Parece haber aquí como una voluntad de escandalizar, como mínimo…
Como si no tuviera problemas Mons. Williamson, se carga con uno más y bien pesado. El caso de María Valtorta.
Él la recomienda.
Pero fue condenada al Index (exactamente con la obra que recomienda Mons. Williamson) en el año 1959:
Es más: a la «supuesta vidente» se le adjudica la autoría de nada menos que los «Misterios Luminosos»…
Se puede leer una compilación de las herejías de Valtorta en este lugar: http://lapuertaangosta.blogspot.com.ar/search?q=valtorta
Bien, dicho esto, sin ánimos de ser exhaustivos, leamos a Mons. Williamson:
CASA DE LECTURA
Cuando hace un tiempo por medio de estos “Comentarios” aconsejamos a los lectores a fortificar sus hogares para ser bastiones de la Fe pública, debido a la perversidad de los tiempos, llegaron a pensar que esto sería una cosa del pasado, ahora, algunos lectores me han escrito para preguntar cómo podrían ser fortificadas sus casas. De hecho, varios medios espirituales y materiales para la defensa del hogar y la familia se han sugerido en números anteriores de los “Comentarios”, sobre todo, por supuesto, del Santo Rosario, pero una obra fortalecedora no ha sido mencionada que creo me gustaría probar en lugar de la televisión si tuviera una familia que defender su hogar: la lectura en voz alta todas las noches a los niños de capítulos seleccionados de María Valtorta: el Poema del Hombre-Dios . Y cuando hubiésemos llegado al final de los cinco volúmenes, volvamos a empezar desde el principio, y así sucesivamente ¡hasta que los niños crezcan y se vayan de la casa!
Sin embargo, el poema tiene muchos y elocuentes enemigos. Se compone de episodios de la vida de Nuestro Señor y Nuestra Señora, desde su Inmaculada Concepción hasta su asunción a los cielos, según las visiones recibidas desde el cielo, por María Valtorta en el norte de Italia durante la Segunda Guerra Mundial, una mujer soltera de edad madura acostada en su lecho, enferma, permanentemente lisiada por una lesión en la espalda causada varios años antes. Las anotaciones incluidas en la edición italiana (que comprende de más de cuatro mil páginas en diez volúmenes) muestra cuanta gente tiene miedo de ser engañados por el demonio, y de hecho no están convencidas de que el poema venga verdaderamente de Dios. Echemos un vistazo a tres objeciones principales.
En primer lugar, el poema fue puesto en el Índice de la Iglesia de libros prohibidos en 1950, antes de que Roma fuera neo-modernista en los años 1960. La razón dada para la condena era la idealización y el sentimentalismo de los hechos evangélicos. En segundo lugar el poema es acusado de un sinnúmero de errores doctrinales. En tercer lugar el Arzobispo Lefebvre se opuso a la poesía ya que da demasiados detalles físicos de la vida cotidiana de Nuestro Señor lo cual lo hace demasiado material, y nos pone demasiado lejos del nivel espiritual de los cuatro Evangelios.
Pero en primer lugar, ¿cómo podrían los modernistas haberse apoderado de Roma en la década de 1960, como lo hicieron, si no hubieran estado ya establecidos en Roma desde 1950? El poema , como los Evangelios (por ejemplo Jn.XI, 35, etc), está llena de sentimiento, pero siempre proporcional a su objeto. El poema como para cualquier juez sensato, no es, en mi opinión, ni sentimental ni romántico. En segundo lugar, los aparentes errores doctrinales no son difíciles de explicar, uno por uno, como lo haría un teólogo competente en las notas que se encuentran en la edición italiana. Y en tercer lugar, con el debido respeto al arzobispo Lefebvre, yo diría que el hombre moderno necesita de estos detalles materiales para que vuelva a creer en la realidad de los Evangelios. Demasiada “espiritualidad” nos ha puesto a Nuestro Señor muy por arriba, por así decirlo, mientras que el cine y la televisión ¿no se han hecho cargo del sentido común del hombre moderno, y lo ponen en la parte màs baja? Nuestro Señor siendo verdadero hombre y verdadero Dios, por lo que el poema es en todo momento, totalmente tanto espiritual como material.
No haga la lectura del poema por un medio electrónico, con esto puedo imaginarme muchas ventajas, además realmente habrá contacto directo entre la lectura de los padres y los niños que escuchan. Los niños sumergiéndose en su entorno como esponjas remojadas en agua. Seleccione la lectura de los capítulos del poema según la edad de los niños, me puedo imaginar lo infinito que puedan aprender acerca de Nuestro Señor y Nuestra Señora. ¿Y que preguntas harán? ¡Y las respuestas que los padres tendrían que llegar a responder! Creo que el poema podría ser de gran fortificación del hogar.
Kyrie eleison.

