozos.

Y yendo al cielo celeste,

cuésteme lo que me cueste,

viviré Su misma Vida,

beberé de Su Bebida.

En beatitud de beatos,

en santidad de Sus santos,

me arrojaré con arrojo.

Mis ojos, cual miles de ojos,

han de mirar Su mirada,

y mi boca, desbocada,

nombrará Su eterno Nombre

cantando de hombre a Hombre.