CARTA DE LECTORES: ¿Monseñor Lefebvre o los obispos que él consagró? – «CHRISTE ELEISON» DE VICTOR GUTIERREZ

¿Monseñor Lefebvre o los obispos que él consagró?

Me pregunto hoy, en la tesitura de 2012, cuando la crisis de la Iglesia ha aumentado exponencialmente en relación a la del momento de culminación del V2, si en lugar de morir excomulgado por la iglesia conciliar, hubiese aceptado las componendas de Roma, indudablemente hubiese sonado como una herejía en la F.S.S.P.X. ¿Cómo la sabiduría del Patrón Celestial de la Fraternidad podría ser defectuosa?. Sin embargo la cuestión no es infundada.
A partir de la década del 2000, la fraternidad comienza a sentir vergüenza de la excomunión, que hasta ese momento fue un motivo de orgullo, porque fue la piedra de toque y la corona para seguir sintiéndose católica. Precisamente porque hubo dos hombres, dos obispos que la Providencia puso en el momento del caos, para preservar el Catolicismo recibido y heredado de los Apóstoles, precisamente cuando  la Revolución Conciliar se había bien incrustado en la cúpula de la Iglesia. 
Entonces, ¿como fue posible que las mejores de las «bien adiestradas mentes» hayan podido ser tan oscurecidas? ¿Cómo (salvo honrosas excepciones)  no hubo nadie, ni siquiera entre los otros tres obispos de la Fraternidad, que haya sido capaz de ver lo que el Arzobispo vio nítida y objetivamente, por ejemplo que el levantamiento de las «excomuniones» y el Motu proprio no hay por donde cogerlos y fue un gancho para cazar a ingenuos?.
Y no tenían de ninguna manera categoría de ley, porque pertenece a la propia naturaleza de la ley ser una ordenanza de la razón para el bien común. ¿Cómo se pudieron olvidar tan pronto de Monseñor Lefebvre  al no permitir que un principio tan básico del sentido común pueda ser pisoteado por respeto a la autoridad, aún cuando la propia supervivencia de  de la Fraternidad estaba amenazada por el Vaticano II y la Nueva Misa? ¿Cómo puede la «autoridad» haber así llegado a pesar más que la realidad y la verdad?
Faltando la gracia, como lo dijo San Tomás Moro hablando de los obispos ingleses de su época que estaban traicionando la Iglesia Católica, ellos dejaron que la fantasía de los hombres pesara más
que la realidad de Dios, y que la autoridad pesara más que la verdad. Hay lecciones prácticas para el clero así como para los laicos también.
Estimados amigos, adentro y afuera de la FSPX, para servir a Dios, guardémonos de reaccionar como M. Williamson y sus colegas en el episcopado, cuando en realidad necesitamos reaccionar como José Sarto, que de seguro no hubiese aceptado lo inaceptable.  Y para obtener la gracia que necesitamos en esta crisis, la más tremenda, última y definitiva de toda la historia de la Iglesia, necesitamos tremendamente rezar y también ¿como no?, actuar, pues cuando se os esté quemando la casa, no os conforméis con pedirle a las monjitas contemplativas que recen, apresúrense también a llamar a los bomberos.
En cuanto a la protección más segura para evitar que vuestros espíritus y vuestros corazones sean presos de la fantasía, recen cinco, o mejor quince Misterios diarios del Santo Rosario de Nuestra Señora y además con valentía y con denuedo enfréntese a la autoridad que no defiende ni pontifica en la verdad.
 
Christe eleison.
                                                                                                    Victor M. Gutiérrez