Como Mons. Fellay continúa hablando en sermones y conferencias, cuando no en entrevistas armadas para la ocasión, es necesario hacer un análisis de sus dichos. Aunque parezca insidioso volvemos con este obispo que no solo ha olvidado a quien lo hizo obispo, sino que además se dedica a tergiversarlo.
«El largo camino de retorno a casa»
LA CONVERSIÓN DE MONSEÑOR FELLAY
(ni a Shakespeare se le hubiera ocurrido un drama semejante)
Una producción de Millenium Corp. para Radio Cristiandad
Idea: Rabí Inairec
Ejecución: Osko
Correcciones: Rabí Inairec
Monseñor Fellay: «Veamos ahora un poco las consecuencias, mis queridos hermanos, sobre todo en relación a la santidad. Nos damos cuenta que si actualmente tenemos la fe, si nosotros tenemos esta alegría de poder profesar la fe, es gracias a esta Iglesia tan concreta… que está en un estado lamentable. Cuando llevan a un niño a un sacerdote de la Fraternidad para impartirle el bautismo, la primera pregunta es: ¿Qué pides a la Iglesia? (y no a la Fraternidad); y la respuesta es «la fe». No es la Fraternidad sino la Iglesia la que otorga esta fe… y la Iglesia actual es la que santifica. Cuando se dice «extra ecclesiam nulla salus», fuera de la Iglesia no hay salvación, es la Iglesia actual de quien hablamos. (2 de septiembre de 2012)
Que nadie se sorprenda. Monseñor FELLAY se ha convertido. Ahora, en qué se ha convertido, es algo un poco más difícil de explicar. Pero su conversión es un hecho. Así como no todo el que diga «SEÑOR, SEÑOR» alcanzará la Salvación Eterna, tampoco todo el que dice «MONSEÑOR, MONSEÑOR» es un seguidor del Fundador de la FSSPX, y en el caso de Monseñor FELLAY es peor que eso.
Recorriendo los distintos sitios que pueden consultarse en la web es habitual encontrar declaraciones, sermones, comentarios y respuestas, además de las deducciones que los distintos autores hacen, casi frenéticamente en muchas oportunidades, respecto de lo que se denomina «la situación actual», «la crisis de la FSSPX», «posiciones enfrentadas entre acuerdistas y antiacuerdistas», comentarios desde «dentro» de la Hermandad y desde fuera de la misma.
Toda esta parafernalia de opiniones, muchas de ellas absoluta y completamente inadecuadas, mentirosas, falsas y discordantes entre sí, se suelta con distintos grados de animadversión o de simpatía a partir de un hecho claro y concreto: la intención de lograr la inserción de la FSSPX dentro de la IGLESIA CONCILIAR y OFICIAL, la manifiesta voluntad y deseo de Benedicto XVI de terminar con más de 40 años de separación o CISMA.
¿CISMA? sí, porque de eso se trata, UN CISMA, ¿o no, Monseñor FELLAY?
RESPUESTA «Siempre hemos sostenido que no queremos hacer bando aparte. Sostenemos que somos católicos y que lo seguimos siendo. Deseamos que Roma nos reconozca como verdaderos obispos. Por otra parte, ya no usan más la palabra cismático contra nosotros. Por lo tanto, si no se es cismático, ni hereje, es porque se es sacramente católicos. Por otra parte, el Papa dijo que hay solamente un problema de orden canónico. Es suficiente un acto de Roma para decir que se ha terminado y nosotros reentramos en la Iglesia. Esto vendrá. Soy muy optimista.» (Monseñor Fellay, entrevista de Nouvelles de Chrétienté, del 27 de diciembre de 2010)
Pero, ¿QUÉ ES UN CISMA?
La palabra cisma se deriva del griego σχισμα, schisma, significando división o separación (de σχιζο, schizo). Entre los católicos, se distingue a alguien que se ha separado (un cismático) de quien persiste en el error en materia de fe (un hereje); así, un cismático rompe la unidad de la Iglesia en su organización, pero no en la unidad de la fe.
¿Estamos de acuerdo en esto?
