P. CERIANI: ANOTACIONES AL SERMÓN DE MONS. FELLAY – 2 DE FEBRERO DE 2012 – 3º NOTA

ANOTACIONES AL SERMÓN DE MONSEÑOR FELLAY

3ª nota

Dice Monseñor Fellay en su sermón:

Es un gran misterio; no es simple. Debido a que, al mismo tiempo, debemos reconocer esta Iglesia -que es lo que decimos en el Credo: «Creo en la Iglesia Católica»- y por lo tanto reconocemos que hay un Papa, que hay una jerarquía. Reconocemos todo esto.

https://radiocristiandad.wordpress.com/2012/02/27/especiales-de-cristiandad-con-el-p-juan-carlos-ceriani-analisis-del-sermon-de-mons-fellay-texto-completo-y-audio-del-estudio/

Todos los Superiores de la FSSPX escribieron el 6 de julio de 1988 una Carta Abierta al Cardenal GANTIN, Prefecto de la Congregación de los Obispos. Allí se lee:

Eminencia, reunidos en torno a su Superior general, los Superiores de los distritos, seminarios y casas autónomas de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, piensan conveniente expresarle respetuosamente las reflexiones siguientes. Usted creyó deber suyo, por su carta del 1º de julio último, hacer saber su excomunión latae sententiae a Su Excelencia Monseñor Marcel Lefebvre, a Su Excelencia Monseñor Antonio de Castro Mayer y a los cuatro obispos que ellos consagraron el 30 de junio último en Ecône. Quiera usted mismo juzgar sobre el valor de tal declaración que viene de una autoridad que, en su ejercicio, rompe con la de todos sus antecesores hasta el papa Pío XII, en el culto, enseñanzas y el Gobierno de la Iglesia.

En cuanto a nosotros, estamos en plena comunión con todos los Papas y todos los Obispos que han precedido el Concilio Vaticano II, celebrando exactamente la Misa que ellos codificaron y celebraron, enseñando al Catecismo que ellos compusieron, oponiéndonos contra los errores que ellos condenaron muchas veces en sus encíclicas y cartas pastorales. Quiera usted entonces juzgar de qué lado se encuentra la ruptura. Estamos extremadamente apenados por la ceguera de espíritu y el endurecimiento de corazón de las autoridades romanas.

En cambio, nosotros jamás quisimos pertenecer a ese sistema que se califica a sí mismo de Iglesia Conciliar y se define por el Novus Ordo Missæ, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad. Sí, nosotros no tenemos ninguna parte, nullam partem habemus, con el panteón de las religiones de Asís; nuestra propia excomunión por un decreto de Vuestra Eminencia o de otro dicasterio no sería más que la prueba irrefutable. No pedimos nada mejor que el ser declarados ex communione del espíritu adúltero que sopla en la Iglesia desde hace veinticinco años; excluidos de la comunión impía con los infieles.

Creemos en un solo Dios, Nuestro Señor Jesucristo, con el Padre y el Espíritu Santo, y seremos siempre fieles a su única Esposa, la Iglesia Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana. El ser asociados públicamente a la sanción que fulmina a los seis obispos católicos, defensores de la fe en su integridad y en su totalidad, sería para nosotros una distinción de honor y un signo de ortodoxia delante de los fieles. Estos, en efecto, tienen absoluto derecho de saber que los sacerdotes a los cuales se dirigen no están en comunión con una iglesia falsificada, evolutiva, pentecostal y sincretista
(…)

Los miembros de la FSSPX que en julio de 1988 no hubiesen aceptado esta Carta, tendrían que haber abandonado la Fraternidad, o hubiesen sido expulsado si hubiesen protestado, o…, como algunos, decidieron permanecer en ella y esperar cambios en la conducción…

Algunos de ellos ocupan hoy puestos de mando y la conducen a la operación suicidio

Para descartar toda duda, los actuales Superiores deberían suscribir hoy esta Carta, tal como se lo hemos pedido en febrero de 2009.