La semana pasada Monseñor Williamson presentaba las balas de fogueo de sus enemigos; hoy nos muestra sus propias balas inofensivas; mientras tanto, sigue sin responder a las municiones verdaderas que tiene incrustadas en su cuerpo episcopal.
ELMER GANTRY
Recientemente, en un vuelo de larga distancia he visto una película catalogada como un “clasico del cine”, -una película que pude recordar haberla visto hace unos 50 años- la versión de la película realizada en 1960 de la novela de Sinclair Lewis, Elmer Gantry. Me acordé de la película porque hay dos puntualizaciones del diálogo que se han quedado conmigo desde entonces. Una de ellos es de un anciano que compara la conversión religiosa a emborracharse. El otro es el de una joven mujer pidiendo que le mientan. Vi la película otra vez …
Elmer Gantry es un estadounidense estafador de la década de 1920 que se enamora de la hermana Falconer, una mujer predicadora evangelista, que está llevando a cabo una cruzada en diferentes países para la conversión de las gentes en una gran carpa ambulante. Carente de la religión verdadera, la película es un poco confusa, pero la hace retratar tanto la necesidad genuina que las almas tienen de alguna religión, y la falsedad del fundamentalismo de la “religión” protestante. La necesidad verdadera y la falsa satisfacción se destacan juntas cuando Elmer formula preguntas sobre estos asuntos a un anciano encargado de la limpieza de la carpa: “Mister”, responde, -apoyado en su escoba-, “he sido convertido en cinco ocasiones. Por Billy Sunday, el reverendo Biederwolf, Gypsy Smith y dos veces por la hermana Falconer. Mis borracheras son terribles, y cuando me siento bien, me guardo. Ambos cosa me hacen un poderoso bien -consigo emborracharme y consigo salvarme”.
Por supuesto, el comentario tiene su lado cómico, pero es trágico cuando se piensa en todas las almas por las cuales se ha convertido en una especie de sentido común poner la conversión religiosa a la medida de una copa. Es decir reemplazar el resurgimiento por la supervivencia de manera que hace que la religión sea puesta en ridículo por completo. ¿Cuántas almas han sido lanzadas al infierno en el santísimo nombre de Jesús asociándolas con la emotividad de los predicadores fundamentalistas? Lea “Sangre sabia” y otras historias de Flannery O’Connor (1925-1964), un escritor católico perturbado pero que no se confunde, y que retrata hasta qué punto el instinto religioso del hombre puede ser deformado por el profundo protestantismo del sur de los Estados Unidos. Dios puede hacer crecer rosas fuera de una alcantarilla, pero la herejía daña terriblemente!
El segundo diálogo que recordé de la película tiene un contexto privado pero su aplicación potencial es mucho más amplio. Mientras continuaba con la hermana Falconer, Elmer se encuentra por casualidad a una mujer que maltrataba y que había abandonado el año anterior. Cuando esta mujer se entera de su relación con la hermana, ella quiere vengarse, pero tratando de hacer caer en la dulce trampa a Elmer para desacreditarlo por completo, no puede hacerlo porque desea que le diga que la ama. Ella le dice: “Dime una mentira buena y fuerte, puedo creerla, sigue abrazándome fuerte”. Amarlo todavía como ella lo hace, lo único que pretende es seguir engañada.
Así es el mundo que nos rodea. Todo lo que se pide es ser engañado. Es por eso que estamos viviendo en un mundo lleno de las mentiras de Satanás. Hoy no queremos a Dios. Hoy, la vida sin Él no puede funcionar – ver Salmos. 126, v.1, y basta mirar a tu alrededor -, pero desesperadamente queremos creer que la vida funciona mejor del todo sin Él. Nosotros en efecto decimos a nuestros “elegidos” líderes “necesitamos que nos digas mentiras buenas y fuertes, para mantenernos en nuestro apretada impiedad”. “Por favor, invéntanos un 9/11, un 7/7 (Reino Unido 9/11), o lo que quieras, con tal de que podamos seguir creyendo en usted como un sustituto de Dios que cuida de nosotros. Cuanto más grande sea la mentira, más le vamos a creer, pero usted manténgase aferrado. Endurezca la vigilancia que quiera, pero tiene que mantenernos en Dios”.
¿No es de extrañar que tengamos el mundo satánico que hoy tenemos?
Kyrie eleison.

