Comentando el «Comentario Eleison»
Su Excelencia, Mons. Williamson trata de su expulsión de la FSSPX en su Comentario Eleison CCLXXVI. En él dice:
«Es una decisión crucial por parte de los líderes de la FSPX, no por ninguna razón personal, sino por la remoción de lo que mucha gente consideró ser el más grande obstáculo dentro de la FSPX para cualquier reconciliación entre la Tradición Católica y la Roma Conciliar.»
Es posible y hasta probable que en verdad mucha gente consideró a Su Excelencia como el más grande obstáculo. Pero quienes tal hicieron se equivocaron rotundamente. El obstáculo es y siempre ha sido el temor a la reacción de los sacerdotes y fieles. La Revolución no quiere a Mons. Fellay solo; tampoco le quiere con unos cuantos seguidores: se trata de atrapar al mayor número de almas. Mons. Fellay no quiere ni puede quedar con un reducido grupo. Por ello el temor y el odio, la persecución y el castigo a quienes le desenmascaran.
Mons. Williamson continua:
«Se deduciría que con esta exclusión, la FSPX del Arzobispo Lefebvre está bien encaminada a ser deshecha, y será reemplazada por algo bien diferente. En realidad, se ha podido observar esta transformación desde hace muchos años. La exclusión es simplemente un golpe final.»
Dice bien monseñor: la transformación se ha venido observado desde hace años. Algunas preguntas que son válidas en el contexto serían ¿qué se ha hecho para impedir esa transformación? ¿Qué se ha dejado de hacer para permitir o facilitar tal transformación?
La última oración del texto citado es errónea: la expulsión de monseñor no es en modo alguno «un golpe final». Es, en todo caso, un paso más hacia un fin que ya estaba planeado. Un paso más, ya sea quitando un obstáculo o un intento para aglutinar y controlar a aquellos que no pudieron ser convencidos acerca del acuerdo.
El obispo añade:
«Solamente la conversión y reversión de las autoridades de la Iglesia a la verdadera Fe pueden justificar el abandono de esos principios [de resistir a la revolución «conciliar»]. Y tal conversión o reversión, ¿han ocurrido? De ninguna manera. Al contrario.»
Es verdad que la conversión no ha ocurrido; es verdad que lo que vemos es lo contrario. Pero entonces, ¿por qué monseñor llegó a decir que el motu proprio Summorum pontificum fue favorable para la Tradición? ¿porqué monseñor agradeció tan efusivamente a Benedicto XVI por el levantamiento de las excomuniones? Con tales acciones ciertamente contribuyó en la transformación de la FSSPX en lo que ahora es.
Ya para finalizar, Mons. Williamson afirma:
«Los sacerdotes de la FSPX que ven claro pueden por el momento agazaparse y esperar la tempestad que se recogerá después del viento sembrado. Los fieles de la FSPX pueden asistir a las Misas de la FSPX por ahora, pero deben estar atentos al momento cuando la transformación arriba mencionada comience a amenazar su Fe.»
¿Cuál sería el propósito de agazaparse y esperar? ¿Cuál sería el beneficio de hacer tal? ¿Es así como se ejercería resistencia a la transformación? ¿Cómo se darán cuenta los fieles de que la fe estará amenazada por la transformación? ¿No será que ya actualmente está amenazada? ¿Acaso monseñor olvidó las palabras de quien no ha mucho fuera su Superior General:
«Poco a poco y de esta forma no se sigue luchando y se acaba por aceptar la situación. De hecho en Campos se conserva todo lo que es realmente tradicional, es cierto, y por lo tanto los fieles no ven cambio alguno, excepto los más avispados que observan una tendencia a hablar más frecuente y respetuosamente de las declaraciones y acontecimientos actuales que se dan en Roma, omitiendo las advertencias de tiempos pasados y sin comentar las desviaciones de hoy en día; el peligro mayor está en habituarse a esta situación y no intentar ya poner remedio.»?
