Traducción de Radio Cristiandad
LA GUERRA ESTÁ
PRIMER PRELUDIO
TRES OBISPOS DECLARAN QUE LA GUERRA CONTRA LA NUEVA ROMA SIGUE
Y
RUEGAN QUE MONSEÑOR FELLAY NO FIRME NINGÚN ACUERDO PRÁCTICOS CON ELLA
SEGUNDO PRELUDIO
MONSEÑOR FELLAY Y SUS DOS AYUDANTES RESPONDEN QUE LA GUERRA CONTRA LA NUEVA ROMA HA TERMINADO
Y
QUE SE VA A PROCEDER A UN ACUERDO CON LA NUEVA ROMA SIN IMPORTAR SUS ADVERTENCIAS
Estas dos cartas se encuentran fácilmente en el Internet
Bohol, 18 de mayo,
OLVC, Manila, 20 de mayo,
Seúl, 27 de mayo de 2012.
Queridos fieles,
Parte I
La Nueva Roma fornicadora
La semana pasada me desperté reconciliado con la Nueva Roma. Pensé durante 12 años que nunca llegaría a esto, pero mientras dormía la siesta, el Vaticano II de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X comenzó su camino, y ahora son las ventanas de la FSSPX las que se abren a la Nueva Roma, a través de la palanca de la falsa obediencia.
Sin embargo, la Nueva Roma ha de ser destruida; ella es Cartago para nosotros. No tenemos nada que ver con ella, no tenemos estructura canónica para obrar con ella, no tenemos ningún acuerdo práctico para actuar con ella, no tenemos ningún punto de convergencia doctrinal para operar con ella. Si Nuestra Señora dijo: «Roma perderá la Fe y será la sede del Anticristo«, de hecho Roma perderá la Fe y se convertirá en la sede del anticristo, a pesar de todos los arreglos diplomáticos maravillosos que podamos imaginar, con la ayuda de las insignias cardenales y pontificias, de los palacios, de los monumentos sagrados, de las sotanas púrpuras y de los cíngulos con flecos, del hablar suave romano y de los esfuerzos de los expertos en la reconciliación, del permiso para decir Misas, de las galas de la tradición y de las miserias del Cardenal Castrillón Hoyos.
La nueva Roma sigue siendo muerte, no para nosotros, que no hemos acordado con ella, pero sí para millones y millones de almas que, de 50 años a esta parte, podrían haber ido al cielo siendo católicas o entrando en la Iglesia Católica.
Y ya que se nos propone estar directamente bajo el Papa, (nada nuevo por cierto, dado que esto fue propuesto siempre a todos aquellos que terminaron reciclados en el modernismo), vamos a prestar atención a la persona a quien queremos confiarnos, el Papa Benedicto XVI, que de manera misteriosa y válidamente reina en la iglesia oficial.
El Papa Benedicto XVI, anteriormente cardenal Ratzinger, es nuestro más consistente, racional, metódico, organizado y eficaz enemigo. Ha estudiado nuestro caso desde hace décadas; casi hizo caer en la trampa a Monseñor Lefebvre en 1988. Mientras comparte la misma teología herética con los otros líderes herejes, ha preparado una imagen perfectamente conservadora y tranquilizadora. Este hombre nunca ha encerrado a nadie en la cárcel, nunca nos combatió con ningún arma, sino con su pluma (y su voz melódica y dulce), y ha tenido más éxito. «Pues el poder de los caballos está en su boca» (Apoc. IX, 19. ).
«Pero padre, ¿cómo se puede condenar a un hombre tal ―la cabeza misma de la iglesia visible― de esa manera, a priori y con tanta vehemencia?» «¿Por qué esa dureza?»
Una condena a priori es mala, pero si la condena se basa en una enorme montaña de pruebas, del pasado y del presente, esa condena tiene que ser fuerte. Un lobo es un lobo. Si el lobo es el lobo, piensa como lobo, actúa como lobo, y mata como un lobo.
Piensa como un lobo: Después de su mala formación en el seminario, el Padre Ratzinger devino en asesor de Karl Rahner ―quizá el peor «perito» del Concilio Vaticano II― y reveló su pensamiento central en su libro tan conocido, titulado «Principios de la Teología Católica», que he leído. Su pensamiento establecido es que no hay conceptos establecidos y estables en todo lo religioso, AUNQUE UNO NO PUEDE IR DEMASIADO LEJOS MUTANDO CONCEPTOS DOGMÁTICOS. La mente de la gente trabaja a una velocidad diferente, necesitamos un modernismo adaptable y de varias velocidades. La Pascendi denunció el modernismo en 2D, Benedicto XVI es el modernismo en 3D.
Esta gran habilidad suya sedujo a muchos de sus colegas modernistas, y así sucedió que el Cardenal Ratzinger se convirtió en el arquitecto del Nuevo Catecismo, de la Declaración sobre la justificación, de la Declaración de Balamand, del proyecto de Asís completo… Casi todos los pronunciamientos desastrosos del Papa Juan Pablo II pueden rastrearse hasta él, ¿y podemos decir que ha cambiado de opinión hoy en día? Por supuesto que no, porque cuando leyó su propio reciente decreto de la «beatificación» de Juan Pablo II, declaró al fin y al cabo que el principal signo de la santidad de Juan Pablo II es el Concilio y su intensa aplicación en la iglesia a lo largo de su pontificado.
Es por eso que es tan importante mirar si Benedicto XVI actúa hoy como un lobo; no ayer sino ahora, porque la gran tentación es creer que las cosas han cambiado y que Benedicto XVI está muy inclinado hacia nosotros, de tal manera que ha llegado a ser casi uno de nosotros… ¡Qué hermoso y tontamente esperanzador!, ¿no?
Pero no, cuatro veces no por lo menos: como ocurrió con el hinduismo, el islam, el judaísmo y el protestantismo.
El hinduismo: Cuando yo estaba en Bombay alrededor del 2006, llegué a leer lo que Benedicto XVI tenía que decir acerca de la inculturación en la India. La elogió, pero con reservas. ¿No son tan gratas y tradicionales sus reservas sobre la inculturación? Bueno, excepto por el hecho de que reprochó a los obispos de la India el que insertaran sólo los elementos hindúes en el culto católico, en vez de poner lo suficiente de la cultura budista, y esto es muy triste, porque la religión budista se originó en la India y el budismo es una gran religión…
Nótese bien: sin penachos indios ni plumas, sin kumkum en la frente, pero con un enfoque más coherente e intelectual.
