Y EL CISNE CANTÓ…
CANTO DEL CISNE, CANTOS DE SIRENAS… Y DEL PADRE BOUCHACOURT
De la encantadora cantilena de una esperanzadora «restauración», que vendrá de la mano de la no menos encantadora partida de este mundo de los modernistas, que todavía andan pululando por ahí y que de a poco van cayendo como moscas en manos de la Parca.
De cómo esa «restauración» nos llegará de la mano del Papa… que no sabemos cuál será.
Y la buena nueva anunciada… «HABEMUS PORTUM PROXIMUN NOSTRORUM… ACORDORUM». Todo ello proclamado por el Padre Bouchacourt sin ponerse colorado ante la completa ausencia de fundamentos y/o argumentos provenientes ni de la Sagrada Escritura, ni de autores eclesiásticos, ni de Doctrina Común o según el sentir de autores probados…
«esperanzador» mensaje navideño (?); del Señor… bien, gracias.
PADRE BOUCHACOURT – EDITORIAL Iesus Christus 140
«Sin embargo, estas comprobaciones no pueden ni deben sumirnos en el desaliento, ¡al contrario! Sabemos, en efecto, que Cristo nunca abandonará a su Iglesia. Actualmente ya se oyen voces, que no son las de la Fraternidad San Pío X pero que se unen a las de ella, para denunciar este Concilio que ha proscrito la Tradición y que puso en peligro la salvación de las almas. El Cardenal Pie decía que «para el entendimiento humano la escena del Gólgota no fue más que un caos, un desbarajuste tenebroso. Sin embargo, de en medio de esta confusión y de esta derrota surgió la salvación del mundo». (10) Gracias a nuestro aferramiento sin compromisos a la Tradición católica, a nuestras plegarias y a nuestros sacrificios, obtendremos de Cristo Rey esta resurrección de la Iglesia en la que creemos y que deseamos ardientemente.
Este 50º aniversario no es más que el canto del cisne de la Iglesia conciliar. En efecto, los griegos decían que cuando el cisne ve acercarse la hora de su muerte, emite un canto melodioso de todo punto inhabitual. El Concilio y sus obras están en agonía. Con este aniversario las luces se apagan… Los últimos testigos y actores directos del Vaticano II están desapareciendo uno tras otro. La adhesión visceral al Concilio se desvanecerá poco a poco y la razón recuperará su lugar… Entonces será más fácil hacer el examen de conciencia. Monseñor Fellay lo decía en el sermón pronunciado en San Nicolás de Chardonnet el 11 de noviembre pasado: «No abandonamos la idea de que un día volvamos a ganar a la Iglesia a su Tradición». Este retorno no sucederá más que gracias al Papa. ¿Será el actual? ¿Será su sucesor? Sólo Dios lo sabe. Esta restauración tal vez sucederá en el dolor, pero tendrá lugar, ¡estemos seguros! Así como los Reyes Magos siguieron a la estrella que los condujo al pesebre, conservemos nuestros ojos fijos en Cristo y en su Santa Madre. Con el auxilio de la gracia de Dios mantengámonos fieles a la fe de nuestros padres. ¡El puerto está cerca! ¡Deseo a todos una santa fiesta de Navidad y un santo año 2013!»
CANTO DEL CISNE:
Se cree que los cisnes tienen la curiosa y lírica costumbre de entonar un armonioso canto justo antes de morir —claro, no van a cantar después… Fuera de bromas, los cisnes no cantan nunca, sino que emiten una especie de ronquido de lo más desentonado. Dado que tal ave es símbolo de armonía y de belleza, se sublimaron también en la antigüedad clásica sus escasas dotes canoras. Hoy se llama canto del cisne a la última obra o actuación de una persona, que suele ser, por lo general, la más acertada.
Significado popular de la expresión: Último esfuerzo del que está a punto de ser vencido.
El increíble Padre Bouchacourt ha escrito su «Canto del Cisne»… perdón su Editorial del número 140 de la Revista Iesus Christus, que lleva por título «Canto del Cisne».
Ocupa la mayor parte del largo Editorial para hacer un análisis del Concilio Vaticano II y del espíritu revolucionario que impregnó sus cesiones, así como de las consecuencias que todo ello trajo subsecuentemente convirtiéndose tal vez en la mayor tragedia en la historia de la Iglesia. Al principio de su Editorial habla de cierta atmosfera siniestra en dicha conmemoración y hacia el final propone los dos últimos párrafos que hemos transcrito en el epígrafe.
Estas son algunas reflexiones a que nos hemos entregado luego de haber hecho la lectura del mencionado Editorial.
En un alarde analógico-poético sin precedentes, el Padre Bouchacourt parangona los festejos y/o celebraciones por el 50° aniversario del Concilio Vaticano II con el mencionado canto de la bella ave, que se caracteriza por ser sumamente elegante en su aspecto y figura… pero que no canta porque no sabe cantar y solo emite un feo ronquido.
Curiosa paradoja… ave tan bella con un graznido fuera de tono.
Así que es un mito. Es un mito que el cisne cante bellamente antes de morir. Y es también un mito lo que nos quiere hacer aceptar el Padre Bouchacourt.
