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SOBRE LOS JUDIOS
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Tengo que agradecerles esta asistencia a las lecciones, a pesar de que mi tema no es la política ni son charlas amenísimas como las de Julián Marías: asistencia en todos los sentidos, pues han asistido también a los pequeños gastos con exceso. Personas muy inteligentes han asistido y me han la amistad de no censurarme, al contrario; trataré de remediar sus faltas si las publico; y trataré de publicarlas: me figuro que si mando un ejemplar a un Padre del Concilio, al Obispo Quarracino o a Monseñor Cardenal Guiseppe Siri, Arzobispo de Génova me lo va a apreciar mucho. Como digo, el auditorio se ha caracterizado por su inteligencia; hoy mismo hay aquí uno de los mejores publicistas argentinos sino el mejor; que sobre la cuestión judía en concreto sabe más que yo.
Efectivamente existe el famoso “problema judío” pero no voy a tratar dél ahora; que se peleen el P. Meinvielle y el diario “El Mundo”.
El abogado Roberto Olejaveska dijo días pasados por televisión: “No hay problema judío. No hay judíos y cristianos: hay hombres decentes y hombres indecentes, y eso es lo que importa. Hay judíos buenos (a los cuales él pertenece por cierto) y judíos malos, cristianos buenos y cristianos malos; y eso es todo”.
Tiene razón Olejaveska; pero eso no es todo. Hay también judíos y cristianos; son dos religiones diferentes y opuestas, máximamente opuestas entre sí, más que las otras religiones; y por tanto allí hay un problema de convivencia; y por otro lado, los judíos malos que hoy día tienen mucho poder, y que por su raza y su religión forman cuerpo con los otros (lo mismo que los malos cristianos) son otro problema aunque no tan grave como el de los malos cristianos.
Pero todo esto ya lo ha enseñado Meinvielle.
Esta relación singular de las dos religiones, de oposición y de parentesco a la vez está expresada en dos chistes judíos—inventados por judíos.
La Religión de Cristo es en cierto modo una continuación de la de Moisés, es un “injerto”; como dice San Pablo: es una continuación pero también una oposición. De los protestantes podemos decir que son ramas cortadas de la Iglesia, pero de los judíos no; son la raíz. De ahí surge una relación peculiar entre Cristianismo y Judaísmo, una relación “dialéctica”, compuesta de dos factores contrarios como veremos luego en San Pablo.
La distinción de “judíos buenos y judíos malos” es vaga. Tal como existen hoy día, la distinción real es “judíos que han adherido a la Revolución Mundial” y “judíos que no adhieren a ella”. Los primeros, que han puesto sus inmensos caudales, su inteligencia y su actividad infatigable en la empresa demoníaca de destruir la Iglesia y todo lo que ella nuclea, el Orden Romano, la Civilización Europea, son hoy día una de las fuerzas que mueven los sucesos del mundo. Sobre esa fuerza hay muchos libros escritos; yo he traducido uno del Comandante William Carr, “Los Títeres en el Tablado” que aún no se ha publicado. Hay que decir que no todos los que manejan ese poder secreto son judíos, hay también católicos y protestantes renegados o apóstatas, en qué proporción no lo sé pero es cierto que su dirección y sentido es judásica, es decir, de Judas. Algunos destos son comunistas; otros son furiosamente anticristianos y quieren servirse incluso del comunismo. Su meta es un gran imperio mundial ateo, que sería gobernado por ellos. La idea es judaica—o judásica.
No voy a tratar desa fuerza o poder secreto en esta conferencia, pues mi tema es la Sagrada Escritura. Voy a tratar de lo que dice la Escritura acerca de los Judíos, como pueblo y como raza: como elemento indispensable del movimiento religioso del mundo; o sea, del Reino de Dios.
Hay en las Profecías tres CONSTANTES repetidas hasta la saciedad:
I -Israel va a pecar horriblemente.
prima: Israel va a ser abandonada por Dios y castigada horriblemente.
II -secunda: Arrepentimiento y conversión de Israel.
Tercia: Inmenso castigo de Dios al Universo (pongo estos tres sucesos bajo una misma cabeza porque en los Profetas están juntos y aun mezclados).
