Bogotá, D.C Mayo 22 de 2012
S.E.R Monseñor
BERNARD FELLAY
Superior General FSSPX
Monseñor :
Actuar por ignorancia, obviamente que no se puede imputar como pecado: pero actuar «obstinadamente»: es decir a sabiendas de que es malo (intrínsecamente) un actuar, y culminar dicha acción, se hace tan culpable como grave. Y es precisamente lo que usted ha hecho, al querer lograr supuestos «acuerdos» con la jerarquía Romana en aras de una regularización canónica para la Fraternidad Sacerdotal San Pío X; dicho intento y acercamiento no es otra cosa que el sepultamiento (enterramiento) de todo el esfuerzo y trabajo que Dios mismo quiso preservar a través de la obra hecha por S.E.R. Monseñor Marcel Lefebvre:
Luego aquí se ve que, además de traicionar al fundador, se desprecia el beneplácito Divino en la asistencia y preservación de la VERDAD, mediante la sana Doctrina y Moral Católica; ¡siendo usted el único y directo responsable de acabar, destruir, desaparecer, finiquitar la Obra de la Tradición en el mundo entero!
El solo hecho de creer o esperar que las autoridades Romanas guardan un ápice de Fe, de sana doctrina , lo hace tan culpable como hereje mismo de la doctrina que ellos (los modernista) manejan. Pues allí impera el reino del mundo, la democracia malsana, la mentira y la blasfemia juntas; y eso es tan bien sabido, como desde hace mas de 40 años cuando usted lo estudió, lo escuchó, lo leyó en su paso como seminarista, como sacerdote, incluso como obispo, al recibir los últimos consejos y prerrogativas del fundador, especialmente aquella que hace referencia a NO intentar ningún acercamiento con Roma, mientras no sea bajo las condiciones de reconocer la ambigüedad del Concilio Vaticano II, la de reconocer el juramento anti modernista, la de reconocer el REINADO SOCIAL DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, la de reconocer el magisterio infalible de la Santa Iglesia antes del Concilio Vaticano II, etcétera , etcétera etcétera.
Todo eso usted lo sabia; y sin embargo omitió las recomendaciones de Monseñor Lefebvre, haciendo lo que ahora vivimos, una división interna en la Congregación; y lo que es peor, una CLAUDICACIÓN en la lucha por el buen combate.
Tenga a bien reconocer su falta, mientras que ofrezco, no millones de rosarios, sino una simple oración para que Dios tenga misericordia de quien TRAICIONA la verdad.
José Alirio SALGADO
