SERMÓN DEL PADRE FRANCOIS CHAZAL (FSSPX) EN COREA DEL SUR: SEGUNDA PARTE EN ESPAÑOL

Va la Segunda parte de la traducción al español del Sermón del P. Chazal de la FSSPX en Corea del Sur. Claro, muy claro su contenido. Para que puedan abrir los ojos esos ciegos, guía de ciegos, que están llevando a los fieles de la FSSPX al pozo… Traducción de Radio Cristiandad

Primera Parte aquí; Original en inglés aquí

Parte II

La Verdad adulterada


A la luz de lo anterior, podemos determinar que someternos a Benedicto XVI es un adulterio de la verdad. El Papa Benedicto XVI es el mejor de su especie, el Mercedes Benz, Porsche y BMW de la modernidad. En la presente circunstancia concreta, esa locura es una desleal salida de la verdad, la entrega de la propia tradición, y la preparación de la masacre de las almas de los que se pusieron bajo la protección de la Sociedad hace ahora cuarenta años.

Felizmente, la Providencia siempre ha intervenido para impedir que lo irreparable suceda, pero sería más útil y seguro saber, de antemano, que pecado es implicado por un acuerdo con la nueva Roma.

FE: La Fe no puede existir sin su confesión. La Fraternidad San Pío X fue diseñada por su fundador para ser un ejército permanente de la fe, peleando Cartago. Puede llevarse y de hecho se llevará muchos golpes, pero si renuncia a su posición pública contra el error es su auto demolición.

De Satanás, Nuestro Señor dice: «En veritate no stetit» «Él no permaneció en la verdad» (Juan VIII, 44), y lo mismo podría decirse de nosotros si nos suavizamos. Nuestro Señor discute con los Judíos desde la perspectiva de la verdad, el tema principal de todo el Evangelio de San Juan en la que, muy a menudo, la autoridad está en contra de la Verdad. San Juan no es revolucionario, si la autoridad sigue la verdad, entonces, por supuesto, la autoridad debe ser seguida. Pero la autoridad puede fallar con respecto a la verdad, frecuentemente.

Cuando la Fe está en peligro, nuestro deber hacia ella se vuelve inmenso, y este deber es el objeto del sacramento de la Confirmación en el cual se unge la frente con el Crisma contra el rubor en la lucha de la fe.

San Pablo dice que el corazón cree en la Fe para su propia justificación, pero, más importante que la confesión de la Fe es que ésta tiene que ser hecha por su salvación y la salvación de los espectadores extraviados y confundidos. La mayoría de nosotros se convirtieron al catolicismo tradicional en virtud de la confesión de la fe de otros católicos, lo que está a punto de cambiar tan pronto como la nueva Roma nos ponga en una posición de silencio hacia sus errores.

Mas que destruirnos a nosotros directamente, Roma nos quiere incluir en una unidad de contención agradable.

Sin embargo, una unidad de contención es una prisión, no importa lo cómoda y bien equipada que sea.

Nuestra fe no nos pertenece nada más a nosotros, pertenece al candelero, pertenece a aquellos en el mundo que pueden aprovecharla y que dan impulso para ejercer presión para que Roma vuelva a la fe.

ESPERANZA: Porque en esta hora sombría, en lugar de un retorno falso, ¿no es un regreso completo de Roma a la Roma Eterna lo que estamos buscando? El libro del Apocalipsis nos advierte contra el engaño de Sardes, que tiene el nombre de estar vivo, pero es en realidad está muerto (los persas atacaron Sardes por el engaño) (Apoc. III, 1), en contra de la naturaleza engañosa del caballo pálido (ni totalmente negro, ni blanco por completo), cuyo jinete lleva por nombre: muerte, porque la mezcla de verdad y el error mata a más almas que las herejías evidentes del caballo negro y las violentas persecuciones del caballo rojo (Apoc. VI, 8)), y contra las langostas devoradoras que tienen la apariencia de la Caridad (Apoc. IX, 7).

Nuestra Señora es totalmente blanca, no gris, y le encanta la pulcritud de un ejército en orden de batalla. Ella no le ha prometido la mitad al Papa al consagrar Rusia (con Rusia no convertida como resultado), y menos aún un Papa que deforma su mensaje, sino un Papa que va a hacer exactamente lo que ella pide. Tal mención de un gran Papa también está en la profecía de San Malaquías y otras profecías. ¿Cómo puede ser de otra manera, si la blancura que viste el Papa significa la pureza de su doctrina y la santidad de sus acciones como líder de la única sociedad capaz de salvar a la raza humana. Nuestra esperanza es que la Iglesia se convierta de nuevo en el arca de la salvación, que llegue a ser capaz de engendrar hijos para el cielo. Esa es la Misión y la Caridad de la Iglesia.