En todo caso, las voces que celebran los 50 años del conciliábulo y sus primaverales encantos suenan como un graznido espantoso…
Todavía es posible recordar cuando, frente a esos graznidos de la Iglesia Conciliar, nos llegaba la palabra de los sacerdotes de la FSSPX trayéndonos las armoniosas y contundentes palabras de rechazo al Concilio Vaticano II y sus enseñanzas modernistas…
Todavía añoramos la condena de la IGLESIA CONCILIAR Y OFICIAL, de la que hoy no se emite juicio condenatorio alguno…
Ya no. Ahora nos llegan otros cantos, que más que de cisnes parecen… CANTOS DE SIRENAS.
Y si de Sirenas hablamos, entonces estamos hablando del mar; y si del mar, también de puertos…
Y todos sabemos que de los puertos salen barcos en busca de otros puertos. En el proceloso mar que enfrentan en toda travesía los marinos pueden encontrar esos seres tan míticos como los míticos cantos del cisne o los cuentos del Padre Bouchacourt… Es más, estos últimos son más míticos que los anteriores…
Porque mítico resulta creer e intentar hacer creer que la Revolución Anticristiana que se filtró en la Iglesia hace 50 años y que hoy ocupa las cátedras y los cargos y TODO absolutamente, va a desvanecerse por el simple hecho de que van a ir falleciendo sus propugnadores. De semejante razonamiento debiéramos concluir que el liberalismo hace rato que duerme en la paz de los cementerios. Pero no… ¿o me equivoco?
Interesante ver cómo va hilando el Padre Bouchacourt sus pensamientos para insinuarnos así sus cantos de sirenas.
Porque va culminando su editorial con un hermoso y exaltado «¡EL PUERTO ESTA CERCA!»
De modo que, con todo respeto, Padre Bouchacourt… primero que nada, como ya dijimos que el cisne no canta, como tampoco cantan las sirenas porque no existen, queda solo usted con sus propios cantos, que no sé qué son, pero no tienen ningún encanto.
Luego, no sabemos qué puerto es ese que piensa usted que está tan cerca; pero, dados los acontecimientos de los últimos tiempos, tenemos motivos más que suficientes para pensar que usted, subrepticiamente, continúa preparando las mentes de quienes lo leen, de cara a un ACUERDO entre la FSSPX y la Roma Conciliar y Apóstata. ¿será ese su puerto?
Usted afirma que «el concilio y sus obras están en agonía»… pero absolutamente TODO lo que se ve en la Iglesia Conciliar no es más que modernismo y apostasía; y, más allá de sus expresiones, que suenan en verdad a «cantos de sirena», no proporciona usted ningún argumento, no digamos ya sólido y fundamentado… ¡¡¡Ningún argumento, absolutamente !!!
En resumen:
Canta el Padre Bouchacourt que: «La adhesión visceral al Concilio se desvanecerá poco a poco y la razón recuperará su lugar… Entonces será más fácil hacer el examen de conciencia.»
Y entona, además, que Monseñor Fellay sostiene: «No abandonamos la idea de que un día volvamos a ganar a la Iglesia a su Tradición».
Y de nuevo el Padre Bouchacourt modula: «Este retorno no sucederá más que gracias al Papa. ¿Será el actual? ¿Será su sucesor? Sólo Dios lo sabe. Esta restauración tal vez sucederá en el dolor, pero tendrá lugar»
Y finaliza con un espléndido graznido: «¡El puerto está cerca!»
Respondemos:
El examen de conciencia no estaría nada mal que lo haga él mismo, en función del engaño que se está sembrando en las almas.
Lo que no abandona Monseñor Fellay es el lamentable curso que ha tomado y que conduce a la destrucción total de la Obra de Monseñor Lefebvre, con acuerdo o sin él.
El Papa del que habla, es aquél al cual él mismo se refiere al principio de su Editorial como un hombre contumaz y empecinado con sus propios errores y los del Concilio Vaticano II, que ha contribuido a crear en sus años de perito conciliar al lado de Karl Rahner.
Y quienes pudieran sucederlo… no hago pronósticos ni soy vidente, ni adivino ni mucho menos profeta, pero le juego al Padre Bouchacourt mi sueldo contra el suyo a que las cosas serán diametralmente opuestas a lo que él dice esperar.
El puerto del que habla es un engaño. Y si en verdad se cree lo que dice, es entonces el primer engañado.
Al principio de su anteúltimo párrafo el Padre Bouchacourt escribe: «Sin embargo, estas comprobaciones no pueden ni deben sumirnos en el desaliento, ¡al contrario! Sabemos, en efecto, que Cristo nunca abandonará a su Iglesia.»
Sí. El Señor nunca abandonará a su Iglesia, pero esa Iglesia NO ES la Iglesia Oficial y Conciliar en que ponen sus esperanzas Monseñor Fellay y el Padre Bouchacourt, sino el Pequeño Rebaño que aguarda la Venida del Señor, quien restaurará todas las cosas de un modo distinto al que pretende el autor del Editorial 140 de la Revista Iesus Christus.
Osko. Desde la Inhóspita Trinchera Navideña
