Por la Primera y Única Verdad
que predicara Cristo aquí en la Tierra,
declaraste una noble y justa guerra
y Dios ya te premió en la eternidad.
Que tu semilla dé fecundidad;
que vivifique la luz que ella encierra;
que disipe el error que al mundo aterra,
que la Iglesia retorne a la unidad.
Cual moderno Atanasio resurgiste
y de seguro, tienen que triunfar
los veinte siglos, ¡No la novedad!
Ese fuego que aquí nos encendiste
lo tienes desde el cielo que atizar
para vivir la fe en profundidad.
Andrés Carballo Real

