(Si la anterior fue digna de Shakespeare…
Este Thriller le pondrá los pelos de punta a Francis Ford Coppola…)
«La Trampa»
Una Producción de Millenium Corp. para Radio Cristiandad
Investigación: Rabí Inairec
Idea: Osko
Ejecución: Osko
Correcciones: Rabí Inairec
La escucha del material expuesto por el P. Ceriani en el especial de Radio Cristiandad del día de ayer, 20/11/2012, pudo provocar ciertos cambios fisiológicos en algunos organismos sensibles. Si usted padeció vómitos no se preocupe, es completamente normal. Para que continúe vomitando a gusto vamos ahora a mostrarle otro aspecto de la terrible realidad a la que nos han llevado. Disfrútelo… si puede.
¿Son TAN DIFERENTES Mons. Fellay y Mons. Williamson?
Sí, claro. Uno es Suizo, el otro Inglés. Monseñor Fellay es algo más joven que Monseñor Williamson, y Monseñor Fellay fue el que expulsó y Monseñor Williamson fue el expulsado.
Eso es algo perfectamente visible para cualquier observador.
Pero… ¿son tan diferentes en cuanto a su posición respecto de la IGLESIA OFICIAL y CONCILIAR, iglesia que NO ES la IGLESIA VISIBLE Y, POR TANTO, NO ES LA IGLESIA FUNDADA POR JESUCRISTO?
¿Por qué hago tanta puntualización de estas cosas? Porque es necesario.
Porque ambos, Monseñor Fellay y Monseñor Williamson creen que la Iglesia CONCILIAR ES LA IGLESIA VISIBLE Y ES LA IGLESIA CATOLICA.
LAS PRUEBAS:
Monseñor Fellay: «Entre los nuestros, algunos dicen: «No tenemos nada que hacer con esas personas ¿por qué querríamos discutir con Roma? ¡No sirve para nada! ¡Es demoler la fe!, etc. Yo les respondo: No, atención. El hecho de ir a Roma no quiere decir que estemos de acuerdo con ellos. Pero es la Iglesia. Es la verdadera Iglesia. Rechazando lo que no es bueno, no hay que rechazar todo. Ella sigue siendo la Iglesia una, santa, católica y apostólica.» (2 de septiembre de 2012)
¿NO HAY QUE RECHAZAR TODO LO QUE VIENE DE LA IGLESIA CONCILIAR?
¿LA IGLESIA CONCILIAR SIGUE SIENDO LA UNA, SANTA, CATOLICA Y APOSTOLICA?
Eso, al menos, es lo que dice MONSEÑOR FELLAY.
Monseñor Williamson: «Así es que nadie que quiera salvar su alma debe seguirlos a ellos o a sus sucesores, pero, por otro lado, estos últimos están tan convencidos que son normales en relación a los tiempos modernos que ellos no son tan culpables por destruir la Iglesia de Dios como lo hubieran sido en tiempos previos. Benditas sean las almas católicas que pueden aborrecer los errores de ellos sin dejar de honrar sus cargos.» (Eleison 279)
PARA SER ALMAS CATOLICAS Y BENDITAS ¿DEBEMOS HONRAR A QUIENES OCUPAN LOS CARGOS EN LA IGLESIA OFICIAL Y CONCILIAR, PORQUE NO SON TAN CULPABLES POR DESTRUIR LA IGLESIA DE DIOS, COMO LO HUBIERAN SIDO EN OTROS TIEMPOS?
Eso, al menos, es lo que dice MONSEÑOR WILLIAMSON.
OBJECIÓN: Monseñor Williamson se refiere a LOS CARGOS, no a las personas.
RESPUESTA: Los cargos como tales y en tanto que no son ejercidos por una PERSONA REAL y con capacidad de ACTUAR no son capaces de CONSTRUIR ni de DESTRUIR. Los cargos son cargos. Lo que está pidiendo Monseñor Williamson es que honremos a las PERSONAS que ostentan esos cargos. Se ve claramente además que dice que «no son tan culpables»… ¿Quiénes? ¿Los cargos? No, no… las personas que los ostentan. Nadie en su sano juicio le echa la culpa de sus males a un cargo sino a quien OSTENTA ese cargo y en el ejercicio del mismo lo perjudica.
