SENTENCIAS DEL PADRE CASTELLANI
PERTINENTES AL CASO «CÓRCEGA»
Tomadas de su libro Las Canciones de Militis:
La Iglesia teme más la mentira que la violencia; y en general se puede decir que todos aquellos que protestan demasiado contra la violencia son gente que han puesto su confianza en la mentira. (pág. 93)
Al fin me di cuenta de que el criterio era que no había criterio; y que se estaban manejando por táctica dos medias verdades aptas para hacer demagogia, llevadas al extremo en que ellas se vuelven mentiras. (pág. 96)
Cuando un hombre da motivos falsos de sus acciones, ese hombre es un falso. Pero cuando da motivos falsamente divinos, ese hombre es un tartufo, tanto más cuanto más viles sean sus acciones. (pág. 99)
Los motivos reales de nuestras decisiones son casi siempre oscuros a los demás, y a veces pueden llegar a serlo a nosotros mismos; pero es cosa peligrosísima moralmente estampillar nuestra conducta profana con estampita devotas, o, como decía un gran maestro nuestro: “cubrir nuestros caprichos con el taparrabos de lo gloria de Dios”. En este pícaro mundo se puede ver hasta a superiores religiosos buscar en todo su mísera voluntad y en seguida convertirla en voluntad de Dios; y ante esa vista —que no se la deseo a nadie— uno siente un horror sacro en los huesos, porque no hay cosa más peligrosa ni más aborrecida a los ojos de Dios. (pág. 100)
Vale más dar una razón mala de nuestros actos buenos, que no una razón santa de nuestros vicios. (pág. 100)
Si por mantener una voluntad que reputamos recta, es decir, que creemos voluntad de Dios, tenemos que sufrir algo después, paciencia; es la ley de la vida. Pero, si por hacernos los hábiles, los vivos, los oportunistas y los maquiavelos, ponemos una acción irrazonable sobre un ruin cálculo de pérdida y de ganancias y un vil bajón de miedo, perderemos algo de lo poco que nos queda como Nación —que es el respeto propio— y autorizamos a los potentes sin escrúpulos a tratarnos como se trata a los serviles. (pág. 102)