III-Israel se va a levantar más grande que nunca. Esto es lo que tenemos en Isaías, en Zacarías, en Ezequiel, en Jeremías y en todos los Profetas, junto con un hilo constante que atraviesa todos los profetas, y es: EL REY MESÍAS.
Interpretación católica vulgar destos vaticinios judíos, medio verdadera y medio falsa: estos vaticinios se refieren a la CAUTIVIDAD babilónica y a la vuelta del cautiverio.
Objeción inmediata: no caben las profecías en esta interpretación; quedan enormemente sobrantes y vacías, tanto que entonces se podrían llamar simplemente PROFECIAS FALSAS de puro EXAGERADAS.
Respuesta exacta: el cautiverio de los judíos en Babilonia (70 años) es simplemente el “typo”; el “antitypo” es la restauración de todas las cosas en las DOS venidas del Mesías; el cual antitypo comprende también la Iglesia, que corresponde a la restauración espiritual de la Primera Venida. (Ya hemos visto “typo” y “antitypo”).
Este es el núcleo de mi conferencia: la suerte de la Iglesia y la suerte de los judíos están entremezcladas; son dos partes de una misma cosa, con una misma cosa. Dios eligió al pueblo judío y Dios se desposó con Israel: las elecciones de Dios son sin arrepentimiento, y los desposorios de Dios son indisolubles. Pilatos puso en la cruz un letrero en tres idiomas que decía: “Jesús Nazareno Rey de los Judíos”. Los fariseos le reclamaron: “Quita ese letrero, es falso, no lo queremos por Rey”. Pilatos no lo quitó.
La objeción del mundo moderno contra la Iglesia que se oye por todo y conturba aún a los buenos cristianos, es esta:
EL CRISTIANISMO HA FRACASADO.
O como dijo Nietzche más radicalmente:
DIOS HA MUERTO.
No acabaría si quisiera enumerar todos los filósofos y poetas que en nuestros tiempos sostienen esto; por ejemplo:
Voltaire, Gide, Sastre
Butler, Croce, Toynbee
Hegel, Gentile, Santayana
Y entre los poetas: Carducci, Heine, Víctor Hugo, Guido Gozzano, Stecchetti, nuestro Borges, y otros innumerables. Un gran poeta francés (nacido en Montevideo) Julio Laforque lo expresó en esta cuarteta:
Mais qu’ai-je donc laissé la–bas?
Bien. Eh! Voilà mon grand reproche!
O culte d’un Dieu qui n’est pas
Quand feras–tu taire tes cloches?
Más, ¿qué dejé yo en la Britania?
Nada. He aquí mi gran macana
Yo me reprocho el estar triste
Oh culto de un Dios que no existe
¿cuándo harás callar tu campana?
(“La queja de los crepúsculos celibatorios”)
La respuesta común a esto es: Ustedes creen que el Cristianismo ha muerto porque no lo ven obrar; pero no obra porque ustedes no lo practican. “Si al mundo le va mal, es que la Iglesia tiene razón”—decía Chesterton.
Contrarrespuesta: Bien, entonces algo le ha pasado al Cristianismo, pues antes persuadía y arrastraba y ahora no tiene arrastre—antes tenía fuerza de expansión y ahora pierde terreno de continuo. Esto son HECHOS.
Yo no creo que la respuesta de Mons. Franchesqui sea buena “¡Nunca el Cristianismo ha estado tan bien como ahora!”.
La única respuesta es estudiar las profecías, por eso vamos a leerlas someramente.
ISRAEL VA A SER CASTIGADO HORRIBLEMENTE
En Isaías, el pecado y el castigo de Israel están más bien supuestos, el acento está puesto sobre la redención y la restauración con la ruina de los pueblos enemigos.
Isaías es un profeta PARUSÍACO.
En Jeremías y los profetas menores el delito y el castigo de Israel están fuertemente acentuados y pormenorizados. Profetas EXHORTADORES, como el actual profeta judío Martín Buber.
Por ejemplo, Jeremías, cap. II:
Y se hizo la palabra del Señor
En mí, diciendo:
Anda y grita en las orejas de Salem
Diciendo
Esto el Señor dice:
Como ven, en esta estrofa de estilo oral, la palabra broche es el verbo “decir”.