Monseñor Fellay y Monseñor Williamson bien visiblemente agitan ante los ojos de los católicos «más que perplejos» el «CUCO» del sedevacantismo y esto va en dirección a lograr que tarde o temprano a todos los termine fagocitando la ROMA APOSTATA y ANTICRISTO.
Ambos obispos se apartan de MONSEÑOR LEFEBVRE, que mucho antes, anticipándose a estas desviaciones, había señalado cuál es el camino correcto:
Bien queridos amigos,
Estando la cátedra de Pedro y los puestos de autoridad de Roma ocupados por anticristos, la destrucción del Reino de Nuestro Señor se continúa rápidamente incluso dentro de su Cuerpo Místico, especialmente por la corrupción de la Santa Misa, expresión espléndida del triunfo de Nuestro Señor por la Cruz, y fuente de extensión de su Reino en las almas y en las sociedades.
Esto es lo que nos valió la persecución de la Roma anticristo. Esta Roma, modernista y liberal, continúa su obra destructiva del Reino de Nuestro Señor, como lo prueban Asís y la confirmación de las tesis liberales de Vaticano II sobre la libertad religiosa.
Me veo obligado por la Providencia divina a transmitir la gracia del episcopado católico que recibí, para que la Iglesia y el sacerdocio católico sigan subsistiendo para la gloria de Dios y la salvación de las almas.
Esta es la razón por la que, convencido de realizar la santa Voluntad de Nuestro Señor, vengo por esta carta a pedirles que acepten recibir la gracia del episcopado católico, como ya lo he conferido a otros sacerdotes en otras circunstancias.
Les conferiré esta gracia, confiando que sin tardar la Sede de Pedro estará ocupada por un sucesor de Pedro perfectamente católico, en las manos de quien podrán depositar la gracia de vuestro episcopado para que la confirme. (De la Carta de Monseñor Marcel Lefebvre a los futuros Obispos, 29 de agosto de 1987).
Todo esto durará lo que Dios tenga previsto, no me pertenece el saber cuándo obtendrá de nuevo la Tradición sus derechos en Roma, pero juzgo que es mi deber aportar los medios para llevar a cabo lo que llamaré operación «supervivencia», operación «supervivencia» de la Tradición. Esta jornada de hoy es la operación «supervivencia».
Y si hubiera hecho esa otra operación con Roma siguiendo los acuerdos que habíamos firmado y poniendo en práctica a continuación estos acuerdos, haría la operación «suicidio».
Así pues, no hay elección: ¡debemos sobrevivir!
Y por eso hoy, al consagrar a estos obispos, estoy persuadido de continuar, de hacer vivir la Tradición, es decir, la Iglesia Católica. (Del Sermón de las Consagraciones del 30 de junio de 1988).
¿Salir, por lo tanto, de la iglesia oficial? En cierta medida, sí, por supuesto.
El libro del señor Madiran, «La Herejía del siglo XX» es la historia de la herejía de los obispos.
Si uno no quiere perder su alma, es necesario salir de este medio de los obispos.
Pero no es suficiente, porque es en Roma que está instalada la herejía.
Si los obispos son herejes (incluso sin tomar este término en el sentido y con las consecuencias canónicas), no es sin la influencia de Roma.
Si nos alejamos de estas personas, es absolutamente como con las personas que tienen SIDA.
No hay ningún deseo de contagiárselo.
Ahora bien, tienen SIDA espiritual, enfermedades contagiosas transmisibles.
Si uno quiere mantener la salud, es necesario no ir con ellos. (Del Retiro Sacerdotal, 9 de septiembre de 1988).
Monseñor Fellay y Monseñor Williamson forman parte del mismo engaño. Consciente y deliberadamente o no (que las intenciones sólo las juzga Dios), los Monseñores Fellay y Williamson precipitan a los fieles de la Tradición en la misma dirección.
Más descarada y torpemente MONSEÑOR FELLAY, más sutil y finamente MONSEÑOR WILLIAMSON.
AMBOS, forman parte de la misma «operación».
La OPERACIÓN emprendida por Monseñor Lefebvre de supervivencia de la Tradición y, por ende, de la Iglesia ha sido DEMOLIDA y reemplazada por otra OPERACIÓN a la que nosotros hemos denominado «THE TRAP» o «LE PIÈGE»… que los lectores elijan el título en el idioma que más les guste.