Para Monseñor FELLAY, la FSSPX aparentemente constituye un CISMA, porque se trata de una separación o división respecto de aquella otra parte que representa el TODO en el que antes la FSSPX estaba incluida y dejó de estarlo en un determinado momento. De hecho dice claramente «y nosotros reentramos en la Iglesia».
Pero… ¿esto es así? ¿Cómo fue entonces que nos habíamos separado de la Iglesia? y… ¿por qué motivos?
LOS MOTIVOS
La separación obedece a motivos concretos: CONCILIO VATICANO 2 y sus consecuencias.
No se pretende aquí demostrar los errores del CV2 y que tal conciliábulo rompe drásticamente con la TRADICIÓN de la Iglesia fundada por Jesucristo. Para quienes estamos en esta posición, la que sostiene Radio Cristiandad, eso está demostrado contundentemente por los hechos, palabras, escritos y frutos del mismo CV2.
Pero entonces, ¿QUIÉN ES EL CISMÁTICO?
¿CISMÁTICOS Y/O HEREJES?
El modernismo ES una herejía. El modernismo es la SUMA de todas las herejías. Parece que nunca se va a terminar eso de insistir con este aspecto del problema. Estamos hablando de que TODA la iglesia OFICIAL ES CONCILIAR, en el sentido que se le debe dar a la palabra CONCILIAR: CONCILIO VATICANO II.
Concilio Vaticano II es un Concilio o conciliábulo MODERNISTA y por lo tanto HERÉTICO.
Quien se ha separado de la Iglesia Católica fundada por N.S. Jesucristo es la Iglesia OFICIAL y lo hizo por ser CONCILIAR. En el mismo momento en que dejó la Fe Católica y abrazó la Fe CONCILIAR del CV2, produjo un CISMA, del mismo modo que la Iglesia Arriana (PRÁCTICAMENTE TODA EN TIEMPOS DE SAN ATANASIO) se separó de la Iglesia fundada por Jesucristo.
Y del mismo modo en que los Obispos Arrianos OCUPABAN las sedes episcopales en ese tiempo, los Obispos Conciliares OCUPAN las cátedras obispales hodiernas. Con UN AGRAVANTE: los cambios MODERNISTAS en los rituales sacramentales permiten hoy dudar de la VALIDEZ de muchos sacramentos incluyendo el del ORDEN.
«Y no solamente no enseñan la fe católica ni la defienden, sino que enseñan otra cosa, ellos han convertido a la Iglesia en otra cosa que no es la Iglesia católica. Ya no es la Iglesia católica. Están sentados en la sede de sus predecesores, todos esos cardenales que están en las congregaciones y todos esos secretarios que están en las congregaciones o en la Secretaría de Estado; ellos están bien sentados donde estuvieron sus predecesores, pero no tienen continuidad con sus predecesores. Ya no tienen la misma fe, ni la misma doctrina, ni la misma moral que sus predecesores.» (Monseñor Lefebvre, 21 de junio de 1978).
En este marco, el hecho de que el Superior General de la FSSPX haya querido y quiera concretar un acuerdo práctico con la Roma que persiste en los mismos errores desde hace 50 años, y que además haya intentado engañar y confundir a los fieles tradicionales, tergiversando fechas y contenidos de las conversaciones y mensajes intercambiados con las autoridades de Roma, hace por completo innecesario extenderse en este tema.
Para que de una vez por todas se termine de entender la cuestión:
¿Ha manifestado Roma su voluntad de abandonar el error en que vive y CONVERTIRSE a la fe católica?
¡NO! NO LO HA HECHO.
Esta condición tan simple y fácil de comprender para todos NO SE HA CUMPLIDO. Y es la condición primera y necesaria establecida por Monseñor Lefebvre para INICIAR conversaciones con Roma.
«Yo soy quien los interrogaría, para decirles: ¿A qué Iglesia pertenecen ustedes? ¿A qué Iglesia nos referimos –quisiera saber- si nos referimos a la Iglesia Católica o a otra Iglesia, a una Contra-Iglesia, a una falsificación de Iglesia?… yo creo sinceramente que se trata a de una falsificación de la Iglesia y ya no la Iglesia católica. ¿Por qué? Porque ellos ya no enseñan la fe católica» (Monseñor Lefebvre, 21 de junio de 1978).
