Por razones laborales, familiares y de salud (me han diagnosticado la enfermedad de De Quervaín, lo que me dificulta enormemente el escribir) he estado alejado de este y otros foros en los últimos días. Me encuentro ahora con la desagradable sorpresa de ver publicado en Non possumus un denigrante artículo de SPES.
No veo cuál puede ser el motivo de tal publicación, pero sí veo cuáles serán los efectos: división, ofensas, resentimientos y venganzas. ¿Es así como se pretende dar Gloria a Dios? ¿Es así como intentamos restaurar el Reinado social de Cristo? ¿Podemos acaso gritar «Viva Cristo Rey» después de ofendernos mutuamente?
Podrá pretextarse que antes hubo «ataques» contra Mons. Williamson, a quien se cuenta entre la resistencia. Pero antes de seguir adelante e intentar vengar la afrenta, debemos cuestionarnos honestamente si esos «ataques» tienen o no fundamento.
He leído con tristeza cómo se ha intentado minimizar algunos de los argumentos que se presentan contra monseñor; he visto con sorpresa que se presentan algunos escritos de monseñor como «prueba de que es confiable».
En primer lugar, las personas pueden escribir artículos buenos sin que esto demuestre nada. ¿Quién podría negar que Mons. Fellay haya escrito buenos artículos o sermones? ¿Cómo olvidar lo que él dijo el 2 de febrero de 2006 en Flavigny? Ahí el superior general sostuvo rotundamente que la FSSPX no podía solicitar el levantamiento de las excomuniones, puesto que no se podía levantar lo que no existía. Al oír estas palabras, uno pudiera concluir que quien las pronunció era una persona recta que sabía lo que decía. Pues nada de eso: cuando esas palabras eras pronunciadas, la solicitud del levantamiento de las excomuniones ya había sido enviada a roma.
Entonces, no se trata solamente de lo bien que se habla o escribe, sino también de lo mal que se hace.
El P. Ceriani ha expuesto algunas razones por las que se debe desconfiar de Mons. Williamson, al igual que lo han hecho el P. Jean de Morgon y el P. Méramo, entre otros. Si tales razones no tienen fundamento, entonces podrán ser refutadas sin problema; y si tienen fundamento, lo más sensato es intentar encontrar una explicación o conceder que hay motivos para desconfiar.
¿Quién puede decir que la carta en que se agradece el levantamiento de las excomuniones —firmada por los cuatro obispos— no es motivo suficiente para desconfiar? La carta no solamente agradece servilmente el levantamiento, sino que acepta que las excomuniones estuvieron operantes durante veinte años (desde 1988 hasta 2009, año en que roma decretó un perdón, un levantamiento del castigo.) ¿Cómo explicar el que la FSSPX —y con ella los cuatro obispos— sostuviera siempre que las excomuniones eran inválidas, que no existían y el que en 2009 aceptaran por escrito su existencia y el haber estado operantes? ¿Cómo explicar este doble discurso?
No es poco el mentir de esta manera. De nada sirve intentar minimizar este hecho…
Alguien podrá querer presentar mentiras, herejías del P. Ceriani. Si las hay, si se pueden probar, es necesario exponerlas. No como una manera de desquite, sino como un acto caritativo para evitar que nuestros hermanos en la fe sean engañados y hasta para dar oportunidad al padre de que se enmiende.
Pero lo que hace SPES es simplemente denigrante. Por cierto que no recuerdo que el P. Ceriani ni Radio Cristiandad hayan «atacado» a los Pp. Chazal y Pfeiffer.
