Interesante reporte venido desde el Sedevacantismo. A pesar de los errores, el análisis es certero.
Quo Vadis, FSSPX? Parte II: Reconciliación, al fin
Original de True Restoration – Traducción de Radio Cristiandad
Hoy es 17 de abril en Europa, donde el futuro de la FSSPX ya se ha decidido. A pesar de estar en la edad del correo electrónico, aun tiene que darse el intercambio formal de cartas y la espera que el protocolo diplomático ha exigido durante siglos.
Aun para esos de nosotros, cuyas vidas católicas y sacramentales no serán afectadas por una «reunificación» de la FSSPX, hay un intenso interés por el drama de «Roma y Econe», como frecuentemente lo llamaba el Arzobispo [Lefebvre], que ya lleva más de cuatro décadas. Su tiempo está llegando a un fin.
Antes de explicar por qué pienso que finalmente habrá un acuerdo, quiero señalar esto a aquellos que se consideran a sí mismos «verdadera sangre» de la FSSPX: esto es una consecuencia lógica de reconocer a este hombre como Papa. En algún momento, vosotros pararéis de «negociar» con el hombre que consideran el Vicario de Jesucristo en la tierra y empezaréis en verdad a hacer lo que se supone que los católicos hacen: obedecerle.
Puesto que la FSSPX ha sido por años confusa respecto al status del Vaticano II y de la Nueva Misa (el P. Schmidberger publica un folleto que condena los errores de esta misa; a continuación, Mons. Fellay dice que la Fraternidad San Pío X acepta el 95% del Concilio; el Arzobispo llama a la del Novus Ordo la misa de Lutero; pero los autores anónimos –miembros de la FSSPX– de un folleto mal hecho apenas lamenta una ruptura en la tradición litúrgica, evitando claramente un ataque a lo que es mejor denominado, en palabras de Hamlet: «ritos mutilados.»), los fieles realmente no saben qué pensar o decir. Algunos fieles piensan que, ultimadamente, debería haber una unión [con Roma]; otros, fieles a sus raíces revolucionarias de los puritanos americanos, prefieren una «resistencia» sin fin a la «Iglesia establecida». [1]
Los miembros de la FSSPX deberían estar felices. Ellos están «llegando a casa» finalmente.[2] Y están llegando a casa a los brazos del único hombre que habría de quererlos. El hombre atrapado en la disonancia cognitiva que es el Vaticano II. De hecho, él ayudó a escribir ese ruido parecido a Schoenberg. [3] El latín debe tener un lugar preponderante, PERO el idioma vernáculo deberá ser usado en donde sea necesario, etc., etc., etc.
Aquí están las razones [que explican por qué] habrá finalmente una reconciliación. Están listadas en orden de importancia y relevancia:
- Mons. Fellay ha dirigido su organización con puño de acero durante la última década. Él ha nombrado todos los superiores de distrito y ha forzado cambios en las reglas de la FSSPX que desautorizan a todos, incluyendo a los otros tres obispos, a hablar «en nombre de la FSSPX». Ningún sacerdote puede escribir blogs o conceder entrevistas o escribir sermones que se desvíen de la «línea de partido». Esto es una novedad en la Iglesia. No hay una posición «Franciscana» o «Jesuita» en cosa alguna. Él está en una situación –justo antes de un próximo capítulo de la FSSPX– para tomar una decisión con poco o ningún derecho de veto de los superiores, la mayoría de ellos carentes de poder. Él les ha despojado, a través de maniobras, de cualquier capacidad efectiva de revocar sus decisiones. Se dice que Mons. Williamson y los otros obispos 2 [Tissier de Mallerais y de Gallarreta] se oponen a un acuerdo, pero ya se verá lo que finalmente ocurra.
- Los fieles no son propietarios de las capillas. Ellos no tienen influencia alguna. La Fraternidad San Pío X es dueña de todo. Aun si los fieles quisieran irse, ¿a dónde irán? ¿Es probable que después de años de tener la Misa diaria y la del domingo, una escuela local, y una vida de parroquia, vayan a volver a las misas de garaje? No es probable. Lo que va a ser interesante, es observar el cambio de la vida parroquial así como ver a los tímidos –aquellos que temían la excomunión por asistir a las misas de la FSSPX– trayendo sus ideas modernistas a las capillas de la FSSPX.