Me recordé de ti enternecido
Sobre tu adolescencia
Y el amor de tu desposorio
Conmigo.-
Cuando me seguiste al desierto
A la tierra de no hay sembrados…
Israel es sagrado para Dios
Es la primicia de sus frutos
Los que la atropellan, delinquen:
Les va a ir mal – dice Dios.
El desposorio de Dios con Israel es indisoluble. Los paréntesis son míos, por supuesto. Esta es la introducción del cántico, donde se anuncia el final feliz, y la restauración a través de la misericordia; ahora ya se pueden enumerar las claudicaciones.
Oye la voz de Dios, casa de Jacob
Y toda tu parentela, casa de Israel!
Esto dice el Señor:
¿Qué encontraron de inicuo en mí
Los padres tuyos
Para alejarse de mí
Y correr tras las vanidades
Y volverse vanos como ellas?
Los “vanos” o los “impotentes” son los ídolos.
Y no dijeron: ¿Dónde está el Señor
Que nos levantó de la tierra egipcia
Nos transportó por el desierto
Por la tierra inhabitable encaminada
La tierra de la sed
Imagen de muerte
La tierra donde no camina gente
La tierra donde no habita el hombre?
Porque yo os adentré en tierra sembrada
Para comer de sus frutos, de lo mejor,
Y entrando contaminasteis la tierra mía
Y mi heredad hicisteis abominación.
Los Sacerdotes no dijeron:
¿Dónde está Dios?
Y teniendo los Libros Santos
Me ignoraron a Mí.
Y los Pastores
Prevaricaron de Mí
Y los Profetas
Profetizaron de por Baal
Y siguieron a los Impotentes.
A los ídolos.
Por eso me voy a poner a alegar
Con vosotros y vuestros hijos
Dice el Señor:
Y con los hijos de vuestros hijos
Voy a discutir.
La prevaricación de Israel durará muchas generaciones.
Viajad por las islas de Cethim y mirad
Enviad a ver a la tierra de Cedar…
España y el Líbano, probablemente: Cethim, Cedar.
Y considera acremente
Si se ha visto cosa igual:
Si hay un pueblo que haya mudado su religión
Y los dellos ni siquiera son dioses
Mas mi pueblo mudó su religión
Y su gloria hacia los Impotentes.
La idolatría es el pecado judío por excelencia; los profetas la llaman “adulterio” y “fornicación”; porque Israel era la Esposa de Dios. Hoy día decimos que el ídolo de los Judíos es el Dinero: no es verdad del todo; han otro ídolo peor, que es el Orgullo; el orgullo de raza. Adorar a su propia raza es adorar al Hombre en lugar de Dios.
Espantaos desto, oh cielos,
Dos males perpetró mi pueblo:
Me dejó a mí, venero de aguas,
Y cavó en cambio náufragas cisternas
Aljibes traforados
Que no pueden retener las aguas…
Enunciado el pecado, sigue la consecuencia.
Israel ¿naciste esclavo?
Israel ¿naciste sirviente?
¿Por qué estás postrado?
Sobre él rugieron los leones
Cayó sobre él su bramido
Pasaron desolada su tierra
Sus ciudades fueron quemadas
Y no hay quien habite en ellas.
Hasta los hijos de Menfis y Tafnes
Te devoraron hasta la coronilla
¿Acaso todo esto no te acarreaste
Porque abandonaste el Dios tuyo
Que te iba guiando por tu camino?
¿Y qué es eso que estás en el camino
Del Egipto
Bebiendo agua turbia del Nilo?
¿Y qué es eso que estás en el camino
De Asiria
Bebiendo el agua del Eufrates?
Tu malicia te va a convencer
Y tu proterva te va a increpar
Tu maldad misma te corregirá
Mira y aprende que es bien amargo
Haber dejado a tu Señor y Dios
Y mi temor ya no está en ti
Dice el Señor de los Ejércitos.
Enunciado el delito de idolatría, el acusador se vuelve marido agraviado y acerbo, increpa hasta el insulto. Los profetas hebreos usan a veces palabras e imágenes que para nosotros serían indecentes.
Desde no sé cuando rompiste el yugo
Destrozaste los vínculos míos
Y dijiste: “No serviré”.