El Islam: Lo mismo ahí: Benedicto XVI no besó el Corán, que va muy en contra de sus categorías bávaras de la sensibilidad. Pero cuando fue a la Mezquita de Estambul, se quitó los zapatos, se dirigió al mirhab, juntó las manos en la posición musulmana, se volvió hacia La Meca y rezó con los otros musulmanes que lo rodeaban. Todo esto duró unos minutos, nunca se repitió de nuevo, pero allí se puede ver la misma consistencia de la práctica. Benedicto XVI es un poco como la grabación de una cámara de vigilancia: todo aburrido para ver, excepto unos pocos cuadros horribles.
El Judaísmo: La falta de asiduidad para el paganismo y el Islam en Benedicto XVI, está claramente compensada por su fervor y admiración por la religión judía. Casi todos los años, el Papa va a la sinagoga y hace largos discursos, cuya principal idea es «La Antigua Alianza sigue siendo válida y no ha sido revocada«.
¿Cómo se puede ser más claramente opuesto a la Fe católica? ¿O a las epístolas de San Pablo? Esto es tan grave que el ecumenismo de Benedicto XVI parece sugerir que una religión está por encima de los demás, es decir, el Judaísmo. Y la elección del judaísmo es sensata, porque el judaísmo es la más falsa de las religiones, en tanto niega tan perfectamente y con tanta vehemencia la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo.
El Protestantismo: Lo anterior no quiere decir que Benedicto XVI no entienda la profunda espiritualidad de Martín Lutero. Pero, aquí de nuevo, Benedicto XVI irá más allá de Juan Pablo. Él entrará en el templo protestante con sus insignias pontificias, (no sólo con la sotana blanca) y participará de la primera parte (recuerde, Benedicto XVI es un conservador, sólo a medio camino de lo malo) de un servicio protestante. Su alabanza de Lutero es más detallada y profunda, motivada espiritual y teológicamente: ¿cómo podría ser de otra manera?, él es un Papa alemán.
No olvidemos que es el primer Papa que ha introducido una brecha en la doctrina católica sobre la anticoncepción artificial, o en invitar a los ateos a la reunión de oración de Asís, o en reunirse con una «obispo» mujer en traje de «obispa», o en dar la comunión a un protestante (Hermano Roger de Taizé), etc.
La entrevista reciente, llamada «La Sal de la Tierra», muestra una mente completamente confundido, incapaz de abarcar conceptos estables y dogmas; una mente sin Fe dice Monseñor Tissier De Mallerais (cuyo libro no pudo ser publicado desde hace algún tiempo por Clovis por razones técnicas, y no va a ser traducido por el Ángelus, por respeto a las sensibilidades del Distrito de América del Norte). Benedicto XVI sigue viendo una renovación en la faz de destrucción. Él tuvo la destreza de escribir un libro sobre Jesús, sin mencionar, aunque sea una vez, su divinidad. Está completamente obstinado en su pensamiento; por lo tanto, cualquier discusión doctrinal con sus expertos estaba condenada al fracaso.
Mata como un lobo. Si uno es tan obstinado en sus ideas, no hay ninguna razón por la que pudiera cambiar sus acciones. Benedicto XVI, por lo que sabemos, no celebra la verdadera Misa; rezó una misa de cara al Oriente en la Capilla Sixtina, pero explicó de inmediato que era porque el lugar no tiene un altar de cara al pueblo, y que el texto que recitó fue el de la nueva misa, esa misa que envía a tanta gente al infierno.
Sin embargo, el cardenal Ratzinger dijo la verdadera Misa en el pasado, pero eso fue en ocasión de la creación de la Fraternidad San Pedro (Esa gran antesala para los sacerdotes, antes de ser reciclados en la diócesis local) o en la Abadía de Fongombault, al presidir las reuniones para discutir la «Reforma de la Reforma».
Per se Benedicto XVI no cree en la verdadera Misa; para él es una pieza de museo. Hace poco leí en el Wall Street Journal, en la primera plana, sobre su visita en Cuba. Muy sorprendentemente, Fidel Castro le preguntó, cuando se reunió con él, por qué la Iglesia tuvo que cambiar la liturgia. Benedicto XVI respondió de inmediato: «Para renovarse» Esta es la respuesta típica de un progresista empedernido.
Su obstinación en el error le lleva a apoyar a todos los neo cristianos y carismáticos contaminados con artilugios protestantes, ya que éstos crean la falsa idea de la restauración de las cosas, como es el caso del Opus Dei, y refritos de lo que queda de la piedad de la gente sumida en el alcantarillado de todas las herejías. Benedicto XVI es un genio.
Si quiere saber quién es un líder, usted también tiene que mirar a quiénes él designa, porque gobernar es delegar. Las tres posiciones más altas en la iglesia son la Secretaria de Estado, la Congregación para la Doctrina de la Fe, y la Congregación para los Obispos.
El cardenal Bertone es Secretario de Estado, y un delincuente neto. A diferencia de Benedicto XVI, es un modernista manifiesto, al igual que sus famosos antecesores, los Cardenales Villot y Casaroli.
Bertone tiene el mal humor de Villot y el espíritu manipulador de Casaroli, y se encarga de que el legado de sus predecesores se mantenga, es decir, que todos los gobiernos civiles permanezcan separados de la Iglesia en los países católicos, alentando que esto se ejecute de acuerdo a los principios masónicos.
Los Diez Mandamientos de la Secretaría de Estado son los derechos del hombre, basados en la dignidad de la persona humana. Por lo tanto la paz mundial requiere que no haya medidas serias para detener la persecución de los católicos en los países anticristianos, y que los esfuerzos de aquellos que todavía quieren seguir siendo católicos allí, sean totalmente alterados en forma discreta, como en China, en Rusia, y en el mundo musulmán.
El cardenal Bertone consiguió que nuestro buen amigo, el Padre Nicholas Gruner, terminara excomulgado. Él es sobre todo conocido por nosotros por el entierro del mensaje de Fátima, aunque no fue él quien diseñó la estrategia en el año 2000. Semejante tarea le correspondió al entonces maestro: el Cardenal Ratzinger.