- El tiempo finalmente ha llegado. El baile no puede continuar. La Croix proféticamente dijo que si la FSSPX no firmaba ahora, nunca firmaría. ¿Cuál es el punto de decir una y otra vez que hay «problemas con el Concilio», cuando la FSSPX no ha estado dispuesta a recorrer todo el camino y decir que hay herejías directas en el Concilio Vaticano II y que este hecho por sí solo lo cuestiona todo? Si usted tiene «dificultades», en algún momento tendrán que ser resueltas. Si usted encuentra «herejías», y el hombre que considera Papa ayuda a promulgarlas, entonces usted no tiene solución. Es su propia versión torcida de un práctico sedevacantismo autodestructivo llamado «reconocer y resistir.»
- El clero no tiene la voluntad de oponerse a Mons. Fellay. Los hombres que son verdaderos personajes –hombres con verdaderos ímpetu y vigor, puesto que están dispuestos a utilizar sus MENTES que les fueron dadas por Dios– han sido desterrados a Europa, Asia o Australia. La gran mayoría del resto del clero, con claras excepciones aquí y allá, se alineará. En cierto modo, esto es bueno y católico –se debe obedecer. Sin embargo, debido a que la Fraternidad de San Pío X nunca ha estado segura de qué es exactamente lo que siente sobre el Concilio y la Misa, hay –por supuesto– confusión.
- La deriva hacia la izquierda de las publicaciones oficiales de la Fraternidad San Pío X, a saber: DICI, The Ángelus, SSPX.org en los Estados Unidos, y las Cartas del Superior General y de varios de los Superiores de distrito. Rutinariamente ahora se nos cuentan historias de obispos del Novus Ordo y hay defensas de varias acciones y publicaciones [pro] Novus Ordo. El tono de muchas de las publicaciones es ahora acomodaticia. El cambio ha sido lento y sutil, a lo largo de varios años, pero ha sido obvio para aquellos de nosotros que realmente leemos lo que la Fraternidad San Pío X publica.
- Reportes anecdóticos de todo Estados Unidos y de otras partes del mundo de sermones que suenan extraño –de un tipo de preparación del camino para que los fieles acepten la estructura del Novus Ordo. Parte de esto ha sido impulsado por el uso en los Estados Unidos de sacerdotes ordenados en el nuevo ordinal, que cae en un rito de consagración episcopal que el Obispo Tissier de Mallerais ha puesto en duda públicamente, y del que el mismo Arzobispo [Lefebvre] dudó.
Quisiera instar a aquellos que están confundidos acerca de la situación, a orar, como Mons. Fellay dijo, para recibir orientación. Para aquellos que han clamado reconocer a Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benito XVI como papas verdaderos, bienvenidos a casa. Para aquellos de vosotros que no pueden ver cómo conciliarse vosotros mismos con el Concilio Vaticano II y la Nueva Misa, coexistiendo dentro de su universo católico, tal vez sea el momento de llamar algunas cosas católicas y algunas cosas lo que son: no católicas.
Entonces siga las consecuencias, a donde quiera que les guíen, sin importar cuán terribles ellas sean, pidiendo orientación a Nuestro Señor y fuerza a Nuestra Señora.
NOTAS
[1] En este punto se equivoca rotundamente el autor: esa resistencia no tiene relación alguna con el puritanismo ni con ideas revolucionarias. Todo lo contrario, esa resistencia obedece únicamente al fiel apego a la verdadera Tradición Católica, esto es, a la doctrina Cristiana. N. del T.
[2] El autor, equivocadamente, no hace diferencia entre aquellos miembros de la FSSPX que, contrariando los principios de su fundador y de la propia Fraternidad, luchan denodadamente por un acuerdo y una unificación con Roma, de aquellos otros que no desean tales acuerdo y unificación, pero que son impelidos por un concepto erróneo de obediencia y/o un exceso de confianza en los superiores. El fenómeno que la FSSPX está viviendo es muy similar a aquel que vivió la Iglesia durante y después del concilio Vaticano II, en el que muchos sacerdotes y fieles –confundidos ante la figura de autoridad del Papa– terminaron por aceptar aquello que en su interior detestaban. N. del T.
[3] Se refiere a Arnold Schoenberg, músico judío-alemán conocido por su “música” dodecafónica disonante.