Y sobre toda colina alta
Y bajo todo árbol frondoso
Te acostabas de prostituta.
Colina alta: el sabeísmo o culto de los astros; árbol frondoso: los bosques sagrados o “lucos” del politeísmo grecorromano.
Te planté como una viña noble
Te sembré de la cepa pura
¿Cómo te me has convertido
En vida americana?
Aunque te laves en lejía
Y te recontralaves con mitra
Delante de mí estás manchada
En tu iniquidad emporcada
Dice el Señor, el Dios.
¿Cómo dices: “No estoy ensuciada
No anduve tras de los Baales”?
Mira tus caminos en la cañada
Dáte cuenta de lo que has hecho
La camella joven buscando sus cosas
La cebra criada en soledad
Olió en el viento su deseo
En el tiempo de su celo
Y nadie la va a parar
No se cansará mucho el que la busque
La van a encontrar en su mes.
Libra tus pies de andar descalzo
Y tu garganta de la sed
Tu dijiste: Estoy perdida, no puedo
No lo haré
Porque he amado a intrusos
Y me fui detrás dellos.
Desesperación de la Esposa. Otros traducen “No quiero, me voy tras los extranjeros”— Nácar Colunga.
Sigue una larga sarta de acusaciones e imprecaciones entremezcladas con recitados breves que prometen la Restauración—pero…, después del arrepentimiento. Por ejemplo:
Convertíos, hijos volvedores,
Dice Dios
Porque yo soy vuestro marido
Y yo tomaré uno de la ciudad
Y dos de la campiña
Y los introduciré en Sión.
Los RESIDUOS, las reliquias, los restos: palabra clave en la Escritura; Dios toma como fermento unos pocos fieles para alzar una nueva masa; como hizo Cristo con la Sinagoga.
Y os daré Pastores según mi corazón
Apacentosos en ciencia y prudencia
Y cuando seréis multiplicados
Y crezcáis en la tierra vuestra
En aquellos días
Dice el Señor.
En aquellos días, otra palabra técnica: significa siempre la doble venida de Cristo, la plenitud de los tiempos.
En aquellos días
No diréis más: Oh Arca del Testamento
Ni os vendrá a las mientes
Ni os acordaréis della
Ni la iréis a visitar
Ni nada de todo eso.
Profecía de la Iglesia; y de la abolición del Tabernáculo, el templo y los ritos judaicos.
Y en aquellos [otros] días
Llamarán a Jerusalén
El Trono de Dios
Y no caminarán conforme
La maldad de su corazón protervo
En aquellos días se juntará
La casa Israel con la casa Judá
Vendrán juntos de la tierra del Norte
A la tierra que yo les dí
A los padres dellos.
Profecía de la Parusía: este retorno de todas las tribus a la tierra tradicional de Israel es una nota continua en todas las profecías: docenas y docenas de veces. Ahora han retornado en parte; pero…
Este es el capitulo segundo: siguen 50 capítulos, donde se entremezclan las más terribles amenazas con las promesas más esplendorosas, junto con la vida y el martirio de Jeremías y la tragedia del Rey Sedecías ante los ejércitos de Nabucodonosor; al cual Sedecías el profeta le aconseja que se rinda, y él no hace caso. Pero en este montón de vaticinios aglomerados y mezclados hay simplemente 4 cosas:
– las idolatrías y corrupción de Israel
– las amenazas del inminente castigo de Dios, la dispersión y el cautiverio
– la exhortación a la penitencia
– las promesas del perdón y la restauración
Junto con las promesas del Rey Mesías, “el renuevo de David” y la visión de la Iglesia, la nueva Israel de Dios.
La cautividad será larga, pero
Viene el día
“Aquél día, aquellos tiempos, el día del Señor, el día de la ira, el tiempo, la plenitud de los tiempos” siempre significa lo mismo.
Dice el Señor
En que haré una alianza nueva
Con la casa de Israel y de Judá
No como la alianza que hice
Con sus padres
Cuando de la mano
Los saqué de la tierra Egipcia
Ellos quebrantaron la alianza
Y yo los rechacé
Dice el Señor… (XXXI, 31).
