Entre la luz y las tinieblas, prefieren las tinieblas
¿Cuál es el temor de las autoridades de la FSSPX? ¿Por qué tanto empeño en alejar a los fieles –y aun a los sacerdotes– de las fuentes de información?
Lo han hecho varios sacerdotes entre quienes se cuentan superiores de distrito: el P. Mario Trejo y el P. Bouchacourt.
El P. Trejo, superior del Distrito de Méjico y Centroamérica, recomendó repetidas veces que no se buscara información en Internet, que se atuviera a lo que la FSSPX anunciara. El P. Bouchacourt, superior de América del Sur, hizo lo propio.
Es verdad que un buen pastor debe mantener a sus ovejas lejos del peligro. Es verdad que muchas fuentes de información son engañosas y malintencionadas, de manera que difunden el error y la mentira buscando propagar el engaño.
Pero si esa es la razón que mueve a los sacerdotes a recomendar a los fieles a alejarse de toda fuente de información que no provenga de la misma FSSPX, hasta el grado de amenazar a quienes busquen información alterna; hasta el grado de calificar de pecado grave el frecuentar un sitio de Internet en que se difunden enseñanzas católicas de importantísimos temas y que advierte a los lectores acerca de los peligros actuales; si esa es la razón: un auténtico celo sacerdotal por los fieles que se acercan a ellos buscando su asistencia espiritual, entonces ¿por qué callan ante las dudas y preguntas que esos mismos fieles les presentan? ¿por qué recurren a la amenaza y a la extorsión con sus propios hijos espirituales? ¿por qué no denuncian las mentiras y los engaños de sus superiores? ¿por qué no cuestionan a sus superiores acerca de sus faltas a la verdad y a la congruencia? ¿por qué no advierten a los fieles de los peligros?
Es evidente que, ante tales peligros y tribulaciones, han preferido las tinieblas a la luz. En esto están actuando exactamente igual a los cientos de sacerdotes que, durante y después del Concilio Vaticano II, prefirieron obedecer a los hombres antes que obedecer a Dios.
Recemos para que la Santísima Siempre Virgen María interceda por ellos y sus ojos se abran y se llenen de valor; para que, como los Apóstoles, pierdan el temor humano y salgan de su encierro a predicar la verdad y así conduzcan a muchos fieles por los senderos de la luz, de la verdadera Tradición, de la verdadera doctrina, exenta de ese modernismo que pulula en la Roma anticristo, con la que quieren pactar.
Jaime Flores
