NINGUNA RECUPERACIÓN DE NINGÚN NORTE PERDIDO
«La repetición es siempre ausencia para siempre de presente alguno»
Clement Roset.
El mundo aburguesado, liberal y modernista en el cual todos nosotros vivimos actualmente y, aceptémoslo, tenemos cosas y mañas liberales, modernas y aburguesadas; hace creer a muchos que la Fraternidad San Pio X «recuperó un norte perdido» por la «expulsión» y la carta abierta de Mons. Williamson.
Actitud romántica y nostálgica de aquellos que llaman a esto «cosas inimaginables de la Providencia». ¡Hombres! ¿Cuál inimaginables? si esto ya se sabía que vendría, que ocurriría una división de estocada final al legado de Mons. Lefebvre. No sean románticos, no sean quijotescos.
¿Mons. Williamson cual Capitán? ¿Cual nuevo Cesar? Dejémonos de estar esperanzados en las mitras y las sotanas. Dejémonos de estar hablando por Dios, dejémonos de estar diciendo que todo esto que pasa es por Voluntad de Dios.
Lo que está pasando ahora en la Iglesia, el mundo y las cosas individuales, son cosas emanadas del voluntarismo humano. Esos mismos que tienen ahora esperanzas en Mons., esos mismos se llevarán una gran decepción en par de años, sí siguen viendo héroes donde no los hay.
Este obispo debe hacer lo que tiene que hacer. No es más.
Que tome postura Mons. Williamson, y que la tome de forma teológica ahora que tendrá que salir de la Fraternidad. Porque no debe quedarse, ¿o es que acaso Mons. Lefebvre se quedó en esa secta posconciliar? ¿En ese Vaticano convertido en la Sinagoga de Satanás? Lo que él hizo, está bien visto para los viejos ya cansados de la resistencia católica.
Pero no puede quedarse pidiendo imposibles como la renuncia de Fellay que no tiene sentido. Mons. Williamson debe armar cambuche aparte; debe hacer una nueva trinchera sí es que en verdad quiere seguir en la resistencia.
Ya no más silencios ni falsas prudencias; porque una confrontación justa no es escandalosa.
Entonces para los seglares y los fieles, y por qué no también para los sacerdotes; no nos quedemos con estas, dejémonos de elogios.
Que el obstáculo que tiene el católico de estos tiempos postmodernos es que vive en la inopia y amalgamado en una esfera aburguesada, con memoria sin recuerdo y en la cual muy pocos escuchan los tambores que llaman a la guerra.
Todos los bandos ya están listos y divididos.
Ahora la próxima jugada para el jaque mate la tienen los otros dos obispos.
No es más.
Fermétedes,
Magdalena Medio, Colombia.
26 de octubre de 2012.