LA CARIDAD: En las circunstancias actuales, cualquier acuerdo con la Roma de hoy en día es una negación de la Misión de la Fraternidad, la cual fue diseñada precisamente para rescatar a las almas de las garras de los lobos, sean papas, cardenales, obispos o sacerdotes… en todo el mundo, ya que la iglesia oficial está fallando temporalmente en su misión. No se pueden esquivar las garras de la bestia colocándose a sí mismo bajo su cabeza, sino al quedarse totalmente fuera de su alcance.

En segundo lugar, porque muchos de los sacerdotes de la FSSPX no están de acuerdo con la propuesta de giro de 180°, que necesariamente terminará en una horrible división. Nos va a hacer parecer como una secta, un lado de la división luchando contra «el otro lado», haciendo ricos a los abogados por averiguar de qué lado va a quedar tal o cual activo de la FSSPX.

Esto a su vez va a disuadir a muchos de nuestros fieles que no tienen los elementos para juzgar qué lado es cuál, y alejaría a los recién llegados a la Tradición al darse cuenta de esta amarga lucha interna venidera.

Es por eso que no puedo entender en absoluto la cruel frase de «No podemos descartar una fractura». Por el contrario, sólo se necesita un replanteamiento de nuestra posición doctrinal y una evaluación de la nueva Roma basados en la realidad de permanecer en la unidad entre nosotros. La verdad unifica y si la Fraternidad San Pío X resiste la tempestad, se volverá indivisible durante muchos años por venir.

¿No es dividir lo que el cruel de Roma de hoy está buscando? ¿No están los sedevacantistas, al vernos, teniendo el mejor momento de su vida? El suicidio es un pecado contra la caridad, no estamos en el derecho de quitarle la vida a toda una congregación, y ese problema debe ser la única preocupación del próximo Capítulo General.

PRUDENCIA: Mons. Lefebvre nunca confió en la nueva Roma, incluso cuando estaba en negociaciones con ella, porque él tenía una visión clara de su funcionamiento constante en el error. Pero incluso si los romanos no fueron capaces de engañarlo, manifestó claramente que la experiencia no debe repetirse después de su partida, hasta que Roma vuelva por completo a la Tradición.

¿Cómo podemos tener la pretensión de ser más inteligentes que el arzobispo, quien escapó de los astutos romanos por muy poco? Y si no compartimos la misma firmeza de análisis de Mons. Lefebvre, ¿cómo podemos pretender dilucidar las propuestas prácticas que Roma está constantemente colgando delante de nosotros? ¿Cómo podemos aceptar tener incluso un pequeño riesgo (y el riesgo es en realidad enorme) de perder tanto por la mano de nuestros probados enemigos?

El estudio de Barbier y Crétineau Joly-jugó un papel importante en la conducta práctica y doctrinal del Arzobispo. En estos dos autores se afirma claramente que después de su período destructivo inicial (el Terror, en el caso de la Revolución Francesa, y los sesenta y setenta en el caso del Concilio Vaticano II), la Revolución decide suavizar su acercamiento hacia sus enemigos. Esto se conoce como la fase «termidoriana» de la Revolución, cuyo mejor ejemplo fue el Tratado de La Jaunaye que concluyó las guerras de Vendée, al dividir el ejército católico entre los que estaban cansados de la guerra y los seguidores irreductibles de Charette, quienes fueron liquidados una vez que fueron colocados en un estado de aislamiento de los demás, que estaban menos dispuestos a luchar.

A lo largo del siglo XIX, el catolicismo francés permaneció dividiéndose entre liberales y tradicionalistas, todo el camino hasta el Concilio Vaticano II. Todas las revoluciones tienen su fase de maduración aparente con el fin de aislar a aquellos que todavía quieren luchar contra ella, es por eso que es tan importante para nosotros no confundir a la falsa restauración, el falso regreso de Roma a la Tradición con la conversión real y total del Papado, que va a suceder, pero en el tiempo de Dios.

No debemos soñar con un final feliz de esta crisis; «¿Custos quid de nocte?», dice la Escritura, «Centinela, ¿qué de la noche?» Es la luz del día el que se acerca o es solamente luz engañosa?