El siguiente en la línea es el Cardenal Levada, un amigo cercano y sucesor del cardenal Ratzinger en la Congregación para la Doctrina de la Fe. No parece estar haciendo mucho, pero un expediente fundamental ha sido depositado en su escritorio: el trato con la FSSPX… Y nótese lo bien que nos está haciendo pedazos.
El pasado del cardenal Levada no es muy conocido para nosotros. y eso es una lástima. Cuando era obispo de San Francisco tenía parroquias para gays y lesbianas, como me contaron nuestros fieles de la zona de la bahía. También es bien sabido que, sentado en la majestad en su despacho, flanqueado por los expertos canónicos y teólogos listos para disparar, trató de que el difunto padre Heidt volviera a la diócesis. El padre Heidt se inmutó:
-«Ok, estoy de acuerdo, tómeme de vuelta, pero con una condición.»
-«¿Cuál es?»
-«No quiero ver a un sacerdote gay cerca de mí, ni en mi parroquia ni en las actividades parroquiales.»
-«Lo lamento, sólo puedo decir que no.»
-«Lo mismo digo», respondió el viejo guerrero, y salió de la habitación.
El padre Heidt tenía razón; ¿qué estamos haciendo con esas personas?
Sólo pocas personas saben mucho sobre el cardenal Ouellet, el Prefecto de la Congregación para los Obispos.
Al igual que las otras dos congregaciones antes mencionadas, la Congregación se ocupa de mantener a la Iglesia en su estado de desolación, en todo nivel local o diocesano.
De hecho, sería un gran desastre para el Novus Ordo, si entre los más o menos 4000 obispos, uno solo se volviese del todo tradicional. No sólo eso, sino que la Congregación se ocupa de que no haya ningún obispo, proveniente de los grupos Ecclesia Dei, celebrando la Misa correcta. Y si se puede encontrar uno en Campos, tratan de gobernar a sus seguidores bajo la dirección de otro obispo, es decir, el obispo oficial de Campos.
Las almas son enviadas al infierno por el fracaso del clero local para enseñar a su rebaño la Fe y llevar a la gente a hacer penitencia por sus pecados. No hay mejor manera de hacerlo que dándoles Obispos consistentemente malos; algunos menos malos que los demás y menos conscientes de lo que están haciendo, estoy de acuerdo, pero todas ellas malos, sin excepción.
Uno puede recorrer todas las otras congregaciones menores y observar el mismo patrón de liquidación ordenada de la Iglesia Católica, pero retendré una sola en honor a la brevedad: la Comisión Ecclesia Dei.
Mientras la nueva Roma quiere abrazarnos tiernamente con un brazo (el Cardenal Levada), con el otro brazo (Monseñor Pozzo), dentro del mismo mes, está estrangulando hasta la muerte al Instituto del Buen Pastor.
A este Instituto se le exige seguir la línea del Concilio Vaticano II en su predicación, en sus seminarios, por la celebración ocasional de la misa nueva y por una colaboración completa con la diócesis local; todo esto en contra de las garantías dadas hace cinco años. ¿Cómo diablos vamos a creer que la nueva Roma no va a plantear similares exigencias, después de cinco o seis años?… la pequeña FSSPX, se dice, piensa que puede casarse con la iglesia oficial sin perder la virginidad de su Fe.
Parte II
La Verdad adulterada
A la luz de lo anterior, podemos determinar que ponernos bajo Benedicto XVI es un adulterio de la verdad. El Papa Benedicto XVI es el mejor de su especie, el Mercedes Benz, el Porsche, el BMW de la modernidad. En la circunstancia concreta presente, es como una locura una salida traicionera de la verdad, la entrega de la Tradición misma, y la preparación de la masacre de las almas de los que se pusieron bajo la protección de la FSSPX desde hace cuarenta años.
La mayoría de las veces, felizmente, la Providencia siempre ha intervenido para impedir que lo irreparable suceda, pero sería más útil y seguro saber, de antemano, el pecado que implica un acuerdo con la Nueva Roma.
FE: No puede existir sin ser confesada. La Fraternidad Sacerdotal San Pío X fue pensada por su fundador como un ejército permanente de la Fe, en lucha contra Cartago. Puede recibir, y recibirá, muchos golpes, pero si baja de su posición pública contra el error, sería su autodemolición. De Satanás, Nuestro Señor dice: «In veritate non stetit» «Él no permaneció en la verdad» (Juan VIII, 44), y lo mismo podría decirse de nosotros si nos ablandamos. Nuestro Señor argumenta a los judíos desde el punto de vista de la verdad, el tema principal de todo el Evangelio de San Juan, en el cual, muy a menudo, las autoridades se sitúan en contra de la Verdad. San Juan no es revolucionario; si la autoridad sigue a la verdad, por supuesto, la autoridad debe ser seguida. Pero la autoridad puede fallar con respecto a la verdad, y con frecuencia.
Cuando la Fe está en peligro, nuestro deber para con ella se vuelve inmenso, y esa obligación es el objeto del sacramento de la Confirmación, donde se unge la frente con el crisma contra el rubor en la lucha de la Fe. San Pablo dice que el corazón cree en la Fe para su propia justificación, pero, más importante que la confesión de la Fe, es lo que se hace en su defensa y por la salvación de los extraviados y los circunstantes confundidos. La mayoría de nosotros se convirtieron al catolicismo tradicional por la confesión de fe de otros católicos; eso es lo que está a punto de cambiar, tan pronto como la Nueva Roma nos ponga en una posición de silencio acerca de sus errores.
A falta de destruirnos a nosotros directamente, Roma nos quiere colocar en una situación de contención agradable. Sin embargo, una situación de contención es una prisión, no importa cuán confortable sea y lo bien equipada que esté. Nuestra fe no nos pertenece simplemente a nosotros; pertenece a los portavelas, pertenece a aquellos en el mundo que se aprovechan de ella, y agrega impulsos a la presión a Roma para que vuelva a la Fe.
