P. CERIANI: COMENTARIOS A LOS COMENTARIOS DE LA FSSPX

COMENTARIOS al Comentario Oficial de la FSSPX

sobre la Instrucción Universæ Ecclesiæ

1º) Lo primero que hay que destacar es que este Comentario «Oficial» de la FSSPX no lleva ninguna firma… Es Oficioso.

Para comprender la importancia de este detalle, tengamos en cuenta la utilización que hiciera Monseñor Fellay del hecho que la Nota de la Secretaría de Estado del 4 de febrero de 2009 no llevara firma.

Tal vez sea una forma diplomática de no comprometer ante al Vaticano sino al título y a DICI…, al mismo tiempo de dar apariencia de representación oficial ante los sacerdotes y feligreses…

Política… Política…

2º) Entrando ya en la lectura de este Comentario Oficioso, encontramos dos párrafos que se contraponen:

Por un lado, se dice al comienzo: «La brecha previsible entre el derecho de la misa tradicional, reconocido por el Motu Propio, y el hecho de este reconocimiento por los obispos ya había sido anunciada por Mons. Fellay desde el 7 de julio de 2007, en su Carta a los fieles de la Fraternidad San Pío X.»

 Por otra parte, se lee al final: «No cabe duda que la Instrucción Universæ Ecclesiæ, que se inscribe en la línea del Motu Propio Summorum Pontificum, constituye una etapa importante en el reconocimiento de los derechos de la misa tradicional.»

 ¿En qué quedamos? El Motu proprio, ¿reconoce el derecho de la misa tradicional, o sólo constituye una etapa importante en el reconocimiento de los derechos de la misa tradicional?

 Para los desmemoriados o distraídos, recordemos que Monseñor Fellay declaró en el Comunicado de Prensa del 7 de julio de 2007: «Por el Motu Proprio Summorum Pontificum, el papa Benedicto XVI restableció en sus derechos la misa tridentina, afirmando claramente que el Misal Romano promulgado por San Pío V jamás ha sido abrogado.»

 De la misma manera, en la Carta a los fieles del mismo 7 de julio de 2007, Monseñor Fellay expresó: «Queridos fieles, el Motu Proprio Summorum Pontificum del 7 de julio de 2007 restablece la misa tridentina en su derecho. Se reconoce claramente que ella jamás ha sido abrogada.»

 Poco tiempo después, el 1º de Noviembre de 2007, en su Carta a los Amigos y Benefactores, Monseñor Fellay escribió: «La misa tradicional jamás estuvo abrogada (…) De hecho, si la Misa nunca fue abrogada, ha conservado sus derechos

 Ahora resulta que un Comunicado Oficial sin firma sostiene que «No cabe duda que la Instrucción Universæ Ecclesiæ, que se inscribe en la línea del Motu Propio Summorum Pontificum, constituye una etapa importante en el reconocimiento de los derechos de la misa tradicional.»

Política… Política…

3º) Más allá de estos detalles, entendibles en los politiqueros pero no en clérigos que se pretenden los defensores de la Tradición, es necesario decir que todas estas proposiciones son erróneas y no corresponden a la realidad.

En efecto, decir que se restablece la Misa Tridentina «en su derecho» o «en sus derechos» porque el Motu Proprio expresa «que ella jamás ha sido abrogada», es falso.

Es fabuloso e inventado, porque nunca fue abrogada no significa, de ninguna manera, mantener o restablecer su derecho o sus derechos.

La prueba evidente la constituye el mismo Motu propio, que dice que nunca fue abrogada en cuanto forma extraordinaria, asignándole un lugar secundario en la Liturgia.

Para el Motu proprio, la expresión la misa no ha sido abrogada significa que aún se la puede celebrar, pero como rito secundario, extraordinario.

Ya no es el único Rito Romano de la Iglesia Latina; es un rito adventicio, circunstancial, segundón…

Por lo tanto, por el Motu proprio, la Misa Tridentina no sólo no fue restaurada en su derecho, sino que lo ha perdido.

El Rito Romano codificado por la Bula de San Pío V es la norma a observar. Según el Motu proprio de Benedicto XVI, el Misal de 1962 (que modifica notablemente las rúbricas del Misal Tradicional e introduce cambios en el Ordo Missæ) es, y debe seguir siendo, la excepción… hasta que se logre la síntesis benedicta…

A pesar de este principio inaceptable, establecido por Benedicto XVI, Monseñor Fellay y la FSSPX dicen que la Misa Tridentina ha recuperado sus derechos, y que este Motu proprio es un innegable avance litúrgico…

4º) Estos expertos en diplomacia eclesiástica afirman que «Este documento romano, muy atento a las oposiciones y deseoso de tener en cuenta los puntos de vista divergentes, tiene un carácter diplomático fácilmente perceptible.»

Ellos sabrán… porque es indudable que de esto conocen…

5º) El Comentario Oficioso dice: «Paradójicamente se excluye de las disposiciones del documento romano a los sacerdotes más apegados a la misa tradicional como «tesoro precioso que hay que conservar» (nº 8), los cuales, por esta misma razón, no son biritualistas. Efectivamente, el nº 19 afirma: «Los fieles que piden la celebración en la forma extraordinaria no deben sostener o pertenecer de ninguna manera a grupos que se manifiesten contrarios a la validez o legitimidad de la Santa Misa o de los sacramentos celebrados en la forma ordinaria o al Romano Pontífice como Pastor Supremo de la Iglesia universal«.

 No se entiende bien quiénes serían los sacerdotes excluidos. En efecto, un genuino sacerdote católico no sólo no debe ser bi-ritualista, no sólo debe negar la santidad y la legitimidad de la Nueva Misa, no sólo debe, incluso, poner en duda la validez de la misma…, sino que tampoco debe, de ninguna manera, rezar la Misa del Rito Romano bajo la forma extraordinaria, como pretende permitirlo este bastardo Motu proprio.

6º) Texto para la antología: «Algunos comentarios precipitados llevaron a pensar que también se excluía a la Fraternidad San Pío X a causa de su oposición al Pontífice Romano. Esto no es exacto, ya que el levantamiento de las «excomuniones» de sus obispos fue realizado precisamente porque Roma consideró que no se oponían al primado del Papa.»

La FSSPX excluida…, ¿de qué, de dónde?… De las disposiciones del documento romano…, es decir, del Motu proprio de Benedicto XVII…

Vayan sabiéndolo, sacerdotes y feligreses…

7º) Para tranquilizar a los incautos y dar apariencia de ortodoxia, el comentarista oficioso simula al final un grave antagonismo: Sobre la reiterada afirmación de la continuidad doctrinal entre la Misa Tridentina y el Novus Ordo Missæ vemos una oposición entre dos Prefectos sucesivos de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Cardenal Alfredo Ottaviani, en su Breve examen crítico de la misa nueva, y el Cardenal William Levada, quien firmó la presente Instrucción.

¿Cómo podemos pretender que estos sacerdotes u obispos vean claro en teología si ellos procurar ver una inexistente oposición entre dos Prefectos de la Congregación para la Doctrina de la Fe?

El Cardenal Alfredo Ottaviani, junto con el Cardenal Antonio Bacci, presentó el Breve examen crítico (no era su autor) por medio de una carta dirigida a Pablo VI.

Dicha carta, no es un documento oficial emanado de la Congregación para la Doctrina de la Fe, firmado por su Prefecto y refrendado por el Papa. No tiene otra autoridad que la de sus dos augustos firmantes. Lo cual no es poco, ciertamente.

Pero, y es lo más importante, el Breve examen crítico presentado va en contra de un documento publicado por Pablo VI.

La Instrucción, oficiosamente comentada por la FSSPX, expresa en su número 9.: El Sumo Pontífice ha conferido a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei potestad ordinaria vicaria para la materia de su competencia, especialmente para supervisar la observancia y aplicación de las disposiciones del Motu Proprio «Summorum Pontificum» (cf. art. 12).

Ya al final, en el número 35., dice: El Sumo Pontífice Benedicto XVI, en la Audiencia del día 8 de abril de 2011, concedida al suscrito Cardenal Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, ha aprobado la presente Instrucción y ha ordenado su publicación.

El Cardenal Alfredo Ottaviani escribe a Pablo VI contra el documento de Pablo VI, mientras que Levada firma, con potestad vicaria ordinaria, y bajo aprobación de Benedicto XVI.

Por lo tanto, resulta grotesco utilizar esa inexistente oposición…

Lo que correspondía era denegar y replicar esta Instrucción, de la misma manera y por los mismo motivos que cabía haber rechazado e impugnado el Motu proprio de julio de 2007.

Pero para esto hacía falta algo más que artimañas políticas…

8º) El oficioso Comentario termina expresando que La profunda divergencia que existe entre la misa tradicional y el Novus Ordo Missæ debe ser objeto de un debate sobre el fondo doctrinal.

Estábamos convencidos de que el problema planteado por el Novus Ordo Missæ ya había sido objeto de un debate doctrinal…

Cabe, pues, la pregunta, ¿para qué han servido las discusiones doctrinales llevadas a cabo durante un año y medio?

Monseñor Fellay, que no firma este Comentario, a la pregunta de The Angelus, el 2 de febrero de 2011, ¿Hay una evolución en el pensamiento de nuestros interlocutores después de nuestras exposiciones?, respondió: No pienso que se pueda decir eso.

Y más significativa fue su respuesta a la pregunta ¿Sigue de cerca el Papa estas discusiones? ¿Hizo algún comentario sobre ellas?: Creo que sí, pero sin estar al corriente de los pormenores. ¿Si comentó algo sobre ellas? Con motivo de una reunión con sus colaboradores, este verano, en Castelgandolfo, dijo que estaba satisfecho con ellas. Es todo.

Benedicto XVI está satisfecho con las discusiones llevadas a cabo… Toda una definición… ¿Para qué deseamos saber más?

9º) ¿Por el bi-ritualismo, la vuelta a la Fe?

¡No! Por la verdadera Fe, el mantenimiento de la única Misa Romana, que no necesita ni de Indulto ni Motu proprio alguno.

Si las autoridades oficiales de la Iglesia no regresan a la profesión íntegra de la Fe, sin rupturas con la Tradición, su dialéctica con el Misal Romano no dejará de ser una diabólica astucia.

Las autoridades de la FSSPX, perdón, el comentarista oficioso de ella, ya ha caído en la trampa y utiliza esa dialéctica.

10º) Repito la conclusión de mi artículo del 3 de septiembre de 2007, publicado en la Porte Latine:

Debido a su causa material este Motu proprio manifiesta que la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante continúa alejándose de la teología católica de la Santa Misa, tal como se formuló en la XX sesión del Concilio de Trento.

Debido a su intención, este Motu proprio es simple como la paloma y prudente como la serpiente; pero, es necesario decirlo, su benedicta simplicidad es una astucia más de la serpiente, capaz de inducir al engaño incluso a los mismos elegidos.

Padre Juan Carlos Ceriani