P. CERIANI: SOBRE LA EDITORIAL 139 DE IESUS CHRISTUS: ¿ALIENACIÓN O MENTIRA?

ALIENACIÓN O MENTIRA

En el Sermón del 29 de junio de 2012, con ocasión de las ordenaciones en el Seminario de Écône, Monseñor Fellay dijo:

Seguramente me preguntarán ¿qué pasa con Roma? Si hasta ahora no hemos dicho casi nada, es porque no tenemos mucho que decirles. Podríamos decir que hasta ahora, las cosas están en punto muerto. En el sentido de que, efectivamente, han habido idas y venidas, intercambio, negociaciones, ofertas; sin embargo, estamos en el punto de partida, condición en la que ya habíamos dicho que no podíamos ni aceptar ni firmar. Estamos ahí, eso es todo.

Estas palabras atrajeron mi atención, y ya las he comentado. Ver el enlace:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2012/07/03/y-el-punto-de-llegada-apostillas-al-sermon-de-mons-fellay-del-29-de-junio-de-2012/

Las que atraen ahora mi interés (aunque no me sorprenden) son las palabras del Superior del Distrito de América del Sur, Padre Bouchacourt. En efecto, en el Editorial del número 139 de la revista Iesus Christus, que lleva por título La hora de Dios, se expresó de esta manera:

Durante el sermón que pronunció con motivo de las ordenaciones diaconales y sacerdotales en Écône el 29 de junio próximo pasado, Monseñor Bernard Fellay anunció que las conversaciones con Roma, en vistas de un eventual arreglo con la Fraternidad, volvieron al punto de partida, es decir, como al día después de las consagraciones episcopales de 1988.

No quiero faltar el respeto a los lectores, pero me tomo el atrevimiento de señalarles que el señor Superior del Distrito ha agregado algunas palabras al discurso episcopal: es decir, como al día después de las consagraciones episcopales de 1988.

Esto no es novedoso, y es por eso que no me sorprenden. Ya que en su Carta del 12 de octubre de 2011 a los Sacerdotes del Distrito, había escrito:

Pueden informar a sus fieles que no se firmó nada y que la situación sigue siendo idéntica a la que teníamos antes del 14 de septiembre.

Es evidente que antes del 14 de septiembre de 2011 puede muy bien ser el día después de las consagraciones episcopales de 1988

Sin embargo, entre el 1º de julio de 1988 y el 14 de septiembre de 2011 han pasado muchas cosas graves…

Y no sólo eso… También entre el 14 de septiembre de 2011 y el 29 de junio de 2012 pasaron otras muchas… y gravísimas…

Por lo tanto, una vez más se impone la pregunta: ¿cuál es el punto de partida al cual ha regresado la F$$PX?

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Nota: Ya sé que los tres puntos diagramados de este modo se ven mal… Precisamente por eso los pongo así… En todo este asunto de la Nueva F$$PX hay ardides masónicos…

¿Cuál es el punto de partida?

¿Lo expresado por Monseñor Fellay en la entrevista al diario La Liberté, el 11 de mayo de 2001?:

Da la impresión de que rechazamos todo el Vaticano II. Sin embargo, conservamos el 95%. Es más a un espíritu que nos oponemos, a una actitud ante el cambio presentado como premisa.

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¿Cuál es el punto de partida?

¿Lo escrito por el Superior General en la Carta a los Amigos y Benefactores Nº 60, de mayo de 2001?:

Cuando decimos rechazar el Concilio, no entendemos por ellos dejar de lado totalmente la letra de todos los documentos conciliares que, por la mayor parte, contienen simples repeticiones de los que ha sido dicho en el pasado. Sino que atacamos un nuevo lenguaje, introducido en nombre de la pastoral del Concilio.

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¿Cuál es el punto de partida?

¿La celebración, festejos y agradecimientos por el Motu Proprio del 7 de julio de 2007?

¿El Comunicado de Prensa del Superior General del 7 de julio 2007?:

Por el Motu Proprio Summorum Pontificum, el Papa Benedicto XVI ha restaurado en sus derechos la misa tridentina, afirmando claramente que el Misal Romano promulgado por San Pío V nunca ha sido abrogada.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X se alegra de ver la Iglesia reencontrar así su Tradición litúrgica, dando a los sacerdotes y a los fieles que hasta el presente habían sido privados de la posibilidad de acceder libremente al tesoro de la misa tradicional para la gloria de Dios, el bien de la Iglesia y la salvación de las almas. Por este gran beneficio espiritual, la Fraternidad de San Pío X expresa al Soberano Pontífice su viva gratitud.

¿La Carta a los fieles del Superior General del 7 de julio 2007?:

Queridos fieles,

El Motu Proprio Summorum Pontificum del 7 de julio 2007 restablece la misa tridentina en su derecho. Se reconoce allí claramente que nunca ha sido abrogada.

