«Es entonces un deber estricto para todos los sacerdotes (y todos los fieles) que quieran permanecer católicos, separarse de esta Iglesia conciliar mientras que no regrese a la tradición del Magisterio de la Iglesia y de la fe Católica». (Monseñor Lefebvre, Itinerario Espiritual, 1990, p.31)
Roma no suelta ni soltará a su presa. Vuelven a la carga. Imaginen un ejercito formado atacando por uno y otro flanco, filtrando a través de las líneas enemigas, ensayando maniobras de distracción mientras prepara un ataque mortal y tendrán una idea de lo que está pasando. ¿Que dirá Mons. Fellay? ¿Desmentirá al Cardenal Cañizares Llovera? ¿Dirá que nunca dijo lo que parece que dijo? ¿Rechazará la nueva propuesta de Roma?. Ocurrirá lo que Dios quiera o permita; mientras Roma mueve sus ALFILES en el juego de ajedrez, los que quieran continuar resistiendo para permanecer católicos, no deberán moverse de la posición establecida por Mons. Lefebvre.
UN ALFIL
Estos últimos días vienen impregnados de rumores y de noticias que confirman esos rumores. Vienen cargados de aires de renuevos dialoguistas. Nos llegan señales claras desde diversas fuentes que anuncian lo que sabíamos que más tarde o más temprano debía ocurrir.
«Roma tiende la mano nuevamente a los lefebvristas», puede leerse en algunos sitios como por ejemplo «Le Figaro». En una astuta e inteligente jugada que demuestra que para el Poder que gobierna en el Vaticano, la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Mons. Fellay jamás desapareció ni mucho menos, Mons. Di Noia escribió una carta (donde propone un viscoso «proceso transaccional»), que Menzingen ha distribuido de puertas adentro, suponemos que no a todos, pero si a muchos de sus sacerdotes.
Según RIPOSTE CATHOLIQUE, (IR A TEXTO ORIGINAL)
FSSPX : ¿Cuánto tiempo durará el status quo? Una intervención de Monseñor Di Noia
«La expulsión de Monseñor Williamson anuncia indudablemente una escisión en la FSSPX. Sin embargo, esto no estrecha las filas de la mayoría de sus sacerdotes alrededor de Monseñor Fellay, cuya línea de conducta no está clara.
El status quo, ¿puede perdurar mucho tiempo? La elección terminará por imponerse a la FSSPX o le será impuesta, la elección entre el reconocimiento canónico y la ruptura (sin grandes consecuencias inmediatas para sus apostolados y seminarios, pero ahora sin salida humanamente hablando).
Cada sacerdote de la FSSPX acaba de recibir una larga carta de Monseñor Di Noia, Vicepresidente de la Comisión Ecclesia Dei. El comisionado del Papa toma nota del desacuerdo permanente entre la Santa Sede y la FSSPX: La Santa Sede estima que hay que interpretar los textos del Concilio a la luz de la Tradición; la FSSPX piensa que algunas enseñanzas del Vaticano II son erróneas. Toda la cuestión; siendo ella misma permanente, es de volver este desacuerdo soportable.
Con la ayuda de los textos de san Pablo, san Agustín, santo Tomás, Monseñor Di Noia propone un nuevo acercamiento espiritual. El pide que las dos partes procedan, cada una por su parte, a un examen de conciencia respecto a la humildad, la dulzura, la paciencia, la caridad. La FSSPX estima que esta no puede excluir, tomando en cuenta las cuestiones doctrinales en juego, el rigor de la confesión de la fe. Más aun cuando la división de la fe, de la catequesis, las prácticas sacramentales, trae mucha agua a su molino. A la inversa, es verdad, podríamos decir que la degradación continua de la situación de la fe católica es una invitación urgente para dejar su aislamiento espléndido y para juntarse a los cuerpos oficiales de socorristas en los mismos lugares siniestrados.
El esbozo de la solución concreta es dejado, sin duda voluntariamente, en una cierta incertidumbre por Mons. Di Noia. Recuerda de pasada que Roma espera de Monseñor Fellay una respuesta al documento que le ha sido entregado el último 14 de junio. Pero por otro lado, propone en el FSSPX un proceso que se podría calificar como transaccional:
§ Por una parte, la FSSPX reencontraría el carisma positivo de sus primeros años en Friburgo y Ecône (Procuraría reformar lo que debe al serlo, primero por la formación de sacerdotes tradicionales y misionándoles para un magisterio conforme con su formación)
§ Pero por otra parte, la FSSPX, considerando todavía que ciertos pasajes de la enseñanza del Vaticano II no pueden ser conciliados con el magisterio anterior, podría discutirlos bajo estas reservas:
Evitar recurrir, por principio, a los medios de comunicación masiva;
· No erigirse en magisterio paralelo ;
· Presentar siempre las objeciones de manera positiva y constructiva ;
· Fundar todos sus análisis en bases teológicas profundas y extensas.
