JERARQUÍA DESJERARQUIZADA
Lo que dijo hace ya mucho tiempo con profunda visión el Padre Castellani, nos parece de suma importancia para ayudar a comprender la crisis de fe que hoy flagela al mundo y a la misma Iglesia:
«Es falso que la Iglesia se haya corrompido en tal forma que hayan fallado en ella las promesas de de Cristo y no sea ya Una, Santa, Católica y Apostólica. Yo sigo creyendo que la Iglesia sigue siendo Santa a pesar de todos los abusos y corrupciones que puedan existir. Yo he sido víctima de las corrupciones en la Jerarquía Eclesiástica, ahora que soy viejo y estoy calmado puedo decirlo, pidiendo disculpas de mí mismo. Aunque fuese mucho peor, seguiría creyendo.
¿Cuál es la causa entonces de que la fe haya decaído? las razones mías para creer, qué embromar, son las mismas que tuvieron San Agustín, Santo Tomás, Fray Luis de León; y sin embargo en los siglos IV, XIII Y XVI toda la gente creía por esas razones, y ahora esas razones no hacen fuerza a casi nadie. Si esas razones no valen, ¿cómo convencieron a los
sabios más grandes del mundo? Y si ellas valen, ¿cómo no convencen a la manga de idiotas que ahora puebla el mundo? ¿Cómo no convencen al sabio de Jean Rostand, que no hace mucho dijo: «yo desearía que Dios existiera; pero sé que no existe».
Es un sabio fabuloso: porque probar que Dios existe, es difícil; pero probar que Dios NO EXISTE, es imposible.
Yo lo que sé con seguridad es que Cristo ha dicho: «Cuando Yo vuelva, ¿creéis que encontrare la
fe en la tierra?» Por lo tanto, previó que la fe iba a decaer y ahora está decayendo, por tanto, Cristo sabía bastante, aunque no fuese un sabiazo como Jean Rostand.
Pero para bajar al plano de la razón filosófica, donde se sitúa el buen Padre Mújica, la hipótesis que más me simpatiza es la del profesor austriaco F. Heer, que en su libro «Terror Religioso,
Terror político» dice que «el más grave error y abusos atribuibles a los dignatarios de la Iglesia se halla en las raíces mismas de la crisis actual de la fe. Este error consiste en transferir al hombre la autoridad del mismo Dios, abuso fundamental de las autoridades en general y de las eclesiásticas especialmente.»
O sea que poco a poco las jerarquías empezaron a gobernar como si fuesen dueñas totales del hombre, o sea, como si fuesen Dios.
Recordemos que el gran Dostoievski significó lo mismo en su «Leyenda del gran
inquisidor«. Es lo que vimos el domingo pasado en la semejanza del Fariseo y el publicano. O sea, la crisis actual de la fe viene del fariseísmo en la Iglesia. Por causa de esa soberbia, quebró la Iglesia en el siglo XVI con la revolución protestante; y quebró el estado en el siglo XVIII con la Revolución Francesa.
Entonces, ¿no es la ciencia la que ha producido la quiebra de la Religión?- No seas badulaque. En todo caso es la poca ciencia, porque mucha ciencia acerca a Dios (y) poca ciencia aleja de Dios; y la técnica, que hoy día llaman «Ciencia», es POCA CIENCIA.
Conclusión: hay que fortificarse fuertemente en la fe, porque hoy día es más difícil, y solamente el que perseverare hasta el fin, ese será salvo- si es que viene la Gran apostasía, como parece.
«La Iglesia Católica posee una Jerarquía legal y visible, la cual debe ser obedecida en todo caso; sino por obediencia propiamente tal, por disciplina, excepto en el caso del pecado o absurdo, por supuesto. En el caso posible de corrupción de esa Jerarquía legal y visible (que se ha visto) la Iglesia de Cristo pasa a través de esa corrupción, a manera de cisne o de paloma…paloma degollada.»
«La Iglesia como sociedad espiritual atraviesa la corrupción de sus autoridades legales en virtud de los hombres espirituales; es decir, de los que tienen en ella autoridad real. Algunos de ellos pagan esa autoridad con la vida: Juana de Arco, Savonarola, Bartolomé Carranza, el Cardenal Petrucci, San Policarpo, San Juan Francisco de Regis, sin nombrar al primero de los mártires de nuestra Religión, cuyo nombre sea loado.»
«Jerarquía es el orden entre las diversas autoridades, la cual Jerarquía puede ser real o puramente legal, pudiendo llegar en este caso a lo puramente aparente o espurio; o ‘Jerarquía desjerarquizada.’ En este caso extremo se produce una crisis social sumamente seria, sangrienta incluso»».
(Extraído de Domingueras Predicas II, Editorial Jauja, Mendoza 1998, pág. 244-245)
P. Basilio Méramo
Bogotá, Octubre 13 de 2011