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¿Cuál es el punto de partida?

¿Lo contenido en la carta de Monseñor Fellay del 15 de diciembre de 2008 al Cardenal Castrillón Hoyos, y retomado en la Carta a los Fieles del 24 de enero de 2009?:

El decreto del 21 de enero cita la carta del 15 de diciembre pasado al Cardenal Castrillón Hoyos, en la que expresaba (…): Estamos prestos a escribir con nuestra sangre el Credo, a firmar el juramento anti-modernista y la profesión de fe de Pío IV; aceptamos y hacemos nuestros todos los concilios hasta Vaticano II, respecto del cual emitimos reservas.

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¿Cuál es el punto de partida?

¿Lo contenido en la carta de Monseñor Fellay del 15 de diciembre de 2008 al Cardenal Castrillón Hoyos, retomado por el Decreto del 21 de enero de 2009?:

Por medio de la carta del 15 de diciembre de 2008 enviada a Su Eminencia el Cardenal Darío Castrillón Hoyos, Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, Mons. Bernard Fellay, en su nombre y en el de los otros Obispos consagrados el 30 de junio de 1988, volvía a solicitar el levantamiento de la excomunión latae sententiae formalmente declarada por Decreto del Prefecto de esta misma Sagrada Congregación para los Obispos con fecha del 1º de julio de 1988.

En la mencionada carta, entre otras cosas, Mons. Fellay afirma:

«Asimismo, seguimos teniendo la firme voluntad de permanecer católicos y de poner nuestras fuerzas al servicio de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia católica romana. Aceptamos filialmente su enseñanza. Creemos firmemente en el Primado de Pedro y en sus prerrogativas; es por eso que la situación actual nos hace sufrir tanto más».

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¿Cuál es el punto de partida?

¿La Carta de agradecimiento a Benedicto XVI por el levantamiento de las excomuniones, del 29 de enero de 2009?:

Santo padre,

Es por medio de la acción de gracias que nosotros deseamos expresar a Vuestra Santidad nuestro profundo reconocimiento por el acto de Su paternal bondad y de Su coraje apostólico por el cual Ella ha hecho inoperante la medida que nos afectó hace ya veinte años en seguida de nuestra consagración episcopal.

(…)

La Virgen María Inmaculada visiblemente ha guiado los pasos de Vuestra Santidad a nuestro reencuentro, ella le mantendrá su graciosa intercesión. Es con esta seguridad que nosotros pedimos fielmente al Pastor Universal que bendiga a cuatro de sus hijos más unidos al Sucesor de Pedro y a su encargo de pastorear los corderos y las ovejas del Señor.

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¿Cuál es el punto de partida?

¿Lo manifestado en el Comunicado Oficial del 12 de marzo de 2009?:

Lejos de querer detener la Tradición en 1962, deseamos considerar el Concilio Vaticano II y el Magisterio post-conciliar a la luz de esta Tradición, que san Vicente de Lerins ha definido como «lo que ha sido creído en todas partes, siempre y por todos» (Commonitorium), sin ruptura y en un desarrollo perfectamente homogéneo.

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¿Cuál es el punto de partida?

¿La Declaración Doctrinal enviada a Roma por Monseñor Fellay el 15 de abril de 2012?:

Toda la Tradición de la fe católica debe ser el criterio y la guía de comprensión de las enseñanzas del Concilio Vaticano II, el cual, a su vez, ilumina algunos aspectos de la vida y de la doctrina de la Iglesia, presente implícitamente en ella, no formulados todavía. Las afirmaciones del Concilio Vaticano II y del Magisterio Pontificio posterior relativos a la relación entre la Iglesia Católica y las confesiones cristianas no católicas deben ser entendidas a la luz de toda la Tradición.

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¿Cuál es el punto de partida?

¿Lo expresado por el Padre Alain Nély, Segundo Asistente, durante la cena del viernes 8 de junio de 2012 con Amigos y Benefactores de la Fraternidad en París, y que el Padre Michel Koller reveló en su sermón del domingo 10 de junio?:

Como la mayoría de ustedes saben, habrá esta semana documentos firmados en Roma para reconocer a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, dándole una Prelatura Personal, es decir, que vamos a depender directamente del Papa.

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¿Cuál es el punto de partida?

¿Alguna de estas frases y lo que ellas connotan?:

* Si el Papa me llama, voy rápidamente. Más aún, corro.

* Un católico no puede poner condiciones a Roma.

* En nombre de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, Monseñor Bernard Fellay, Superior General, saluda el acceso del Cardenal Joseph Ratzinger al Supremo Pontificado. Él ve allí un halo de esperanza de salir de la profunda crisis que sacude a la Iglesia Católica.