La pregunta angustiosa para nosotros es a lo que toca a la proporción en nuestras filas, de los que están cansados de esta guerra en contra de la nueva Roma, que piensan que es sólo una pretensión de heroísmo inútil, dañina y orgullosa.

JUSTICIA: «Pero, Padre, Roma está proponiendo reparar la injusticia cometida contra nosotros, Roma quiere ser justa y darnos un lugar» En primer lugar no estamos luchando para limpiar nuestro honor, más bien debemos ser igual que Susana que aceptó someterse a la acusación injusta, o como Rebecca que dijo «Que esta maldición sea sobre mí, hijo mío».

Nuestra situación es la de un hijo echado de su casa por su padre borracho que se resiste a los abusos de su madre. Después de unos días, el padre acepta restablecer el hijo de vuelta en la casa con la condición de que no lo reprenda acerca de sus gotas de whisky y los episodios de mal genio contra su madre.

El comportamiento de la nueva Roma debe ser completamente irreprensible, el padre debe poner fin a su abuso antes de que pueda restablecer su hijo.

FORTALEZA: El objetivo de la guerra es la destrucción de la voluntad de luchar en la mente del oponente. Un general se diferencia de un empresario o de un burócrata en el sentido de que debe ser prudente al igual que ellos, pero también mantener esta prudencia bajo el fuego (cf. Sun Tsu, «El Arte de la Guerra»). Patton dijo a sus soldados «Teman nada más que su general, porque si él es bueno y te portas mal, va a azotar tu trasero! Mientras que si él es malo, es el enemigo quien te azotará el trasero» Espero de verdad que ninguna Hermana esté leyendo este artículo, de lo contrario estoy en problemas.

Mons. Fellay habla de las amenazas procedentes de Roma, pero ¿cuáles son estas cosas terribles? ¿Una nueva excomunión o suspensión? Estamos bien entrenados en ser excomulgados y suspendidos a causa de la verdad, y también se puede observar que para que un castigo sea eficaz, el castigador debe creer en lo que inflige.

Esas amenazas de Roma son para los conejos: En el pasado, la excomunión significaba un peligro inminente de condenación eterna, pero la nueva Roma sólo cree en la salvación universal, por lo que el peor peligro para nosotros sería la de ser relegado a alguna capa más periférica de la comunión que otros, pero aun así estaríamos mejor que los musulmanes, paganos y ateos, que son todos miembros de la todo-incluido iglesia baltazarica, les guste o no.

(El único de cuya salvación podemos y debemos desesperarnos no es la de Judas y Lucifer, sino la de Monseñor Williamson quien, nadie puede negar, se atrevió a cometer el crimen más horrible en toda la historia de la humanidad.) Por lo tanto, no, Mons. Fellay siempre estará bien.

Templanza: No se conoce lo suficiente que uno de los actos de la virtud de la templanza es rechazar el orgullo, la adulación. En este sentido, las autoridades romanas de hoy son expertos espectaculares. Ellos nos dan permiso para decir misa en cualquier parte de Roma, que nuestros sacerdotes visitantes puedan alojarse en los palacios romanos, entre ellos el Santo Oficio, justo detrás de la basílica de San Pedro.

Se nos dice constantemente, al igual que el Cardenal Gagnon nos dijo en 1988, que nuestro trabajo es muy valioso y aún más valioso ya que la Iglesia de hoy está sacudida por tantos problemas y que se deben vincular eficazmente a todas las fuerzas conservadoras dentro de la Iglesia para luchar contra los progresistas (al igual que los conservadores luchan contra los liberales en las democracias liberales en todo el mundo, fallando lastimosamente).

Su comida es magnífica, el ballet de sotanas moradas, birretes, flecos y cordones está de vuelta, como en los viejos tiempos, y hay siempre, en todo momento, una puerta dorada, abierta de par en par, que nos invita a sumarnos a ese ballet. Si, las lentejas son buenas, no voy a negarlo, pero dejémoslos a ellos que se las coman, yo voy a seguir la fe de mi herencia.

Por lo tanto, en la medida en que pueda disfrutar de esa facultad de mi poder sacerdotal, maldigo este séptuple pecado contra las siete virtudes y los siete dones del Espíritu Santo. Un pecado que comienza con un asalto indirecto pero muy real contra la virtud de la fe, y que se sigue, en toda lógica, por la caída de las otras seis fichas de dominó.

Continuará…