ESPERANZA: Porque en esta hora sombría, en lugar de un retorno falso, ¿no es un regreso pleno de Roma a la Roma Eterna lo que estamos buscando? El libro del Apocalipsis advierte contra el engaño de Sardes, que se la tiene por viva, pero está muerta (los persas atacaron Sardes por engaño) (Apoc. III, 1), advierte contra la naturaleza engañosa del caballo bayo (ni totalmente negro, ni blanco por completo), diciendo que el nombre de su jinete es muerte, porque la mezcla de verdad y error mata más almas que las herejías evidentes del caballo negro y las violentas persecuciones del caballo rojo (Apoc. VI, 8), y advierte contra las langostas devoradoras, que tienen la apariencia de la Caridad (Apoc. IX, 7).
Nuestra Señora es blanquísima, sin nada de gris, y le encanta la pulcritud de un ejército en orden de batalla. Ella no ha prometido un Papa cumpliendo a medias la misión de consagrar Rusia (con Rusia no convertida como resultado), y menos aún un Papa que deforma su mensaje, sino un Papa que va a hacer exactamente lo que ella pide. Tal mención de un gran Papa también está en la profecía de San Malaquías y en otras profecías.
¿Cómo puede ser de otra manera, desde que la blancura que un Papa reviste significa la pureza de su doctrina y la santidad de sus acciones como líder de la única sociedad capaz de salvar a la raza humana? Nuestra esperanza es que la Iglesia se convierta en el arca de la salvación, y llegue a ser capaz de engendrar hijos para el cielo. Esa es la Misión y la Caridad de la Iglesia.
CARIDAD: En las circunstancias hodiernas, cualquier acuerdo con la Roma de hoy en día es una negación de la Misión de la FSSPX, que fue pensada precisamente para rescatar a las almas de las garras de los papas, cardenales, obispos y sacerdotes lobunos… en todo el mundo, en tanto la iglesia oficial falla temporalmente en su misión. Uno no puede esquivar las garras de la bestia colocándose bajo su cabeza, sino poniéndose totalmente fuera de su alcance.
En segundo lugar, porque muchos de los sacerdotes de la FSSPX no están de acuerdo con la propuesta de un giro de 180º, que necesariamente va a terminar en una separación horrible. Vamos a parecer una secta, un lado de la división en lucha contra «el otro lado», alimentando a los juristas que sugerirán qué lado va a conservar tal o cual patrimonio de la FSSPX.
Esto a su vez va a disuadir a muchos de nuestros fieles que no tienen los elementos para juzgar qué lado es cuál, y alejará a los recién llegados a la Tradición, a la vista de esta amarga lucha interna inminente.
Es por eso que no puedo entender del todo esa cruel frase de «No podemos descartar una fractura». Por el contrario, sólo se necesita una reafirmación de nuestra posición doctrinal y una evaluación de la Nueva Roma basada en la realidad, para conseguir un estado de unidad entre nosotros. Sólo la verdad reúne, y si la Fraternidad Sacerdotal San Pío X resiste la tempestad, se convertirá en indivisible por muchos años en el porvenir.
¿No es dividir lo que la cruel Roma de hoy busca? ¿No se pasan el día los sedevacantistas sólo mirándonos? El suicidio es un pecado contra la caridad; no tenemos el derecho de quitarle la vida a toda una congregación, y ese problema debe ser la única preocupación del próximo Capítulo General.
PRUDENCIA: Monseñor Lefebvre nunca confió en la nueva Roma, incluso cuando estaba en negociaciones con ella, porque él tenía una visión clara de su constante operar en el error. Pero incluso si los romanos no fueran capaces de engañar, Monseñor manifestó claramente que la experiencia no debía repetirse después de su partida, hasta que Roma volviese por completo a la tradición.
¿Cómo podemos tener la pretensión de ser más inteligente que Monseñor, quien escapó de los astutos romanos sólo por un suspiro? Y si no compartimos la misma firmeza de análisis de Monseñor Lefebvre, ¿cómo podemos pretender dilucidar las propuestas prácticas que Roma está constantemente colgando delante de nosotros? ¿Cómo podemos aceptar correr incluso un pequeño riesgo (y el riesgo es en realidad enorme) de perder mucho, de la mano de los enemigos comprobados?
El estudio de Barbier y Cretineau Joly-jugó un papel importante en la conducta práctica y doctrinal de Monseñor Lefebvre. En estos dos autores se afirma claramente que después de su período destructivo inicial (el Terror, en el caso de la Revolución Francesa, y los sesenta y setenta en el caso del Concilio Vaticano II), la Revolución opta por suavizar su enfoque hacia el enemigo. Esto se conoce como la fase termidoriana de la Revolución, cuyo mejor ejemplo fue el Tratado de La Jaunaye que llevó a la conclusión de las guerras de La Vendée, al dividir el ejército católico entre los que estaban cansados de la guerra y los seguidores irreductibles de Charette, que fue liquidado una vez que colocó en un estado de aislamiento a los demás, que estaban menos dispuestos a luchar.
A lo largo del siglo XIX, en el catolicismo francés continuó la división entre liberales y tradicionalistas, todo el camino hasta el Concilio Vaticano II. Todas las revoluciones tienen su fase de maduración aparente con el fin de aislar a aquellos que todavía quieren luchar contra ella, es por eso que es tan importante para nosotros no confundir la restauración falsa, el retorno falso de Roma a la Tradición, con la conversión real y total del Papado; que va a suceder, pero en el tiempo de Dios.
No debemos soñar con nuestro propio final feliz a esta crisis; «Custos, ¿quid de nocte?», dice la Escritura, «Centinela, ¿qué de la noche?» ¿Es la luz del día lo que se acerca o es alguna luz engañosa?
La pregunta angustiosa para nosotros es cuál es la proporción en nuestras filas de los que están cansados de esta guerra en contra de la Nueva Roma, cuál la de los que piensan que es sólo una inútil, dañina y orgullosa pretensión de heroísmo.
JUSTICIA: «Pero, Padre, Roma está proponiendo reparar la injusticia cometida contra nosotros, Roma quiere ser justa y darnos un lugar» En primer lugar no estamos luchando para limpiar nuestro honor; debemos ser como Susana, que aceptó someterse a la acusación injusta, o como Rebecca que dijo: «Que esta maldición caiga sobre mí, hijo mío».
