P. JUAN CARLOS CERIANI: PREPARANDO LOS ESPÍRITUS

El Padre Ceriani, presenta una mejora en el texto de la Conferencia de Monseñor de Galarreta, tanto en la extensión del punto en cuestión, como en la misma traducción. De esto resulta aún más grave lo expresado por el señor Obispo.
Por esta razón publicamos nuevamente su artículo, que sólo se diferencia del anterior, que se presentó hace algunas horas, en ese texto.

PREPARANDO LOS ESPÍRITUS

 

En el trabajo presentado en la reunión del 7 de octubre de 2011 en Albano, que lleva por título Reflexiones en torno a la Proposición Romana, Monseñor Alfonso de Galarreta dice:

Avanzar hacia un acuerdo práctico sería renegar de nuestra palabra y de nuestros compromisos con nuestros sacerdotes, nuestros fieles, Roma y frente a todo el mundo.

Tal procedimiento manifestaría una grave debilidad diplomática por parte de la Fraternidad, y a decir verdad, más que diplomática. Sería una falta de coherencia, de rectitud y de firmeza, lo que tendría como efectos la pérdida de credibilidad y de la autoridad moral que gozamos.

En consecuencia, no es el momento de cambiar la decisión del Capítulo de 2006 (no puede haber un acuerdo práctico sin resolver la cuestión doctrinal) y no es correcto ni prudente lanzarse a la preparación de los espíritus en el sentido contrario, antes de que haya en nosotros la convicción, el consenso y la decisión de cambiar. Lo contrario sólo provoca la división y, por reacción, una guerra, la anarquía.

Ver:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2012/07/06/p-ceriani-mons-de-galarreta-y-la-caja-de-pandora/

Un año más tarde, el 13 de octubre de 2012, el mismo Prelado expresó en su Conferencia de Villepreux:

Condiciones en vistas del bien que podríamos hacer en la Iglesia

Entonces, como os digo, es gracias a lo que hemos experimentado, pruebas, discusiones, a veces contradicciones, que hemos llegado a una mejor comprensión de la realidad, a una mejor definición.

La posición de la Fraternidad es mucho más precisa y lúcida ahora que hace seis meses, es mucho mejor, porque no excluimos la posibilidad de que la vía elegida por la Providencia para un retorno a la Fe se realice primero por la conversión, el retorno a la doctrina de un Papa y de una parte de los Cardenales, no excluimos en absoluto esto.

No es más difícil que la otra vía, la vía práctica. Pero, simplemente, nos hemos dicho: supongamos que no haya primero un regreso de parte de Roma, de un futuro Papa a la Tradición, en la teología, en los principios, en la Fe, en la enseñanza, en este caso, en el cual el Papa quisiera sólo permitir la Tradición, ¿cuáles son las condiciones que nos autorizarían a aceptar una normalización canónica, en vistas del bien que podríamos hacer en la Iglesia, y que es considerable? –esto no hay que negarlo tampoco.

En mi opinión, esto es una mejora en la misma dirección. Hemos definido bien cuáles serían las condiciones que podrían protegernos totalmente en la fe y en el combate integral por la fe.

Pero conjeturar sobre el futuro depende de la profecía o de la adivinación, no sabemos lo que Dios nos va a enviar.

Les presento un caso figurativo, una hipótesis, supongamos que mañana hay un Papa en la situación actual, pero que él mismo no es modernista en su pensamiento, como es el caso hoy en día; supongamos que no sea modernista en su teología, en su pensamiento, en su corazón, y que él realmente quiera volver a la Tradición, pero le falta un poco de convicción, porque para resistir, y lo saben bien ustedes, se necesita mucha convicción para resistir en la verdadera Fe y perseverar, para hacer frente a todo el modernismo que infesta la Iglesia, es necesaria una convicción verdaderamente heroica.

Supongamos que él no tenga esta convicción, o que esté lo suficientemente convencido, pero sea débil, temeroso, condicionado por su entorno.

Les presento casos que ofrece la historia de la Iglesia. Hubo obispos y Papas de este tipo. Hubo Papas muy buenos en la doctrina, pero muy malos en sus costumbres, y viceversa, Papas débiles, como hubo igualmente muy buenos Papas que se han equivocado, ahora decimos que se han equivocado en algunas decisiones históricas que han tenido consecuencias enormes.

También en el caso eventual de un Papa que no tuviese la convicción, la fuerza o los medios para enderezar él mismo la situación actual de la Iglesia, en esta crisis de Fe en que podría muy bien servirse de nosotros como punta de lanza, podría muy bien darnos las condiciones requeridas para que pudiésemos ser la punta de lanza contra este absceso.

Y, por otra parte, reflexionando bien, si un Papa un día nos diese estas condiciones, sería él que diese el primer golpe contra el edificio del Concilio Vaticano II y la Iglesia conciliar, porque por este hecho admitiría ya que el Concilio contiene errores, que se lo puede rechazar y que es necesario volver a la Tradición.

Tan pronto como un Papa tomase en consideración estas exigentes condiciones, casi imposibles a vista humana, habría guerra en la Iglesia conciliar. La llamada Iglesia conciliar seria dinamitada, está claro.

Es por esta razón que, a nuestras ojos, las cuestiones canónicas son bien un poquito de detalles. Porque, si un Papa quiere concedernos los dos primeros puntos, es que está dispuesto a concedernos todo, incluso en el plano canónico, y vamos a pedirlo, por supuesto.

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Dado que en el Capítulo de julio de 2012 hubo entre ellos la convicción, el consenso y la decisión de cambiar
la decisión de que no puede haber un acuerdo práctico sin resolver la cuestión doctrinal, llegó el momento oportuno de lanzarse a la preparación de los espíritus en ese sentido.

De allí las expresiones episcopales en Villepreux:

Supongamos que no haya primero un regreso de parte de Roma, de un futuro Papa a la Tradición, en la teología, en los principios, en la Fe, en la enseñanza, en este caso, en el cual el Papa quisiera sólo permitir la Tradición

En vistas del bien que podríamos hacer en la Iglesia, y que es considerable…

Esto es una mejora…

Protegernos totalmente en relación a la fe y en relación al combate integral por la fe…

Esta posibilidad puede servirnos muy bien como punta de lanza…

Sería él que diese el primer golpe contra el edificio del Concilio Vaticano II y la Iglesia conciliar…

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Puede leerse lo que publiqué hace una semana:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2012/10/16/p-ceriani-nueva-version-de-elmer-gantry-de-los-estudios-londinenses-n-r-w/

Los sacerdotes y feligreses de la nueva F$$PX dicen a sus mercenarios superiores:

«Dígannos una mentira buena y fuerte, podemos creerla, sigan abrazándonos fuerte».

«Necesitamos que nos digan mentiras buenas y fuertes, para mantenernos en nuestra apretada ilusión».

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No pueden quejarse. Monseñor de Galarreta satisfizo sus deseos…

Padre Juan Carlos Ceriani