SATANAS, EL GRAN ENEMIGO DE LA IGLESIA DE CRISTO
En el estudio de la escatología, el misterio de iniquidad ocupa un lugar-llave. Para poder entender este misterio, tal cual se presenta fuera y dentro de la Iglesia, tenemos que conocer lo que nos ensena la Biblia sobre Satanás y su incansable lucha contra la obra de Dios.
Articulo 1º: Satanás el gran Antagonista
Satanás, creado como uno de los querubines y, según parece, ungido con un cargo muy grande (Ez.28, 11-15), cayó por orgullo (ls.14, 12-14). Su «Yo quiero» (ls.14, 13), marca la introducción del pecado en el Universo. Caído del cielo, el hace del aire y de la tierra la escena de su incansable actividad {Ef.2, 2; Ped.5, 8-9).
Cuando el primer Adán, Rey de la creación, se entregó por el pecado en manos de-Satanás, este vino a ser el príncipe y el dios de este mundo (Juan 14,30; 16,11; II Cor.4, 3-4). Porque seduciendo a Eva, produjo la caída de Adán y con ella, la de todo el género humane. Así entró el pecado en el mundo de los hombres (Rom.5, 14) y tuvo su efecto sobre la Creación (Rom.8,18-25).
Como «príncipe del poder del aire» y jefe de las innumerables huestes de demonios, es nuestro acusador ante el Trono de Dios; como «príncipe de este mundo» trata, con sus legiones, de que los hombres se organicen según un sistema de iniquidad, basado en la concupiscencia de la carne y de los ojos, y de la soberbia de la vida (I Juan, 2, 16).
Por orden de Dios le ha sido confiado en poder de la muerte sobre la tierra (Heb.2,14).Eternamente separado de Dios por no poder amarle, y siendo devorado por un odio que no consume, tiene todavía un misterioso acceso a Dios, como «acusador de los hermanos en Cristo» (Apoc.12,10)
También tiene un cierto poder para zarandear y probar a aquellos fieles que todavía confía en si mismos y tienen sus apegos carnales (luc.22, 31-32; Job.1, 6-12 y 2,1-7; I Cor.5, 5; I Tim.1, 20). Pero para los que son de corazón recto, este poder es limitado y sirve de purificación gracias a la intervención de Cristo, nuestro Abogado (Luc.22, 31-32; I Juan 2,1-2). Dios Permite este zarandeo para que así lleguen a una fe acabada y el maligno no les pueda tocar mas (I Juan 3).De este modo todo se convierte en bien para los que aman a Dios. En los aparentes triunfos de Satanás obra el poder de la Misericordia divina para la salvación de aquellos que creen y esperan en El.
Los malos, empero, son hijos de Satanás y cumplen sus deseos, porque Satanás los ciega y en gana con toda clase de mentiras (Mat.13, 38; I Tim.3, 15; Ef.2, 2).
En el pacto de Dios con Adán, después de su caída (Gen.3, 14-15), fue prometida la destrucción final de Satanás por medio de la «simiente de la mujer». «Dijo entonces el Señor Dios a la serpiente… Yo pondré enemistades entre ti y la mujer, y entre tu raza y la descendencia suya. Ella quebrantara tu cabeza y tu andarás acechando su calcañar».
Desde aquel momento, Satanás entabla una gigantesca lucha contra la obra de Dios en favor de la humanidad, tratando siempre de conducir los hombres a la apostasía, es decir, a la incredulidad en la promesa de la Salvación.
Articulo 2º: Satanás al servicio de los que creen en el Señor
Satanás trata de destruir la obra de Dios. Pero lejos de conseguirlo, colabora, a pesar suyo, en la realización de esa obra. He aquí una de las enseñanzas mas profundas de las Sagradas Escrituras. La obra del Maligno -manifiesta en la iniquidad que hay en el mundo- esta al servicio del plan de Dios para los que creen en El. Pues Dios conoce su pueblo, y todo coopera al bien de los que aman a Dios (Rom.8, 28).
El Nuevo Testamento denomina la obra de Satanás: » misterio de iniquidad» (II Tes.2, 7), y la palabra «misterio» indica, justamente, larelaci6n encubierta entre fa iniquidad y el plan de Dios (véase II Cor.4, 4). El misterio de iniquidad, que encubre el Evangelio para los que están en camino de perdici6n, es a la vez el crisol de la fe para los que creen en Cristo. Pues la manifestación de la iniquidad en el mundo, y especialmente entre los cristianos, constituye la prueba más profunda y difícil, al tiempo que la ocasión preciosa para la fe de aquellos que todo lo esperan del Señor.
En las Escrituras abundan los ejemplos en los que aparece de un modo claro y distinto, cómo la iniquidad -aunque va en aumento entre los hombres malos- nunca cierra sino más bien abre los caminos misteriosos de la misericordia divina.
He aquí algunos de aquellos bellos ejemplos en los que la gloria de Jehová se manifiesta en el poder de su misericordia.
Cuando Satanás, como príncipe del mundo y padre de toda mentira, condujo la humanidad a una apostasía general y «los pensamientos de los hombres eran perversos todos los días», Dios mandó el diluvio pero arrebató a Enoch y salvó a Noé y a su familia: y con el mismo Noé renovó la alianza que, en su consumación, ha de destruir el poder del Maligno (Gen.6)
Cuando, después de Noé, Satanás (llevando los hombres a la soberbia colectiva manifestada en la construcción de la Torre de Babel) triunfó otra vez, Dios mandó la confusión de lenguas y con la dispersión de las naciones preparó el misterio de la vocación de Abrahán, padre del pueblo elegido, pueblo de la promesa.