Nuestra situación es la de un hijo echado de su casa por su padre borracho, y que resiste los abusos contra su madre. Después de unos días, el padre acepta recibir al hijo de vuelta en la casa, con la condición de que cese de reprenderlo acerca de algunas gotas de whisky y de pequeños episodios de mal genio contra su madre.
La conducta de la nueva Roma será del todo irreprensible, si, como el padre, pone fin a sus abusos antes de que pueda volver el hijo.
FORTALEZA: El objetivo de la guerra es la destrucción de la voluntad de luchar en la mente del oponente. Un general difiere de un empresario o de un burócrata, en el sentido de que debe ser prudente al igual que ellos, pero manteniendo esa prudencia bajo el fuego (cf. Sun Tsu, «El Arte de la Guerra«). Patton dijo a sus soldados «No temas nada más que a tu general, porque si él es bueno y te portas mal, te va a azotar el trasero; mientras que si es malo, ¡es el enemigo el que te azotará en el trasero!» Espero sinceramente que la hermana no esté leyendo este artículo, de lo contrario estoy en problemas.
Monseñor Fellay habla de las amenazas procedentes de Roma, pero ¿cuáles son estas cosas terribles? ¿Una nueva excomunión o suspensión? Estamos bien entrenados en estar excomulgados y suspendidos a causa de la verdad, y también se debe observar que para que un castigo sea eficaz, el castigador debe creer en lo que inflige.
Esas amenazas de Roma son para los conejos: En el pasado, la excomunión significaría un peligro inminente de condenación eterna, pero la nueva Roma sólo cree en la salvación universal, por lo que el peligro peor para nosotros sería la de ser relegados a alguna capa más periférica de la comunión que otros, pero aun así sería mejor que la de los musulmanes, paganos y ateos, que son todos miembros de la iglesia baltasárica omniinclusiva, les guste o no.
(El único de cuya salvación se puede y hay que desesperar no es Judas, ni Lucifer, sino Monseñor Williamson que, nadie lo puede negar, se atrevió a cometer el crimen más horrible de toda la historia de la humanidad). Por lo tanto, no, Monseñor Fellay siempre estará bien.
TEMPLANZA: No se sabe suficientemente que uno de los actos de la virtud de la templanza es rechazar el orgullo, la adulación. En este sentido, las autoridades romanas de hoy son expertos espectaculares. Ellos nos dan permiso para decir Misa en cualquier parte de Roma, y que nuestros sacerdotes visitantes permanezcan en los palacios romanos, entre ellos el del Santo Oficio, justo detrás de la basílica de San Pedro.
Se nos dice constantemente, al igual que el Cardenal Gagnon en 1988, que nuestro trabajo es muy valioso, y aún más valioso desde que la Iglesia de hoy está sacudida por tantos problemas, y que se debe vincular eficazmente con las fuerzas conservadoras dentro de la Iglesia, para luchar contra los progresistas (al igual que los liberales conservadores luchan en las democracias liberales, en todo el mundo, fallando tan lastimosamente).
Su comida es magnífica, el ballet de sotanas moradas, birretes, flecos y cíngulos está de vuelta, como en los viejos tiempos, y hay en todo momento una puerta dorada, abierta de par en par, que nos invita a sumarnos a ese ballet. Si las lentejas son buenas, no voy a negarlo, pero dejemos comerlas a ellos mismos, que yo voy a seguir la Fe de mi legado.
Por lo tanto, en la medida en que puedo disfrutar de esa facultad en mi poder sacerdotal, maldigo siete veces este pecado contrario a las siete virtudes y a los siete dones del Espíritu Santo. Un pecado que comienza con un asalto indirecto pero muy real a la virtud de la Fe, y que sigue, en toda lógica, por la caída, como fichas de dominó, de las otras seis.
Parte III
La frustrada y tentadora traición
(Situación al 25 de mayo, pero en la necesidad de una reevaluación periódica)
Nosotros teníamos esto en ciernes desde hace por lo menos 12 años, pero a los sacerdotes y a muchos fieles no se les dio ninguna advertencia de este enorme cambio de dirección, lo que coloca a la vuelta en U para entrar en Roma, en el género del engaño en la acción, o en la traición.
Por el momento, la traición se ve frustrada, gracias a Dios, merced a la resistencia de muchos y la oposición de algunos modernistas y de los obispos franceses… pero todavía están tratando de flanquearlos. Por lo tanto estamos en la necesidad, como en un barco de guerra, de un buen control de fuego para reajustar el desembarco de los cascos en la nueva posición del enemigo… ¡y a continuación, pero sólo entonces, ¡enviar el barco enemigo hasta el fondo!
Ahora, antes de que pueda seguir leyendo esta carta, te pido, mi querido lector, que firmes este preámbulo: «Yo, el querido lector abajo firmante, declaro que el obispo Bernard Fellay no ha firmado nada todavía con la Nueva Roma, incluso si sufre de un fuerte deseo de hacerlo, y por lo tanto, que está por el momento, hasta la última fracción de segundo que separa la tinta del papel, totalmente excluido de la categoría de traidor a la patria y sigue siendo nuestro querido y respetado Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Fecha: En cualquier momento entre ahora y alguna firma de Monseñor Fellay. Firmado: Querido lector.
Con este documento estoy seguro de poder continuar, porque sé que algunos de ustedes me acusarán de hacer de mi superior un traidor, más abajo en este sermón.
La situación actual
que muy pronto se volverá obsoleta
El próximo Capítulo General es como una entrada al Vaticano II: en lugar de ser dogmático, como debería haber sido, el Vaticano II fue un concilio pastoral, y el próximo Capítulo General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, en lugar de ser de entrada un capítulo doctrinal, para atender la emergencia que tenemos a la mano, es ahora mal llamado un Capítulo General administrativa. No es que los detalles administrativos deban pasarse por alto, pero su lugar está al final, así como las acciones siguen a las ideas en las Epístolas de San Pablo.
Todo Capítulo General se reúne para abordar los problemas que enfrenta una Congregación. Ahora, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X se enfrenta a su problema más grave desde su creación: la división doctrinal. (Léanse las cartas de los obispos 3 vs 1). Por lo tanto, cualquier persona con una mente sana pondría los temas de actualidad en un segundo plano y colocaría solo el problema doctrina en el centro de la mesa. En estas circunstancias, el nombre de Capítulo Administrativo (que podría ser correcto en tiempos ordinarios), suena cruel, como el encubrimiento voluntario de un grave peligro. Este capítulo sólo se puede ser llamado Capítulo DOCTRINAL.