EL CASTIGO
Ahora bien ¿cómo está ahora Israel? Está en un estado miserable, desparramada entre todos los pueblos y ni gloriosa ni bien tratada, tal como dicen cien veces los profetas. Ha comenzado a volver a su tierra, pero el actual reino (o república) israelí—si hemos de creer al judío inglés Tuvia Ben Sholem en su libro “Truth about Israel” (La verdad sobre Israel) no se parece en nada al Reino de Dios ni a Moisés ni a los profetas ni a nada deso.
¿Desde cuándo está Israel así?
Desde casi 20 siglos ha, desde que murió el Rabbí Jesús ben Nazareth—es decir, desde que ellos lo mataron.
¿Se librará Israel dése estado?
Ciertamente. Es el tema principal de los profetas.
¿Se ha verificado ya eso, en la vuelta de la Cautividad babilónica?
No: rotundamente. No volvieron las Doce Tribus sino una porción mínima de dos tribus; y no se verificó la explosión de bienestar y esplendor que describen los profetas hasta el cansancio, ni los tremendos castigos, alborotos, guerras, derrotas y calamidades que se anuncian allí a todos los enemigos de Israel.
Veamos uno de los vaticinios de Isaías: (Cap. 3), vaticinio PARUSÍACO:
He aquí Dios afligirá la tierra
Y la desnudará
Y será como el pueblo, así el sacerdote
Y como el sirviente, así su señor
Y como la esclava, así la dueña
Y como el que vende, así el que compra
Y como el usurero, así el que empresta
Y como el acreedor, así el deudor…
Antes de la Segunda Venida, vendrá el bendito tiempo de la Liberté, Fraternité, egalité; todos serán iguales, igualmente plebeyos y deshonrados.
Con disipación se disipará la tierra
Y con rapiña será rapiñada
Lloró y se ablandó la tierra, se aflojó
Se aflojó el mundo
Se ablandó la nobleza del mundo
Y el mundo se corrompió en sus habitantes
Porque transgredieron las leyes
Y mudaron el derecho
Y despreciaron el Pacto Sempiterno.
Por eso la maldición devoró la tierra
Y pecaron los habitantes Della
Por eso se enloquecerán sus dirigentes
Y van a quedar pocos HOMBRES.
“No hay hombres en la Argentina”—dice la gente. “Ese Coronel Guevara, ha hecho dos cartas, y ya quiere ser Presidente”, dice el canillita Marquesano.
Lloró la vendimia y se enfermó la vid
Gimieron todos los que se alegraban
Cesó el gozo de los timbales
Calló la música de los fiesteros
Enmudeció la dulzura de la cítara
No beberán vino cantando
Y amarga se les volverá la bebida…
Lloran hasta los borrachos en las plazas…
Sigue con este tema de la tristeza de la tierra, no de Israel solamente; hasta que interrumpe diciendo:
Pero esto habrá en el medio de la tierra
En el medio de los pueblos
Como si las pocas aceitunas remanentes
Se sacuden del olivo
O pocos racimos después de la vendimia…
Es decir, los residuos, las reliquias, los escogidos: coincide con la visión de la “medición del templo” del Apokalipsis.
Estos levantarán su voz, alabarán
Cuando Dios sea gloriado
Relincharán desde el mar
Por eso gloriad a Dios en discursos (en conferencias)
En las islas del mar lejanas (en América del Sur)
Oímos loores desde los fines del mundo
Que glorifican al Justo.
Ojalá seamos nosotros. Vuelve enseguida el profeta a la descripción de la Gran Catástrofe. Pero ya hemos oído bastantes amenazas apocalípticas; y al final:
Verás: en aquel día
Se presentará el Señor
Sobre las milicias del cielo excelso
Y sobre los Reyes de la tierra
Que reinan sobre todo el mundo
Y los amontonará en un montón
Para el lago
Y allí serán cerrados en cárcel
Y después de muchos días los visitará
Entonces se enrojecerá la luna
Y se confundirá el sol
Cuando reine el Señor de los Ejércitos
En el monte Sion, sobre Jerusalén
Y delante de sus Viejos
Sea gloriado.
Los Doce y Doce Ancianos del Apokalipsis, los Apóstoles y los Patriarcas. Este fragmento, desde “los reyes de la tierra”, son casi las palabras mismas del Apokalipsis.
