BIEN SABEDORES DE SUS MENTIRAS, LOS JEFES DE LA NEOFSSPX HACEN TODO PARA FRENAR LA VERDAD QUE LOS COMPROMETE.
LOS MÉTODOS QUE APLICAN SON LOS MÁS BAJOS, REPRESENTATIVOS DE SU LACRA MORAL. INSULTOS, AMENAZAS, PRIVACIÓN DE LOS SACRAMENTOS, COACCIONES, DIFAMACIONES, CALUMNIAS, Y ¡HASTA INTOXICACIÓN! CON AQUELLOS QUE PONEN DE RELIEVE LAS TRAMPAS Y MENTIRAS CON LAS QUE SE ESTÁN MANEJANDO.
AHORA HAN PUESTO EN MARCHA UN NUEVO MECANISMO: LA PERSECUCIÓN Y EL BOICOT.
LAMENTABLEMENTE NADA NUEVO VINIENDO DE QUIEN VIENE.
EL SIGUIENTE ES EL COMUNICADO CON QUE EL SITIO RESISTENCIA CATÓLICA DABA A CONOCER LA CAMPAÑA EN SU CONTRA POR HABER PUESTO A DISPOSICIÓN MATERIAL DE MONS. LEFEBVRE QUE LOS COMPROMETE.
LA EXCUSA FUE DECIR QUE LOS DICHOS Y ESCRITOS DE MONS. LEFEBVRE SON «PROPIEDAD EXCLUSIVA» DE LA FSSPX.
Estimados corresponsales:
Apenas cuatro días después de la publicación de nuestro artículo, con fecha 28 de febrero, demostrando la negación pública y formal de Monseñor Fellay del dogma de la infalibilidad, el servidor de nuestro sitio Web (uno de los más importantes en número de sitios servidos) recibió, el 4 de marzo siguiente, amenazas de acciones legales por parte del Secretario General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, el Padre Christian Thouvenot, obligándolo a proceder al cierre temporario de nuestro sitio.
Lo que ustedes podían ver los últimos días tratando de ir al sitio de resistance-catholique.org.
Apoyándose abusivamente en una ley americana que mata la libertad relativa a los derechos de autor (Digital Millenium Copyright Act del 28 de octubre de 1998), cuyo equivalente existe ahora en la mayoría de los países, Menzingen, en efecto, amenazó con atacar judicialmente a nuestro servidor apostado en los Estados Unidos si no retirábamos los sermones públicos y escritos de Monseñor Lefebvre que habíamos puesto en línea en nuestro sitio Web, así como algunos artículos y archivos que contienen videos, textos, fotos o sermones presentados por el Padre Thouvenot como «propiedad exclusiva« de la FSSPX, y cuyo uso y difusión constituiría un «robo« (¡sic!) según el incapaz representante de Monseñor Fellay, (leer el correo completo adjunto).
Manifiestamente, no pudiendo soportar los últimos artículos que hemos publicado, tanto sobre la FSSPX como sobre Benedicto XVI (artículos explícitamente señalados por el Padre Thouvenot en su correo), Menzingen invocó también extravagantes derechos de autor respecto de las fotos (cuyos derechos de autor pertenecen sólo a los fotógrafos) y de los textos que son, sin embargo, libremente retomados por muchos otros sitios, sin que esto moleste a Monseñor Fellay.
Es por lo tanto, bajo falsos pretextos de «copyright» y de “derechos de autor” totalmente delirantes, pretendiendo, entre otras cosas, prohibir la difusión de las palabras de Monseñor Lefebvre, que asistimos desde hace unas semanas a un bloqueo increíble de la Dirección de la FSSPX para varios sitios que denuncian su heterodoxia doctrinal y su connivencia con la Iglesia Conciliar y varios círculos ocultos.
De hecho, de repente, parece particularmente molestar a la FSSPX la puesta en línea, aunque antigua, en nuestro sitio de varios escritos y sermones públicos de Monseñor Lefebvre, que hemos considerado apropiados, dado que deliberadamente fueron ocultados por la FSSPX por el hecho de que ellos ponían directamente en causa y condenaban a la Iglesia Conciliar.
¿No es esto acaso un poco extraño, cuando al mismo tiempo Monseñor Fellay pretende mostrarse como firme opositor a las iniciativas recientes de la Roma Conciliar («beatificación» de Juan Pablo II, reunión de Asís)?
Además, ¿desde cuándo, en la Iglesia, y sobre qué fundamento del derecho canónico, un grupo de clérigos puede pretende prohibir la difusión de las palabras de un obispo católico?
¿Cómo puede invocar Monseñor Fellay grotescos «copyright» y «derechos de propiedad» sobre los escritos y declaraciones públicas de Monseñor Lefebvre?
Monseñor Lefebvre, antes de morir, ¿dejó indicaciones en este sentido? Esto sería muy sorprendente de su pate, puesto que siempre ha pedido que se difundiese lo más amplia y libremente posible su pensamiento y sus declaraciones públicas.
Pero, también en este sentido, ¿dejó Monseñor Lefebvre un testamento? ¿Qué indica este testamento? ¿Por qué nunca se hizo mención de él? La publicación de este testamento, ¿molestaría a la Dirección de la FSSPX? ¿Y por qué? ¿Qué han hecho de él el Padre Schmidberger y Monseñor Fellay, que abandonaron a Monseñor Lefebvre durante los 16 días de sufrimiento y agonía que pasó en el hospital de Martigny antes de ser llamado por Dios en circunstancias particularmente inquietantes?
Ante la llegada de eventos capitales para la iglesia, la increíble censura que pretende querer ejercer e imponer Monseñor Fellay demuestra un evidente nerviosismo.
Por sus ataques, Monseñor Fellay revela así el campo para el cual él trabaja realmente: el campo de la Contra-Iglesia.
Porque, detrás de esta aparente «reclamación legal» (los clérigos de la FSSPX, ¿no tienen nada mejor que hacer de su tiempo y del dinero de los fieles?), las múltiples amenazas y las acciones desarrolladas por Menzingen tienen, de hecho, por solo y único objetivo claramente marcado, mantener una censura implacable sobre los textos y declaraciones de Monseñor Lefebvre, considerados ofensivos para la Iglesia Conciliar, y hacer guardar silencio por todos los medios a quienes denuncian los compromisos de la actual FSSPX con los peores enemigos de la Iglesia, así como su rechazo de varios puntos fundamentales del Magisterio.
¡Gracias, Monseñor Fellay, por esta confesión!
Por vuestra acción lamentable, los sacerdotes y los fieles descubren vuestra verdadera cara, la de un obispo en situación desesperada, ¡la de un traidor que teme la puesta a la luz sus negaciones e ignominias!
En todo caso, vuestro comportamiento demuestra la importancia de nuestro combate, del verdadero combate de la fe que usted hace mucho abandonó, si es que alguna vez usted realmente lo llevó a cabo.
In Christo Rege
Résistance Catholique


La Fraternidad San Pío X no es representable por el grupo de politicos «dirigentes». Y más: La FSSPX es rehén.
Esto tiene todas la apariencias de algo muy grave.
Fiel Fiel Fiel,
Me quito las palabras de la boca!
No entiendo nada.
Los sermones de Monseñor Lefebvre son públicos.
Y ahora están editados, pero no por la Fraternidad San Pío X.
Las Ediciones Saint-Rémi (http://www.saint-remi.fr/) han publicado los Sermones de Monseñor Marcel Lefebvre.
Ellos dicen que Joseph Lefebvre y Marie-Thérèse Toulemonde (hermano y hermana de Mons. Lefebvre, que aún viven) les han cedido los derechos de edición.
¿Qué es esto? Es peor que la mafia…
¿Tendrá algo que ver Maximiliano?
fui echada de la capilla, simplemente porque envie un escrito del Padre Ceriani a otra «fiel» que comunicó asustada de tamaña «iniquidad» a su «pastor?»el P Suarez, el cual cuando llegué, me llamó a los gritos y me dijo que me fuera, que NO ME QUEDARA A LA STA MISA, QUE NO PENSABA DARME LA COMUNIÓN!!
Así que esto no es nada nuevo, es más de lo mismo, de una gravedad que no conocemos su alcance para las almas…quieren llevarnos a los ponchazos, amedrantarnos,sofocarnos, espero no sean sofocados en el infierno todos ellos!
Pobres de estos personajes maléficos, es lamentable lo que sigue pasando en la FSSPX desde el año nefasto que fue elegido Fellay and Company!!!
Ud. dice mafia? Son peor, la mafia ataca los cuerpos, estos atacan las almas!!!!
Dios bendiga a todos estos medios que permanecen fieles a la Verdadera FE!!!
Que hacen posible que nuestras pobres almas sigan aferradas a su Fe, cómo al madero que las mantiene flotando para no hundirse!!
Gracias a todos: medios, sacerdotes y fieles católicos!!! Dios nos ayude y sostenga hasta el fin!!
Viva Cristo Rey!!!
Pues muy seguros de su triunfo no estan en la Neo Fraternidad, que son muy cobardes y hacen todo tipo de trampas es algo ya usual en ellos.
Si les decimos a los superiores mentirosos y tramposos, habra gente que se sienta insultada, tambien clerigos se sentiran insultados.
¿Pero que hacer? esta organización va de pique, se derrumba por lo que habra gente que ya se de cuenta de las trampas y esta nota es un ejemplo.
Monseñor fellay:
Mejor vayase a la Frternidad de San Pedro y pidale a su amigo Ratzinger que lo nombre superior de ellos, pero creo que aspira a ser cardenal pero el precio es entregar a la FSSPX.
Eso es ser Judas Iscariote.
Pablo
Ave Maria!
¿Qué les queda por hacer a las autoridades de la FSSPX para acabar con lo que esta Fraternidad había alcanzado? ¿Qué necesitan sacerdotes y seglares para darse cuenta de la traición de Mons. Fellay y de sus cómplices? ¿Cuánto más les tolerarán?
Muchos somos los castigados por los sacerdotes de la Fraternidad. Negar los sacramentos sin una razón válida es algo mucho muy grave de lo que tendrán que dar cuentas al Señor. ¿Se darán cuenta de la gravedad de la situación? ¿Sabrán lo que están haciendo?
¿Qué pasaría si roma decide acusar a la Fraternidad por haber publicado documentos de los pontífices anteriores? ¿Cómo podríamos conocer las enseñanzas de ellos?
¡Lo que se tiene que hacer para evitar que brille la verdad!
Ese sitio, Resistencia Católica, no es el único atacado.
Un antiguo chofer de Monseñor Lefebvre, el señor Max Barret, responsable del Boletín Le Courrier de Tychique, también se vio afectado por una censura de Monseñor Fellay.
En su Boletín comentó el caso:
Es bien sabido que este sitio ha sido objeto de censura por la Fraternidad San Pío X por publicar los sermones de Monseñor Lefebvre.
Si este es el motivo invocado por la Fraternidad, es una mentira. Nunca he transmitido todos los sermones públicos de Monseñor Lefebvre. Para convencerse basta con leer los Boletines.
A lo sumo, he publicado a veces extractos de uno u otro de estos sermones, en general, también recopilados en «Fideliter».
Pero hay algo peor. La Fraternidad dice que estos sermones, siendo «propiedad exclusiva» de la Fraternidad, es ella quien tendría el derecho a la difusión…
¿Habría, tal vez, en ellos algo que estaría demasiado en contra de la corriente de maniobras con las autoridades conciliares?
¿Confortan, tal vez, demasiado a los fieles en su resistencia a las múltiples herejías difundidas por Roma?
¿»Propiedad exclusiva»?. Se trata de otra mentira.
De hecho, las Ediciones Saint-Rémi acaban de editar todos estos sermones públicos, en tres volúmenes (69 € los tres) con el título de «Sermones de su excelencia Monseñor Marcel Lefebvre», sin ninguna censura.
¡Y están todos!
Y lo han hecho a título de un contrato firmado por el Sr. Joseph Lefebvre y la señora Marie-Thérèse Toulemonde, hermano y hermana de Monseñor Lefebvre.
Estas obras están disponibles en las Ediciones Saint-Rémi: BP 80 – 33410 – Cadillac. Tel: 06.17.18.29.99 – correo electrónico: editions@saint-remi.fr.
¿Puedo invitar, respetuosamente, a Monseñor Fellay a cambiar de consejo cuando hay riesgo de aventurarse en un terreno que no es aquel para el cual lo ha consagrado Monseñor Lefebvre?
Evitaría así tales tropiezos…
En cualquier caso, invito a adquirir estos sermones. ¡Qué riqueza!
Ellos constituyen las verdaderas armas de más en más necesarias:
– Si se quiere permanecer fiel a la enseñanza del Arzobispo Lefebvre;
– Si se quiere seguir luchando contra los topos en sus galerías subterráneas que buscan la destrucción de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X por consentimiento mutuo.
Con la ayuda de Dios, que nunca nos faltará, participaremos en la salvaguardia de este último baluarte, en que siempre mantenemos nuestra esperanza.
Lo que indica la feligrés de la (supongo) capilla de Martinez es gravísimo.
Si sucedió como se relata, sería otra mancha más sobre la sotana del Cura Suarez, especialista en manejos de esa índole . Remedo de intelectual, Suarez se comporta como lo que realmente es, un comisario político.
No veo solución a en la Fraternidad si continúan con estas prácticas puesto que, aún abandonando el camino a Roma (y con ella, a la destrucción de la obra de Monseñor Lefebvre), tendrían que abandonar las jerarquías terribles que la gobiernan, limpiando, también, a los comisarios como el inefable Suarez.
Si Suarez negó la comunión, y aún mas grave, no permitió cumplir el precepto dominical a una fiel, cometió pecado mortal.
Odian el espíritu que edificó los cimientos de la Tradición católica: la inteligencia de la crisis de la iglesia, el amor por la Verdad y la resistencia a las jerarquías heréticas.
Marcel Lefebvre, ruega por nosotros.
Estos entreguistas, cada vez se sienten más acorralados. Esta actitud no es otra que la de aquellos que no quieren dar el brazo a torcer, a pesar de las evidencias. Los fieles de la Fraternidad estamos haciendo desde hace mucho tiempo, muchísimas preguntas a las que no recibimos respuestas convincentes. Sólo se nos responde con argumentos que no satisfacen, porque no son lo categóricas que deberían ser. Se denota que se esconde algo, porque cuando hay transparencia no cabe de ninguna manera el ocultismo que se hace patente en su declaraciones, así como la ambigüedad de las mismas. La división de los fieles ya es evidente, por un lado estamos los que queremos seguir siendo fieles a la ingente obra de Monseñor Lefebvre y por el otro están aquellos que no tenían las ideas claras, unidos a los poquísimos modernistas, que ultimamente han arribado a la Neofraternidad, que no son otros, sino los de la línea media a los que les asustaba lo de la intolerable excomunión y practican la “papolatría” hacia los que desde el conciliábulo V2 ocupan la silla de Pedro.
Es hora ya de que los fieles despierten y exijan a los superiores de cada distrito y centros de misa, la necesaria y definitiva cancelación de las conversacioes con la Roma Neomodernista y Neoliberal, como tan atinadamente la calificó nuestro inolvidable Monseñor.
Un numeroso grupo de fieles no consideramos a M. Fellay con el carisma, la preparación y la valentía necesarios, para dirigir los destinos de la Santa Tradición. Los Sacerdotes, que sabemos que hay muchísimos que opinan lo mismo; deben decidirse y perder el miedo, antes que de que sea demasiado tarde. A grandes males, mayores remedios. Se está acabando el tiempo, es hora de las decisiones valientes, de los grandes hombres, que sabemos que los hay dentro de la Fraternidad, para pararles las “patitas” a los mediocres que quieren arrastrarnos con ellos hacia el precipicio de la apostasía. Si ellos quieren tirarse que se tiren, pero que nos dejen a los demás en el lugar que nos encontrábamos, en el que nos sentíamos protegidos y muy a gusto. ¡Adelante Católicos!
Ave Maria!
Japego, concuerdo con usted en gran parte, pero me parece oportuno y aun necesario, hacer algunas observaciones:
1) Usted dice: «Es hora ya de que los fieles despierten y exijan a los superiores de cada distrito y centros de misa, la necesaria y definitiva cancelación de las conversacioes con la Roma Neomodernista y Neoliberal»
No basta con que se terminen las conversaciones con la roma anticristo. Eso puede ocurrir sin que termine el peligro en el interior de la FSSPX. Mons. Fellay ha consultado con sacerdotes el sentir de otros sacerdotes y de fieles: ha sondeado entre ellos y es muy probable que detenga su loca carrera al saber que, si continúa, le abandonarán muchísimas almas. Ya dió indicios de que lo hará pretextando la cuestión de Asis, lo cual puede ser un buen pretexto a los ojos de algunos, pero no lo es en realidad, ya que Benito XVI ha estado participando continuamente en actos «interreligiosos» sin que eso hubiera contrariado -por lo menos no visiblemente- al superior de la FSSPX.
2) Usted señala que «Un numeroso grupo de fieles no consideramos a M. Fellay con el carisma, la preparación y la valentía necesarios, para dirigir los destinos de la Santa Tradición». Es de la mayor importancia apuntar que la FSSPX no es lo mismo que la Santa Tradición. Gracias a Dios, hay otras Fraternidades y sacerdotes solos que guardan la Tradición. Es cierto que la FSSPX es la más visible y la que más fieles atiende, pero no es la única y no es conveniente ni apropiado ni justo, identificarla como la «Santa Tradición».
Por otra parte, más importante que la carencia de carisma y de preparación y aun de valor, es la carencia de honestidad: Mons. Fellay no ha sido honesto ni con los sacerdotes de la Fraternidad de la que es superior, ni con los fieles que esta Fraternidad atiende, ni con la roma anticristo. Cuando se vuelve con las autoridades romanas, dice algo muy distinto de lo que dice cuando se dirige a sacerdotes y fieles tradicionalistas. Intenta hacer de una cuestión doctrinal y moral, un juego político. Carecer de carisma, de preparación y de valor es algo que puede sobrellevarse y tolerarse; pero la deshonestidad en un líder, es del todo inaceptable.
Para reflexionar sobre el caso presente, es útil tener en cuenta esa corrupción llamada fariseísmo.
Muchos son los lugares en que el Padre Leonardo Castellani escribe sobre el fariseísmo. Entre otros, en El Evangelio de Jesucristo (Domingo Décimo después de Pentecostés) y en Domingueras Prédicas I (Domingo Tercero de Cuaresma).
Es necesario leer esos comentarios en su integridad. Pero ahora resumo.
Es un retrato de la “soberbia religiosa”: una clase social que se corrompió.
Es el el espíritu que inspiró el Talmud y organizó la religión judaica actual.
El fariseísmo es el gusano de la religión, la corrupción especifica de la religión.
El fariseísmo es la corrupción más grande de la verdad más grande: la verdad de que los valores religiosos son los más grandes. En el momento en que nos los adjudicamos, los perdemos; en el momento en que hacemos nuestro lo que es de Dios, deja de ser de nadie, si es que no deviene propiedad del diablo.
El fariseísmo tiene siete grados:
1°) la religión se vuelve exterior y ostentatoria.
2°) la religión se vuelve rutina y oficio.
3°) la religión se vuelve negocio.
4°) la religión se vuelve poder o influencia, medio de dominar al prójimo.
Hasta aquí el fariseísmo se muestra corruptor de la fe y de la piedad, convertidas en carrera, artimaña, política, negocio.
Pero la soberbia religiosa va más allá del uso de la religión para instalarse en el mundo y quedarse con los bienes de la tierra.
En tales almas se agazapa el demonio, y para sacarlo a la luz Dios pone al fariseo en blanco humano: la persona religiosa.
Entonces, el fariseísmo se muestra claramente como el pecado contra el Espíritu Santo pues lleva a cabo lo que sigue:
.
5°) aversión a los que son auténticamente religiosos.
6°) persecución de los verdaderamente religiosos.
7°) sacrilegio y homicidio.
Abarca, pues, desde la simple exterioridad hasta la crueldad, pasando por todos los escalones del fanatismo y de la hipocresía.
La religión suprimiendo la misericordia y la justicia; ¿puede darse algo más monstruoso?
La última corrupción de la Iglesia (es decir, el fariseísmo generalizado y entronizado, traerá consigo lo que San Pablo llama la Gran Apostasía y la Gran Tribulación.
HUELE MAL, MUY MAL! BAJO, BAJO, BAJISIMO; LO UNICO QUE FALTA ES QUE LA NEOFSSPX LLEGUE A LOS BAJOS FONDOS!!!!!!
VIRGEN SANTISIMA, MADRE DE DIOS AYUDANOS! GRACIAS A DIOS QUE ME DI CUENTA Y YA NO ESTOY EN LA FSSPX!
Que suerte te fuiste uno mas que no molesta
Ave Maria!
Claro que le molesta: quienes descubren la verdad siempre molestan a quienes mienten… y a quienes solapan las mentiras…
Que Dios la ilumine y le permita ver la verdad…
Enseña el Padre Castellani:
…
Las tres tentaciones que sufrió Cristo no son, quizá, sino una misma tentación desenvolviéndose en tres grados.
…
…
“Si eres el Hijo de Dios, haz que estas piedras se conviertan en pan”, es decir, emplea tus poderes religiosos, el poder de hacer milagros, en proveer a tus necesidades, y adquirir bienes terrenos.
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¿No es necesario el pan? ¿No es Dios quien lo hace? ¿No eres capaz de utilizarlo rectamente, sin glotonería? ¿No tienes hambre?
…
…
Los bienes de la Iglesia no son el Bien de la Iglesia. A veces, desgraciadamente, son la cola que arrastra por tierra, la cola de la cual decía con gracia el santo varón Don Orione: “Algunos clérigos son perros mudos: para soltarles la lengua, habría que cortarle la cola.”
…
…
La segunda tentación es: “Si eres el Hijo de Dios, échate de aquí abajo, para que viéndote volar los hombres, te adoren”, es decir: Emplea tus facultades religiosas para ganar prestigio y poder; para ser conocido, aclamado, obedecido, venerado; para brillar entre los hombres y el pueblo.
Si la religión no es reverenciada, si no es obedecida, de poco sirve.
¿Acaso buscas tu propia gloria en eso? Buscas la gloria de Dios, la gloria de la Iglesia, la buena reputación de tu Orden, de tu convento; buscas el honor del clero, de la Curia, del Pontificado.
¡“Muéstrate al mundo!”, como dirán después a Cristo sus parientes y amigos. ¡Asombra a las masas! ¡Haz bajar el fuego del cielo! ¡Haz un signo en las nubes! ¡Ven, que queremos coronarte como nuestro Rey!
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El exceso de pompas y de magnificencias, aunque sean religiosas; de ceremonias, de cosas exteriores, de propaganda, como dirían hoy; la excesiva obsecuencia a la ciencia y sus artilugios, el apego a instrumentos mundanos pesados, la secularización y la mundanización de la actividad religiosa, la burocracia clerical excesiva o inerte, los sacerdotes funcionarios, la agitación y el sacramentalismo, en vez de la contemplación; en resumen, lo que Péguy llamaba “el descenso de la mística a la política”, constituye en la Iglesia el fermentum phariseorum que hincha y desvanece la masa, y constituye la segunda tentación.
…
…
La primera tentación fue humana; la segunda, farisaica; la tercera es satánica: “Todo esto es mío, y te lo daré, si prosternándote me adorares”, es decir: busca para la religión un reino en este mundo; y búscalo con los medios más eficaces, que son los satánicos.
…
…
La tentación de entregarse a los poderes de la tierra, de buscar aquí abajo la salvación del hombre, de adorar el Estado tiránico, es la tentación suprema.
…
Así como los judíos cayeron en desear un Rey temporal, así mismo la Iglesia es tentada con el deseo de reinar aquí abajo, como reinan los otros reinos.
…
A ella sucumbió la Sinagoga, al exigir un reino temporal; con ella fue tentado Cristo, y es consecuentemente sin cesar tentada la Iglesia.
¿Para que quiere la FSSPX enemigos?… están bajo la influencia del demonio… BELICOSOS que INJURIAN Y CALUMNIAN, ensucian el buen nombre de los demás, siembran el mal espiritu, fariseos… lindo cielo les espera… Luego juzgan a los padres, que tienen la potestad de perdonar y de dar los sacramentos, y juzgan con ligereza toda autoridad… infractores, ¿pretenden justificarse con dialectica y racionalismo?… A muchos engañarán pero a Dios nó… Se han dedicado a golpear la obra de la tradición y a ensuciar a los padres… justicia se hará si son hechados fuera
Nota del Editor:
¿Y qué hace un prosélito del intachable e ínclito Mons. Fellay leyendo todas estas «injurias y calumnias»…?
No pierda el tiempo aquí.
Visite un sitio digno como Panorama Católico y el sitio del Distrito de Sudamérica. Allí encontrará verdaderos apóstoles.
Pero que no le vea criticar al Papa o a algún Sr. Cardenal u Obispo, por dar la comunión en la mano, o por poner un papelito en el Muro de los Lamentos, o por besar el Corán. Puesto que tienen el poder de perdonar, dar los sacramentos, etc. etc.
Y echados es sin hache e imbécil también.
Ave Maria!
Para Matías:
¿Para qué quiere la FSSPX enemigos, si ya los tiene en posiciones internas muy elevadas? Mons. Fellay, a sabiendas o no, se ha convertido en un gran enemigo de la Fraternidad de la que es el superior; y quizá deba decir, en su peor enemigo.
Matías, usted acusa de calumnia. No me queda claro a quién dirige sus palabras cargadas, eso sí, de ira y resentimiento. Por lo tanto, le pido atentamente que sea claro y explícito. Y si va a lanzar acusaciones, por favor señale con precisión la causa de ellas. El no hacerlo es señal inequívoca de un deseo de afrentar a alguien, fruto de una frustación al no poder contraargumentar apropiadamente.
jafg:
Calumnias son las falsas acusaciones contra Mons. Fellay.
Enemigos y traidores son los que injurian a la jerarquía de la FSSPX y a sus sacerdotes. No incluyo a sacerdotes quienes merecen un respeto digno a su estado.
¿No ha visto ira, resentimiento y afrenta en este asunto?
Editor:
Me indigne pero no quise herirle ni molestarle. Y disculpe pero ya sabía que, imbécil, es sin hache.
Cicerón:
La injuria es pecado y el orgullo intelectual tambien.
Doriforo:
Yo lo que veo es que falta espíritu cristiano.
Ave Maria!
Matías, gracias por su respuesta, aunque no aclara con ella gran cosa. En efecto, ¿cuáles son las acusaciones contra Mons. Fellay que usted califica como calumnias?
Antes de que conteste esto, permítame plantearle otras preguntas:
1) ¿Mons. Fellay sostuvo -y aun lo sigue haciendo- que nunca él ni los otros tres obispos estuvieron excomulgados? ¿Que las excomuniones nunca existieron?
2) En la carta de agradecimiento que dirigieron a Benito XVI por el levantamiento de las excomuniones ¿aceptan los cuatro obispos firmantes que la excomunión que pesaba sobre ellos dejó de ser operante por el decreto de levantamiento de excomunión? ¿Al aceptar tal cosa no aceptan que antes del decreto la sanción estaba operante?
No creo, Matías, que pueda contestar negativamente a ninguna de las preguntas que planteo, pues existen documentos oficiales que prueban que ciertamente Mons. Fellay negó las excomuniones y que las aceptó luego en su carta de agradecimiento. No cito los documentos, pues es posible que también tengan derechos de autor y no quiero comprometer a Radio Cristiandad. Pero los documentos se han publicado ampliamente aun en sitios oficiales de la FSSPX.
Entonces, ahí queda probado que Mons. Fellay usa un doble discurso, que miente. Lamentablemente hay mucho más, pero para muestra un botón basta…
En cuanto a si existe o no ira, resentimiento y hasta afrenta, habría que analizar los comentarios objetivamente y ver luego si esa ira estaría o no justificada. Recuerde que la ira no es necesariamente mala…
Jafg:
Lo que yo entiendo es que las excomuniones por venir de modernistas y por ser a causa de la tradición no tienen peso. La alegría en el levantamiento de esas excomuniones pueden venir del hecho de que a muchos conflictuaba adentro y porque muchas puertas se cerraban afuera.
El estado de necesidad vigente luego del CV2 creo que justifica a las tres líneas tradicionales, sean mas o menos cercanas a Roma.
Mons. Lefebvre ha tenido posturas mas y menos cercanas a Roma, al igual que Mons. Fellay. Mas coherentes con la posición han sido los sedes, pero Mons. Lefebvre ha rechazado ese celo amargo.
La interpretación siempre depende de la propia posición o de la hipótesis que se tenga, ya que es normal que la atención pese mas sobre aquellos argumentos que parecen probar la propia opinión. He leído argumentos en contra de Mons. Fellay y de otros superiores en este blog y no he visto mas que prejuicios e interpretaciones que vienen de la propia tendencia al orgullo intelectual.
Respecto al doble discurso… en una empresa, aunque la misión y la estrategia sea la misma, no es lo mismo el discurso que se da a los empleados, que el dado a los clientes, a los accionistas o a los interesados. Cada uno de ellos lo decodifica distinto, o sea, le da una aplicación distinta. Mons. tiene que llegar con su discurso no solo a los fieles de la Fraternidad, sino tambien a los que no lo son, a las autoridades romanas, a los cristianos modernos y a la opinión publica. Pero no, resulta que los fieles mas viejos, los mas ilustres y escrupulosos, los mas duros y belicosos quieren que todos los discursos de Mons. Fellay estén codificados para edificación y agrado de sus oídos, no importan los demás, solo importan ellos, o ser acusados de todo.
Pablo:
No me espere, la verdad, no tengo tiempo. No debi intervenir porque sinceramente no tengo tiempo, tengo grandes cambios que atender en estos meses. Le dejo la razón si la quiere, pero la verdad es que ud. ve lo que quiere ver.
Ser amigable, caritativo, misionero, buscar la conversion del otro, ser manso, no es malo, al contrario, es propio del cristiano. Juzgar escrupulosamente a los superiores con espíritu de riña y rebelión no. Al superior como a un padre se lo estima y se lo cuida, no se lo provoca buscando que «pise el palito» como con el tema de los derechos de autor. ¿Porque tiene que estar el superior de la Fraternidad cuidándose de lo que dice?, ¿porque debe estar rindiendo cuentas a un par de escrupulosos y prejuiciosos? No, el superior tiene derecho a la espontaneidad y a la libertad como la tiene un fiel, que es nada, y si la tiene un sacerdote que es mas, ¿como no lo va a tener quien es el superior?. ¿Y resulta que las lacras, como dicen los subalternos a los aspirantes, tratan de lacras a los de mas alto rango?. Eso es porque no son sus superiores, porque no pertenecen, porque son extraños. ¿Ven Señor Jesus?… no sea que de la lengua se los lleve al Purgatorio…
Ave Maria!
Matías, gracias nuevamente por su respuesta.
Usted dice: «La alegría en el levantamiento de esas excomuniones pueden venir del hecho de que a muchos conflictuaba adentro y porque muchas puertas se cerraban afuera»
Todo indica que las puertas no se han abierto, o ¿sí? Y esos de adentro que se «conflictuaban», ¿ya no lo hacen? ¿Por qué estaban adentro, si pensaban que los obispos estaban excomulgados? En atención a esos «conflictuados», ¿qué otras cosas se harán?
Por favor, Matías: si se quería dar atención a esos afligidos de adentro, no se trataba de ceder ante las autoridades para que los afligidos quedaran más confudidos. Lo que se requería era que se les explicara la situación para que así cesaran sus conflictos.
En realidad sabemos -gracias a que Mons. Fellay lo dijo muchas veces- que se cedió porque se quería un acercamiento.
En efecto, Mons. Fellay pidió muestras de sinceridad en las autoridades romanas para recuperar la confianza perdida. Y una de esas muestras era la declaración de que nunca estuvieron excomulgados los obispos (tanto los consagrantes como los consagrados)
Ahora resulta que lo que se quería era aliviar la aflicción de algunos «conflictuados».
Coincido con usted cuando dice que «es normal que la atención pese más sobre aquellos argumentos que parecen probar la propia opinión». El problema es que no se reciben argumentos que prueben lo contrario. Créame que he consultado a muchos sacerdotes de la Fraternidad y pocos me han respondido (no cuento a quienes contestan que las dudas son interesantes, pero que no hacen nada para disiparlas; tampoco cuento a aquellos que se limitan a decir que tenga confianza en las autorides o cosas similares). De esos que han respondido, con excepción de uno, compartían dudas y desconfianzas similares a las mías. El sacerdote de la excepción presentó algunos argumentos, pero ignoraba muchas de las declaraciones de Mons. Fellay. En verdad le agradezco mucho a él su interés por mí, pero debo decir que ignoraba algunas cosas importantes. De hecho es común que los sacerdotes de la FSSPX ignoran muchas cosas de lo que ocurre y esto es por varias razones: están sumamente ocupados viajando de un centro de Misa a otro, atendiendo fieles, preparando sermones, rezando el oficio, etc.; además tienen un acceso muy limitado a la información y confian en los comunicados oficiales de la Fraternidad. (Esto no tendría nada de malo en circunstancias normales, pero lamentablemente, en la actualidad no vivimos circunstancias normales)
Otra vez coincido con uste, Matías, cuando afirma que «no es lo mismo el discurso que se da a los empleados, que el dado a los clientes, a los accionistas o a los interesados». Pero si a los empleados se les dice que tendrán un aumento de salario y a los accionistas se les dice que se aplicarán medidas restrictivas entre las que figura reducción de prestaciones y no aumento salarial, entonces la situación es muy distinta.
Mons. Fellay, y con él los otros tres obispos, acepta haber estado excomulgados, pero a los fieles les dice que nunca lo estuvieron. Mons. Fellay les dice a sus sacerdotes que no avanzó más con el Card. Castrillón porque no podía solicitar el levantamiento de excomuniones, porque no podía pedir el levantamiento de algo inexistente; pero cuando eso decía, ya habían pasado dos meses en que tal solicitud había sido presentada.
Todo esto no son prejuicios, sino realidades que constan en documentos oficiales de la Fraternidad.
No se trata de que se dé gusto a unas personas, sino de que se dé gusto a Dios. Y ni las mentiras ni los engaños pueden agradar a Dios…
Estos «matías» son los nuevos «tradicionalistas» que han arribado a la Neofraternidad y al mismo tiempo «las mentes lúcidas» que interesan al cuadro dirigente de la misma; los que se comen el huevo, sin darse cuenta de que es de una serpiente. Para muestra, basta un botón.
Y lo peor de todo es que a pesar de su ignorancia supina, sobre el tema que nos ocupa, son tan osados que se atreven a escribir las mayores estupideces, producto sólo de su estulticia. Claro que,haciendo un buen uso de nuestro sentido de la caridad, lo que nos tiene que dar es lástima.
¡Pobrecitos!
Paciencia con Matías, SIEMPRE ESTÁ EQUIVOCADO. Adolece de ESTRABISMO INTELECTUAL, todo lo ve TORCIDO.
Esta es la documentación sobre este caso:
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http://www.resistance-catholique.org/
Haz clic para acceder a Preface-de-son-livre-Jaccuse-le-Concile-datee-du-27-aout-1976.pdf
Haz clic para acceder a Des-disciples-de-Satan-ont-resolu-den-finir-avec-la-Chretiente.pdf
Haz clic para acceder a La-lettre-aux-futurs-Eveques.pdf
Haz clic para acceder a Lettre-de-Mgr-Lefebvre-a-Mgr-de-Castro-Mayer.pdf
Haz clic para acceder a LE-DERNIER-TEXTE-DE-MONSEIGNEUR-LEFEBVRE.pdf
Haz clic para acceder a RC-2011-02-28Mgr-Fellay-nie-le-dogme-de-l.Infaillibilite2.pdf
Haz clic para acceder a RC2011-02-22CommuniqueBIENTOTUNE4emeCROISADE.pdf
Haz clic para acceder a RC2011-02-19MORTALIUM-ANIMOS-L.ENCYCLIQUE-QUI-CONDAMNE-AUSSI-LA-FSSPX.pdf
Haz clic para acceder a RC2011-01-24un-spectacle-revelateur-au-vatican.pdf
Haz clic para acceder a RC2011-01-04Benoit-XVI-Convoque-un-Nouvel-Assise.pdf
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We await to hear from you by no later than close of business on 7th March 2011. This is written without prejudice to our rights, all of which are hereby expressly reserved.
Father Christian Thouvenot
General Secretary Society of Saint Pius X
Priorat Schwandegg
CH — 6313 Menzingen, ZG
Switzerland
Tel: +41 41 757 10 50
Fax: +41 41 757 10 55
Thanks,
Xxx
Technical Manager, Site5.com
Matías:
Parece usted tener conceptos de religión distintos a los que se expuso Monseñor Lefevbre, no me interesa saber si usted tiene muchos o pocos años en la FSSPX, desgraciadamente usted no quiere aceptar la crisis de la Iglesia ni los descaros de los superiores de la FSSPX.
En este Blog se han expuesto los argumentos y lo menos que esperamos son argumentos de su parte para decir que todo esta bien, de mi parte le pido los argumentos y las pruebas de que calumniamos a Monseñor Fellay.
Mucha gente en la FSSPX habla y habla diciendo que se ofende al superior pero no tienen ningun argumento, no tinen nada, solamente escriben sin antes haber profundisado el tema.
Le espero con sus argumentos.
Pablo
Entre los textos que se denuncian por haber sido publicados por Résistance Catholique figura el siguiente:
http://www.resistance-catholique.org/
documents/TextesoubliesdeMgrLefebvre/Preface-de-son-livre-Jaccuse-le-Concile-datee-du-27-aout-1976.pdf
Es decir, el Prefacio del libro de Monseñor Lefebvre «J’accuse le Concile».
En aquella publicación se leía:
Acuso al Concilio
Prefacio
Observaciones a propósito del título
¿Por qué este título «Acuso al Concilio»? Porque tenemos fundamentos para afirmar, con argumentos tanto de crítica interna cuanto de crítica externa, que el espíritu que ha dominado al Concilio y le ha inspirado tantos textos ambiguos y equívocos y hasta francamente erróneos no es el Espíritu Santo sino el espíritu del mundo moderno, espíritu liberal, teilhardiano, modernista, opuesto al reino de Nuestro Señor Jesucristo.
Todas las reformas y orientaciones oficiales de Roma son pedidas e impuestas en nombre del Concilio. Precisamente, estas reformas y orientaciones son todas de tendencia francamente protestante y liberal.
Es desde el Concilio que la Iglesia, o por lo menos los hombres de la Iglesia que ocupan los puestos claves, han tomado una orientación claramente opuesta a la Tradición, o sea, al Magisterio oficial de la Iglesia.
Se han tomado por la Iglesia viviente y maestra de la verdad, libre de imponer a los sacerdotes y a los fieles nuevos dogmas: el progreso, la evolución, la mutación y una obediencia ciega e incondicional
Han vuelto la espalda a la verdadera Iglesia de siempre, le han dado nuevas instituciones, un nuevo sacerdocio, un nuevo culto, una nueva enseñanza siempre a la búsqueda, y esto siempre en nombre del Concilio.
Es fácil advertir que cualquiera que se oponga al Concilio, a su nuevo evangelio, será considerado fuera de la comunión de la Iglesia. Se les puede preguntar: ¿de qué Iglesia? Ellos responden: de la Iglesia conciliar.
Es preciso, entonces, desmitizar este Concilio, que ellos han querido pastoral en razón de su horror instintivo por el dogma y para facilitar la introducción oficial de ideas liberales en un texto eclesiástico. Pero, terminada la operación, dogmatizan al Concilio, lo comparan con el de Nicea, lo pretenden semejante a los otros, ¡si no superior!
Felizmente, comienza ya esta operación de desmitización del Concilio y ha tenido un buen comienzo en el trabajo del profesor Salet en el Courrier de Rome sobre la declaración de La libertad
religiosa. Concluye en él que esa declaración es herética.
¡Cúantos temas a estudiar y analizar bien!, por ejemplo:
— lo que concierne a las relaciones de los obispos y del Papa, en la constitución de la Iglesia, de los obispos, de las misiones;
— el sacerdocio de los sacerdotes y de los fieles en los preliminares de Lumen gentium;
— los fines del matrimonio en Gaudium et spes;
— la libertad de la cultura, de la conciencia y el concepto de la libertad en Gaudium et spes;
— el ecumenismo y las relaciones con las religiones no cristianas, con los ateos, etc.,
Se descubriría allí rápidamente un espíritu no católico.
En este examen aparecería naturalmente el vínculo con las reformas surgidas del Concilio. Entonces, una luz singular aclara el Concilio. Ella provoca necesariamente la pregunta: aquellos que han realizado esta admirable maniobra ¿la habrían premeditado antes del Concilio? ¿Quiénes son? ¿Se juntaron antes del Concilio?
Poco a poco los ojos se abren sobre una conjuración asombrosa preparada de larga data. Este descubrimiento obliga a preguntarse: ¿cuál ha sido en toda esta obra el papel del Papa? ¿Cuál su responsabilidad? En verdad, parece abrumadora, a pesar del deseo de exculparlo de esta horrible traición a la Iglesia.
Pero si dejamos a Dios y a los futuros verdaderos sucesores de Pedro juzgar estas cosas, no deja de ser cierto que el Concilio ha sido desviado de su fin por un grupo de conjurados y que nos es imposible entrar en esta conjuración, aunque habría muchos textos satisfactorios en este Concilio.
Pues los buenos textos han servido para hacer aceptar los textos equívocos, minados, entrampados.
Nos queda una sola solución: abandonar a esos testigos peligrosos para aferramos firmemente a la Tradición, o sea, al Magisterio oficial de la Iglesia durante veinte siglos.
Esperamos que las páginas que siguen arrojen una luz de verdad sobre las empresas subversivas de los adversarios de la Iglesia, conscientes o inconscientes.
Agreguemos que las apreciaciones sobre el Concilio de sacerdotes y católicos liberales, protestantes, masones, no hacen más que confirmar nuestras aprensiones. ¡El cardenal Suenens al afirmar que el Concilio ha sido el 89 en la Iglesia no se ha equivocado!
Nuestro deber, por lo tanto, es claro: predicar el reino de Nuestro Señor Jesucristo contra el de la diosa razón.
París, 27 de agosto de 1976.
Entre los textos que se denuncian por haber sido publicados por Résistance Catholique figura también este:
http://www.resistance-catholique.org/
documents/TextesoubliesdeMgrLefebvre/La-lettre-aux-futurs-Eveques.pdf
Carta de Monseñor Marcel Lefebvre a los futuros Obispos
Adveniat Regnum tuum
A los Padres Williamson, Tissier de Mailerais, Fellay y de Galarreta.
Bien queridos amigos,
Estando la cátedra de Pedro y los puestos de autoridad de Roma ocupados por anticristos, la destrucción del Reino de Nuestro Señor se continúa rápidamente incluso dentro de su Cuerpo Místico, especialmente por la corrupción de la Santa Misa, expresión espléndida del triunfo de Nuestro Señor por la Cruz: «Regnavit a ligno Deus”, y fuente de extensión de su Reino en las almas y en las sociedades.
Es así que aparece con evidencia la necesidad absoluta de la permanencia y la continuación del sacrificio adorable de Nuestro Señor para que “venga su Reino”.
La corrupción de la Santa Misa lleva a la corrupción del sacerdocio y a la decadencia universal de la fe en la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo.
Dios ha suscitado la Fraternidad Sacerdotal San Pío X para el mantenimiento y la perpetuidad de su sacrificio glorioso y expiatorio en la Iglesia. Él se eligió verdaderos sacerdotes instruídos y convencidos de estos misterios divinos. Dios me ha hecho la gracia de preparar estos levitas y de conferirles la gracia sacerdotal para la perseverancia del verdadero sacrificio, según la definición del Concilio de Trento.
Esto es lo que nos valió la persecución de la Roma anticristo. Esta Roma, modernista y liberal, continúa su obra destructiva del Reino de Nuestro Señor, como lo prueban Asís y la confirmación de las tesis liberales de Vaticano II sobre la libertad religiosa. Me veo obligado por la Providencia divina a transmitir la gracia del episcopado católico que recibí, para que la Iglesia y el sacerdocio católico sigan subsistiendo para la gloria de Dios y la salvación de las almas.
Esta es la razón por la que, convencido de realizar la santa Voluntad de Nuestro Señor, vengo por esta carta a pediros que aceptéis recibir la gracia del episcopado católico, como ya lo he conferido a otros sacerdotes en otras circunstancias.
Os conferiré esta gracia, confiando que sin tardar la Sede de Pedro estará ocupada por un sucesor de Pedro perfectamente católico, en las manos de quien podréis depositar la gracia de vuestro episcopado para que la confirme.
El fin principal de esta transmisión es el de conferir la gracia del orden sacerdotal para la continuación del verdadero Sacrificio de la Santa Misa, y para conferir la gracia del sacramento de la confirmación a los niños y a los fieles que os la pidan.
Os conjuro a permanecer unidos a la Sede de Pedro, a la Iglesia Romana, Madre y Maestra de todas las Iglesias, en la fe católica íntegra, expresada en los símbolos de la fe, en el catecismo del Concilio de Trento, conforme a los que se os ha enseñado en vuestro seminario. Permaneced fieles en la transmisión de esta fe para que arrive el Reino de Nuestro Señor.
Finalmente, os conjuro a permanecer aferrados a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, a permanecer profundamente unidos entre vosotros, sumisos a su Superior General, en la fe católica de siempre, acordandóos de esta palabra de San Pablo a los Gálatas (I, 8-9) “sed licet nos aut angelus de caeli evangelizet vobis praeterquam quod evangelizavimus vobis, anathema sit. Sicut praedicimus et nunc iterum dico: si quis evangelizaverit praeter id quod accepistis, anathema sit”.
Bien queridos amigos, sed mi consolación en Jesucristo, permaneced fuertes en la fe, fieles al verdadero Sacrificio de la Misa, al verdadero y santo Sacerdocio de Nuestro Señor para el triunfo y la gloria de Jesucristo en el Cielo y sobre la tierra, para la salvación de las almas, para la salvación de mi alma.
En los Corazones de Jesús y María, os abrazo y bendigo.
Vuestro Padre en Jesucristo.
+ Marcel LEFEBVRE
en la Fiesta de San Agustín, 29 de agosto de 1987
En el sitio Stat veritas, entre los textos digitales figuran los siguientes:
* Carta abierta a los católicos perplejos. S. E. R. Arzobispo Monseñor Marcel Lefebvre.
* Actas del Magisterio. Monseñor Marcel Lefebvre.
* Le Destronaron. Del liberalismo a la apostasía, la tragedia conciliar. Monseñor Marcel Lefebvre.
* Cartas pastorales y escritos. Colección de cartas pastorales por Monseñor Marcel Lefebvre.
* Del ecumenismo a la apostasía silenciosa. Carta con motivo de los 25 años de la elección de Juan Pablo II. Análisis documentado sobre el ecumenismo. Texto oficial de la Hermandad de San Pío X presentado a las autoridades romanas.
Por curiosidad pregunto: ¿Paga este sitio los derechos de autor?
Grande serà el juicio que recibiràn del cielo, no se dan cuenta que todos Uds. se estan cavando un foza muy grande y llena de fuego eterno.
Que Nuestro Señor se apiade de todos Uds.
Ave Maria!
Maria Teresa Lopez: creo que equivoca los términos. Grande será el juicio que recibiremos todos, incluyéndola a usted. ¿O pensará estar exenta de ello?
Cada uno de nosotros estamos cavando una fosa muy grande y llena de fuego eterno con nuestros pecados. Por ello debemos arrepentirnos y hacer mucha penitencia.
Que Nuestro Señor se apiade de todos nosotros. Incluyéndola a usted.
Entre los textos que se denuncian por haber sido publicados por Résistance Catholique figura también este:
http://www.resistance-catholique.org/
documents/TextesoubliesdeMgrLefebvre/LE-DERNIER-TEXTE-DE-MONSEIGNEUR-LEFEBVRE.pdf
Se trata del último texto de Monseñor LEFEBVRE: La Presentación del primer número de la Documentación Católica sobre la Revolución en la Iglesia. Dice así:
El Padre Giulio Tam, miembro de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, de origen italiano, recibe el diario L’Osservatore Romano, diario oficial de la Curia romana, y pensado en informar a sus colegas, recoge los pasajes más importantes de los discursos del Papa y de las autoridades romanas sobre los temas más actuales.
Esta agrupación arroja una tan fulgurante luz sobre la revolución doctrinal oficialmente inaugurada en la Iglesia por el Concilio, y que continúa hasta hoy, que nosotros no podemos sino pensar en la «sede de iniquidad» predicha por León XIII, o en la pérdida de la fe de Roma predicha por nuestra Señora de la Salette.
La difusión y la adhesión de las autoridades en Roma a los errores masónicos condenados repetidamente por sus predecesores es un gran misterio de iniquidad que arruina la fe católica en sus cimientos.
Esta difícil y dolorosa realidad nos obliga en conciencia a organizar por nosotros mismos la defensa y la protección de nuestra fe católica.
El hecho de sentarse en la sede de la autoridad ya no es, por desgracia, una garantía de la ortodoxia de la fe de los que la ocupan.
El Papa mismo difunde ahora continuamente el principio de una falsa religión, que tiene por resultado una apostasía general.
Por lo tanto, proporcionamos los textos adjuntos, sin comentarios.
Los lectores pueden juzgar por sí mismos y por los textos de los Papas de antes del Concilio.
Esta lectura justifica ampliamente nuestra conducta para el mantenimiento y la restauración del Reinado de Nuestro Señor Jesucristo y de su Santísima Madre en la tierra como en el Cielo.
El restaurador de la Cristiandad es el sacerdote por la ofrenda del verdadero sacrificio, por la administración de los verdaderos sacramentos, a través de la enseñanza del verdadero Catecismo, por su papel como Pastor vigilante para la salvación de las almas.
Es alrededor de estos sacerdotes fieles que los cristianos deben reagruparse y organizar toda la vida cristiana.
Todo espíritu de desconfianza respecto de los sacerdotes que merecen confianza, disminuye la solidez y la fuerza de la resistencia contra los destructores de la fe.
San Juan termina su Apocalipsis por esta llamada «veni Domine Jesu», Ven Señor Jesús, manifiéstate finalmente en las nubes del Cielo, muestra todo tu poder, que vuestro reinado sea eterno y universal.
Écône, 4 de marzo de 1991,
Marcel Lefebvre
Puede ser que el siguiente sea el texto que más duela y que, por lo mismo, más se desea ocultar.
Es del Retiro a los sacerdotes, de septiembre de 1987:
Debemos resistir, absolutamente, resistir, contra todos.
Y ahora, paso a lo que interesa probablemente más.
Yo digo: Roma ha perdido la fe, queridos amigos.
Roma está en la apostasía.
No son palabras, no son palabras en el aire lo que digo. Es la verdad.
Roma está en la apostasía.
Ya no se puede tener confianza en este mundo. Ha abandonado la Iglesia, abandonaron la Iglesia, salen de la Iglesia. Es cierto; cierto, cierto.
Se lo he resumido al Cardenal Ratzinger, en pocas palabras; porque es difícil sintetizar esta situación; pero le dije:
Eminencia, incluso si nos dan un obispo, incluso si nos dan una cierta autonomía respecto de los obispos, incluso si nos dan la liturgia de 1962, y poder seguir con los seminarios y la Fraternidad tal como hacemos ahora, nosotros no podemos colaborar, es imposible, imposible, porque trabajamos en dos direcciones diametralmente opuestas: vosotros trabajáis en la descristianización de la sociedad, de la persona humana y de la Iglesia; y nosotros estamos trabajando en la cristianización. No estamos de acuerdo.
Entonces, le dije:
Para nosotros, Cristo es todo; Nuestro Señor Jesucristo es todo, es nuestra vida. La Iglesia es nuestro Señor Jesucristo, su Esposa Mística. El sacerdote, es otro Cristo; su Misa es el sacrificio de Jesucristo y el triunfo de Jesucristo en la Cruz.
En nuestros seminarios enseñamos a amar a Cristo, y el Reinado de Nuestro Señor Jesucristo. Nuestro apostolado es el Reino de Nuestro Señor Jesucristo. Eso es lo que somos.
Y vosotros, lo contrario.
Usted me dice que la sociedad no debe ser cristiana, que no puede ser cristiana; que es contra su naturaleza.
Usted pretende demostrar que Nuestro Señor Jesucristo no puede y no debe prevalecer en las sociedades. Y desea probar que la conciencia humana es libre respecto de Nuestro Señor Jesucristo.
Usted dice que hay que dar la libertad y dejar un espacio social autónomo.
Esto es la descristianización.
Bien, nosotros estamos por la cristianización.
Ave Maria!
Documentación, muchísimas gracias por darnos a conocer esos textos.
¿Cómo no van a querer impedir su publicación?
Mons. Lefebvre dice:
«Usted me dice que la sociedad no debe ser cristiana, que no puede ser cristiana; que es contra su naturaleza.
«Usted pretende demostrar que Nuestro Señor Jesucristo no puede y no debe prevalecer en las sociedades. Y desea probar que la conciencia humana es libre respecto de Nuestro Señor Jesucristo.
Usted dice que hay que dar la libertad y dejar un espacio social autónomo.
«Esto es la descristianización.
«Bien, nosotros estamos por la cristianización»
Mons. Fellay dice del mismo Joseph Ratzinger ya como Benito XVI, que «es una persona íntegra que se preocupa por la Iglesia». ¿Por cuál iglesia será que se preocupa?…
No, no pueden querer que se publique eso…
Jafg:
Gracias a ud. Y pido perdon si agredi a alguien, en especial a los sedes y a los que han sufrido mucho, no quise agredirlos pero lo hice.
Para mi ser sede no es malo, es igual que ser «tradi» o «lefe» o «ecle» para simplificarlo de alguna manera, incluyo a los conservadores amigos de la tradición. Creo que son caminos válidos, que somos todos católicos aunque tengamos diferencias, que somos parte de la misma Iglesia fundada por N.S., que nos juzgaran de la misma manera aunque quizas tengan algo de contemplación por el hecho de vivir un tiempo confuso y apocaliptico. Despues del CV2 las cosas ya no están claras como antes, rige un estado de necesidad que quizás nunca termine, y allí Dios mismo suple lo que falta a los sacerdotes y fieles. Seguramente tenga algún residuo idealista y sea ingenu0 pero es lo que creo.
Pablo:
Yo hace 6 años conocí la tradición, y tengo 30 años de liberal e idealista, y la lista sigue… Eso seguramente lo explica todo. Fui el menos indicado para hablar, además porque no he seguido el asunto y por lo tanto no tenia argumentos que aportar. Pero creo que tenía algo para decir… Lamento haberme dejado llevar por la torpeza y algo de agresividad, pero bueno, somos lo que somos…
Saludos a todos
Una opinión tal vez discordante:No puede ser que la FSSPX quiera sinceramente la plena comunión con Roma y lograr como el Opus Dei una Prelatura personal, respetando sus particularidades? No es bueno que se mantengan fuera de Roma. Creo que estamos aquí dejando de lado al Espiritu Santo y su acción El es mucho mas sabio que nosotros en nuestras disquisiciones humanas demasiado humanas.No creo que el buscar la unidad con Roma sea traición, sino cumplimiento del mandato de nuestro Señor. Lo avanzado en el Concilio nu va a ser cambiado por que la FSSPX mantenga una posición rigida, pero poueden ser testigos de algo que fue olvidado en estas ultimas decadas. Y eso ya es mucho. Si estan adentro de Roma pueden tal vez influir mucho mas que en una posición viscosa de cuasi cisma o tal vez de cisma.No se no soy teologo.
Gracias
Nota del Editor:
¿Quién está fuera de Roma? Y en todo caso ¿dónde está Roma?
Ciertamente los hechos demuestran que el Espíritu Santo no está en la Roma adúltera y prostituida hace ya muchos años. ¿Qué duda cabe?
Solo una cabeza dura, con poca fe y con mucho desconocimiento puede equiparar la Roma Eterna con esta Roma Apóstata. Perdóneme la franqueza. Se lo digo con esperanza de que esto lo remita a estudiar la actual situación a fondo.
Con respecto al O,pus… mejor me callo.
Sr Editor
Tambien me agradaría conocer su opinión respecto al Opus Dei.Mas allá de la que tienen sus miembros o sus detractores.
Gracias
Miguel
Le acerco un estudio del Padre Sanchez Abelenda sobre el Opus Dei, que puede interesarle:
http://www.statveritas.com.ar/Varios/OpusDei-02.htm
EL OPUS DEI: ¿UN FARISEÍSMO,
UN SADUCEÍSMO, UN HERODIANISMO?
R. P. Raúl Sánchez Abelenda
PRIMERA PARTE: ORDEN GENERAL
La Iglesia católica hoy está sumergida en múltiples problemas. Lamentablemente estos problemas se han ido encarnando de quince años a esta parte y ya está institucionalizado, han tomado carta de ciudadanía y forman parte de la mentalidad de la gente. Ahora es muy difícil sacarla de allí. Cuando el último Cónclave, hablaba con amigos de Buenos Aires, y les decía que, si por un milagro Dios nos diera un Papa como San Pío X, que con mano enérgica y con celo quisiera arreglar las cosas, restituyendo, por ejemplo, el verdadero culto, que está en la Misa de siempre y cuya existencia tiene por lo menos, 1500 años (…) si quisiera arreglar eso, ese Sumo Pontífice se quedaría con diez personas, porque la misma gente que quiere que las cosas estén bien ya tiene la mentalidad cambiada. En la nueva misa, por ejemplo, lo único que no quieren es que haya guitarras, y el problema de la nueva misa nunca fue de guitarras. El problema es si se conserva o no se conserva el rito (…).
A raíz del Concilio Vaticano II, que fue la eclosión de algo muy sedimentado, la Iglesia se ha empapado de liberalismo, y no constituye una ofensa para nadie decirlo, porque en las mismas proclamas de las autoridades oficiales está el liberalismo. Incluso algunas emplean fórmulas que son marxistas, como la del «hombre nuevo», pero el hombre nuevo que ahora se menciona, nunca es colocado en una perspectiva sobrenatural, a ese «hombre nuevo» (también San Pablo habla del «hombre nuevo», pero el hombre nuevo que ahora se menciona, nunca es colocado en una perspectiva sobrenatural, a ese «hombre nuevo» que simplifican l ponen siempre en cosas temporales.
Dentro de ese liberalismo, decía, que tiene carta de ciudadanía en la Iglesia, está el llamado «liberalismo de tercer grado».
El «liberalismo de primer grado» es el laicismo. El de «segundo grado», que fue el que primó en los últimos ochenta años de nuestra cultura argentina, consistía en respetar un catolicismo de conciencia (que se enseñara el catolicismo en las parroquias, en las escuelas públicas después de las horas de clase, y también alguna provincia admitió la enseñanza religiosa, etc. etc.) De manera que se trata de un «liberalismo católico».
Ahora bien, el «liberalismo de tercer grado» es el catolicismo lliberal, y el catolicismo liberal ha sido condenado por la Doctrina de la Iglesia, y me remito a los Papas Gregorio XVI con la Mirari Vos, Pío IX con la Quanta cura y con el Sylabus (proposición 80).
Yo coloco al Opus Dei en el «liberalismo de tercer grado»: es un catolicismo liberal, y entre el liberalismo y el catolicismo no hay acuerdo posible. Me remito a la obra, que sigue vigente, El liberalismo es pecado», de Sardá y Salvany, y también a la formidable obrita del Cardenal Billot «El error del liberalismo».
Y las tres tentaciones de nuestro Señor Jesucristo dan sentido a los múltiples problemas que vive la Iglesia. Fijémonos que el demonio no puede presentar la última tentación de golpe, tuvo, en cambio, que ir gradualmente (…) El demonio no pudo presentarle abiertamente la tercera tentación a Cristo; en cambio, es muy fácil que un católico con cierta espiritualidad, ejercitando vencer las pasiones, rehuya las tentaciones sensibles y no pueda resistirse a la invitación a «conquistar el mundo». El diablo le dice entonces: «¡Conquista el mundo, porque tú, cuando conquistes el mundo, lo conquistarás para Cristo!
Entonces yo pregunto: ¿con qué tipo de tentación está mechado el Opus Dei? Está mechado con la tercera tentación, que el diablo no puede presentar abiertamente ante nosotros. No se olviden de que eso de querer ganar al mundo para Cristo, aparece como muy apostólico…
Yo sostengo que el Opus Dei hace una síntesis de tres cosa que no son cristianas, y me remito en esto a la historia. ¿Cuáles fueron los enemigos clásicos de Jesucristo mientras vivió su vida pública? El fariseísmo, el saduceísmo y el herodianismo. Los herodianos aparecen menos, sin embargo dialectizan la obra de Jesucristo. «¿Hay que pagar el tributo al César?»… Se lo cuestionaron los herodianos, ,porque no querían la dominación romana, y entonces dialectizan a Nuestro Señor con los problemas de este mundo, y Nuestro Señor, la Sabiduría infinita, manda «dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». O sea, que esa dialéctica entre lo temporal y lo sobrenatural, es de cuño herodiano.
El Opus Dei, dice Monseñor Escrivá de Balaguer, tiene que volcarse al mundo y secularizarse, y agrega que no debe haber dialéctica entre progresismo e integrismo, entre mundo y espiritualidad (…)
¿Cuáles son las objeciones que los saduceos le ponen a Jesucristo? los saduceos no creen en la resurrección de la carne (…) El saduceísmo es algo puramente temporal, y el Opus Dei tiene un cuño saduceísta con esa apetencia de lo temporal, de los poderes de la política, de la economía, el poder que da el dinero, etc., etc.
Y el fariseísmo, como dice el Padre Castellani repitiendo a San Gregorio Papa, es la corrupción de lo religioso. Y creer que yo me salvo porque pertenezco al Opus Dei, acusa una religiosidad muy malsana.
Pero pienso que, entre este herodianismo, este saduceísmo y este fariseísmo, la clave la da (y esto se le puede escapar a la gente del Opus Dei y a los que simpatizan con él) el saduceísmo. El saduceísmo fue algo que ya en tiempos de Jesucristo se arrastraba del Antiguo Testamento; por eso, al decir que el Opus Dei propugna un neo saduceísmo en los católicos militantes o practicantes, decimos que el Opus Dei está resucitando algo del Antiguo Testamento.
Y el saduceismo, aunque existan matices, viene a ser un sinónimo del calvinismo., El calvinismo aparece en el siglo XVI, recoge la reforma luterana, con su cultura clásica se propone darle un sentido clásico a eso burdo y salvaje que fue la doctrina de Lutero, y fundamenta la salvación estableciendo la predestinación.
¿Cómo hace Calvino para fundamentar esa predestinación? De un modo gráfico, él se pregunta: «¿Cómo me consta a mí, o cómo les consta a los cristianos calvinistas, que estoy, o que están salvados?» Se vale de, y recoge un contexto del Antiguo Testamento. Ustedes saben que Nuestro Señor tuvo que aplicar con los judíos, que eran de dura cerviz, una pedagogía que iba de lo interno a lo externo, de lo sensible a lo espiritual (pedagogía que luego irá depurando). Así, hacía uso de bienes materiales: quien es fiel a Dios, tiene bienes materiales (que en esa época estaban representados por la prole, manadas de ovejas, campos, embarcaciones, etc.). La bendición de Dios, en ese contexto, se manifiesta con bienes materiales, otorga poder.
Y en el libro de Job, encontramos un ejemplo claro. El protagonista, que no es hebreo, puede ser semita, y los especialistas sostienen que pudo haber sido idumeo, es probado por Dios. Dios permite que se quemen sus campos, que se mueran sus animales y sus hijos, que hasta se vuelva leproso y termine rascándose las úlceras con una teja en un estercolero, mientras sus amigo le reprochan: «Tú que fuiste siempre tan bueno con Dios y tan fiel a la Ley, ¿cómo es que Dios te castiga?» Claro ante sus contemporáneos, Job aparecía como maldito, ya que la señal de estar bendecido por Dios era ser rico. Job reniega del día de su nacimiento, pero -como dicen las Sagradas Escrituras. nunca pecó. Pasada la prueba, Dios bendice a Job devolviéndole aquello de lo que lo había privado, pero multiplicado. De manera que, en el Antiguo Testamento, el bendecido por Dios, era el hombre favorecido temporalmente. Y esto nos lleva a Calvino.
Max Weber señala al protestantismo como promotor del capitalismo liberal. Pero, ¿qué protestantismo? El protestantismo calvinista: no en balde el calvinismo influyó mucho en Inglaterra -dueña de dos mares y de la Commonwealth-, y en los Estados Unidos, tanto en su constitución como en su sistema de gobierno, y luego en su espíritu imperialista, que los impulsó a buscar extenderse hacia el oeste y hacia dominios mejicanos, españoles, etc.
Así entonces, el calvinismo recoge la figura del Antiguo Testamento y sostiene que el cristianismo calvinista (el «cristianismo verdadero») que cree en el poder temporal, podrá sentirse seguro de estar salvado. La señal, entonces, es tener poder de las finanzas, los controles de la cultura, integrar un gabinete, fundar universidades, integrar los directorios de bancos, etc., etc. El calvinismo es una expresión depurada, y un poquito refinada, de ese saduceísmo brutal que existía en tiempos de Nuestro Señor, y que forma parte de la mentalidad judía.
Es la característica del Opus Dei: esa apetencia de dominar lo temporal, para luego, mediante ese dominio de lo temporal, hacer apostolado. Obviamente ellos no lo van a decir claramente porque suena un poco fuerte, pero sí van a insistir en que su espiritualidad es laical, es secular, en que hay que lograr una armonía con el mundo.
Bien, si yo procuro una armonía con el mundo, tengo que servirme de todo lo que me da el mundo. Es cierto que «para santificarlo», como dice el Opus Dei, pero no puedo dejar de valerme de aquello que no solamente me brinda, sino que constituye la estructura del mundo. ¿Y cual es esa estructura que constituye el mundo? El poder.
El poder del dinero, de la cultura, de las influencias. El mundo es poder. Porque el mundo sabe que, después de él, no hay nada más. Decía San Pablo que «si no resucitamos para nuestra fe, comamos y bebamos» o sea, vivamos el espíritu del mundo, vivamos el poder, el poder material… con mucho «equilibrio», por cierto, con mucha eutrapelia (buen humor), pero son esas las cosas «del mundo», y esa es la postura del Opus Dei, que insiste en una espiritualilidad laical y en un compromiso con el mundo.
Se puede hacer frente a esto con tres frases del Evangelio. En primer lugar, Jesucristo pone como norma de oro que rige nuestra conducta aquello de «buscar primero el Reino de Dios», su ordenamiento, su santidad, eso significa la justicia, que es el objetivo de todo cristiano, lo que me hace justo ante Dios, y me hace justo porque la Sabiduría de Dios (no la voluntad de Dios), lo ha establecido como justo (la Sabiduría de Dios lo establece y la Voluntad divina lo impera), y lo demás «se dará por añadidura». El espíritu secular, mundano, calvinista, insiste y pone el tono en la «añadidura», más que en el «Reino de Dios».
¿De manera que yo busco primero la añadidura, canonizo, santifico, primordializo la añadidura, para luego buscar el Reino de Dios y su justicia? ¡Jesucristo no nos ha enseñado eso!
Otra frase del Señor: «No ruego por el mundo, sino por estos que están en el mundo». Fueron las palabras testamentarias de Nuestro Señor, las que usó en su sermón de despedida con sus íntimos, cuando el Corazón del Salvador se abrió de par en par, antes de entregarse con plena libertad y por amor a su Padre y a nosotros, a su Pasión.
Y aquélla otra frase que pertenece a Nuestro Señor, aunque la dice San Pablo: «No queráis conformaros con este siglo». Esto lo dice la Palabra Revelada, y junto a ella, todas las éticas cristianas, tan múltiples, tan variadas, desde los Padres del desierto, pasando por todas las corrientes de espiritualidad legítimas, algunas muy fieles, otras quizás no tanto, han presentado esta separación del mundo.
Cuando la Iglesia orienta correctamente al individuo, evitando el clericalismo, siempre le dice que el cristiano, si bien tiene que cumplir sus tareas, sus deberes de estado en este mundo, no puede identificar su fin, su salvación eterna, su felicidad total, con el espíritu del mundo, O sea que el cristiano, aunque está en el mundo, no debe dejarse avasallar por el espíritu del mundo, porque el espíritu del mundo es contagioso y nos aparta del espíritu de Cristo.
Ahora bien, el calvinismo tiene otra inflexión, que resulta un poco más sutil.
El calvinismo se caracteriza por un voluntarismo. La teología y la filosofía cristianas, siempre han defendido la primacía de la inteligencia sobre la voluntad. No el primado racionalista cartesiano, que ya corresponde al mundo moderno(…) «Voluntas sequitur intellectum», es decir, «la voluntad sigue al entendimiento», es un adagio, un apotegma de la filosofía y de la teología católica. El objeto de la voluntad es el bien, pero la voluntad no lo conoce, quien le presenta a la voluntad el bien para que lo desee, lo apetezca y lo alcance, es la inteligencia. La sana teología, y la espiritualidad se basa siempre en una sana teología, no es voluntarista, es intelectualista.
El calvinismo, por el contrario, se basa en un voluntarismo a ultranza. El voluntarismo ya empezó a manifestarse en la decadencia de la Edad Media, sobre todo el la obra de Ghillermo Ockam. Todo el pensamiento moderno no surge de pronto y por obra de René Descartes, sino que se arrastra de la misma corrupción de la escolástica medieval (en ella tuvo su causa y su proceso).
De tal voluntarismo se valdrá Calvino para fundamentar la teoría de la predestinación.
La teoría de la salvación calvinista es horrorosa, porque hace depender la salvación del antojo de Dios. Dios hace nacer a algunos hombres para que se condenen y a otros para que se salven. El que está destinado a salvarse, aunque sea un granuja, se salva; y el que está destinado al infierno, aunque sea un santo varón, se condena.
La predestinación calvinista ha sido condenada por la Iglesia católica, felizmente y con términos claros, como debe proceder la autoridad cuando condena algo, y se debe proceder «dogmáticamente», no «pastoralmente» (que es un término que han inventado ahora y que se presta a cualquier cosa). Cuando se defiende algo, se debe precisar la tesis y se debe obligar a los fieles, por lo menos intrínsecamente, a seguir esa definición si se quiere seguir siendo católico.
Pues bien, hay una predestinación católica, por supuesto que la hay, a ustedes les basta con ver el prólogo de esa bellísima carta de San Pablo a los Efesios. ¿Cómo Dios va a ignorar, en su acto simplísimo de saber, Dios que conoce la omnipotencia de su Sabiduría los futuros contingentes, si alguien está salvado o no? Y quienes se salvan, se salvan por los méritos de Jesucristo. ¿Qué diferencia la predestinación católica de la luterana? La predestinación católica salva la justicia divina: la Sabiduría divina rige a la voluntad divina, aunque todo se aúne en la simplicidad divina.
En cambio, para Calvino, la voluntad divina está sobre y se impone a la inteligencia divina. Y eso se manifiesta al comparar a Dios como legislador y como juez. Para nosotros, los católicos, y conforme a la doctrina d Santo Tomás de Aquino, Dios primero es Legislador, en el orden natural y en el orden sobrenatural. La inteligencia divina ha establecido un orden en el mundo. Creó al mundo y al hombre, rey de la creación, conforme a un orden. Un orden querido por Dios, pero no querido arbitrariamente. Cuando se dice orden, se está haciendo alusión directa a la inteligencia: es propio, y le corresponde al sabio, al que conoce, ordenar (…) De manera entonces que en la concepción católica permanece Dios como Legislador. Dios es nuestro juez, juzgará si nosotros, haciendo buen uso de la libertad en el tiempo, hemos o no hemos cumplido su ley. Dios nos juzgará en virtud de las leyes que nos hadado. No estamos obligados a obedecer ciegamente sus leyes: nos ha hecho libres de acatar o no sus órdenes. Si las hemos acatado, si hemos observado la ley divina, nos juzgará premiándonos. Si no la hemos observado (somos libres de no hacerlo), en ese caso, y no por un antojo, seremos condenados.
En Calvino las cosas se invierten: prevalece el «Dios-juez» sobre el «Dios-legislador». Incluso extenderá esta idea a la concepción del Derecho, y llega a decir que al Derecho «lo hace la voluntad de los jueces». No hay normas objetivas en el Derecho, aún en el Derecho humano, y con mayor razón no las habrá en el divino.
Este calvinismo voluntarista tiene que refugiarse en algo que implique y asegure el ejercicio dl poder, del dominio, en una concepción prometeica y voluntarista del hombre, porque la base de esa horrible predestinación de Calvino es su concepción voluntarista de Dios y de la economía de la salvación. Entonces Dios condena porque prevalece en Él la voluntad y hace lo que se le antoja, y lo que Dios hace es santísimo e inapelable.
Ahora bien, ¿cómo se asegura a un cristiano que está salvado?, cómo se refleja en lo temporal esa Voluntad eterna?, ¿cómo se manifiesta que Dios ha decretado desde su «santísimo antojo» salvarme y no condenarme aunque yo sea un granuja? Dios me beneficiará con bienes materiales, poder, influencias, etc. O sea, se resucita la vieja concepción judía (que antes de Cristo le valió a Dios como pedagogía) trasladada ahora a una visión cristiana.
Esta idea del paralelismo entre el calvinismo y el «opusdeismo» no es mía. El profesor Elías de Tejada y Espínola la expuso claramente en una de sus glosas, la número 3 de la lección4, página 149 del segundo tomo de su «Filosofía del Derecho». En ella, y a propósito de la concepción jurídica de un prominente hombre del Opus Dei, Álvaro d’Ors, hace notar que tiene su antecedente en el calvinismo, en el voluntarismo y saduceismo calvinistas. Elías de Tejada no emplea exactamente la palabra «saduceísmo», pero en cambio ésta sí aparece en el libro de Wast, en la página 78, a propósito del poder de las finanzas de que se vale el Opus Dei.
Hago un resumen antes de pasar a la parte instrumental:
-Hay múltiples problemas institucionalizados en la Iglesia, que la Iglesia oficial hoy quiere galvanizar, canonizando todo lo que se ha hecho con y a partir del Concilio Vaticano II.
-En este momento de pseudoequilibrio que puede imantar, hipnotizar, adormecer a tantos católicos que son justos, que viven de su fe, que quieren ser católicos desde las entrañas, se introduce con peligro el Opus Dei, que recoge siempre, en los países católicos, sus feligreses, sus socios, en la derecha (no me gusta hablar de «derecha» e «izquierda», ni siquiera en política, porque es un modo liberal de expresarse, pero como estos términos se usan, los tomo a modo instrumental), en nuestro ambiente de derecha,, tradicional, los cautiva con ese orden de fomentar la propia espiritualidad, de prepararlos para conquistar el mundo, porque ese mundo se conquista para Dios, y hay que tener «influencias en el mundo».
El Opus Dei no acepta hacer dialéctica entre tradición y esta nueva postura ante el mundo, esta «apertura apostólica» que nos ha legado el Concilio Vaticano II.
-Hay también un marcado herodianismo en ese compromiso con el mundo, que es el olvido de las palabras divinas: «buscad primero el Reino de Dios…»; y un fariseísmo con ese espíritu de ghetto que los caracteriza y que hace que les importe salvarse ellos y no a los demás, cuando el genuino espíritu católico es tener afán apostólico de salvar a todos, porque aún el monje, el anacoreta en el desierto, buscan la salvación de las otras almas. No en balde pío XI declaró «Patrona de las Misiones Católicas» a Santa Teresita, una monjita recluida en un Carmelo, que, sin embargo, hizo tanto por las misiones como el incansable San Francisco Javier, que sí se esforzó materialmente. Todo espíritu de oración y de sacrificio no es de ghetto, sino que es para todos.
-Y en esa perspectiva se inscribe el Opus Dei especialmente con su característica de «saduceísmo calvinista», o de «neocalvinismo» que resucita al saduceísmo. con esa impronta, con esa tónica, con esa dominante, especialmente en el afán de lo temporal, por más que la gente del Opus Dei diga que se trata de conquistar el mundo para Cristo.
-Es un calvinismo voluntarista, de ahí la convicción de estar salvado por la pertenencia al grupo, y que los demás revienten (disculpen la expresión un poco brusca), y que responde a esa concepción calvinista de la predestinación por la que Dios salva a quien quiere, y a quien quiere condena.
SEGUNDA PARTE: PARTE INSTRUMENTAL
Entre las cosas que el Opus Dei defiende, está el pluralismo.
Una santa doctrina católica no puede defender el pluralismo. Y en eso me acoto a lo que dice San Agustín: «sólo la verdad tiene derecho, el error no tiene derechos». Me dirán: «Padre, el Concilio Vaticano II sacó un documento sobre la libertad religiosa, que canoniza en la letra, y no sólo en el espíritu, el pluralismo y la libertad religiosa».
Según esto, parece que el error tiene tanto derecho como la verdad… Y bien, ante este decreto del Concilio Vaticano II yo levanto la Quanta cura, en la que Pío IX comprometió su infalibilidad.
Como se ha dicho desde la suprema cátedra romana, lo ha dicho el Sumo Pontífice, este Concilio no fue dogmático, fue pastoral. y los dogmático prevalece sobre lo pastoral. Cuando veo que lo pastoral va en contra de lo dogmático y lo oscurece, yo me atengo a lo dogmático, y Pío IX, como ya dije, en la Quanta cura compromete su infalibilidad.
De manera entonces, que el pluralismo no se puede defender (…).
El pluralismo está rechazado por la doctrina católica, mientras que el Opus Dei en el libro «Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer», defiende el pluralismo.
Jesucristo nos manda que confesemos públicamente nuestro catolicismo. Es evidente que un católico no tiene necesidad de andar con un altavoz diciendo en todas las esquinas del pueblo: «¡soy católico!». Pero Santo Tomás de Aquino en la «Suma Teológica» cuando habla de la confesión de la fe (que es un acto de fe externo), sostiene que, cuando se pone en duda, cuando se tergiversa, cuando se enturbia la fe, hay obligación de confesar la fe. Y Jesucristo dice en San Lucas (hay lugares paralelos también en San Mateo y San Marcos): «A aquel que me confesare delante de los hombres, Yo lo confesaré delante de mi Padre».
Así que Nuestro ¨Señor nos pide la confesión pública de nuestra fe católica: cuando esta fe católica se ve atacada o enturbiada, yo no me puedo cruzar de brazos. Y aquí Monseñor Escrivá de Balaguer dice que no hay que confesar públicamente el catolicismo. Está en la página 72 y siguientes de la obra citada.
Con respecto a la libertad personal, encontramos una libertad personal hipertrofiada, que no está comprometida con nuestra fe católica.
En buena hora que usemos de nuestra libertad personal; hay que usarla, que para eso Dios nos hizo hombres. No habría historia humana si no existiera el agente de la historia que es el hombre, agente racional y libre (…). Pero nuestra libertad no es absoluta. Lo único absoluto es la verdad, y Jesucristo ha dicho «la verdad os hará libres».
Yo no le voy a discutir a quien me hable de «dignidad humana», pero según nuestro catecismo de la infancia, según Santo Tomás de Aquino, lo correcto es hablar de «dignidad de la naturaleza humana». Sin duda, la naturaleza hunama se manifiesta en nosotros desde que somos personas, pero la oración que bendice el agua, la segunda oración hermosísima del Ofertorio de la Misa tradicional dice: «Oh Dios, que maravillosamente creaste la naturaleza humana y más maravillosamente la restituiste, bendice…», etc. Vemos que habla de la «naturaleza humana», y exalta la obra de restitución por encima de la de creación. Pero aún en esa naturaleza humana primero está la verdad, primero está nuestra inteligencia, que está hecha para la verdad. Y si al hombre se le concedió libertad, será para que libremente busque y alcance el bien. Porque el hombre no puede buscar y abrazar la verdad si no es libremente. El modo de ser humano ante las grandes cosas es libre (a diferencia de las funciones vegetativas, que prescinden de la libertad).
Promover como un ideal, como un desideratus, como la esfera suprema del hombre, la libertad personal, al margen de la verdad católica, promover ese «liberalismo de tercer grado», está patente en la obra que cité («Conversaciones con…») del fundador del Opus Dei, páginas 55 y 59 como así también en otra obra: «El Opus Dei y la libertad religiosa y de conciencia», Página 70.
A nosotros nos toca defender la escuela católica (…) no podemos a que nuestra universidad, nuestra escuela pública (primaria y secundaria) sea católica, porque el catolicismo debe primar en la enseñanza, como debe primar en toda la estructura cultural y política del país. Pues bien, el Opus Dei rechaza o hace caso omiso de la escuela católica. Llama la atención que ninguno de los colegios o universidades que han abierto en nuestro país lleven nombre religioso, y que no haya restos externos de pertenecer a un grupo que se dice católico.
Habla de la «autonomía universitaria». Yo soy el primero en defender la autonomía de cátedra, siempre que se conforme a la verdad (una autonomía de cátedra para la subversión es inadmisible). Sin embargo el Opus Dei defiende una autonomía universitaria no comprometida con la verdad católica (página 117 y siguientes de la citada obra). Es la dialéctica que apunté al principio, a propósito, a propósito del herodianismo, dialéctica entre integrismo y progresismo. Dice Escrivá de Balaguer: «No tenemos que dejarnos llevar de la falsa dialéctica entre integrismo y progresismo, nosotros estamos por encima de esa dialéctica». Está en la página 43.
En cuanto al ecumenismo, hace gala del mismo.
Acabo de leer, en «Itineraires» nº 220, página 159, de febrero de 1978, que Louis Salleron habla del ecumenismo y dice: «el ecumenismo es la parte más importante y misteriosa del pontificado de Pablo VI» (que es cita de las mismas palabras de Pablo VI, quien dijera: El ecumenismo es la parte más importante y misteriosa de mi pontificado»).
