UN PELOTAZO «IN SACRIS».
Ya nos hemos referido anteriormente a la Ilustre visita de BER YALLEF a la Comarca del Sur. En atención a que, en la última entrega nos referimos a la del Rabi Will ben son, ahora toca retornar a la de BER YALLEF (sepan disculpar los de estómago sensible).
En la Comarca del Sur tenían por costumbre hacer una larga caminata hasta una lejana Sinagoga; parece ser que la misma era muy frecuentada en su tiempo por la Santísima Virgen de tal modo que en atención a la devoción que por la Madre del Salvador expresaba el pueblo fiel, era una sinagoga especialmente venerada. De ahí fue que la visita de BER YALLEF concluyó, luego de la caminata, con una celebración, con discurso incluido del mencionado.
Dicha celebración se llevó a cabo al mismo tiempo en que otras extrañas vertientes o «formas diferentes de vivir la experiencia de la fe» (parece ser esto último una interpolación en el texto de fraseología ciertamente heterodoxa), también «ejecutaban» sus propias celebraciones en el mismo patio con escasos metros entre sí, todos encimados; cada uno en lo suyo, pero… JUNTOS.
Los hechos fueron verdaderamente muy confusos; no menos confuso fue el discurso de BER YALLEF.
Lo que sigue es parte de lo que puede denominarse un lamentable y accidentado discurso.
Resumen del Discurso de Ber YALLEF del 7 de octubre de un año de tenebrosas incertidumbres.
BER YALLEF. «Estamos aquí ante un misterio; misterio que no es confusión, no, pero es misterio.» Nos llama Kaifás porque quieren reconocernos y nos dice «vengan, que les doy una prelatura y arreglamos este fato» (y fuimos corriendo), pero entonces nos dice «reconozcan como buenas las cosas que hacemos nosotros». Y decimos bueno pero nos es un poco, poco, poco, complicado. Y nos dice «Ah, entonces nones, nones, nones» Misterio. Misterio… Yo ya tenía lista la lapicera y me sale con esto..! Entonces yo le dije: «¿como les explico a los fieles que vine a firmar y usted me cambió la pelota?…. (en ese momento, Ber Yallef con una demostración de exquisitos reflejos esquivó un tremendo pelotazo proveniente de la «Misa Deportiva» que se celebraba a su izquierda. Aplausos del público)
BER YALLEF. (sonriente) En fin… estuvo cerca… Me dice entonces Su Santidad: «Acá hay lugar para todos, incluidos ustedes, pero… tienen que aceptar que todos somos parte de lo mismo y somos todos macanudos». Y yo le dije: «Su Santidad pero…» (imposible entender esta parte de la alocución porque, desde la «Misa carismática» que se celebraba a la derecha de BER YALLEF, llegaba una catarata de gritos y aullidos y graznidos en medio de cánticos y danzas al espíritu)
BER YALLEF. «¿Entonces que hacer?…» (en ese momento Ber Yallef interrumpe su discurso y levanta su mirada hacia el cielo)
Voces del público. «Está orando».. «¿habrá recibido una revelación desde lo alto?» …
Otra voz del público. «NO SEAN TARADOS; ESTA MIRANDO SI LOS EQUILIBRISTAS NO SE LE CAEN ENCIMA …» (es que detrás de Ber Yallef se celebraba también una «Misa Circense» y los payasos estaban haciendo piruetas sobre una soga a 10 metros de altura, exactamente sobre su cabeza)
BER YALLEF: «¿Ven cómo es difícil la prueba? Cómo es difícil de mantener los dos, los dos puntos»… en equilibrio
Voces del público: ¿Rabí, se refiere usted al punto de Kaifás y al suyo?
BER YALLEF: No… ¡¡me refiero a estos dos payasos que en cualquier momento se vienen en banda justo arriba mío !!
Voces del público. ¡¡¡ Ber Yallef… no se le entiende nada !!!