Se objetará que diez años más tarde Monseñor Lefebvre fue a Roma y firmó… es verdad; como que también es verdad que menos de 24 hs. más tarde volvió sobre sus pasos, enmendó el error y procedió a llevar a cabo las Consagraciones Episcopales.
Lo cual viene a confirmar que acercarse a Roma siempre será peligroso, en tanto que Roma no se haya convertido a la FE CATÓLICA.
La consigna era NO INICIAR NEGOCIACIONES SIN ANTES HABERSE CONSTATADO EL CUMPLIMIENTO DE ESA PREMISA, Y NO AL REVÉS.
¿Tan difícil es esto de entender?
LA POSICIÓN DE MONSEÑOR FELLAY
Monseñor Fellay: « Entre los nuestros, algunos dicen: «No tenemos nada que hacer con esas personas ¿por qué querríamos discutir con Roma? ¡No sirve para nada! ¡Es demoler la fe!, etc. » Yo les respondo: No, atención, El hecho de ir a Roma no quiere decir que estemos de acuerdo con ellos. Pero es la Iglesia. Es la verdadera Iglesia. Rechazando lo que no es bueno, no hay que rechazar todo. Ella sigue siendo la Iglesia una, santa, católica y apostólica. (2 de septiembre de 2012)
Aquí viene lo divertido: la posición de Monseñor FELLAY es la de UN CISMÁTICO que está tratando de retornar a la IGLESIA de la cual ÉL SE HA IDO POR UNA ACTITUD Y UN COMPORTAMIENTO CISMÁTICO.
Monseñor FELLAY puede hablar todo lo que quiera, pero los hechos son los hechos.
Si Monseñor FELLAY cree realmente que una cosa es la IGLESIA CONCILIAR y otra cosa es la IGLESIA OFICIAL, entonces Monseñor FELLAY es (en función de su creencia SUBJETIVA y ERRADA) UN CISMÁTICO.
Monseñor FELLAY es hoy SUBJETIVAMENTE un CISMÁTICO que se siente tal y que quiere VOLVER de su cisma.
Tan rotundo es esto que Monseñor FELLAY mismo no hace más que demostrarlo cada vez que repite sus INSIDIOSOS, FALSOS y constantes argumentos para distinguir IGLESIA OFICIAL de IGLESIA CONCILIAR, cuando en realidad ambas cosas SE IDENTIFICAN Y SON UNA SOLA.
En su desesperada búsqueda del ATAJO que le permita hacer más corto su «LARGO CAMINO A CASA», Monseñor FELLAY no puede ver que lo tragicómico del caso es que de llegar a concretar sus aspiraciones dejará de ser SUBJETIVAMENTE CISMÁTICO para convertirse en un CISMÁTICO OBJETIVO REAL y CONCRETO POR SU ADHESIÓN AL ESPIRITU Y LA LETRA DEL CONCILIO VATICANO II.
Lo inaudito es que, además, se habrá convertido (ÉL Y TODOS AQUELLOS QUE POR ÉL SEAN ARRASTRADOS) en un adherente a la herejía que las resume a todas; se habrá convertido en un MODERNISTA, porque deberá aceptar la MISA MODERNISTA, LOS OBISPOS MODERNISTAS, EL CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO MODERNISTA, LA TEOLOGIA MODERNISTA, EL CATECISMO MODERNISTA, LA FILOSOFÍA MODERNISTA, Y A BENEDICTO XVI… QUE TAMBIÉN ES MODERNISTA Y ES PAPA DE LA IGLESIA CONCILIAR Y OFICIAL Y QUE ESTÁ SENTADO EN EL TRONO DE PEDRO.
LA IGLESIA ESTÁ OCUPADA. Pedir que alguien se lo explique a Monseñor FELLAY sería una ingenuidad; ya se lo habían explicado antes y lejos está de haberlo comprendido:
«Creo que podemos, e incluso debemos creer que la Iglesia está ocupada. Ella está ocupada por esta Contra-Iglesia. Por esta Contra Iglesia que conocemos bien y que los papas conocieron perfectamente, y que los papas han condenado a lo largo de los siglos.» (Mons. Lefebvre, 21 de junio de 1978).

