Se viene la transa. Sres. feligreses, sigan entretenidos con las obras pías, pero no se informen y sobre todo no piensen…
Verborragia sangrante. Debería hacer silencio.
«No sentirán ninguna diferencia entre antes y después». Terrible. Insoportable para quienes amamos la Obra de Mons. Lefebvre. ¿Qué más podría decir Fellay para abofetearnos?
¡P. Cortés… P. De Cacqueray… ¡MÁNDENLO A CALLAR! Cada vez se embarra más este pobre hombre…
A modo de compendio, entresacaremos del texto las partes importantes:
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No nos limitaremos a dar un paso con los ojos cerrados.
Necesitamos garantías de que podamos seguir haciendo lo que hemos estado haciendo hasta ahora.
Les digo, en verdad, el diablo está en todo! Y, cierto, en todos lados. En la misma Fraternidad. En toda la Iglesia.
La cuestión es que podamos ser reconocidos de la forma que somos.
Roma nos ha ofrecido una solución, mejor diríamos un reconocimiento.
La estructura que se esta ofreciendo a la Fraternidad es de hecho enteramente apropiada.
Esto es, si realmente esto se lleva a cabo, ustedes no sentirán ninguna diferencia entre antes y después.
Yo puedo asegurarles: es esta la voluntad del Papa.
Todavía hay puntos que permanecen oscuros. Puede suceder en los próximos días, semanas –es muy difícil determinar eso- que el Papa decida directamente.
No debemos pensar que, habiendo rezado tanto, Él nos abandonaría en el momento de mayor peligro. Eso sería [un pensamiento] en contra de la esperanza. Contamos con la asistencia de Dios. Su voluntad será cumplida.
ACTUALIZACIÓN 22-05-2012 21:10
Hemos descubierto gracias a los amigos de A Grande Guerra que no es la única frase terrible del discurso.
Analizando el original alemán del texto, al final, aparece esta otra frase:
Wir zählen auf die Hilfe Gottes. Wir sind bereit, alle Kosten auf uns zu nehmen. Sein Wille geschehe
Es decir:
Contamos con la ayuda de Dios. Estamos dispuestos a asumir los costos. Hágase Su voluntad.
ESTAMOS DISPUESTOS A ASUMIR LOS COSTOS.
Mientras el texto era presentado así:
Contamos con la asistencia de Dios. Su voluntad será cumplida.
Es una frase capital. Y demostrativa del estado final del tema.
Lo sentimos por los que lo omitieron.
Y también por los incautos que siguen ciegamente a este Obispo descarriado.
Original en alemán: http://de.gloria.tv/?media=291953
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Ahora el texto completo…
El Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX / SSPX), el obispo Bernard Fellay, estuvo el jueves en Salzburgo (Austria) con el fin de confirmar algunos fieles locales en la fiesta de la Ascensión del Señor. Al final del sermón, dijo algunas palabras sobre el tema del posible acuerdo entre la Fraternidad y Roma.
“Estoy seguro de que a ustedes, mis queridos fieles, les gustaría saber algo acerca de lo que está pasando con Roma. Se trata de un asunto delicado. Ustedes saben, este tema tiene relación con nuestro futuro. Por lo tanto, no es un asunto fácil. ¿Qué pasará? ¿Vamos a ser recibidos? ¿O no será así?
Sé que hay muchos miedos. ¡Hemos sido testigos de tantas cosas! Tememos, precisamente, que las cosas puedan salir mal. Para la mayor parte, estos temores son comprensibles. No nos limitaremos a dar un paso con los ojos cerrados. Eso está muy, muy claro. Pero en este momento, ni siquiera puedo decirles si esto va a pasar, o no. Porque no está claro todavía. Necesitamos garantías de que podamos seguir haciendo lo que hemos estado haciendo hasta ahora. Y en este sentido, algunas cosas no están claras todavía. Simplemente no está claro.
Y les puedo decir: el diablo está en todo [‘der Teufel ist los’]. Y si, realmente en todas partes, por lo tanto, para nosotros una cosa está clara: Rezar. Tenemos que rezar como nunca antes, tenemos que consagrar toda nuestra historia a la Madre de Dios, que seguramente no nos abandona, sobre todo si le oramos mucho, y si sólo queremos la voluntad de Dios. Por lo tanto, vamos a seguir rezando con confianza, con confianza en Dios. Eso es todo. No nos dejemos vencer por nuestras pasiones ni por temores injustificados.
Les digo, en verdad, el diablo está en todo! Y, cierto, en todos lados. En la misma Fraternidad. En toda la Iglesia. Realmente hay gente que no nos quiere. Esos son los Modernistas, los Progresistas. Y ellos realizan una gran presión para poner fin a las cosas correctas que han sido hechas, lo correcto, es decir: la justicia. Que una vez más seremos oficialmente reconocidos como católicos. Eso no significa, por supuesto, que vamos de repente a aceptar lo que ha causado a la Iglesia tanto daño. Uno tiene que comprender esto correctamente. Esto no es de lo que se trata. La cuestión es que se podamos ser reconocidos de la forma que somos. Que podamos continuar la Tradición, que podamos no sólo mostrar la Tradición a los demás, sino también darla a todos.
En este momento no tengo nada más que esto. Por lo tanto, vamos a seguir rezando, encomendemos estas grandes, grandes intenciones al buen Dios. Él no nos abandonará! Debemos tener esta esperanza! Quienquiera pida de Nuestro Señor su ayuda no va a ser dejado solo por Él! En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.”
El siguiente texto fue presentado por el autor de la Traducción (Santa Iglesia Militante) como segunda parte, pero teniendo en cuenta que la anterior parte termina con un Amén, no sabemos realmente dónde se inserta en el texto:
“Ustedes seguramente lo han oído, en los últimos meses Roma nos ha ofrecido una solución, mejor diríamos un reconocimiento.
La estructura que se esta ofreciendo a la Fraternidad es de hecho enteramente apropiada. Esto es, si realmente esto se lleva a cabo, ustedes no sentirán ninguna diferencia entre antes y después. Seremos como somos, por así decirlo. El problema es la [existencia de] garantías: ¿sucederá así realmente? El temor a ser transformados es grande
Está claro que esta oferta es algo en general muy, muy controversial en la Iglesia. Yo puedo asegurarles: es esta la voluntad del Papa. De esto no cabe duda. Pero ciertamente no es la voluntad de todos en la Iglesia.
Como quiera esto se llevara a cabo depende de términos que todavía no están claros. Todavía hay puntos que permanecen oscuros. Puede suceder en los próximos días, semanas –es muy difícil determinar eso- que el Papa decida directamente. Podría ser que él tomara el caso a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Hay mucha presión en Roma. Es por eso que no puedo decir más que esto. Este es el estado actual.
Uno no debería pensar después de todo esto que estas cosas serán fáciles. Usando las palabras del Papa que describen muy bien la situación: Yo sé -dijo- que sería más fácil para ambos, para la Fraternidad y para mí, dejar la situación como se encuentra actualmente. Esto describe muy bien la situación y también que el Papa conoce que, cuando lo haga, será atacado. Y también que la situación no será fácil para nosotros. Lo que se deriva de esta situación estará «con Roma» o «en contra de ella».
Aun así confiamos en nuestro buen Dios. Él nos ha guiado muy bien hasta ahora. No debemos pensar que, habiendo rezado tanto, Él nos abandonaría en el momento de mayor peligro. Eso sería [un pensamiento] en contra de la esperanza. Contamos con la asistencia de Dios. Su voluntad será cumplida.
