1899 — 16 de noviembre — 2012
113º Aniversario del nacimiento del
REVERENDO PADRE LEONARDO CASTELLANI
En su homenaje publicamos
LA MUERTE DE MARTÍN FIERRO
CANTO QUINCE
(Al final, y después de un camino largo y quebrado,
póngase la suma de la Manda de Martín el Grande,
pariente del otro Santo; y séllese.)
«No crean pienso obligarlos
Cuando a aconsejarlos voy—
Sabio soy y viejo soy—
Consejo de sabio viejo:
Nunca sigan un consejo…
Ni este mismo que les doy.
Y esto que digo de broma
Tiene más jugo que tuna—
Y es porque de la vacuna
Y aquellas másimas grandes
Que les di según Hernández—
No me han seguido ni una…
Y así les digo: no sigan
Y así diciendo quizá
Alguno me seguirá
Por hacer contra siquiera—
El argentino es contrera,
Pior que raza de aguará.»
Así comenzó aquel hombre
Casi ya en el estertor—
No perdió su buen humor
Ni en pelo ni con recao
Y eso que estaba oleao
Y recibido el Señor.
No todo lo que diré
Fue en los últimos momentos—
Iba llapando por tientos
Y por ratos se dormía—
Hasta en la misma agonía
Nos fue dando documentos.
«Tres veces piense su hablar
Y de tres, una vez hable—
Guarde reserva invariable—
Mentira jamás dirá,
Y ni siquiera verdá
Que no sea indispensable.
Al varón que parla al rumbo
Yo de loro lo sentencio—
Ni entre amigos que aquerencio
Fí hombre de charlas y risas
Véanlas a estas Clarisas
Cómo guardan su silencio.
Callar dicen que es cristiano
Y que el hablar mucho es moro—
Hoy es tiempo sin decoro
Que hablan tantos a destiempo—
Sepan que un callar a tiempo
Sabe ser palabra de oro.
De papeles parlanchines
Hay hoy montañas de sobra—
Charla el charlatán y cobra
Pero el varón de mi bando
Más habla obrando que hablando
Y hasta su palabra es obra.
Y hasta el que habla porque enseña
Y su misión es de hablar
¡Cuánto tiene que rumiar
De idea, de rima y ciencia
Y de Dios en la presencia
Noches enteras callar!
Y esto digo por el hijo
A quien Dios le dio esa luz—
Tendrás más de un patatús
Hijo, vivirás cansao—
No de balde te he llamao
Desiderio Fierro y Cruz.
Y el cristiano ha de sufrir
Hoy lo que nunca ha sufrido—
Que no se achiquen les pido
Mas no se hagan ilusiones—
El mundo va a trompezones
Y el ateísmo ha vencido.
Sospecho que hay ateísmo
Hasta dentro el Vaticano—
Hoy Mandinga tiene mano
Como jamás la ha tenido—
Yo sé por lo que he sufrido
Que hoy no es broma ser cristiano.
Hoy día muchos prenuncian
No sé que trunfo inaudito
Del Hombre ateo y ahito-—
Todo el que esto les prometa
Sepan que es seudoprofeta
Y enviao del Maldito.
De la Ciencia los prodigios
Del Arte y la Educación
De la Gran Federación
Que unirá los pueblos todos
Oirán himnos de beodos—
Tengan mucha precaución.
Ojo al Cristo que es de cobre
Le conozco la receta
Hoy día al falso profeta
Que el mundo loa y acata—
Para hacerlo hablar en plata
Les enseñaré una treta.
Al que venga con grandezas
Terrenales dlscursiando
Y los venga emborrachando
Con un silbo de serpiente
Pregúntelén solamente
Si volverá Cristo— y cuándo.
Les dirán que Cristo es Dios
Y el Credo y la Letanía—
Hay un punto todavía
Que a un hereja lo resuelve—
Pregunten si Cristo vuelve—
«¡Qué va a volver! ¡Volvería!»
No pretendo saber cuándo
Porque eso sólo es de Dios—-
Ni el ángel tiene aquí voz
Pero al ver de hoy los vestiglos
Yo digo ¿faltan diez siglos?
No faltan ni tres ni dos.
Los signos se van cumpliendo
Que puso el Apóstol Juan—
Pidan luz y los verán
Y aunque los tengan’por locos
Mejor es ser désos pocos
Que al fin perseverarán.
El Gran Libró ha sido abierto
El Sesto Sello está roto—
Los pueblos en alboroto
Gimen en espetativa
Y en la gran tiñebla viva
Es diario el terremoto.
La muerte es fin del nacido
Sea hombre, mundo o nación—
No le tengan aprensión—
Yo les vengo el baile a aguar
Pues Dios me manda a invitar
Al último pericón.
Este es pericón en armas
De hombres solos con espuelas
Que no acompañan vihuelas
Sino tambor y clarín—
Y el fusil puntúa al fin
En lugar de castañuelas.
El criollo baila sin prisas
No fandanguillos ni jotas—
Debió bailar con ojotas
No con livianos zapatos—
Malambos, zambas y gatos
Bailes de bailar con botas.
Vamos a bailar con pólvora
Como en la zamba de Vargas—
Vendrán horas muy amargas
Más ya no pueden ser muchas—
Horas de bailes y luchas
Nunca han sabido ser largas.
Y la consina es sencilla:
Poner el pecho al pior mal
En su puesto cada cual
Tieso aunque le tiemble el suelo—
Y todos con el pañuelo
El pabellón nacional.
Esta es lucha del espíritu
Mártires los tres serán—
Y mucho más pasarán
Qué los que en tiempos lejanos
Lucharon con los Romanos—
Y ustedes contra Satán.
Pues el antiguo cristiano
Con leones combatía—
Mas los fieles de hoy en día
Lucharán contra el infierno—
Martirio interno y esterno
Y cruda y doble agonía.
Pero no le tengan miedo
Encomiéndense a Jesús—
Abracen fuerte la Cruz
Desnúdense de ilusiones—
Para que yo les dé luz
Dios me dio grandes visiones.
Yo he visto ya el Anticristo
En sobrehumano destello
El Mostro terrible y bello
Del
género humano flor—
Y en su majestad y horror
Ese Emperador plebeyo.
Todopoderoso en armas
Porque derrotó tres Reyes
Dando al mundo entero Leyes
Cambiando fechas y usos—
Y abajo pueblos confusos
Como ante un Lobo las greyes.
Lo vi hablar al mundo entero
Y hacerse ver imperioso
En un telón luminoso
Donde su imagen hablaba.
Y todo hombre lo miraba
Embrujosamente hermoso.
Lo vi del cielo arrojando
Contra sus contrarios, fuego—
En pesadilla navego
Con él por avión los aires
Y donde fue Buenos Aires
Vi un inmenso pozo ciego.
Y ví también la otra Bestia
Que le llaman «de la Tierra»
Que a la fe viene a hacer guerra
Junto a la «Bestia del Mar»
¿Por qué así se ha de llamar?
Mi inteleuto no lo aferra.
Será que el Mar representa
La política, y las olas
Del mundo y sus carambolas;
La Tierra, la Religión—
Porque este nuevo Dragón
Iba cubierto de estolas.
Y era, si no me equivoco,
La religión corrompida—
Pecado contra la vida
E idolatría encubierta—
Como una barca perdida
Sobre un mar de sangre muerta.
Era una Reina Ramera
Soberbia y prostituída
De seda y oros vestida
Despreciaba ayes y llantos
Borracha de una bebida
Que es la sangre de los santos.
Porque han de notar ustedes
Que el Fariseo y el Santo
Viven bajo el mismo manto
Que a la religión mantiene—
Porque el Santo la sostiene
Y el Otro ordeña entretanto.
Eso ya lo enseñó Cristo
Con eso de la «Cizaña»—
El fariseísmo engaña
Y engaña con la verdá—
Se hace como el pacaá
Color del barro y la caña.
A los flacos oprimiendo
Al que es fuerte no hace guerra
La Verdá sagrada entierra
Que no es ya viva pasión—
Y esa es su prostitución
Con los Reyes de la Tierra.
La vi cabalgar al Ogro
Y apoyarse en el Dragón—
Beber abominación
En una gran copa de oro
Porque ha puesto su tesoro
En el mando y la ambición.
Y vi que esa era la causa
De la Gran Apostasía—
Que el pueblo se retraía
En gran silencio del Templo
Pues belleza y luz de ejemplo
Allí dentro ya no vía.
Antaño la Religión
Templaba tantos dolores
La vida nunca fue flores
¡Pero era un viaje en convoy!
Desesperación es hoy—
Ya no hay religión, señores.
Por la patria los antiguos
Abrieron grandes senderos—
Hoy el patriota anda en cueros
En patria falsificada—
Ya es una palabra, es nada—
Ya no hay patria, caballeros.