Se quiere reducir las oposiciones al Vaticano II, de forma que sean simples divergencias teológicas, pero también consiste en admitir las divergencias públicas en el fondo.
¿La Santa Sede puede proponer más? ¿Puede estimar la FSSPX que no le damos lo suficiente?
La FSSPX puede tratar de ganar todavía un poco de tiempo. Pero el status quo institucional (la FSSPX no está ni excomulgada ni reconocida) no puede eternizarse. Cuando esto termine, ella tendrá que lidiar con una situación nueva, ya sea la ruptura con una duración indefinida, o bien sea el reconocimiento canónico. Lo que quiere decir que el status quo interno de la Fraternidad es llamado a ser modificado.
EL OTRO ALFIL
También el Cardenal Antonio Cañizares Llovera hizo su movimiento, y en una conferencia el 15 de enero pasado, además de decir lo suyo propio citó a Mons. Fellay que habría dicho lo espléndidamente que se celebra en algún o algunos lugares el Novus Ordo de Montini. Dijo más el Superior General: afirmó que si Mons. Lefebvre hubiera visto como se celebra el Novus Ordo en no se que lugar, JAMAS hubiera dado el paso que dio.
«El Purpurado español contó el hecho a manera de anécdota: «en una ocasión vino a verme entre otros, Mons. (Bernard) Fellay, que preside a los de la Hermandad de San Pío X y me dijo, ‘venimos de una abadía que queda junto a Florencia. Si Mons. Lefebvre hubiese conocido como se celebraba allí, no hubiese dado el paso que dio’. Ese misal que se celebraba allí es el Misal de Pablo VI en su realidad más estricta».» (TEXTO COMPLETO EN ACI PRENSA)
Viendo una de las consecuencias del valiente paso (¡ahora cuestionado por Mons. Fellay!) dado por el venerable Arzobispo que fueron las consagraciones episcopales, permítaseme la siguiente ironía: uno se siente tentado a decir ¡OJALA NO HUBIERA DADO ESE PASO MON. LEFEBVRE! Ojala… porque hubiese librado a la Iglesia de tener que sufrir a un obispo como Mons. Kerensky… perdón… Fellay, que ya hace enfurecer con sus declaraciones.
PARA CONCLUIR
Los romanos vuelven a la carga. Movieron ahora dos alfiles con inteligentes y punzantes diagonales que penetran en las cada vez más débiles defensas de las filas TRADIS.
Los Señores Obispos de la FSSPX han hecho posible esta debilidad. Con sus tonos grises y faltos por completo de coraje y decisión han permitido o directamente operado en favor de una creciente inseguridad y quebrantamiento de la convicción en sacerdotes y fieles.
La RESISTENCIA de aquellos que no se apartan de lo que está perfectamente expresado en las palabras de Mons. Lefebvre citadas al comienzo de este breve comentario, se encuentra fragmentada en distintos pequeños grupos que tienen posiciones distintas y en algunos casos distantes entre si y que están prácticamente aislados y esparcidos por el mundo.
Tal vez pudiera producirse una reacción desde dentro de la FSSPX en algunos (pocos) sacerdotes más, frente a este nuevo ataque de Roma. Dios lo quiera.
EL DEBER ESTRICTO DE SEPARARSE DE ESTA IGLESIA CONCILIAR MIENTRAS NO REGRESE AL MAGISTERIO DE LA IGLESIA Y LA FE CATOLICA, ha sido olvidado por la mayoría… ¡ah… LAS MAYORIAS!.
El que quiera permanecer católico no deberá moverse ni un ápice de este principio o consigna ESTRICTA del Fundador de la FSSPX. «SEPARARSE» de la Roma Conciliar y Modernista es irse, alejarse, salirse, huir, no DIALOGAR. A menos… que se conviertan a la Fe Católica.
El Pequeño Rebaño debe prepararse entonces para el asalto final, la ignominia, y la hora de las tinieblas.

