LA VISITA DE
BER YALLEF
(Sacado de las «Antiguas Crónicas de los Diálogos Imaginarios» por Osko)
En la sinagoga de Ben-zuelá había un gentío. Hacía mucho no se veía tanta feligresía en el lugar. Algunos maldicientes difundían que a consecuencia de las negociaciones entre Kaifas y Yallef, había decrecido el número de asistentes a los oficios religiosos.
Según cuentan, el Rabino Moroch, (a cargo de la sinagoga), despotricaba preocupado ante la estrepitosa caída de las limosnas.
Moroch, junto al superior de esa comarca del sur, Rabino Ben-ya-Cur, oficiaban de anfitriones.
Todos concurrieron apenas se enteraron.
Bueno, todos no… es que el Rabino Ber Yallef bajó desde su Magna Sede en Mensinga con mucha discreción y poca prensa. ¿la razón? Sus conversaciones con Kaifás tenían divididos y alterados a los cristianos.
Además el Rabino Ben-ya-Cur, por las dudas aplicó el «Derecho de Admisión»; no obstante no pudo evitar que aconteciera lo que se narra en esta crónica.
Descripción: Patio de la Sinagoga. Gran expectación. El rabinato local exultante y excitado, extremaba sus expresiones de exaltación explícita, (excesiva según algunos, lo que se dice… obsecuente) para con la ilustre visita.
Ben-ya-Cur. Hermanos. Nos visita hoy nuestro Rabino General, Su Inmensidad Ber Yallef, quien lleva sabiamente adelante las negociaciones para una reintegración GRADUAL de los cristianos en ecuménica fraternidad con Su Santidad Kaifás. Nuestro hermano Ber Yallef es el Jefe de la Cofradía de los Santos Acuerdos, y viene a traer buenas nuevas para todos.
Ber Yallef. Gracias. En primer lugar manifestar mi alegría al ver que por fin nuestro querido hermano Ben-ya-Cur se ha repuesto de su estado de extravío mental momentáneo, que tanto nos tuvo preocupados y que hoy se encuentra en pleno uso de sus racionales facultades.
(algunas impertinentes risas al fondo)
Ber Yallef. Vengo para anunciarles que no fue tan malo lo que pasó en el Consejo de hace unos meses. Se han dicho muchas cosas. Muchas imprudentemente. Algunos se arrogan la potestad de pontificar acusando a Su Santidad de no se cuantas barbaridades. Amigos, os anuncio que estamos unidos y que TODO MARCHA SEGÚN EL PLAN. S.S. Kaifas es de entendimiento judío pero… en el fondo tiene un corazón cristiano. Cuando logremos arribar a un acuerdo, ustedes NO NOTARAN NINGUNA DIFERENCIA.
Feligrés. (seguro un infiltrado de la secta de Inairec) Perdóneme usted, pero no estoy de acuerdo con esas conversaciones con Kaifas. El fue el que hizo condenar a Jesús.
(Murmullos y voces)
Ber Yallef. (mascullando ¡¡¡»pero será posible, aquí también»!!!) Querido hermano… (en voz baja y hacia Moroch: ¿»quien es este tipo»?)… muchos hay que han acusado a S.S. Kaifás siguiendo la INTERPRETACIÓN de las palabras de S.S., y no las palabras mismas, entonces, mucho tiempo hemos creído y condenado algo que NUNCA EXISTIÓ. Las palabras de Su Santidad Kaifás fueron muy muy muy muy distintas…
Feligrés: Pero, el Archi Rabino Mar-cel enseñaba OTRA COSA !! Usted lo tergiversa !!!
(Vocerío creciente)
Ber Yallef. (en voz baja otra vez: ¡Saquen a éste tipo de acá!) HERMANO!! Nuestro benemérito fundador… estuvo mal asesorado, por eso yo contraté al hermano Maxim-el, que no es ningún Kráhpula como andan diciendo por ahí los de la secta de Inairec !!
Feligrés. ¡Usted MIENTE descaradamente cuando dice… cuando dic… AGGGhhh..!!
(silencio repentino y ominoso; desde aquí los datos son tan confusos como TODO el discurso de Ber Yallef)
Ber Yallef. Rabi Moroch… haga atender a ese sectario de su «repentina» indisposición…. ¡ah!, veo que ya estába usted caritativamente a su lado…
Moroch. Siempre listo, Su Inmensidad…
Ber Yallef. Muy – bien – hecho !!!. Continuemos entonces… ¿ALGUNO TIENE GANAS TODAVÍA DE DECIR ALGO?…
Grande fue el tumulto que se armó. Entre los que más presurosos salían de la Sinagoga de Ben-zuelá, pudo verse a Samuel que apesadumbrado murmuraba: «Pobre Ber Yallef, siempre es tan mal comprendido…»
NOTA IMPORTANTE: Cabe destacar que, para algunos historiógrafos, ésta crónica sería apócrifa. Es que según se dice es imposible que ocurrieran los hechos del modo que describe, ya que en aquel tiempo y lugar, los feligreses se limitaban a cumplir solo tres preceptos draconianos: Rezar, callar y poner.
Continuará…