La amista es muy grande cosa
Fuerzas consuelos y abrigos—
Hoy más que los enemigos
Nos daña un amigo tonto—
Perdonen si los afronto—
Oh amigos, ya no hay amigos.
La familia fue un baluarte
Cuando se daban las manos—
Hoy con rencores insanos
Cada uno se corta solo
Y hasta entre hermanos hay dolo—
Ya no hay hermanos, oh hermanos.
Quedan islotes, es cierto,
En medio de hirviente mar—
No es mi fin desanimar
Con pesimismos mezquinos—
Les doy, para ser marinos
Brújula de marear.
Pues se cumplió la palabra
Que puso Santo Tomás—
Viene aquel tiempo sin paz
Que predijo Cristo, cuando
Lo inicuo sobreabundando
Se enfrió el amor en los más.
Está escrito que en el fin
El amor se resfriará—
No sé yo cuando será
Pero puede ser ya hoy día—
¡Qué resfrío! ¡Pulmonía
Hoy tiene la caridá!
Y el diablo ha agarrao así
Del gañote la esistencia—
Perdida toda querencia
El ser humano se asfisia
Pues por falta de justicia
No puede haber convivencia.
Fallan todos los resortes
Enferma el pie y la cabeza—
El diablo siembra quereza
No en lo sobrenatural
Sino en todo por igual—-
Hasta en la naturaleza.
Tendrán que sufrir les dije
Como nunca se ha sufrido—
Siempre ha sido perseguido
Quien cree y vive en la luz—
Pero hoy le caen sin ruido
Y en el nombre de Jesús.
Tal vez este sacerdocio
Corrompido, y el asedio
Deste cáncer sin remedio—
Es, de la desolación
Colmo y abominación,
Como dice el Evangelio.
Porque si la sal que sala
Pierde su sabor salino
Y se hace vinagre el vino
De la misma religión—
Este es un pecado fino
Que no tiene asolución.
Pues ¿qué pena será ver
La que debe ser fanal
De la Verdá contra el Mal
Que en algún tiempo aparezca
De odio y de codicia gresca
De iniquidá manantial?
¿Lamiendo la religión
Al poderoso malvado?
¿Hiriendo al desamparado
Sobreentristeciendo al triste?
¿Poniendo en la cumbre al quiste
Y abajo al sabio y letrado?
¿Odiando a la inteligencia
Buscando apagar sus teas—
Despreciando sus preseas
Desnuda y con mataduras
Y en vez de parir linduras
Procreando cosas feas?
¿Imitando trucos y usos
Del Mundo y su imperialismo—
En maña y maquiavelismo
La sinceridá mudada—
No envuelta ya en luz dorada
Sino en humo olor a abismo?
Hoy hay abominación—
Hay sacrificios humanos—
Hoy se matan entre hermanos
Y se odian entre naciones
Porque adoran sus pasiones
Dioses hechos por sus manos.
El hombre hoy inmola al hombre
De su orgullo en el altar—
El alma sabe matar
Ante el altar del progreso—
Así lo llaman; y es eso
Puro y simple idolatrar.
Y al ídolo del Estado
Inmola el capitalismo
Y su hijo el comunismo
Hasta el corazón del hombre—
Y toman de Dios el nombre
Y son Ranas del Abismo.
Y esto es lo que Jesucristo
Lo llamó abominación
Cuando contra la razón
Y contra naturaleza
Sobre esa inmundicia reza
Una mala religión.
Este es el mal de los males
Abominación de abismo—
Quizá todo el paludismo
Del mundo de Oeste a Este
Viene todo de la peste
Que se entró en el templo mismo.
Y sólo podrá curarla
Cristo si vuelve a venir—
Les debo de prevenir
No la intenten reformar—
Queda sólo por venir
El fuego, si es sangre el mar.
Por eso me ha consolao
Ver que este mozo en talar
Que sirvió un tiempo al altar
Y lo echaron sin camisa
No comerció con la misa
Ni cobró por predicar.»
Y volviéndose hacia mí:
—»No te aflijas demasiao
Por tu propio triste estao
Y deshonras que te han hecho—
Tu amor dentro de tu pecho
Fue mayor que tu pecao…
Te han tratao de rebelde
Los rebeldes al amor—
Te han llamado suversor
Los que estaban suvertidos—
De su lugar inferior
Levantados y engreídos.
