NOTA DE NUESTRO COLABORADOR SOBRE EL ATAQUE A LAS HNAS CONTEMPLATIVAS – INDIGNANTE

Apreciado Fabián:

Como puede verse en la nota que nos enviaron desde Ucrania, no cesan los ataques contra mujeres indefensas, ni siquiera tras una expulsión judicial injusta. Por supuesto: a distancia es difícil comprender cuanto ocurre, pero no es difícil deducir que el mal trato a mujeres vestidas de monja, sacadas de una casa grande de no mal aspecto, a la fuerza y sin oposición grosera por parte de ellas, no puede ser sino acción del diablo y sus secuaces.

A juzgar por lo que podemos saber, se hace claro que el enemigo tiene brazo religioso y brazo civil. El brazo religioso, nada menos que la iglesia católica oficial, la romana. Odiosos tiempos estos en los que uno tiene que ver semejante cosa. Y el brazo civil, el del discurso de la libertad religiosa, el que se llena la boca con palabras sobre el pluralismo y la tolerancia, y sobre el derecho de todos para profesar el credo que se desee y hacer lo que uno quiera en cualquier campo mientras no se meta en la parcela del vecino (¿quién más lejos de esto que unas personas encerradas?), el predicador de la soberanía del pueblo para ejercer su propio destino…, ese brazo civil con cada vez mayor descaro se quita la máscara y muestra su fea cara de cochino cabrón, de diablo puerco, de inmundo enemigo de los hombres, de padre de la mentira y homicida. ¡Ay qué ver! ¡¡Pegarle un bautizado a una monja, patearla, golpearla contra un vehículo hasta producirle conmoción cerebral!! Todo con la anuencia de fuerza policial, de jueces, de párroco, de obispo…

¿Por qué no llegará el Señor? Sin duda, si no abreviare aquellos días…

Alejandro B.