Sigue el Cántico de los Salvados, cap. 25, que voy a saltar excepto este fragmento, que también asumió San Juan:
Y quitará el Señor
Las lágrimas de todo rostro
Y quitará el oprobio de su pueblo
De toda la faz de la tierra
Porque el Señor lo ha prometido.
Y dirá Israel en aquel día:
He aquí este es nuestro Dios
Esperamos en El y nos ha salvado
A este Señor hemos aguardado
Y aguantado
Ahora nos alegraremos
Y exultaremos en su salud – dador.
Salud – dador, Jeshuª, el nombre mismo de Jesús.
Esta profecía de grandes catástrofes y de una salvación más grande aún, se repite docenas de veces en los Profetas, y va a resonar definitivamente en el final del Nuevo Testamento, en el Apocalipsis.
El Apokalipsis es un libro de consuelo: de consuelo varonil, no blando: de ESPERANZA. Mal lo ha leído Borges, que dice en uno de sus poemas:
De otra luna de sangre y de escarlata
Habló Juan en su libro de feroces
Prodigios y de júbilos atroces.
Otras más claras lunas hay de plata.
Puede que ni lo haya leído. Es un libro de ánimo y de promesas divinas no de júbilos atroces y feroces.
¿Se cumplieron estas promesas en el retorno de Babilonia? No. Ya lo dije.
¿Se cumplieron en la fundación de la Iglesia? No del todo; porque las tres características principales deste nuevo reino prometido no están en la Iglesia. A saber, 1º, que se acabará la guerra; 2º que no quedará ni rastro de maldad ni de dolor; 3º que todas las tribus de Israel se juntarán viniendo de todas las partes de la tierra.
¿Y no serán todas estas unas metáforas que designan los males generales del mundo y la copia de los bienes espirituales que traerá la Iglesia—y a ratos los bienes que tendremos en el cielo? Allí se refugian muchos intérpretes alegoristas.
Imposible: la cantidad de notas que no pegan con el estado actual de la Iglesia antes la contradicen, es tan enorme que no se puede adaptar ni con los mayores esfuerzos. Nada quedaría de la Escritura como palabra de Dios si eso pudiera hacerse.
Lo mismo hacen los escritores racionalistas con los evangelios acerca de los milagros de Cristo y su Resurrección; eso hacen algunos exégetas católicos con las Profecías del Antiguo y Nuevo Testamento: toman un lápiz colorado, y se ponen a recortar las profecías:
1º este versículo se cumplió en la vuelta de Babilonia
2º este otro siguiente se cumplió en la fundación de la Iglesia por Cristo, pero no materialmente sino espiritualmente
3º este es tan grande que ni siquiera en la Iglesia cabe, bueno, se cumplirá en el cielo ANAGÓGICAMENTE…
Aquí ya ¿quién los puede parar? Todos los bienes existen en el cielo, por cierto. Pero los Profetas no tratan del cielo, o sea, del mundo angélico, sino de la historia del hombre.
¡Que tremenda matufia les hicieron los profetas a los judíos en ese caso! Los judíos entendieron todo eso en sentido literal; y resulta que todo era alegórico y el resultado último es que los judíos iban a quedar reventados eternamente, pues todos esos bienes prometidos ¡son bienes espirituales propiedad de los cristianos!
No es extraño que los judíos digan: bien, si los cristianos tienen todos nuestros bienes espirituales, vamos a quedarnos nosotros con todos los bienes materiales dellos.
¿Cuándo se cumple eso entonces?
1º El pecado máximo de los judíos fue el rechazo y el asesinato de Mesías y todos los pecados que lo prepararon y condicionaron.
Cumplido: listo uno
2º El castigo de los deicidas es la Diáspora o dispersión mísera de los judíos por todo el mundo, que dura ya hace 19 siglos.
Cumplido: listo otro
3º El arrepentimiento dese pecado será la conversión de los judíos predicha por San Pablo.
Quizás próxima a cumplirse.
4º El castigo de todo el mundo apóstata, cristianos, judíos, renegados juntamente, será el “fin del mundo” y a la vez salvación del mundo por cierto.
No sabemos cuándo.
5º La Nueva Jerusalén, el Reino de Cristo y la Restauración de todo será después y por obra de la 2º Venida de Cristo.