* Es cierto que la elección de un nuevo papa en 2005 dio nacimiento a una nueva esperanza y quizá incluso a una gran esperanza entre los sacerdotes y los fieles.

* Benedicto XVI es una persona íntegra, que toma muy seriamente la situación y la vida de la Iglesia.

* Con Benedicto XVI la barca de la Iglesia navega en adelante sobre aguas más tranquilas.

* Todo indica que desde hace algún tiempo, más o menos desde el ascenso al pontificado del Papa Benedicto XVI, ha aparecido una nueva ola (…) que contra todo pronóstico aparenta ir en sentido opuesto a la primera. Los indicios son suficientemente variados y numerosos como para poder afirmar, que este nuevo movimiento de reforma o de restauración es efectivamente real.

* Hay que saber que el Papa presente, Benedicto XVI, es una mezcla de bueno y de malo. Yo digo así: su cabeza es moderna, su corazón es conservador.

* Puede ser que estemos mucho más cerca del Papa de lo que parece.

* Deseamos que Roma nos reconozca como verdaderos obispos.

* Algunos, para facilitar las cosas, hacen una identificación entre la Iglesia Oficial y la Iglesia Modernista. Pero es un error, porque hablamos de una realidad concreta.

* La afirmación de la existencia de un único rito bajo dos formas – ordinaria y extraordinaria – iguales en derecho, y especialmente el rechazo de una celebración exclusiva de la liturgia tradicional, pueden ciertamente interpretarse como la expresión de una voluntad política de no irritar a las conferencias episcopales.

* El Papa dijo que hay solamente un problema de orden canónico. Es suficiente un acto de Roma para decir que se ha terminado y nosotros reentramos en la Iglesia.

* Nuestro Papa dice que no se trata de un cisma.

* Encuentro complejo interpretar cómo actuaría Monseñor Lefebvre hoy.

* Por el momento, todo está bien y todo va sin problemas de acuerdo al plan.

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El Padre Bouchacourt afirma que Monseñor Bernard Fellay anunció que las conversaciones con Roma, en vistas de un eventual arreglo con la Fraternidad, volvieron al punto de partida, es decir, como al día después de las consagraciones episcopales de 1988.

Sin embargo la Comisión Ecclesia Dei publicó una Declaración, el 27 de octubre de 2012, que anuncia lo siguiente:

En su última correspondencia (6 de septiembre de 2012), la Fraternidad sacerdotal San Pío X ha hecho saber que ella tiene necesidad de tiempo suplementario de reflexión y de estudio para preparar su respuesta a las últimas proposiciones de la Santa Sede.

¡Sí, señor lector! El 6 de septiembre de 2012… Usted leyó bien. El 6 de septiembre pasado, Monseñor Fellay estuvo en Roma, ¡una vez más!, y entregó una misiva pidiendo más tiempo para responder a las últimas proposiciones de los romanos anticristos…

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¿Cuál es, entonces el punto de partida del que no deberían haberse apartado?

El sermón de Monseñor Lefebvre en la ceremonia de la Consagraciones Episcopales del 30 de junio de 1988:

Si estoy en el error, si enseño errores, está claro que se me debe traer de nuevo a la verdad, de acuerdo con los que me envían este protocolo para ser firmado reconociendo yo mis errores. Como si me dijesen: si reconoce sus errores, le ayudamos para que vuelva a la verdad. ¿Qué verdad es ésta, según ellos, sino la verdad del Vaticano II, la verdad de esta Iglesia conciliar? Por tanto es cierto que para el Vaticano la única verdad que existe hoy es la verdad conciliar, el espíritu del Concilio, el espíritu de Asís. Esa es la verdad de hoy. Y eso no lo queremos por nada del mundo.

Por esta razón, al constatar la voluntad firme de las actuales autoridades romanas de hacer desaparecer la Tradición y conducir todo el mundo a este espíritu del Vaticano II y a este espíritu de Asís, evidentemente hemos preferido retirarnos y he contestado: no, no podemos. Es imposible. Es imposible someternos a la autoridad del cardenal Ratzinger, presidente de esta comisión romana que debía dirigirnos. Sería ponernos en sus manos y por consiguiente en las manos de los que quieren llevarnos al espíritu del Concilio, al espíritu de Asís. No es posible.

Por esta razón envié una carta al Papa diciéndole muy claramente: no podemos, a pesar de todos los deseos que tenemos de estar en plena comunión con S. S., y dado este espíritu que reina ahora en Roma y que quieren comunicarnos; preferimos continuar en la Tradición, guardar la Tradición, esperando que esta Tradición reencuentre su puesto en Roma, su puesto entre las autoridades romanas y en el espíritu de estas autoridades romanas.