Pero incluso si esto pudiera concederse, el diablo continuará avanzando por los flancos, y para el Diablo la siguiente solución es cancelar, o mejor aún, posponer el Capítulo General, de acuerdo con los cuatro pasos de la conducción de la grave crisis que está ocurriendo:
1. Nada está pasando, luego,
2. Algo podría estar sucediendo, pero aún no podemos determinar exactamente qué es, entonces,
3. Algo está pasando, pero no hay nada que podamos hacer al respecto, por lo tanto,
4. Sucedió, en consecuencia, vamos a analizar la próxima crisis grave.
Cómo llegamos hasta aquí
Pero volvamos atrás y estudiemos cómo nuestra postura se fue erosionando en el transcurso de los años.
1) Pérdida de la claridad
Lo que es muy preocupante, en el inicio, es esta cultura del secreto recién descubierta, que no fue practicada por Monseñor Lefebvre cuando iba a Roma. A su regreso, podía exponer con franqueza a sus seminaristas todo lo que había hecho, y la sustancia de sus tratativas era noticia pública dentro de las 48 horas.
Ahora, en su respuesta a los tres obispos, Monseñor Fellay afirma que no puede y no se abrirá, ni siquiera a los Obispos (ni pensar en los insignificantes seminaristas). Léase atentamente el párrafo que comienza «Ustedes no pueden saber cuánto… «, y se puede ver claramente que la confianza ha desaparecido.
No es divertido ser un obispo de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en estos días, y no me refiero al que casi fue expulsado en septiembre pasado y que se ve amenazado cada mañana; no, me estoy refiriendo al Cordero y a la Paloma.
Para los insignificantes sacerdotes, en nuestro boletín interno, llegó la alarmante buena nueva de que «ahora ha llegado el momento de ser reconocido por la Iglesia oficial«, o que estamos a la espera de una estructura canónica de Roma, una vez que Roma haya firmado nuestra declaración doctrinal. Inevitablemente, los pasajeros comienzan a gritar, porque en el avión se han apagado los gases y está perdiendo altura rápidamente; entonces el piloto pone los gases otra vez, diciendo: «Estaba bromeando, no hay nada firmado todavía.»
Toda esta incertidumbre es una nueva cruz para nosotros, y genera un estado general de malestar.
2) Pérdida de las formas del debido proceso
Nosotros mismos estábamos atados, y la promesa se reiteró con frecuencia, a que un acuerdo práctico no debe llevarse a cabo sin un acuerdo de la doctrina entre nosotros y Roma. Ahora bienm, las discusiones doctrinales acaban de fracasar; Benedicto XVI acaba de salir de Asís III, ¿y queremos una solución canónica con la Nueva Roma?
La firma de un acuerdo práctico con la Iglesia oficial es un asunto de importancia primordial para una congregación religiosa. Es por ello que, una vez más, se nos prometió que antes de tomar una decisión tan trascendental, el Consejo General de la Fraternidad reuniría primero un Capítulo General. Ahora nos enteramos de una firma en el mes de mayo o junio, ¿cómo es eso posible?
No se presta la debida atención a la suerte de las otras congregaciones (dominicos, capuchinos, benedictinos, carmelitas, etc.) y de todos los sacerdotes independientes que trabajan junto con nosotros, ¿debemos firmar? Su futuro está en juego y su posición en la nueva iglesia sería aún más riesgosa que la nuestra, ¿y nadie da un centavo?
¿Estudiamos cómo Roma va a aprobar nuestra convalidación, es decir, nuestra duda sobre los Sacramentos Novus Ordo de la Confirmación y del Orden Sagrado? ¿Cómo se van a considerar nuestros matrimonios? ¡Pero el Papa no puede aguantar más y tenemos que elegir todas las formas de precipitación!
¿Acaso no dijo Monseñor Lefebvre que el nuevo código de derecho canónico es peor que la nueva misa, o no es así? Si estamos conformes con un acuerdo canónico y nos ponemos el traje de una estructura canónica, ¿bajo qué derecho canónico nos estamos confiando?
3) Falla en el entendimiento de la palabra «acuerdo»
¿Cuál es el significado profundo de un acuerdo práctico con Roma, de todos modos? Es cuando el Papa rece sólo la Misa verdadera, porque, con el fin de celebrar la Misa, en primer lugar el sacerdote hace uso de su intelecto práctico, donde, dice Santo Tomás, está impreso en forma indeleble el carácter sacramental del Orden Sagrado. Ahora, ese es un acuerdo práctico que yo puedo firmar, no la ambigüedad; y un acuerdo efectivo del retorno de Roma a la Tradición.
Un acuerdo doctrinal sería lo mismo, es decir, no una condena de una interpretación del Concilio Vaticano II, sino la condena de todos los textos del Concilio, con todas sus bombas de tiempo, con todas sus verdades a medias, con todos sus errores flagrantes (la libertad religiosa, por ejemplo), con todas sus páginas de sonido tradicional que se alternan con las modernistas, con todas sus omisiones (de la condena del comunismo, de la definición de Nuestra Señora Mediadora y Corredentora), con toda su nueva noción de la Iglesia, el ecumenismo y otros múltiples errores; y al final, con todas sus consecuencias. No se puede separar ―muchos de nuestros estudios y congresos así lo han mostrado― la parte tradicional del Concilio de la errónea. No se puede separar el texto mismo del Concilio de sus consecuencias. No se pueden separar una interpretación buena y una mala del Concilio. Durante mucho tiempo, pensábamos que estábamos todos de acuerdo sobre esto, ¡y ahora se supone que debemos cambiar por completo esta postura, que era la más vital de Monseñor Lefebvre!
Un acuerdo doctrinal tiene que manifestar un rechazo común y completo de todo el texto en sí, en una sola pieza, del Concilio Vaticano II, ya que la verdad y el error no pueden desvincularse en un Concilio que basa su peligrosidad en su ambigüedad. ¡Recordemos la Pascendi!
4) Un aumento espectacular de la credulidad.