Hemos visto la predicción de la Conversión del pueblo judío en el Apokalipsis, en la visión de la Parturienta; muy probablemente. Veámosla para acabar con toda certeza en San Pablo, Epístola a los Romanos, capítulo XI. En el cap. XI, después de poner en un pie de igualdad a todos los convertidos al Cristianismo, vengan de los Judíos o de los Gentiles, el Apóstol recomienda a los Romanos convertidos no desprecien a los judíos, pues bien puede ser que un día los judíos entren en la Religión y que los Romanos caigan Della: “el que esté de pie, vea de no caer”; y luego, desde el verso 25 revela que ese día llegará, llamándolo “un gran misterio”, una resurrección del mundo.
Primero: recuerda que Israel apostató, y apostató a sabiendas:
Mas yo digo ¿acaso no han oído?
¿Cómo no van a oír?
Realmente el ruido corrió toda la tierra
Y las palabras los fines del universo.
O sea las palabras de la predicación apostólica, cuyos primeros agentes fueron casi todos de sangre judía.
Mas yo digo
¿Rechazó Dios a su pueblo?
Dios nos libre.
Pues yo soy un Israelita
De la semilla de Abrahám
De la tribu de Benjamín.
Dios no ha rechazado a su pueblo
Al cual predestinó
¿No sabéis de Elías
Lo que dice la Escritura?
Que hizo apelación a Dios
Contra Israel, diciendo:
Señor, han matado tus Profetas
Han minado tus altares
Soy el único que he quedado
Y ellos buscan matarme.
Mas ¿Qué le dijo a él
La respuesta del Señor?
Yo me he reservado
Siete mil hombres
Que no han doblado la rodilla ante los ídolos
Y así también en este tiempo
Hay todavía un residuo
Reservado a la elección de la Gracia
San Pablo se refiere a la minoría judía que ese tiempo entró en la Iglesia; y luego se vuelve hacia todo el resto, y dice:
Yo digo entonces
¿Han tropezado ellos
Para caer definitivamente?
Dios nos libre.
Mas bien para salvación de los Gentiles
Para eso han caído.
Ahora, si la caída dellos
Es la salvación de los Gentiles
¿Qué no será su plenitud?—
Os hablo a vosotros, Gentiles,
Pues que soy el Apóstol de los Gentiles
Hago honor a mi oficio…
Porque si el rechazo dellos
Fue la salvación del mundo
¿Qué será la vuelta dellos
Sino una vera resurrección?
San Pablo introduce después su conocida parábola del Olivo y el Olivastro, llamando también “Acebuche”: ramas del olivo fueron rotas y fueron injertadas en su lugar ramas de olivastro, al revés de lo que se suele practicar; pero también pueden ser reinjertadas las del olivo, con más razón:
Dios es potente a reinjertarlos
Pues si tú fuiste sacado del olivastro
Que es salvaje por natura
Para ser injertado en el olivo
Contra natura
¿Cuánto más podrán los otros
Que son olivo por natura
Ser reinjertados
En su propio olivo natura?
Hasta aquí habla el Apóstol de una posibilidad, con el fin de medicar la presunción, el engreimiento y la seguridad falsa, que es justamente el pecado peligros de nosotros los cristianos “establecidos”. Después pasa a convertir la posibilidad en un hecho cierto futuro – y lejano; previniendo que va a decir un “misterio”, es decir, una revelación de Dios.
Porque, hermanos, no quiero ignoréis
Este misterio
Para que no os tengáis por sabios
Engreídamente
Que la ceguera cayó en parte
Sobre Israel
Hasta que la plenitud de las Gentes
Haya entrado
Y entonces todo Israel será salvo
Como está escrito:
Así que por el Evangelio
Ellos son enemigos
Por causa de vosotros.
Y por la elección
Ellos son amados
Por causa de sus padres.
