Mons. Williamson continúa promoviendo equívocos y diluye la resistencia católica
Monseñor Williamson cierra su último ELEISON con la siguiente reflexión.
«Así es que nadie que quiera salvar su alma debe seguirlos a ellos o a sus sucesores, pero, por otro lado, estos últimos están tan convencidos que son normales en relación a los tiempos modernos que ellos no son tan culpables por destruir la Iglesia de Dios como lo hubieran sido en tiempos previos. Benditas sean las almas católicas que pueden aborrecer los errores de ellos sin dejar de honrar sus cargos.»
Luego de pasearnos un poco por la historia citando instancias o etapas de la Revolución anticristiana, los albores del protestantismo molinismo incluido y el Concordato de 1801 de una Francia que ya apostataba, llega como conclusión obvia de un pensamiento que no puedo compartir, (en cuanto al objetivo del mismo y de su ELEISON 279), a que los católicos DEBEMOS HONRAR los cargos de quienes destruyen la fe, la iglesia y las almas.
Podemos, según dice ABORRECER LOS ERRORES DE ELLOS, pero SIN DEJAR DE HONRAR SUS CARGOS.
El Sr. Andrés Carballo ha explicado en artículo anterior que esto NO ES ASI. Honrarlos en sus cargos implica un reconocimiento público que no estamos dispuestos a dar, ni debemos dar, y que sería impropio que diéramos.
A los momentos pasados de la historia citados por Mons. Williamson podrían agregarse otros muchos más. Sin embargo ninguno de todos ellos es el que estamos viviendo hoy. Las cosas son diferentes y debemos distinguir. Esto que estamos viendo hoy es la Apostasía total y completa.
No HONRAR el cargo de BENEDICTO XVI en cuanto a SU persona en ejercicio del mismo, no significa DESHONRAR el PRIMADO DE PEDRO.
No HONRAR el cargo de Arzobispo y Cardenal que ostenta el pérfido BERGOGLIO (es un ejemplo, que cito por tratarse de un argentino, perdóneme por ello) no significa que DESHONREMOS la categoría OBISPO y CARDENAL en si misma.
Si HONRAR es «premiar el mérito de alguien con muestras de reconocimiento», como muy bien cita el Sr. Andrés Carballo que no venga Mons. Williamson a sembrar semejante confusión en este momento y en los «pequeños rebaños».
¿Reconocimiento? ¿que cosa?
Podemos reconocerlos. Lo cual significa SABER BIEN que es lo que son. Podemos reconocerlos por sus frutos, lo cual implica sacar conclusiones. Es más, los RECONTRA RECONOCEMOS.
Lo que no podemos una vez que hemos sacado esas conclusiones que por otra parte estamos obligados a encontrar, es HONRARLOS, NI A ELLOS PERSONALMENTE, NI A ELLOS EN SUS CARGOS.
Es más grave aún. Hay un increíble intento de Mons. Williamson de sugerir que «ellos» (se refiere a las actuales autoridades conciliares y modernistas) «no son TAN CULPABLES por destruir la Iglesia de Dios». ¿Ah no? ¿pero entonces de que estuvimos hablando durante los últimos más de cuarenta años, Monseñor?
Entonces es muy claro Mons. Williamson, los anticristos que ocupan los cargos eclesiásticos son todos ellos «no tan culpables». Interesante…
Interesante si, porque tal afirmación haría MENOS culpables también a quienes adoren al anticristo, y por los mismos argumentos: porque quienes lo adoren «están tan convencidos que son normales en relación a los tiempos modernos», por lo tanto: «NO SERÁN TAN CULPABLES COMO LO HUBIERAN SIDO EN TIEMPOS PREVIOS».
Muy bonito todo pero, el evangelio lo contradice. Si «por los frutos debemos reconocer lo que es el árbol» y de ese árbol de malos frutos el evangelio nos dice que será echado al fuego, ¿como es entonces que debiéramos HONRARLO?
A todos aquellos que tengan la señal del anticristo la Escritura Sagrada les pronostica un final muy poco feliz. De no ser «tan culpables» nos parece que ese triste y trágico final que significa nada menos que la condenación eterna, suena algo así como demasiado castigo, exagerado y por que no decirlo, cruel e injusto.
¿Será acaso Dios exagerado, cruel o injusto?
Esperemos el próximo ELEISON, tal vez Mons. Williamson nos traiga la respuesta.