Las Cruzadas del Rosario son un buen instrumento para medir nuestra credulidad y la credulidad de nuestros fieles; ellos nos darán una bendición automática por adelantado a lo que se va a hacer, y una advertencia perfecta para la iglesia oficial de que estamos llegando a comprar lo que nos ofrecen. Pero hay límites: ¿Acaso creíamos seriamente en 2007, cuando llegamos a Roma, ramo en mano, que Roma iba a dar a la Iglesia entera algo muy bueno (aunque con las imperfecciones necesarias, como de costumbre), directamente de las manos de Nuestra Señora, en lugar de una simple repetición de las condiciones del Motu Proprio de 1984, a saber: aceptar el Concilio Vaticano II?
¿No atacar a la misa nueva?
Respuesta: Por supuesto que sí, y no sólo eso, sino que con esta nueva distinción entre rito ordinario y extraordinario, la Verdadera Misa se coloca técnicamente en un nivel inferior a la misa de Lutero.
¿Por qué tanta credulidad? Debido a que ahora no es como la otra vez, las circunstancias concretas han cambiado y este nuevo envoltorio del Motu Proprio de 1984 fue absolutamente sensacional. Con una presentación tan brillante, ¿a quién le importa si se trata de diamante o de plástico?
# 1 despedida de soltera; # 2 iniciar la delicada Cruzada del Rosario 2009:
Esta vez es la solemne y altamente santa reparación de la injusticia cometida contra nosotros: la eliminación de la excomunión, ¡pero! Espera un segundo, si Roma simplemente levanta la excomunión, significa que era válida en 1988 y que Monseñor Lefebvre murió en pecado. ¿Cómo puede la Virgen admitir eso?
Las cruzadas de rosarios 2007 y 2009 son una burla a la Virgen… pero, sorprendentemente, la tercera no suena mal. Aunque puedo estar equivocado, convirtiéndome en un triturador de mí mismo. ¿Vamos a admitir que esta vez de nuevo se metió la pata? Dios lo sabe…
La credulidad es tanta que busca ocasiones para creer. En diciembre de 2010 nos unimos a este maravilloso Papa en adoración ante el Santísimo Sacramento para la defensa de la vida, para la defensa del orden natural creado por Dios. ¡Mal momento! Benedicto XVI se hizo famoso, al mismo tiempo, expresando su opinión de que el uso del condón por un prostituto involucrado en actos de sodomía «podría ser el comienzo de un proceso moralizador». La prensa liberal de inmediato captó el mensaje: la puerta está abierta en la Iglesia para que se autorice el uso de preservativos; el Padre Ortiz me dijo incluso que en el Caribe, los sacerdotes novus ordo se dedicaban a distribuir preservativos. ¡Después de tamaña lección, todavía andamos en busca de oportunidades para la credulidad!
5) Creencia en la evolución gradual
El gran argumento es que los semi-arrianos no se convirtieron de la noche a la mañana, y que a los pecadores les lleva tiempo superar sus malos hábito, y que si tratamos con dureza a Benedicto XVI no va a escuchar, no va a cambiar, etc. En primer lugar, los semi-arrianos no estaban en posición de fuerza, no eran los obispos locales de las diócesis de San Basilio y San Gregorio; esto es diplomacia básica: Rara vez se obtiene algo si se concede algo en una posición de debilidad. Y en segundo lugar, ¿San Basilio comenzó por creer en la hermenéutica de la continuidad de las semi-arrianos, como lo estamos haciendo ahora? ¿Acaso no corrigió activamente los conceptos erróneos de las semi-arrianos (algo en lo que el padre Iscara no nos está proponiendo imitar a San Basilio), mientras que aplazó el uso de expresiones difíciles por un breve periodo de tiempo?
El problema es que si usted cena con el diablo (y nuestro demonio está en una posición de fuerza), tendrá que utilizar una cuchara muy larga. Monseñor Williamson debió ser puesto a cargo de las relaciones con la Nueva Roma… ¡y a cargo de la comunicación con los medios de difusión! (Gritos de terrible horror en la congregación)
La solución de esta crisis debe ser algo así como un exorcismo ejecutado sobre los responsables de la demolición de la Iglesia de hoy en día. Muchas personas se han unido a la tradición en el transcurso de estos años, porque nosotros nos mantenemos por encima del agua, ¿y ahora pensamos que vamos a capturar peces a través del diálogo, y el coraje de la espada tradicional clavada en el agua?
6) Signos de descamación doctrinal.
Siempre he pensado que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X entendía la cuestión de la libertad religiosa; no parece ser el caso si uno lee la entrevista del Padre Schmidberger en el Ángelus y la entrevista de Monseñor Fellay en Catholic News Network (?).
Las publicaciones de muchas conferencias, simposios y entrevistas en contra del Vaticano II no parecen penetrar más en nuestras mentes. Ello no nos libra de transformarnos en cobardes contra nuevos errores, ni de convertirnos en implacables apaciguadores a la vez, luchando contra los denunciantes en nuestro medio, y de ahí convertirnos en buscadores de popularidad ante los medios de comunicación.
Recuerdo haberle preguntado a Monseñor Fellay en Cebu, antes de Asís III, si podía hacer alguna gran declaración y demostración, al igual que lo hizo Monseñor Lefebvre en ocasión de Asís I. Todo lo que conseguí fue un NO enojado, a causa de nuestro empeño actual de tratativas con Roma.
Uno puede entender por qué Menzingen quiere posponer el Capítulo General… hay tantas cuestiones doctrinales que necesitan ser evaluadas y reparadas.
Recuerdo haber orado en 1994 para la elección de Monseñor Fellay. La próxima vez no voy a dar nombres a Dios, sino que oraré por un Superior General que nos lleve a la batalla con vigor y sabiduría.
Sin embargo, una corrección se puede concretar en algún momento, por lo que no me daré por vencido tan rápido con Monseñor Fellay. Pío IX comenzó siendo un liberal y se convirtió rápidamente en una roca de la verdad después de su elección; Monseñor Lefebvre creía en la libertad religiosa cuando era joven. Ahora estamos completamente a merced de Dios, que nos puede castigar si no tenemos cuidado en lo que pedimos.