Todo esto durará lo que Dios tenga previsto, no me pertenece el saber cuándo obtendrá de nuevo la Tradición sus derechos en Roma, pero juzgo que es mi deber aportar los medios para llevar a cabo lo que llamaré operación «supervivencia», operación «supervivencia» de la Tradición. Esta jornada de hoy es la operación «supervivencia». Y si hubiera hecho esa otra operación con Roma siguiendo los acuerdos que habíamos firmado y poniendo en práctica a continuación estos acuerdos, haría la operación «suicidio». Así pues, no hay elección: ¡debemos sobrevivir! Y por eso hoy, al consagrar a estos obispos, estoy persuadido de continuar, de hacer vivir la Tradición, es decir, la Iglesia Católica.

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¿Cuál es, entonces el punto de partida del que no deberían haberse apartado?

La Carta Abierta de los Superiores, del 6 de julio de 1988:

Nosotros jamás quisimos pertenecer a ese sistema que se califica a sí mismo de Iglesia Conciliar y se define por el Novus Ordo Missæ, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad. Sí, nosotros no tenemos ninguna parte, nullam partem habemus, con el panteón de las religiones de Asís; nuestra propia excomunión por un decreto de Vuestra Eminencia o de otro dicasterio no sería más que la prueba irrefutable. No pedimos nada mejor que el ser declarados ex communione del espíritu adúltero que sopla en la Iglesia desde hace veinticinco años; excluidos de la comunión impía con los infieles.

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¿Cuál es, entonces el punto de partida del que no deberían haberse apartado?

Lo expresado por Monseñor Lefebvre en la Entrevista concedida a Fideliter, Nº 66, noviembre-diciembre de 1988:

No tenemos la misma manera de concebir la reconciliación. El cardenal Ratzinger la ve en el sentido de reducirnos, de traernos al Vaticano II. Nosotros la vemos como un retorno de Roma a la Tradición. No nos entendemos. Es un diálogo de sordos. No puedo hablar mucho del futuro, ya que el mío está detrás de mí. Pero si vivo un poco aún y suponiendo que de aquí a un determinado tiempo Roma haga un llamado, que quiera volver a vernos, reanudar el diálogo, en ese momento sería yo quien impondría las condiciones. No aceptaré más estar en la situación en la que nos encontramos durante los coloquios. Esto se terminó.

Plantearía la cuestión a nivel doctrinal: «¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los papas que los precedieron? ¿Están de acuerdo con Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de Pío X, Quas Primas de Pío XI, Humani Generis de Pío XII? ¿Están en plena comunión con estos papas y con sus afirmaciones? ¿Aceptan aún el juramento antimodernista? ¿Están a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo?

Si no aceptan la doctrina de sus antecesores, es inútil hablar. Mientras no hayan aceptado reformar el Concilio considerando la doctrina de estos papas que los precedieron, no hay diálogo posible. Es inútil.

Las posiciones quedarían así más claras.

No es una pequeña cosa la que nos opone. No basta que se nos diga: pueden rezar la misa antigua, pero es necesario aceptar esto. No, no es solamente eso lo que nos opone, es la doctrina. Queda claro.

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Mientras el Padre Bouchacourt digiere todo esto, el vehículo está allí, en punto muerto, pero al borde del precipicio (y no en el punto de partida) al que Monseñor Fellay lo ha conducido… esperando que se ponga la primera velocidad y… ¡Monseñor Fellay ya lo ha hecho el 6 de septiembre!…

Esto confirma lo que tantas veces ha demostrado Radio Cristiandad: por voluntad de sus actuales Superiores, la F$$PX se encuentra hoy en una situación diametralmente distinta de la que se hubiese dado de haberse seguido el planteo de Monseñor Lefebvre.

En efecto, se ha invertido la situación: después de las Consagraciones Episcopales de 1988, Monseñor Lefebvre dejó establecido que, si la Roma anticristo y neomodernista deseaba restablecer el diálogo, él pondría las condiciones en un plano doctrinario.

Hubiese sido la Roma ocupada por el modernismo la que hubiese estado obligada a responder sobre su conformidad o no con el Magisterio Infalible de la Iglesia.

Ahora, en cambio, es la F$$PX la que debe responder a un Preámbulo Doctrinal propuesto por esta Roma anticristo y neomodernista.

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El Padre Bouchacourt afirma que Monseñor Bernard Fellay anunció que las conversaciones con Roma, en vistas de un eventual arreglo con la Fraternidad, volvieron al punto de partida, es decir, como al día después de las consagraciones episcopales de 1988.

O este pobre sacerdote está delirando… o él miente.

Preferimos pensar que está alienado.

En este caso debe recuperar la razón, como él mismo lo dijo en un anterior editorial.

Recemos para que llegue para él la hora de Dios.

Padre Juan Carlos Ceriani