
Estimado Fabián:
Con respecto a los últimos especiales con el Padre Grosso sobre el Apocalipsis, creo que es importante señalar para evitar futuros equívocos el distinguir entre el arrebato o rapto y el recogimiento (reducción de la Iglesia a un pequeño rebaño disperso por el mundo y prácticamente sin pastor), el famoso Pusillus Grex.
El Padre Antonio van Rixtel comete un gran error a mi modo de ver y entender, al hablar del arrebato de la Iglesia a los cielos (aires) al encuentro de la Parusía del Señor; y a partir del cual comenzaría la gran tribulación del reino del Anticristo por tres años y medio (sean estos calendarios o simbólicos). El grave error e incongruencia está en que no habría Iglesia verdadera sobre la tierra durante ese tiempo o periodo de la gran tribulación, con lo cual no es para la Iglesia la gran tribulación, pues Ella queda suspendida en los aires con Cristo y esto por el periodo de tres años y medio. Con lo cual la Parusía queda a su vez suspendida en los aires por el mismo periodo hasta que pase dicha gran tribulación. Ninguna de estas cosas encajan ni con el texto ni con los hechos profetizados dentro de una sana lógica y congruencia; pues la Iglesia no puede desaparecer de la faz de la tierra mientras haya hombres que salvar. No entiendo como el Padre van Rixtel tan inteligente y docto exegeta haya dejado de percatarse de dicha incongruencia, creo que ello radica en su afán de explicar a su modo la claudicación casi total o total de la jerarquía oficial de la Iglesia, durante el reinado del Anticristo religioso o el Pseudoprofeta. Esto es el gran problema de muchos e incluso de Monseñor Fellay, Schmidberger y compañía, aunque con conclusiones diametralmente opuestas. Lo difícil para todos ellos es admitir la claudicación de la Iglesia oficial con toda su jerarquía. Esto es lo que dan a entender los siguientes textos del Padre van Rixtel:
«En el recogimiento Cristo viene para sus santos en el aire; esto ocurre en el momento en que la Iglesia es arrebatada al encuentro de Cristo; y Satanás, derribado del cielo, inicia la gran tribulación sobre la tierra». «El recogimiento de la Iglesia en los aires señala el comienzo de la gran tribulación en la tierra….». (Tercer Milenio, El misterio del Apocalipsis, p. 598). Y si esto no fuera así, es decir, que la Iglesia no sea arrebatada a los cielos durante la gran tribulación, se caería según el Padre van Rixtel en la contradicción de admitir una Iglesia en manos del Anticristo: «Pues si así fuera, llegaría un día en que la Iglesia tendría que pasar por la gran tribulación y caer en las manos del Anticristo. Afirmación horrenda que contradice las promesas de Jesús: (Mat. 28,20; 16,18; Lc. 21,33-36; Apoc. 3,10)”. (p. 599).
No admite como Monseñor Fellay y compañía que la Gran Apostasía afecta a la Iglesia en su jerarquía oficial: “… la gran apostasía y la aparición de la ramera sobre la bestia. Esta Ramera no será la jerarquía sino una pseudo-jerarqíia romana, la cual -fornicando con los reyes de la tierra- conducirá la cristiandad nominal a la apostasía, mientras la verdadera Iglesia está con Cristo en los aires». (p. 596). Pues : “Con el arrebato de la Esposa, es ‘quitado de en medio´ el Espíritu Santo y todo lo que le pertenece; y Satanás no siendo ya detenido obtiene un momentáneo pero gigantesco triunfo en la tierra: esta es la segunda fase del desarrollo del misterio de iniquidad”. (p.641). El motivo sería el siguiente: «Entendemos cómo por el recogimiento se cumple la doble promesa del Señor: la de estar con su Iglesia jerárquica y visible (instrumento de congregación) hasta la consumación del siglo (que se inicia en el arrebato) y la de guardar a su Esposa de la gran tribulación que caerá como un juicio sobre todos los habitantes de la tierra. Y este recogimiento marcará la desolación del Lugar Santo (pues es quitado de en medio el Espíritu Santo y todo lo que le pertenece), en el cual la apostasía se precipitará como un torrente, apareciendo la ramera que preparara el camino del Anticristo”. (p. 597).
Con este otro texto se manifiesta el mismo problema que el Padre van Rixtel quiere de algún modo resolver: «Por la misma razón la Iglesia (jerárquica) de la Roma actual no puede ser la ramera. Pues la presencia del Espíritu Santo. que mediante la Iglesia jerárquica congrega de entre los gentiles la Esposa de Cristo, impide la aparición de la ramera o sea la aparición del misterio de iniquidad en el Lugar Santo, hasta que terminada -esa congregación- El lleve a la Esposa al encuentro de Cristo en los aires». (p. 591). En esto se separa el Padre Antonio del Padre Lacunza, como él mismo lo afirma: «Lacunza después de afirmar que todos los intérpretes coinciden con que la mujer sobre la bestia es Roma, dice que esa mujer no es ni la Roma antigua ni una futura Roma idolatra, sino la Roma cristiana, que si bien nunca caerá en idolatría, lo hará en infidelidad prostituyéndose con los reyes de la tierra. A la luz de las observaciones que hemos hecho alrededor de los textos que se refieren al misterio de la gran Ramera, creemos poder indicar en pocas palabras las fallas de la exegesis de Lacunza, así como de las opiniones que el combate…». (p. 591).
