«No hemos rechazado el texto que nos fue presentado por la Santa Sede», asegura Fellay.

En camino hacia Roma

Tomado textual de Vatican Insider

Rss Feed Twitter Facebook Print

Fellay

¿Hacia una conciliación entre Lefebvrianos y el Vaticano?

Giacomo Galeazzi
Ciudad del Vaticano

Los lefebvrianos no han rechazado la oferta del Vaticano, palabra de Bernard Fellay. El superior de la fraternidad de San Pío X ha intervenido para detener las fugas de noticias sobre una posible rotura con el Vaticano en las negociaciones para el regreso del grupo cismático ultratradicionalista a la Iglesia.  «No hemos rechazado el texto que nos fue presentado por la Santa Sede», asegura Fellay.

Si la pacificación se hiciera realidad, el superior de la fraternidad de San Pío X, llevaría de vuelta a casa un grupo de 200 seminaristas y 450 sacerdotes. Y en un periodo de escasez de vocaciones, no sería una cosa de poco. Tras la reunión de los superiores de los lefebvrianos que tuvo lugar en Albano a primeros de octubre, «han salido a la luz diversos comentarios relacionados con la respuesta que Monseñor Bernard Fellay tendría que dar a las propuestas presentadas por Roma el 14 de septiembre de 2011», cuando el sucesor del arzobispo Lefebvre se reunió en Vaticano con la cúpula de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Al día de hoy, nada hace pensar que los ultratradicionalistas católicos no vayan a volver a entrar en el seno de Roma.

También porque en el peor de los casos, sólo una pequeña parte de los lefebvrianos no aceptaría la propuesta de Roma, una parte minoritaria que permanecería de todos modos fuera del retorno. El paso que ha puesto en marcha el proceso fue el Motu Proprio «Summorum Pontificum» la tarjeta de visita con la que Benedicto XVI hizo patente su voluntad de no traicionar al pasado, sobre todo en el terreno litúrgico. Porque la liturgia es la Iglesia, y el modo en el cual reza deja ver aquello en lo que cree. Bernard Fellay desde 1994, es (y lo seguirá siendo hasta el 2018) superior general de la Fraternidad de San Pío X. Fue consagrado obispo por Lefebvre en 1988 y ascendió en pocos años hasta la cumbre de la Fraternidad. Él, a Lefebvre, lo vio morir después de una semana de coma inconsciente. Fellay encabeza las filas del pensamiento más moderado de los lefebvrianos. Lo contrario que monseñor Richard Williamson, que en cambio, representa la parte más intransigente de la Fraternidad, en una palabra, la del «nunca jamás» un compromiso con Roma. «Se recuerda- sigue diciendo la nota que ha sido difundida en el día de hoy- que sólo la casa general de la Fraternidad de San Pío X tiene permitido publicar un comunicado oficial o un comentario autorizado sobre este tema».

Tras la reunión de Albano los lefebvrianos comunicaron que la cúpula estudiaría el «preámbulo doctrinal» presentado por la Santa Sede para «para presentar, en un lapso de tiempo razonable, una respuesta a las propuestas romanas». El contenido del «preámbulo» sigue siendo reservado. El alemán, don Niklaus Pfluger, primer asistente de Fellay, precisó en una entrevista reciente, que «el texto propuesto admite correcciones por nuestra parte».

Durante estos días, además, el superior del distrito británico de los lefebvrianos, Paul Morgan, ha revelado en una carta a sus fieles algunos detalles del encuentro en la Curia Romana, acusando a Roma de «no reconocer la ruptura entre las enseñanzas de la tradición y las del Concilio Vaticano II», y a las propuestas del Vaticano de contener «todos los elementos que la sociedad ha siempre rechazado». Respecto a la unión de Albano, «los presentes se mostraron de acuerdo en considerar claramente inaceptable el preámbulo doctrinal y en que no ha llegado el momento de alcanzar ningún tipo de acuerdo práctico en la medida en que las cuestiones doctrinales no se han resuelto todavía». Una fuga de noticias a la que el superior Fellay ha tenido que remediar con el comunicado de hoy.

Si la liturgia es el núcleo central del disentimiento de los lefebvrianos respecto a Roma, las divergencias parecen tener una fuerza mayor que el  Motu Proprio «Summorum Pontificum» no puede resolver por sí solo. Los lefebvrianos solicitan una revisión directa de los textos conciliares y no sólo para denunciar su hermenéutica incorrecta, a partir de la declaración «Dignitatis Humanae» dedicada a la libertad religiosa. En ella, a juicio de la fraternidad de San Pío X, la Iglesia se coloca en un estado de sujeción respecto a la autoridad civil que le tiene que garantizar el derecho a la libertad de expresión. Para los lefebvrianos, en cambio, tendría que ser lo contrario: corresponde al Estado someterse a la fe católica y reconocerla como religión de Estado.