Tal como lo adelantábamos aquí en Brasil también hay batalla… Pero no contra los errores modernistas.
Hay batalla entre los «tradicionales»… Véase el blog Permanencia…
Efecto directo del «romance» Fellay – Ratzinger. Efecto querido y buscado por parte del alemán, quién, necesitaba disolver la resistencia que representó la «Supervivencia de la Tradición».
Efecto que no se podía conseguir sin antes infiltrar desde el vértice el «campo de pastos reblandecidos» que representaba la FSSPX.
Digo esto, porque indudablemente ese campo había sido premeditadamente desmantelado en sus fuerzas, devastado en su fortaleza, penetrado de ideas liberales y finalmente violado sistemáticamente en nombre de la «Obediencia».
Sin resistencia moral, adormecidos en el conocimiento, ocultados los detalles con la excusa del «secretismo necesario» (necesario para que hicieran todas las barrabasadas que quisieran) en pos de la «gracia de estado» del Superior y sus secuaces, Obispos, Superiores de Distrito (cambiados y posicionados para el golpe) Rectores de Seminarios, etc. etc.
Señales hubo. Y claras, por lo menos desde el año 2000. Pero, para los que quisieran ver. Aún, esas mismas señales siguen apareciendo, para los que quieren ver, y nada más.
El resto, puestos a engordar, con las armas oxidadas, ocupados solo en los «píos» rosarios y nada más, separados de los que les mostraban la Verdad, por voluntad propia o por acción disuasoria de Priores y simple curas lacayos…
Todos a una puestos a cantar Acción de Gracias por los «milagros» que nos consiguieron las «cruzadas» de rosarios…
Ya está.
Solo restan los últimos estertores de ese cuerpo agónico que alguna vez representó la gloria, la emoción de la resistencia, de la trinchera, de la batalla por la salvación de las almas y por el verdadero Reinado Social de Nuestro Señor. Una batalla que nos emocionó hasta el deseo máximo del martirio. Un estado claro de permanente asedio por parte de los herejes modernistas del cual nos sentíamos orgullosos… Orgullosos de estar excomulgados por los impíos. Orgullosos de «no tener parte alguna» con los destructores de la Fe…
Pronto entonaremos los duros acordes del Requiem…
Mientras los romanos, los judíos sionistas, los masones, los liberales, en Roma, en Menzingen, en Econe, y en cada Priorato mandarán, nuevamente, para vergüenza y deshonra de la memoria de su noble Fundador, descorchar champagne y cantar el TeDeum…