BER YALLEF. (sin quitar su mirada de los dos payasos)
«Pero de nuevo: el único modo de mantenerse en la verdad, es de aceptar los dos: los lados de la Fe totalmente sin romper una parte y también la verdad. Los dos. Y aquellos que quieren explicar, ¡cuidado! Cuidado,» …… (lo que se rompió fue la cuerda. Los payasos cayeron sobre la humanidad de BER YALLEF ante la espantada mirada de muchos, la azorada de otros tantos que se desilachaban de risa y los abucheos de las hinchadas de la «Misa Deportiva» que se celebraba como ya dijimos, a la izquierda de BER YALLEF.)
Superado ese trance, la maltratada y episcopal figura se recompuso (solo la mitra quedó algo desaliñada y aboyada, aunque no tanto como el orgullo de BER YALLEF)
BER YALLEF. «Produjo bastante confusión, miedo, verdad. ¿Por qué? Por nuestra falta de fe… los payasos se me vinieron abajo. Misterio. Misterio… Pero necesito un tiempo para probar lo más exactamente posible lo que realmente quiere Kaifás. Porque fue una sorpresa muy, muy, muy. muy grande: después de dos años de discusiones en las cuales fui muy claro que no estamos de acuerdo, fue una gran sorpresa de ver que Kaifás hace una propuesta de reconocernos. ¿Cómo es posible? No estamos de acuerdo y Kaifás dice «vamos a reconocerlos a ustedes». ¿Cómo puede ser? MISTERIO…
Voz desde el público: ¡HAY QUE SER SALAME… ESO DE MISTERIO NO TIENE NADA; KAIFÁS ESTÁ TRATANDO DE DESTRUIRNOS Y EL ÚNICO QUE NO SE DA CUENTA SOS VOS !!!
BER YALLEF: Rabí MOROCH..! ¿donde está? ENCUENTRE YA A ESE IRRESPETUOSO!!! RÁPIDO, AGARRENLO, QUE SEGURO ES UN SEDEVACANTISTA… O MILENARISTA Y LO MANDO EL RABINO ESE, INAIREC… NO LO DEJEN ESCAPAAAAR.. (¡¡¡PAAAAAAAFFFFFFFFFFF!!!)
Voces del pueblo. «UUUUUUUUUUU..!!!» «¡que loco!» «¿de donde vino eso?» «Juazzzzz.» «Chau, le voló la mitra!!!» JA JA, Y LA CABEZA TAMBIÉN !!!… Que?…no fue gol? (y otras muchas cosas más por el estilo).
Tan ciego de ira como estaba, esta vez BER YALLEF no pudo distinguir que como resultado de un soberbio derechazo que llevaba destino de red y que fue desviado con una tremenda atajada por el arquero, (Si…obvio… de la «Misa Deportiva» a la izquierda de BER YALLEF), una pelota volaba como un misil con fatal curso de colisión directo a su episcopal cabeza.
Solo quedó un purpurado revoltijo despojado completamente de los atributos de dignidad propios de su condición. «Todo un símbolo», dijeron entre risas durante meses los sectarios en las clandestinas reuniones milenaristas en sus garage`s.
Lo cierto es que después del terrible «pelotazo in sacris», pudo verse entre los más desolados a los Rabies Ben ya cur y Moroch que mientras vanamente intentaban reanimar a BER YALLEF y sobreponiéndose a la situación, repetían al borde de las lágrimas: «Hermanos, no os vayáis, hagamos otra cadena de Rosarios por el restablecimiento del rabí y la pronta recuperación de nuestra cordura».
BER YALLEF se recuperó de la conmoción cerebral a las 48 hs. La mitra nunca volvió a ser encontrada y por muchos meses no lograron hacerle recordar nada de todo lo ocurrido. Eso sí, adquirió una aversión patológica a los payasos y a los juegos de pelota… casi tanta como la que sentía respecto de toda resistencia a su rabínica autoridad.