Tuviste encima la mano
Del Juez de toda criatura—
Sufriste la mordedura
Del diente más viperino—
Y esto lo quiso el Destino
Para darte la cordura…
Bueno es sentirse culpao
Pues siempre en algo lo somos—
Bueno es agachar los lomos
Y esagerar la paciencia—
Mas no hasta falsear los plomos
De sonda de la conciencia.
Conozco todas tus faltas—
No te han pegao por ellas—
Conozco tus malas huellas
Pero nunca fueron babas
Las polvaredas que alzabas
Cuando ibas a las estrellas.
En vos quisieron romper
El resorte del vivir—
Eso es puro destruir
Que es marca cierta del diablo—
Ahora ya sé lo que te hablo:—
HIJO, DIOS TE HIZO SERVIR»…
Me dio un frío por la espalda
Cuando le oí este consuelo—
Mi corazón pichonzuelo
Se derritió al nombre de «Hijo»—
También el viejo lo dijo
Con voz como voz del cielo…
Y ya se tendió a morir
Y ya se acaba mi historia—
No quedan en mi memoria
Más consejos que les cuente—
Oí algo vagamente
Sobre la postrer Vitoria.
Alzó los ojos arriba
Grandes y como encendidos
Y con todos sus sentidos
Clamó en tonos anhelantes:—
«Nunca se den por trunfantes
Jamás se den por vencidos.
La Vitoria es la otra vida—
Veo los cielos abiertos—
Siento la voz de mis muertos—
Espero mi salvación—-
Sobre mis campos desiertos—
La lluvia… de Dios el Don…
Pido perdón de mis faltas—
Reparen los daños qu’hi hecho—
Pongan a mi casa el techo—
Cubran lo que yo dejé—
Hágansén de fierro el pecho
En este tiempo sin fe…»
(Queríamos sollozar
Y por respetar callábamos—
Parecía que finábamos
Nosotros en vez de él
Y una saliva de yel
Medio hugándonóS’ tragábamos.)
«Con los hechos de mi vida
Hizo un poema un cantor
Mas mi poema interior
Es más grande que el de Hernández—
Porque los poemas grandes
Los hace Nuestro Señor.
Yo veo todos mis hechos
Ante mí en esquema rudo—
No todo lo entiendo; y dudo
Y más de uno me da enojos
Cuando se cierren mis ojos
Veré su invisible ñudo…»
… … … … … … … … … …
… … … … … … … … … …
Miró otra vez hacia arriba
Y dijo Jesús María—
Torció la boca bravía
En un suspiro sin calma
Que yo siento todavía—
Y así dio aquel hombre el alma.
¿Fue un santo acaso? Fue un hombre.
No es porque yo sea su hijo—
Yo canté largo y prolijo
Lo que él quiso que cantara
Y me esforcé en poner clara
La palabra que él me dijo.
Lo que llaman la «simbiosis»
De bicho y planta es pasmosa—
Les recordaré una cosa
Que he presenciao una vez:—
El molle forma una nuez
Y sale una mariposa.
La hembrita pone allí un huevo
Pinchando en forma que hiera—
El árbol forma una esfera
Donde crece el animal
Con un opérculo igual
Que tapa de azucadera.
Dios es ingeniero fino
Y aquí notarlo me alegra—
Yo que no he tenido suegra
Ni abuela, me alabo franco—
Mi padre es el molle blanco
Yo, la mariposa negra.
Triste mi voz se desata
Triste se desata en llanto
Triste solloza, no tanto
Por la pérdida sufrida
Sino porque de su vida
No salió digno mi canto.
Porque él mandó que su vida
Fuese puesta en rima y arte
Como un hito y un baluarte
En medio de esta Nación
Y en esta gran confusión
Indestructible estandarte.
Y puesta su imagen grande
Viva en medio de esta inmunda
Atmósfera nauseabunda
Que sea a la patria escudo—
Y también dicterio mudo
En el caso que se hunda.
Yo he de romper mi istrumento
Y que nadie alegue nada—
Nadie cambie esta payada
Porque es mía en buena ley
Porque esta empresa, buen rey,
Para mí estaba guardada…
Pues soy como un pejerrey
Que se robó la carnada.
Yo cumplí. Aplausos ni críticas
Ni busco ni reverencio
Ni juicios de Don Fulgencio
De si hay mucha o poca garra
Hoy rompo yo la guitarra
Para hundirme en el silencio…
Pues es de mi padre… y mío
Este testamento cierto
Que grabo en piedra, y oferto
A Dios en gesto solenne—
Voz inmortal y perenne
Por ser voz de uno que ha muerto.