Queda claro que en esto van Rixtel se distancia de Lacunza : «Pues aquel que sostiene que la Iglesia ha de perdurar en este mundo después de restaurado Israel, está obligado a aceptar que vendrá un día que la Iglesia como instrumento de congregación caerá en manos del Anticristo». (p. 560). Esta discrepancia del Padre Antonio con el Padre Lacunza proviene del concepto que él tiene sobre la infalibilidad e indefectibilidad, como se podrá notar por lo dicho a continuación: «Los dogmas de la infalibilidad e indefectibilidad de la Iglesia jerárquica se fundan precisamente en esta asistencia del Espíritu Santo que impide que Satanás, aprovechando la falibilidad y la defectibilidad de los hombres se apodere -mediante la venida del Anticristo- de la Iglesia, el Lugar Santo, donde El esta congregando y edificando el Cuerpo y la Esposa de Jesús». (p. 559). «Mucho yerran pues, los teólogos cuando dicen que el lugar santo es la Iglesia, puesto que el lugar santo no es otra cosa que el lugar donde estuvo y ya no está la Iglesia que fue arrebata». (p. 559).
Esto muestra claramente lo que les cuesta admitir, tanto al Padre van Rixtel, como a muchos otros, que tienen conceptos erróneos sobre la infalibilidad y la indefectibilidad de la Iglesia, y además dogmatizando cosas que no son materia de fe. Como no es de fe que tal hostia hic et nunc -aquí y ahora- esté consagrada conteniendo la divina, real, sustancial y personal presencia de Cristo; quite hostia y ponga Papa y el problema es el mismo.
El Padre van Rixtel por esto niega la claudicación de la Iglesia oficial ,de la jerarquía : «Por consiguiente, el obstáculo es perfectamente aplicable al Espíritu Santo (Neuma), que como Persona está en la Iglesia (cuerpo místico) deteniendo el misterio de iniquidad, como poder (asistencia divina) impide que la Iglesia jerárquica (instrumento de congregación) caiga en las manos de Satanás». (p. 559). Es por esto que no admite que la Ramera sea Roma apostata: «Además, un atento examen de los textos bíblicos que se refieren al misterio de la gran Ramera y a la manifestación del Anticristo prueba que la Iglesia de Roma no puede ser la gran Ramera ni el Papado el Anticristo». (p. 640) «Negamos también que sea la jerarquía católica -romana- pues cuando acontezca este misterio, la congregación de la Esposa de Cristo habrá llegado a su término y la Iglesia estará ya arrebatada.» (p. 641). «En el recogimiento la Iglesia es sacada del mundo y guardada contra el poder de Satanás que con tanta fuerza desencadena su furor que llega a realizar el reinado universal del Anticristo». (p. 643).
Creo que queda claro por todo lo visto, cuál es el origen de la discrepancia del Padre van Rixtel con el Padre Lacunza y hasta con el Padre Castellani, siendo así que este último llega a decir: “La Iglesia, asistida por el Espíritu Santo, obstaculiza esa manifestación y la reduce…. pero llegará un día, que será el fin de esta edad, en que desaparecerá el obstáculo…. y entonces la estructura temporal de la Iglesia existente, será presa del Anticristo, fornicará con los reyes de la tierra -al menos en su parte ostensible de ella, como ya pasó en su historia-, y la abominación de la desolación entrará en el lugar santo… ¿Será el reinado de un Antipapa o Papa falso? ¿Será la destrucción material de Roma? ¿Será la entronización en ella de un culto sacrílego? No lo sabemos. Sabemos que el Apocalipsis al describir la Gran Prostituta, señala con toda precisión ‘ la ciudad de las siete colinas ’: Interpretación dada por el mismo Ángel que a San Juan adoctrina». (¿Cristo Vuelve o no vuelve? ( p. 29). Es más, el Padre Castellani dice: «Cuando la estructura temporal de la Iglesia pierda la efusión del Espíritu y la religión adulterada se convierta en la gran ramera entonces aparecerá el hombre de pecado y el falso Profeta, un rey del universo que será a la vez como un sumo pontífice del orbe, o bien tendrá a sus ordenes un falso pontífice, llamado en las profecías el `Pseudoprofeta´ “. (p. 35). «La Iglesia fundada por Jesucristo puede corromperse y de hecho se corromperá los últimos días». (p.42). Esto es lo difícil de admitir y por eso muchos cierran los ojos ante este magno Misterio de Iniquidad.
Un abrazo en Cristo,
Padre Basilio Méramo
Bogotá, 27 de julio de 2012.
