NUEVA FRASE PARA EL LAVADO DE CEREBRO (MARTES 18 OCT 2011)

Siguen las notas en la Porta Latine intentando un perseverante «golpe por golpe» para demoler la ya casi inexistente resistencia al interior de la FSSPX.
Esta es la del martes 18 de octubre:

N’oublions jamais que l’Eglise romaine est notre Mère et notre Maîtresse, suivant l’adage : « Rome a parlé, la cause est terminée ».


No olvidemos jamás que la Iglesia romana es nuestra Madre y nuestra Maestra, siguiendo el adagio: «Roma ha hablado, la causa está terminada»


Una vez más, así, tal cual está, sin otro comentario y en las circunstancias actuales, esto causa mayor confusión…

Lo que han olvidado y quieren hacer olvidar es la realidad concreta, expresada en estos otros textos:


Nos adherimos de todo corazón, con toda nuestra alma, a la Roma católica guardiana de la fe católica y de las tradiciones necesarias al mantenimiento de esa fe, a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad.

Por el contrario, nos negamos y nos hemos negado siempre a seguir la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II y después del Concilio en todas las reformas que de éste salieron. (Declaración de Monseñor Lefebvre, del 21 de noviembre de 1974)


Nosotros jamás quisimos pertenecer a ese sistema que se califica a sí mismo de Iglesia Conciliar y se define por el Novus Ordo Missæ, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad. Sí, nosotros no tenemos ninguna parte, nullam partem habemus, con el panteón de las religiones de Asís; nuestra propia excomunión por un decreto de Vuestra Eminencia o de otro dicasterio no sería más que la prueba irrefutable. No pedimos nada mejor que el ser declarados ex communione del espíritu adúltero que sopla en la Iglesia desde hace veinticinco años; excluidos de la comunión impía con los infieles.

Creemos en un solo Dios, Nuestro Señor Jesucristo, con el Padre y el Espíritu Santo, y seremos siempre fieles a su única Esposa, la Iglesia Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana. El ser asociados públicamente a la sanción que fulmina a los seis obispos católicos, defensores de la fe en su integridad y en su totalidad, sería para nosotros una distinción de honor y un signo de ortodoxia delante de los fieles. Estos, en efecto, tienen absoluto derecho de saber que los sacerdotes a los cuales se dirigen no están en comunión con una iglesia falsificada, evolutiva, pentecostal y sincretista  (Carta abierta a su Eminencia el cardenal Gantin, Prefecto de la Congregación de los Obispos. Ecône, 6 de julio de 1988)