Aclaración sobre el asunto «Mons. Fellay y Roma», brindada por el Padre Prior Ezequiel Rubio, dado como aviso antes del sermón del Padre Calderón en la misa del Buen Pastor de las 19hs de la capilla de la FSSPX de Buenos Aires, Argentina:
Aclaró que Mons. Fellay no firmó sino que le explicó al Santo Padre por qué se rechazaron partes del preámbulo propuesto por Roma, y le explicitó que una de las condiciones de la FSSPX es que se le garantice plena libertad.
Me voy a atener a los hechos: Monseñor Fellay le pide al Papa (que desoyó todos los argumentos de la FSSPX en el asunto del segundo encuentro ecuménico de Asís), que le de plena libertad a la FSSPX, y la mencionada libertad sería justo explicitar que debería ser para los siguientes fines:
1) Libertad para ir a salvar almas a todas las diócesis que lo soliciten aunque el obispo sea extremadamente enemigo de la Tradición Católica (o sea: equivale a pedir al mismo Papa del segundo escándalo de Asís que se oponga firmemente a todos esos obispos en favor de la FSSPX)
2) Libertad para ir a predicar a todos sus fieles de esas diócesis que la asistencia a la nueva misa, que celebran el Papa y la mayoría de los obispos, es gravemente favorable a la herejía y que asistir con plena conciencia de ello es pecado mortal, salvo permiso extraordinario como el que se le concedió a unos seminaristas para verla en pantalla, con el fin de hacerles notar el espíritu prostestantizado de la misma.
3) Libertad para ordenar obispos 100% continuadores de la Tradición Católica, como lo fue Monseñor Lefebvre, cuya excomunión sigue sin declararse nula, porque al paso que se van sucediendo los congresos ecuménicos de Asís, llegará el momento en que la expansión de la FSSPX requerirá más obispos, o que los pocos que tiene reciban dos inusuales dones de Dios: la bilocación ( = estar en varios lugares al mismo tiempo) y la inmortalidad.
Yo sólo expongo los hechos.
Si al Papa le han explicado todo lo que implica la libertad para la FSSPX, me pregunto qué clase de respuesta esperamos de este Papa, quien renovó el escándalo de Asís pese a todas las advertencias (nota: a mí sólo me salva de caer en «vacancia formal» el libro del P. Calderón, de la FSSPX, «La lámpara bajo el celemín»).
Otro hecho más que lamentable podría ser que los hijos de la luz suelen ser generalmente más ingenuos que los hijos de las tinieblas, y quizá yo esté más en el segundo grupo que en el primero.
También está la realidad de que Monseñor Lefebvre se rectificó de su propia ingenuidad cuando puso como condición para el diálogo con Roma una actitud plenamente favorable de ésta hacia la doctrina dogmática de la Tradición Católica, y ya vemos en el escándalo del 2º Asís cuán favorable es hoy día esa actitud, a pesar de todos los esfuerzos de la FSSPX.
Estos son los hechos.
Para evitar que me lapiden sólo expongo hechos y les dejo al estudio de ustedes cualquier conclusión sobre si apoyar la «regularización» de la FSSPX es una ingenuidad casi de otro planeta, o qué es lo que se mueve en la FSSPX, si es el Espíritu Santo…
Axel Álvarez Frati
