OSKO: ESPERANDO A LOS TRADIS

ESPERANDO A LOS TRADIS

Sobre un texto original de Constantino Cavafis adaptado por un anónimo y readaptado ahora impertinentemente por OSKO

http://tradiciondigital.es/2012/11/10/esperando-a-los-tradicionalistas/

Atención: Contiene un final no apto para «Corazones Esperanzados en Discursos Triunfalistas y Restauradores o en sintonía con la NEO-FSSPX». (En realidad es un texto ÚNICAMENTE PARA ENAJENADOS)

-¿Qué esperáis congregados en San Pedro?

Es a los tradicionalistas que hoy deben llegar.

-¿Por qué esta inacción en la curia?

¿Por qué están ahí sentados sin legislar los Cardenales?

(al menos un día sin pronunciar nuevos disparates y herejías)

Porque hoy deben llegar los tradicionalistas.

¿Qué leyes van a hacer los prefectos?

Ya legislarán, cuando lleguen, los tradicionalistas.

-¿Por qué nuestro Pontífice madrugó tanto, (Andaaá..!),

y en su trono, a la puerta mayor de la ciudad,

está sentado, solemne y ciñendo su mitra?

Porque hoy llegarán los tradicionalistas.

Y el Papa espera para dar a su jefe la acogida.

Incluso preparó, para entregárselo, un pergamino. En él

muchos títulos y dignidades hay escritos.

-¿Por qué nuestros dos cardenales y prefectos salieron

hoy con rojas capas bordadas?

(Oh, Babilonia en tus mejores galas !!!)

¿Por qué llevan tecas con tantas amatistas

y anillos engastados y esmeraldas rutilantes;

por qué empuñan hoy preciosos báculos

en plata y oro magníficamente cincelados?

Porque hoy llegarán los tradicionalistas;

y espectáculos así deslumbran a los tradicionalistas.

-¿Por qué no acuden, como siempre, los ilustres oradores

a echar sus discursos y decir sus cosas?

Porque hoy llegarán los tradicionalistas y

es mejor ocultar la elocuencia y los discursos modernistas.

(…o todo el plan se podría venir abajo.)

-¿Por qué empieza de pronto este desconcierto

y confusión? (¡Qué graves se han vuelto los rostros!)

¿Por qué calles y plazas aprisa se vacían

y todos vuelven a casa compungidos?

Porque se hizo de noche y los tradicionalistas no llegaron.

«Pero si allí están! si yo los veo…»

No son todos… queríamos a los otros, también.

Los que llegaron ya no lo son, desde hace tiempo.

Estos son los tradicionalistas que defeccionaron.

«¿Y donde están entonces los tradicionalistas?»

Esa gente, al fin y al cabo, se ha negado a aceptar la solución.

Muchos de ellos se han quedado en sus «iglesias» domésticas

lejos, dicen ellos, de toda fornicación.

«¿Pero entonces, no ha servido tanto trabajo tiempo y seducción?»

Ha servido; mas no todos han caído en el «trampón».

Se han quedado a la distancia, no los han podido

arrastrar todavía sus jefes, no hay razones que quieran escuchar.

Dicen que ya nadie los convence.

Dicen que prefieren el Desierto.

Dicen que no hay Jefes que seguir sino Uno solo.

Dicen que no hay títulos ni honores, salvo Uno.

Dicen que no van a venir.

El madrugón del Papa sin sentido…

Los títulos y dignidades a los Jefes entregó de todos modos,

más lo hizo con un gesto de reproche; no era el trato, eran todos.

Se cruzan sus miradas… los Jefes y el Papa… miradas que hablan…

(«se acaba la paciencia del Señor del Mundo, ¿qué dirá ahora el Papa?»)

«Se han quedado afuera demasiados, no era el pacto.»

«No será por mucho tiempo que siga siendo un Obstáculo ese pueblo maldito y terco.»

«Aún tienen sus misas»

«Habrá que terminar con esto de algún modo…»

«Todo deberá comenzar otra vez.»

«Porque no debe quedar afuera ni uno de ellos.»

«Porque los quiero a todos.»