¿KIKOS CATÓLICOS? – DE LA CIGOÑA DERRAPA (UNA VEZ MÁS)

No mucho abundar sobre este personaje.

Solo vaya la advertencia.

No existe pues por parte del actual Pontífice ninguna muestra de desvío hacia el movimiento neocatecumenal. Porque no cabe entender como tal que algunas peculiaridades del Camino sean estudiadas por si fuera el caso proveer sobre las mismas. Cuando se decida algo al respecto, caso de que se decida, y según sea la respuesta kika, se podrá opinar sobre ello.

De momento todo patentiza que es una institución querida y bendecida por la Iglesia y plenamente católica. Viendo además sus frutos es como para pensar que ojalá otros muchos católicos fueran por lo menos como ellos.

Por tanto las posturas que pretenden excluirles de la Iglesia no pasan de opiniones infundadas de algunos particulares que se erigen sin base alguna en expendedores de patentes de catolicismo.

Nadie está obligado a hacerse kiko. Se puede ser santo sin pisar en la vida una comunidad neocatecumenal. Se puede también criticar aspectos de su liturgia o de su organización interna. La forma de comulgar, el papel de los catequistas, la pintura del fundador, los aspectos judaizantes, el guitarrismo… Esa crítica tendrá el valor que tenga dependiendo de la argumentación de la misma. Es lícita. Y podrá ser acertada o no. Y sobre puntos de entidad o muy marginales. Todo eso lo puede hacer un católico y los kikos tienen que aguantarlo. Ni Argüello ni Carmen Hernández tienen ninguna patente de infalibilidad ni de indefectibilidad. Pueden acertar o equivocarse. Como todos. Y ninguna obra con intervención humana es tan perfecta que no tenga defecto alguno.

A mí no me gusta la Comunidad de San Egidio, el rumbo actual de la Compañía de Jesús, el aseglaramiento de órdenes y congregaciones religiosas, la archidiócesis de Viena tal como está hoy… Pero no se me ocurre echarles de la Iglesia. Porque no tengo la menor autoridad para ello. A lo más que puedo llegar es a manifestar mi disgusto y a señalar que una actuación concreta de una determinada persona no responde a lo que la Iglesia cree o manda. Y a exigirle a la Iglesia coherencia con lo que dice creer y mandar. Siempre también desde la posibiliadad de haberme equivocado yo en la interpretación de lo que la Iglesia cree y manda o en la discrepancia de la persona con esas creencias y mandatos.

Con los kikos no ocurre eso. Se da por hecho su sectarismo, su heterodoxia, su indisciplina y su perniciosidad. Y algunos tienen el rostro de imputarles desobediencia cuando ellos viven en una permanente y ostentosa rebeldía a la autoridad de la Iglesia.

La designación de Kiko Argüello como experto en el próximo Sínodo episcopal es una muestra más, tras muchísimas, del aprecio de la Iglesia por su movimiento. Que seguro que tiene defectos, como los tendrá el mismo Argüello, quienes le critican, monseñor Lefebvre, Fray Antonio de Lugo y todos los Papas que en la Iglesia han sido.

Pues a aceptar como movimiento eclesial al que lo es por considerarlo la Iglesia como tal. Y que está dando frutos asombrosos de catolicismo militante en muchísimos lugares y personas. Sus fallos ya los irá corrigiendo la Iglesia si cree que debe corregirlos. Expóngalos quien quiera. Que esa exposición puede ayudar a que desaparezcan caso de que la exposición tenga fundamento. Pero hasta ahí llega lo que debe hacer un católico. Pasar a más, como algunos se pasan, no es lícito. Por supuesto que en mi opinión.

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Todo dicho De la Cigoña… por si alguien tenía dudas sobre Ud.