OSKO: CUESTIÓN DE PESO: SOBRE EL ELEISON 280

CUESTIÓN DE PESO

(Comentario y recordatorio personal)

… ¿es propio de un Obispo al que algunos toman como el Paladín de la Tradición y el sucesor de Monseñor Lefebvre, en momentos cruciales como estos y mientras se van develando cuestiones tan graves como las enormes mentiras de Monseñor Fellay ordenadas a llevar a las mansas ovejas del rebaño tradicional al corral Conciliar? ¿No es esperable de un Obispo Católico un permanente y constante llamado a la resistencia?

Al comenzar a leer el ELEISON 280 y encontrar en el comienzo una referencia a la obra de George Orwell, «La rebelión en la Granja», sufrí de la momentánea y completamente infundada ilusión de que me encontraría con un comentario que intentaría mostrar una analogía igual a la que se encuentra en el final de dicha novela donde resulta poco menos que imposible diferenciar a los «chanchos» de los hombres y a los hombres de los «chanchos».

La novela en cuestión no hace más que describir, en una suerte de parábola, una rebelión de todos los animales de una granja; dicha rebelión comandada por un cerdo de nombre Napoleón, reivindica el trabajo de los animales contra los abusos de sus amos humanos y concluye (tal y como concluyen siempre las dictaduras marxistas) en una componenda donde «algo cambia para que todo siga igual».

Al final de la novela, los animales, que ingenuamente se dejaron conducir por el chancho Napoleón, contemplaban atónitos a los amos humanos compartiendo una «juerga» con sus nuevos amos chanchos, todo lo cual configuraba una lastimosa chanchada y, como ya está dicho, les resultaba casi imposible distinguir entre los hombres y los chanchos… los chanchos y los hombres.

Y bien, imperdonablemente ingenuo (también yo, cual un animalito más de la novela mencionada), pensé entonces en un paralelo que realizaría Monseñor Williamson intentando mostrar lo difícil que resulta hoy diferenciar a las actuales autoridades de la FSSPX de las autoridades Romanas.

También comprendí, mientras avanzaba en la lectura del ELEISON 280, que lo lastimoso aquí era el mismísimo Comentario. No porque dijera algo malo, ambiguo o repetido, sino porque nada de lo esperado traía.

Como Monseñor Williamson no hizo ese comentario analógico, diré que, en cuanto a lo que entienden qué es la IGLESIA DE CRISTO, entre ambas autoridades (las de Roma y las de la FSSPX) es imposible hoy encontrar la diferencia.

Monseñor Lefebvre diferenciaba clara y sabiamente que una cosa es LA IGLESIA DE CRISTO y otra muy distinta es la iglesia CONCILIAR y OFICIAL; y esto ha quedado en el pasado, porque lo que al Arzobispo veía ya no le ven Monseñor Fellay y sus seguidores.

Una chanchada, sin ninguna duda.

Una chanchada digna de un Comentario lapidario que describiese cómo las fisonomías tradicionales de Monseñor Fellay y sus secuaces se han desdibujado con el correr de los años y, en una demostración rotunda de TRANSFORMISMO, han devenido LIBERALES.

¡Y sí!… Cambiaron de FORMA. Y lo que hay afuera, la MATERIA, puede ser que parezca lo mismo; pero… NO ES LO MISMO.

Igualito que los chanchos de la novela de Orwell, ya comienza a resultar bastante sencillo encontrar las similitudes entre el pensamiento FELLAYNIANO y el pensamiento MODERNISTA y LIBERAL.

Más lo pienso, más me parece obvio lo que esperaba del Comentario de Monseñor Williamson dado el comienzo del mismo… ¡PERO NO!

Me encontré con una especie de comentario sociológico, que no puedo decir que sea malo, ni tampoco que sea falso, ni mucho menos.

Pero… ¿es propio de un Obispo al que algunos toman como el Paladín de la Tradición y el sucesor de Monseñor Lefebvre, en momentos cruciales como estos y mientras se van develando cuestiones tan graves como las enormes mentiras de Monseñor Fellay ordenadas a llevar a las mansas ovejas del rebaño tradicional al corral Conciliar?

¿No es esperable de un Obispo Católico un permanente y constante llamado a la resistencia?

¿No debiera Monseñor Williamson advertir sobre los peligros en materia puntual referida a las maniobras de Monseñor Fellay y sus secuaces?

Digo… porque hay quien lo hace. No sólo Radio Cristiandad, los Padres Ceriani, Turco Grosso y Méramo. Existen numerosos Blogs y sitios que constantemente publican y advierten, procurando que los fieles estén prevenidos, o se informen sobre tal o cual documento, o una tergiversación propiciada por Menzingen…

¡PERO NO! Monseñor Williamson se refiere en su comentario a otro tipo de chanchos; humanos que degluten cuanta comida chatarra manufactura el sistema, y, como consecuencia de lo cual, muchos terminan en tal morboso estado de obesidad que deben trasladarse en unos pequeños vehículos diseñados para ellos.

En fin, el sociológico Comentario ELEISON 280 no se agota en estos «chanchos» devoradores de hamburguesas y golosinas, pero desperdicia una oportunidad de advertir acerca de lo que importa en grado sumo; y se distrae Monseñor… y distrae a las ovejas advirtiéndoles que corren el riesgo de ser trasquiladas con algo que, a mi modesto entender, es aleatorio.

La advertencia respecto de la «dictadura inminente» nada de nuevo agrega a lo que ya sabemos y que obedece a la misma lógica de los acontecimientos que debieran ser el leitmotiv de los comentarios ELEISON.

El análisis de Monseñor es interesante, no vamos a discutirlo. Es cierto, es interesante y fundamentado; pero es inoportuno. Tal vez a Monseñor le haya parecido importante. Tiene todo el derecho del mundo de escribir sobre lo que le plazca.

Pero quienes lo proponen como EL OBISPO de la Tradición; aquellos que lo colocan a la cabeza de la Resistencia Católica tal vez debieran reflexionar un poco al respecto.

Por mi parte, creo que hasta sus más fieles seguidores deben de haber quedado algo sorprendidos y por lo menos desencantados con el Comentario semanal de Monseñor Williamson.

Por eso…

Va siendo hora de terminar este comentario; hoy tengo muchos compromisos que atender: 12:30, encuentro con amigos a comer en Mc Donald; 15:00, vamos al cine, 17:00 merienda (otra vez en Mc. Donald), 18:30: ir a ver a mi sastre porque el traje ya no me queda…

P/S: IMPORTANTE: No olvidar, 19:50: cita con mi dietista.