7) Coerción gradual y autoritaria sobre la resistencia al cambio
Del mismo modo en que somos agradables a Benedicto XVI, los buenos sacerdotes y obispos que resisten la reconciliación se enfrentan a crecientes amenazas, una repetición perfecta del Concilio Vaticano II: «Si usted no está de acuerdo con la postura oficial de la Fraternidad, abandone la Fraternidad«. Pues bien, el deber de un sacerdote de la FSSPX no es necesariamente defender la posición de la Fraternidad, sobre todo si ésta acaba de cambiar, de repente, un buen día de mayo de 2012. El deber de un sacerdote de la Fraternidad es proteger la fe católica, en tanto y en cuanto la iglesia oficial esté invadida por la modernidad.
Otra amenaza: «Su dialéctica entre fe y autoridad es contraria al sacerdocio» Pero esto es exactamente lo que Caifás le dijo a Pedro, esto es la contrario de la cita vital de Gálatas I, 8-9; «Pero, aun cuando nosotros mismos, o un ángel del cielo… » Esa fue exactamente la forma de expresión del Papa Pablo VI con Monseñor Lefebvre.
Otra amenaza: «Usted no tiene la gracia de estado para ver la imagen de fondo, se está saliendo de la línea y sembrando la confusión«. La mejor manera de empezar la confusión en la Fraternidad Sacerdotal San Pío X es tratar de manipular su ADN; luego, por supuesto, el cáncer comenzará a propagarse.
COMPLOT CONTRARRESTADO
Todavía podemos creer, en mayo de 2012, que aún ama Nuestra Señora a la FSSPX, pues un plan claramente secreto (deliberado o no, eso no importa) y muchas otras cosas para llevar a cabo una reunión de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X oficial y la iglesia oficial, fueron puestas en su lugar; en tan sólo unos días, el barco entero se ha visto torpedeado.
Para eso fue en Gran Bretaña, y Gran Bretaña, gloriosamente sola, fue la que puso un fin poco glorioso a la traición, al filtrar las cartas en Internet. De hecho, en esta hora, hasta las ranas estarán por siempre en deuda con estos distinguidos señores británicos. En un rápido movimiento nelsoniano, todas las cobardes disposiciones de nuestros enemigos quedaron expuestas, y confundidas sus mentiras por sus propias bocas.
Lo más importante que hacen estas cartas es romper la ley del silencio. Sí, sabíamos que algo se estaba gestando, y de algo nos enterábamos lentamente, aunque no nos esperábamos que se encontrara en una fase tan avanzada. Para nuestros fieles, que en su mayoría estaban completamente desprevenidos, la brutal realidad de una división en la Fraternidad apareció, lo que les obligó a tomar sus rosarios y rogar por la crisis que se advertía.
Las cartas simultáneas de los obispos dan tan perfecta cuenta de las posiciones doctrinales opuestas en la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, que casi ninguno de nosotros podría hacer un resumen mejor. Incluso si la carta de Menzingen fue escrita después, la de los tres obispos sigue siendo la respuesta a ésta, de tal manera que se podrían poner los argumentos enfrentados, en dos columnas opuestas.
La carta de un obispo de Menzingen suena como escrita por tres y la carta de los tres obispos se lee como escrita por uno. La primera parte de la carta de Menzingen se lee como a Dom Gerard en 1988; la segunda parte, con su la profundidad y amplitud, parece haber sido escrito por otra persona que compró la idea de que la hermenéutica de la continuidad de Benedicto XVI no es tan mala; y el último tercio se lee como el boletín interno y las directivas que nos instan a marchar triunfalmente, nosotros, las ostras pequeñas, en el plano canónico de La morsa y el carpintero.[1] Su tono es claramente el mismo que el de Monseñor Fellay.
Pero la resistencia de los tres resultó demasiado fuerte para ser superada, por el momento. Nuestra Señora es de hecho una reina sumamente hermosa, y añadiéndose a su encanto, tres pequeños animales aparecen en sucesión: un gato, un cordero y una paloma. Permítanme decirlo «Williamsónicamente» para ustedes:
Luchadores:
Monseñor Williamson / Monseñor Tissier de Mallerais / Monseñor de Galarreta
Símbolos:
(Gran) Gato / Cordero / Paloma
Arma principal:
Boca grande / Gran intelecto especulativo / Gran intelecto práctico
Objetivo principal:
Monseñor Fellay / Benedicto XVI / Entre los dos
Ángulo de ataque:
Duro y ardiente / frío / suave
Debilidad:
Un Fellay demasiado enojado / Un Fellay demasiado indiferente / Un Fellay no lo suficientemente enojado
Efecto sobre Monseñor Fellay:
Le gustaría expulsarlo, pero no puede / Le gustaría refutarlo, pero no puede / Le gustaría estar en desacuerdo, pero no puede.
Efecto sobre la nueva Roma:
No se puede ni siquiera oler a la FSSPX / No se puede discutir con éxito con la FSSPX / No se puede nunca conseguir un acuerdo práctico con la FSSPX.
RESULTADO
LA NUEVA ROMA Y LA FSSP X PERMANECERÁN SEPARADAS HASTA QUE EL PAPADO SE CONVIERTA.
VICTORIA
Al final uno se pregunta por qué Monseñor Fellay optó por presionar, a pesar de la oposición de los tres obispos, y el grado de impreparación de la Nueva Roma en sí. En la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, los tres obispos llevan un enorme peso, a pesar del hecho de que no están en control de la maquinaria administrativa de la FSSPX. Muchos sacerdotes permanecen desde un primer momento guardando silencio sobre la cuestión, algunos tienen miedo por su futuro, algunos resisten abiertamente, pero tal vez con torpeza (como un servidor), y no hay que culparlos por no tener la misma gracia de Confesión como un obispo, pero como la sensibilidad de los fieles ve con mayor claridad el peligro con su sensus fidei, las líneas cambiantes de la batalla van empujando hacia atrás la idea de una falsa paz con la Nueva Roma. Lo que suceda en este caluroso verano de 2012, determinará la naturaleza de nuestra guerra durante los próximos años.
Queridos fieles,
Estamos en el fragor de la tormenta, cada vez más agitado y pavoroso, pero con Nuestra Señora, descansemos cómodamente en nuestros corazones, hasta que la cabeza de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X se ajuste a la realidad y la cabeza visible de la Iglesia vuelva a la tradición:
