P. JUAN CARLOS CERIANI: ANOTACIONES A LA CARTA ABIERTA DE MONSEÑOR WILLIAMSON

ANOTACIONES A LA CARTA ABIERTA DE MONSEÑOR WILLIAMSON

I.- LO QUE CONTIENE

1°) Señala el cambio profundo operado en la FSSPX

Apenas puede creerse que la fundación de Monseñor Lefebvre haya sido conducida a olvidar, incluso menospreciar los principios sobre los cuales él la fundó, pero he aquí el poder de seducción de las fantasías de nuestro mundo sin Dios, modernista y liberal.

(…)

El Superior General, el Consejo General y el Capítulo General de la FSSPX han pensado bello retener como mascota a Monseñor Lefebvre, de todas maneras ellos tienen un nuevo pensamiento que pasa al costado de las razones gravísimas por las cuales él fundó la Fraternidad. Por lo tanto, ellos la llevan a su ruina por una traición por lo menos objetiva, completamente paralela a la del Vaticano II.

Sin embargo, ya veremos lo que esto tiene de valor cuando analicemos sus omisiones.

2°) Distingue, en consecuencia, entre una obediencia real y una desobediencia aparente

Estamos, sin duda, de acuerdo en que el problema esencial no se sitúa en los detalles, que él se resume en una palabra: la desobediencia.

Entonces, notemos ante todo a cuántas órdenes más o menos desagradables del Superior General su servidor ha obedecido sin falta.

No le ha quedado virtualmente más que el ministerio del «Comentario Eleison» cuya negativa a suspenderlos constituye la mayor parte de esta «desobediencia» que se le reprocha.

Se podría decir incluso que se obstinó en no desobedecer. Pero pasemos, porque el verdadero problema no está allí.

(…)

Y si él parece desde hace años separarse de la Fraternidad, es justo, pero se separa de la Fraternidad conciliadora y no de aquella fundada por Monseñor Lefebvre. Y si él parece mostrarse insumiso a todo ejercicio de autoridad de parte de los jefes de la Fraternidad, es también justo, pero solamente para las órdenes que van en contra de los objetivos para los cuales ella ha sido fundada.

De hecho, ¿a cuántas otras órdenes que a la de cerrar el «Comentario» puede afirmarse que ha sido culpable de una desobediencia «formal, obstinada y pertinaz»? ¿Hay otra sola?

La desobediencia de Monseñor Lefebvre, no siendo sino a los actos de autoridad de los jefes de la Iglesia que eran capaces de destruir la Iglesia, era más aparente que real. Igualmente, la «desobediencia» de aquél que no ha querido cerrar el «Comentario» es más aparente que real.

Sin embargo, su obstinación en no desobedecer, cuando en realidad debería haber desobedecido, lo llevó a graves omisiones, como veremos más abajo.

3°) Reconoce, aunque débilmente y como por obligación, la resistencia de los más clarividentes

Este avance del liberalismo en el interior de la Fraternidad, percibido por una minoría de sacerdotes y de fieles pero aparentemente imperceptible para la gran mayoría, se descubrió a muchos en la primavera de este año…

(…)

Pero seamos justos, y no exageremos. Desde el principio de ésta lenta caída de la Fraternidad, siempre hubo sacerdotes y fieles que vieron claro y que hicieron lo que pudieron para resistirla.

Este reconocimiento, ¿es genuino y desinteresado, o tiene por finalidad atraer ahora hacia sí a aquellos obstinados resistentes de la primera hora?

4°) Afirma seguir perteneciendo a la FSSPX

En pocas palabras, querido Señor Superior General, usted puede ahora proceder a excluirme, porque mis argumentos seguramente no lo persuadirán, pero esta exclusión será más aparente que real. Yo soy miembro de la Fraternidad de Monseñor Lefebvre por mi compromiso a perpetuidad. Yo soy uno de sus sacerdotes desde hace 36 años. Yo soy uno de sus obispos, como usted, desde hace casi un cuarto de siglo. Esto no se puede tachar por un trazo de pluma, y por lo tanto, permanezco miembro de la Fraternidad.

Valdrán lo que valen sus distinciones entre una Fraternidad y otra, pero a la cual él cree seguir perteneciendo es una entidad de razón sin ningún fundamento en la realidad. El futuro próximo confirmará esto.

II.- LO QUE NO CONTIENE

1°) No reconoce errores ni pide disculpas por ellos

a) Ni una palabra sobre el Motu proprio, sus festejos y defensa, todo lo contrario. Sus propias palabras lo condenan:

Entonces, notemos ante todo a cuántas órdenes más o menos desagradables del Superior General su servidor ha obedecido sin falta…

Se podría decir incluso que se obstinó en no desobedecer…

De hecho, ¿a cuántas otras órdenes que a la de cerrar el «Comentario» puede afirmarse que ha sido culpable de una desobediencia «formal, obstinada y pertinaz»? ¿Hay otra sola?

Ahora, ya fuera de la obediencia debida a Monseñor Fellay, ¿seguirá diciendo que el Motu proprio contiene errores, pero que esto es en ascenso?

b) Ni una palabra sobre el levantamiento de las excomuniones, su pedido y su agradecimiento. No basta que haya puesto entre comillas las palabras de referencia:

En 1976, Paulo VI lo «suspendió a divinis», en 1988, Juan Pablo II lo «excomulgó». Este arzobispo exaspera soberanamente a los papas conciliares, porque su voz de verdad arruina efectivamente su tejido de mentiras y pone en peligro su traición. Y bajo el golpe de su persecución, incluso de su «excomunión», él se mantiene firme, y con él la mayoría de los sacerdotes de su Fraternidad.

Ni una palabra sobre la Declaración de21 de noviembre de 1974 ni sobre la Carta Abierta de los Superiores del 6 de julio de 1988.

Si el día de mañana decide consagrar nuevos obispos, ¿sentirá el mismo pesar manifestado en la carta del 15 de diciembre de 2008?, ¿pedirá luego el levantamiento de la excomunión que le será declarada? ¿agradecerá, luego, el nuevo levantamiento con iguales palabras a las de sus cartas del enero de 2009?

c) Ninguna condena, todo lo contrario, de la estrategia en tres etapas de las autoridades de la FSSPX desde el año 2001:

Este avance del liberalismo en el interior de la Fraternidad, percibido por una minoría de sacerdotes y de fieles pero aparentemente imperceptible para la gran mayoría, se descubrió a muchos en la primavera de este año cuando, como consecuencia del fracaso de las Discusiones Doctrinales en la primavera de 2011, la política católica de «No hay acuerdo práctico sin acuerdo doctrinal» se convirtió, de un día para otro, en la política liberal de «No hay acuerdo doctrinal, por lo tanto acuerdo práctico».

Llama «política católica» a la vergonzosa estrategia de los requisitos previos para llegar a las discusiones doctrinales. ¡Esto no es católico!

A esta estrategia liberal nunca se opuso netamente; ni tampoco apoyó a quienes se opusieron desde el principio.

Llama «política liberal» a la del acuerdo práctico, cuando el liberalismo consistió, precisamente, en abandonar los consejos dados y las condiciones dejadas por Monseñor Lefebvre después de las Consagraciones Episcopales.

¿Olvida, acaso, su prédica en Ecône para las ordenaciones sacerdotales de 2003, cuando justificó los «contactos con Roma» comparando a la FSSPX con la piedrecita de la visión del Profeta Daniel?

¿De qué se extraña que hoy la FSSPX esté aplastada por el coloso?

Para estas tres graves omisiones que señalo, vienen bien sus propias palabras:

Apenas puede creerse que la fundación de Monseñor Lefebvre haya sido conducida a olvidar, incluso menospreciar los principios sobre los cuales él la fundó, pero he aquí el poder de seducción de las fantasías de nuestro mundo sin Dios, modernista y liberal.

El Superior General, el Consejo General y el Capítulo General de la FSSPX han pensado bello retener como mascota a Monseñor Lefebvre, de todas maneras ellos tienen un nuevo pensamiento que pasa al costado de las razones gravísimas por las cuales él fundó la Fraternidad. Por lo tanto, ellos la llevan a su ruina por una traición por lo menos objetiva, completamente paralela a la del Vaticano II.

2°) Sobre Benedicto XVI:

En ningún momento afirma, de modo claro y neto, que es un modernista, sin distingos de cabeza y corazón o de religión de la infancia y enseñanzas del seminario.

3°) Otros olvidos

Para no alargarme, los resumo a tres, sin entrar en detalles:

a) Su entrevista en Roma con el Cardenal Castrillón Hoyos denunciada por el Padre Jean de Morgon.

b) Su denuncia al cabo de la Conferencia de agosto en el Monasterio de Nova Friburgo de conocer al menos un masón infiltrado en la FSSPX.

Está obligado a dar a conocer su nombre.

De lo contrario, uno puede suponer que cualquiera de los 500 y tantos sacerdotes de la FSSPX es el infiltrado…, o también que lo es él mismo…

c) Ni una palabra sobre el extraño personaje Maximilian Krah.

III.- CONCLUSIÓN

Monseñor Williamson está en una grave deuda, que todavía no ha saldado.

Esto lo incapacita para ser presentado como paladín y jefe de la resistencia de la Tradición contra el modernismo.

Padre Juan Carlos Ceriani