Cuando en Egipto este pueblo crecía maravillosamente, Satanás excitó soberbia y los celos de los faraones hasta llevarles a mandar que todo hijo que naciere entre el pueblo judío fuere echado al río. Pero Jehová estaba presente para salvar a Moisés, el gran Libertador que había de conducir al pueblo de Dios hacia la tierra prometida (Ex.Caps.1 y 2).
Gigantesca y muy misteriosa es la lucha entre Satanás y el pueblo de Dios. En la ceguera con que los príncipes y sacerdotes de la Antigua Sinagoga rechazaron y crucificaron al Mesías, el Maligno recogió el triunfo máximo de una apostasía general, pero no sin que antes Dios hubiera escogido una pequeña porción de verdaderos israelitas para que, mediante el misterio de la Iglesia, el delito de los judíos fuera la riqueza de los gentiles (Rom.11).
Estos pocos ejemplos nos pueden servir para llegar a entender profundamente como la iniquidad, obra de Satanás, esta al servicio del Señor. ¡Sabiduría grande esta! Pues, sólo aquel que posee esta sabiduría puede comprender cómo la manifestación del misterio de iniquidad, que penetra aun entre los cristianos, lejos de debilitar nuestra fe la purifica y confirma.
Articulo 3º: La obra de Satanás en la «última hora”
San Juan escribe: «Hijitos, esta es y a la ultima hora, y así como habéis oído que viene el Anticristo, así ahora muchos se han hecho anticristos: por donde echamos de ver, que ya es la ultima hora» (I Juan 2,18).
Desde el momento en que el delito de los judíos vine a ser la ocasión de salud para los gentiles, hemos entrado en esta «ultima hora», la sexta edad, en la cual Satanás dirige todos las fuerzas de su poderío diabólico contra la Iglesia, tratando de impedir su obra desde fuera, y paralizarla desde dentro.
El misterio de iniquidad se presenta como el Misterio del anticristo.
Este misterio se manifiesta en el espíritu de Apostasía con que satanás, ya desde el principia, penetra y obra dentro de la Iglesia atribulándola grandemente (I Juan 2,18-28; II Tes.2, 7-8). Este misterio se descubrirá plenamente en la persona del Anticristo, cuya venida será, según la operaci6n de Satanás, al fin de la presente edad.
Pues cuando a Satanás, el gran acusador de los her-manos de Cristo, le sea quitado el «principado del poder del aire» (Ef.2.2) y él sea arrojado a la tierra de modo que no le quede ya lugar en las regiones celestiales, entonces El. -sabiendo que le queda muy poco tiempo desencadenara la gran tribulación de la tierra (Apoc.12,7-12).
Pero la Iglesia de Jesús escapara a esta gran tribulación. Pues, siguiendo el consejo del Señor «Velad, orando en todo tiempo, a fin de que merezcáis evitar todos estos males venideros», la Esposa de Cristo será arrebatada al encuentro de Él en los aires, y comparecerá ante el Hijo del Hombre (Luc. 21,36; Apoc.12, 10; Juan 5,25; II Cor.5, 10; Rom. 14, 10).
Mientras la Iglesia se prepara en los cielos para las Sodas del Cordero, se desarrolla en la tierra el misterio de la manifestación del Anticristo, el cual será -como lo dice muy bien San lreneo- una recapitulación y un resumen de la Apostasía de todos los tiempos.
Cuando el Anticristo llegue al colmo de su poder, entonces se manifestara Cristo con sus santos, y Ello destruirá con el aliento de Su Boca y con el resplandor de Su Presencia.
Así se consumara la sexta edad, la última hora, y se iniciará la séptima. En aquellos tiempos vendrá el Reino de Cristo con sus santos: el glorioso misterio de la manifestación de los hijos de Dios, que ha de renovar la faz de la tierra (Rom.8). Cristo reinara, y su Esposa se sentara sobre su Trono y reinara con El sobre las doce tribus de Israel restaurada (Luc.22, 28-30; Apoc.20.4-6). A Satanás, el príncipe de es le mundo, le será quitado el poder por mil años, y será en cadenado, en el abismo, para ser soltado al fin de esta séptima edad por muy poco tiempo (Apoc.20, 2).
Entonces encabezara la rebeldía final, la de Gog y Magog, tratando de destruir. el Reino de Cristo con su Iglesia. Vencido en esta rebeldía, será por fin arrojado al lago de fuego destinado para el desde el principio (Apoc.20,2•3: 20,7-15).
En esta lucha de Satanás contra Dios las Sagradas Escrituras encuadran así el misterio de la Iglesia de Cristo, escondido desde el principia de las edades, pero puesto a la luz de los ojos de todos en esta sexta edad la ultima hora del poder de Satanás sobre el mundo, la ultima la que precede a la realización del Reino Mesiánico.
Ahora la Iglesia es atribulada y acrisolada por las tentativas del Maligno. Pero ¡confianza! pues «Yo he vencido al mundo» dice Jesús (Juan 16,33). Su victoria será la nuestra y «el Dios de la paz quebrantara en breve a Satanás debajo de vuestros pies» (Rom.16, 20).