Aquí está la verdadera solución del problema judío: la solución liberal y la solución antisemita son falsas, son un trozo de la solución. Es una solución dialéctica, compuesta de dos cosas opuestas; por causa del Evangelio son enemigos nuestros: enemigos de nuestra Religión; y son amados por causa de sus padres, Abraham, Jacob y Moisés, los Patriarcas y Profetas, sobre los cuales se basa nuestra religión. Es una solución difícil: pero para nosotros es simplemente el precepto “Amad a vuestros enemigos”, lo cual no quiere decir “no os defendáis de vuestros enemigos”. Los judíos honestos por su lado respetan a los cristianos, no les hacen injusticia y traban amistad con ellos (aunque siempre con cierta reserva y cautela).
Porque los dones de Dios y sus llamados
Son sin arrepentimiento.
Pues como vosotros en un tiempo
No creísteis en Dios
Y ahora obtuvisteis merced
A través de la perfidia dellos
Así estos ahora no creen a Dios
A fin de que por vuestra merced
Un día obtengan también merced
Porque Dios rodeó a todos en la perfidia
Para abrazar a todos en la misericordia…
San Pablo estalla entonces en un himno a los inrrastreables caminos de Dios:
¡Oh la hondura de las riquezas
Del saber y conocer de Dios!…
Así pues, en las profecías que nosotros tenemos por divinas y son el asiento de nuestra Religión, están consignados cinco sucesos enormes acerca de los judíos: dos dellos se han cumplido y los otros tres no: Se habrá de cumplir, y pareciera no están muy lejos:
1º Pecado enorme de Israel
2º Castigo enorme de Israel
Cumplidos: yo no he hecho eso, que los judíos estén hace 20 siglos dispersos por el mundo; y yo no tengo la culpa de que el Crucificado por ellos haya sido aceptado por los Gentiles en todo el mundo. Son hechos que saltan a la vista.
3º Arrepentimiento de Israel
4º Sacudón de Universo Mundo
5º Restauración de Israel, ya no limitada a una raza, sino a todas las razas y pueblos—el Israel de Dios, Gentiles y Judíos fieles, juntamente.
Esto está de tal manera escrito en los Libros Santos que para rechazarlo hay que abandonar la fe en la Revelación Divina, y racionalizar o alegorizar la Religión; es decir, vaciarla de su contenido sobrenatural.
Que es justamente lo que hoy hace la más peligrosa herejía (Teilhard de Chardín por ejemplo, que consiste en una naturalización del Cristianismo, el vaciado de los dogmas cristianos para luego convertirlos en poéticos “mitos”) poner adentro la adoración del hombre en vez de la adoración de Dios: la más grande idolatría que se puede concebir, la Religión del Anticristo. Esta herejía no tiene nombre todavía: se la puede llamar “modernismo”: Belloc la llama “aloguismo”. Niega la Segunda Venida de Cristo o la pone dentro de 2 millones de años; cree que el cristianismo ha muerto, como dije, pero como el Cristianismo en su tiempo ha hecho bien, no hay que tirarlo, hay que transformarlo, vaciándolo de todo eso, misterios, vida sobrenatural, milagros, profecías— pues todo eso es falso, es alegoría pura. Hay que quedarse con la cáscara poética y moral del cristianismo simplemente. Pero la naturaleza aborrece el vacío y el diablo es el espíritu de los lugares vacantes; de modo que ese vacío es llenado abominablemente por la adoración hacia el hombre. “Cuando se abandona la adoración de Dios, surge la adoración del Estado”, dice Santo Tomás.
Gracias te doy oh Dios por haberme libertado de los Impotentes.
Con la sobra de sus adjetivos se han fabricado ídolos en sustancia
Más vacíos que Baal
Mas huecos que Baal, más huecos y crueles que Moloch
Devorador de niños pequeños…
Gracias te doy de no doblar la rodilla
Ni ante Júpiter ni ante el Estado
Ni ante Apolo ni ante la Democracia ni ante el Buey Apis
Ni ante la belleza ni ante el Arte ni ante Mumbo Jumbo
Ni ante la Ciencia ni ante la Vaca Sagrada
Ni ante el Mono Sagrado ni ante el Progreso
Ni ante la Humanidad ni ante el halcón y el cocodrilo
Han adorado la obra de sus manos
Y se han hecho semejantes a ellas
Porque tú, oh Dios, eres el Ser
Y el que no cree en Dios
No cree más en el Ser.
Réstame darles las gracias por su asistencia y atención; y pedir absolución de mis defectos. Perdonad mis muchas faltas.
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