Tras el práctico fallecimiento de la F.S.S.P.X. provocado por la traición de los unos y la cobardía los de otros, los fieles de la TRADICIÓN, así con mayúsculas, los que no nos hemos dejado lavar el cerebro ni por los cantos de sirena de los entreguistas declarados ni por la línea media de una falsa reacción, debemos estar alerta ante estos últimos, que en la mayoría de las veces son los que más pueden desviar y más daño suelen hacer a aquellos fieles que de buena voluntad puedan caer en sus postulados contradictorios.
Para ello es condición indispensable hacer hincapié en estos dos párrafos que se nos presentan como un toque de atención, como un aviso, como base de reflexión, en definitiva como un toque de arrebato que nos mantenga alerta como decían los viejos falangistas en la Cruzada de Liberación Española: «arma al brazo y en lo alto las estrellas».
1º.-O estamos con los que acomodaticiamente, hegelianamente han sido capaces de claudicar firmando semejante escrito y no retractarse del mismo o son compañeros de viaje de tales:
«Santo padre, es por medio de la acción de gracias que nosotros deseamos expresar a Vuestra Santidad nuestro profundo reconocimiento por el acto de Su paternal bondad y de Su coraje apostólico por los cuales ha hecho inoperante la medida que nos afectó hace ya veinte años en seguida de nuestra consagración episcopal».
Y esta otra en la que Mons. Williamson escribe a Castrillón Hoyos en estos claudicantes términos:
«Por favor acepte también, y transmita al Santo Padre, mi sincero personal agradecimiento por los documentos firmados el pasado miércoles y hechos públicos el sábado. Muy humildemente ofrezco una Misa por los dos».
2º.por el contrario nos plegamos decididamente a los que desde un principio dijimos que NO, que no estábamos de acuerdo con el suicidio de las denigrantes conversaciones con la Roma anticatólica, los que no dudamos ni un solo momento de nuestras vidas en seguir permaneciendo en la inhóspita trinchera, los que no nos dejamos que entorpezcan nuestra inteligencia ni eclipsen nuestra memoria con sofismas vergonzantes y con razonamientos contradictorios, en los cuales se hace patente la valentía de ayer y la cobardía de hoy, todo lo cual nos llevaría ineludiblemente al desastre del mañana.
Por todo ello hemos estado, estamos y vamos a seguir estando con los que firmaron y siguen estando de acuerdo con la declaración colectiva del 6 de julio del 88 y que como se podrá comprobar se contradice en el 100%, con los planteamientos indignantes de la primera opción:
«Nosotros jamás quisimos pertenecer a ese sistema que se califica a sí mismo de Iglesia Conciliar y se define por el Novus Ordo Missæ, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad. Sí, nosotros no tenemos ninguna parte, nullam partem habemus, con el panteón de las religiones de Asís; nuestra propia excomunión por un decreto de Vuestra Eminencia o de otro dicasterio no sería más que la prueba irrefutable. No pedimos nada mejor que el ser declarados ex communione del espíritu adúltero que sopla en la Iglesia desde hace veinticinco años; excluidos de la comunión impía con los infieles».
La posición es clara, los fieles de verdad se tienen que dar absoluta cuenta de la diferencia de dos posiciones absolutamente contradictorias: O la verdad y valentía de siempre o la mentira y canguelo de hoy.
Victor M. Gutiérrez.