Entonces se pregunta el mencionado autor: ¿por qué ese misterio? ¡Si lo más importante para un Pontífice, aquello que marca su pontificado, no puede tener un sentido misterioso, tiene que ser clarísimo!
Ya sabemos para qué ha servido ese ecumenismo posconciliar. Y ese ecumenismo se conforma a la dinámica y realiza el espíritu del Opus Dei.
En la definición del Opus Dei está latente ese espíritu secularizante, universalizante (los protestantes y los no cristianos pueden integrar la filas del Opus Dei). «Amar apasionadamente», son palabras de una homilía de Monseñor Escrivá de Balaguer, pronunciada el 8 de octubre del año 1967, en el campus de la Universidad de Navarra (…).
Siguiendo con la obra que venimos analizando («Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer»), el periodista que entrevista a Monseñor hace la siguiente pregunta: «¿Cómo se inserta el Opus en el ecumenismo?»
Responde Monseñor Escrivá de Balaguer: «Ya le conté el año pasado a un periodista francés, y sé que la anécdota ha encontrado eco incluso en publicaciones de hermanos nuestros separados, lo que una vez le comenté al Santo Padre Juan XIII, movido por el encanto afable y paterno de su trato: «Padre Santo, en nuestra Obra siempre encontramos todos los hombres, católicos o no, un lugar amable, y no he aprendido el ecumenismo de Vuestra Santidad». Él se rió emocionado porque sabía que ya desde 1950 la Santa Sede había autorizado al Opus Dei a recibir como asociados cooperadores a los no católicos y aún a los no cristianos. Son muchos, efectivamente, y no faltan entre ellos pastores y obispos de sus respectivas confesiones, los hermanos separados que se sienten atraídos por el espíritu del Opus Dei y colaboran en nuestro apostolado. Y son cada vez más frecuentes, las manifestaciones de simpatía y de cordial entendimiento a que da lugar el hecho de que los socios del Opus Dei centren su espiritualidad en el sencillo propósito de vivir responsablemente los compromisos y exigencias bautismales del cristiano».
Dice Monseñor Escrivá de Balaguer que el «Camino», que es el libro de espiritualidad del Opus, es como el Libro de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Así, «Camino» sería un libro «de los Ejercicios del siglo XX».
Tuve la dicha de hacer los Ejercicios Espirituales de San Ignacio en un retiro de treinta días y, a pesar de admirarlos, no afirmo que sea la única forma de espiritualidad. Si «Camino» se asemeja al Libro de los Ejercicios ignacianos, no lo sé, lo que sí puedo afirmar es que no tiene nada de la «Imitación de Cristo» atribuida a Kempis.
Comprendo que la «Imitación…» pueda chocarle a algunas personas, ya que su visión antropológica, su concepción del hombre y su contorno, es un poco pesimista. Después de todo, es una obra escrita a fines del siglo XV, cuando ya la decadencia de la filosofía escolástica se manifestaba en el voluntarismo y se presagiaba la tormenta de la Edad Moderna. Admito todo eso. Pero no se puede negar que la «Imitación de Cristo» separa el espíritu del mundo del espíritu de Cristo. El Libro II de la «Imitación…», tiene una bomba H de la vida espiritual, que si cumplimos, nos hacemos santos.
Allí nos dice que en aquello que vales y no te aprecien, si lo haces por amor a Cristo, poco te importará, y te quedarás en paz, y con la paz que te da Dios.
Bien, esta idea de la «Imitación…», este «ama ser ignorado», no se compagina con esas pequeñas pinchaduras de vanidad que nos da el «Camino», cuando dice: «¡sé águila!»… Seremos águilas o seremos lo que Dios quiera cuando nos ubique en su gloria, si por su misericordia nos salvamos.
Respecto al pluralismo, en la página 101 del libro que venimos estudiando (de Editoral Rialp, que dicho sea de paso, es del Opus Dei) del año 1968, dice el entrevistador: «Aclarado este punto, quisiera preguntarle, Monseñor, cuáles son las características de la formación espiritual de los socios que hacen que quede excluido cualquier tipo de interés contemporal en el hecho de pertenecer al Opus Dei.». Entre otras cosas, responde Escrivá de Balaguer: «Como consecuencia del fin exclusivamente divino de la Obra, su espíritu es un espíritu de libertad, de amor a la libertad personal de todos los hombres. Y como ese amor a la libertad es sincero y no un mero enunciado teórico, nosotros amamos la necesaria consecuencia de la libertad, es decir, el pluralismo». En el Opus Dei, como vemos, el pluralismo es querido y amado, no solamente tolerado, y en modo alguno, dificultado. Así que aquí Monseñor Escrivá de Balaguer habla expresamente de pluralismo.
Respecto a la confesión pública de la fe, una cita de la página 72: «Tuve ocasión, Monseñor, de escuchar sus respuestas a las preguntas que le hacía un público de más de dos mil personas reunidas hace año y medio en Pamplona. Insistió usted entonces en la necesidad de que los católicos vivan como ciudadanos libres y responsables y que no vivan de ser católicos. ¿Qué importancia y qué proyección le da usted a esa idea?».
Y contesta Monseñor: «Nunca ha dejado de molestarme la actitud del que hace profesión de llamarse católico, como la de quienes niegan el principio de la responsabilidad personal, sobre la que se basa toda la moral cristiana. El espíritu de la Obra y de sus socios es servir a la Iglesia y a todas las criaturas sin servirse de la Iglesia. Me gusta que el católico lleve a Cristo, no en el nombre, sino en la conducta, dando testimonio de vida cristiana. Me repugna el «clericalismo» (¡bueno!, hay muchas clases de clericalismo, a mí también me repugna «cierto» clericalismo). Y comprendo que, frente a un anticlericalismo malo, hay también un anticlericalismo bueno que procede del amor al sacerdocio, que se opone a que el simple fiel o el sacerdote use de una misión sagrada para fines terrenos. Pero no piense que con esto me declaro contra nadie, No existe en nuestra Obra ningún afán exclusivista, sino el deseo de colaborar con todos los que trabajan para Cristo y con todos los que, cristianos o no, hacen de su vida una espléndida realidad de servicio.
«Por lo demás, lo importante no es sólo la proyección que le he dado a estas idas especialmente en 1928 (fecha de fundación de la Obra) sino la que le da el Magisterio de la Iglesia. Y no hace mucho, con una emoción para este pobre sacerdote que es difícil de explicar El Concilio ha recordado a todos los cristianos en la Constitución dogmática «Gaudium et Spes», que deben sentirse plenamente ciudadanos de la ciudad terrena, trabajando en todas las actividades humanas con competencia profesional y con amor a todos los hombres, buscando la profesión humana a la que son llamados por el sencillos hecho de haber recibido el bautismo»
Evidentemente que aquí no nos conmina el ilustre Monseñor a que hagamos una confesión pública de nuestra Fe. más bien dice que «no conviene», porque cristianos o no, basta con que se trabaje con responsabilidad personal. Hay otros textos concordantes, pero los dejo para no extenderme.
Sobre la escuela católica
En la página 119 del libro le preguntan: «¿No opina usted que después del Vaticano II han quedado anticuados los conceptos de «colegios de la Iglesia», «colegios católicos», «universidades de la Iglesia», etc.? ¿No le parece que tales conceptos comprometen indebidamente a la Iglesia o suenan a Privilegio?»
A esto Escrivá de Balaguer contesta, entre otras cosas: «He de confesar por otra parte, que no simpatizo con expresiones tales como «escuela católica», «colegio de la Iglesia», etc., aunque respeto a quienes piensan lo contrario. Prefiero que las realidades se distingan por sus frutos, no por sus nombres. Un colegio será efectivamente cristiano cuando, siendo como los demás, tratando de superarse, realice una labor de formación completa, también cristiana con el respeto de la libertad personal y con la promoción de la urgente justicia social».
Dice claramente entonces: «Yo no me comprometo con la expresión «escuela católica», cuando nuestra obligación, máxime de un país liberal, es promover la escuela católica.
Sobre la dialéctica entre integrismo y progresismo
La posición del Opus Dei está en la página 43, y dice: «Cambiando de tema, nos importaría saber su opinión respecto del actual momento de la Iglesia, concretamente, ¿cómo lo calificaría usted? ¿Qué papel cree que pueden tener en esta hora las tendencias que, de modo general, han sido llamadas progresista e integrista?».
Y la respuesta que da Monseñor Escrivá de Balaguer: «En cuanto a las tendencias que usted llama progresista e integrista, me resulta difícil opinar sobre el papel que pueden desempeñar en este momento porque siempre he rechazado la conveniencia e incluso la posibilidad de que puedan hacerse catalogaciones de este tipo. Esa división que a veces se lleva hasta extremos de verdadero paroxismo o se intenta perpetuar como si los teólogos o los feligreses en general estuvieran destinados a una continua orientación bipolar, me parece que se debe en el fondo al convencimiento de que el progreso doctrinal y vital del pueblo de Dios sea resultado de una perpetua tensión dialéctica. Yo, en cambio, prefiero creer con toda mi alma en la acción del Espíritu Santo, que sopla donde quiere y sobre quien quiere»
En otras palabras, Monseñor rechaza esa oposición porque es bipolar, dialéctica. No quiere dialécticas porque el Espíritu de Dios está por sobre la dialéctica. O sea que él asume toda la virulencia de la dialéctica y le da un aspergeo de agua bendita.
Otro tema interesante: «amar al mundo apasionadamente». La encontramos en toda la homilía pronunciada en el campus de la Universidad de Navarra, es más, así se llama el texto en cuestión: «Amar al mundo apasionadamente»
Sobre el fariseísmo de los socios
Nos remitimos otra vez a la obra «Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer». Pregunta el entrevistador: ¿De qué manera estima usted que la realidad eclesial del Opus Dei se inserte en la acción pastoral de toda la Iglesia y en el ecumenismo?
Responde Escrivá de Balaguer: «Más que considerar, porque una completa exposición doctrinal sería larga, que al Opus Dei no le interesen ni votos, ni promesas, ni forma alguna de consagración para sus socios, diversa de la consagración que ya todos recibieron con el santo Bautismo. Nuestra asociación no pretende de ninguna manera que sus socios cambien de estado, que dejen de ser simples fieles iguales a otros para adquirir el peculiar «status perfectionis». Al contrario, lo que sí procura es que cada uno haga su apostolado, y se santifique dentro de su propio estado en el mismo lugar y condición que tiene en la Iglesia y en la sociedad civil. No sacamos a nadie de u sitio, ni alejamos a nadie de su trabajo o de sus empeños y nobles compromisos de orden temporal».
Ustedes saben que a Monseñor Escrivá de Balaguer le costó mucho inscribir su instituto en la Provida Madter Ecclesia de febrero del año 1947. Cundo Pío XII da carta de ciudadanía a los institutos seculares, porque no quería el Obispo que fuera una «Pía Unión», ni que fuera un instituto secular. Le había dado una expresión sui generis, él lo llamaba «asociación de fieles», o sea que, de jure el Opus Dei es un instituto secular, aunque de facto (que es donde ellos ponen la tónica) lo niegan.
Y agrega Monseñor: «No es quizás éste el momento histórico para hacer una valoración global de este tipo. A pesar de que se trata de problemas sobre los que se ha ocupado mucho, ¡con cuánto gozo de mi alma! el Concilio Vaticano II, a pesar de que no pocos conceptos y situaciones referentes a la vida y misión del laicado, han recibido ya del Magisterio suficiente confirmación y luz, hay todavía sin embargo un núcleo considerable de cuestiones que constituyen, aún para la generalidad de la doctrina, verdaderos problemas límites de la teología. A nosotros, dentro del espíritu que Dios le ha dado al Opus Dei, y que procuramos vivir con fidelidad, a pesar de nuestras intervenciones personales, nos parecen ya dignamente resueltos la mayor parte de los problemas discutidos, pero no pretendemos presentar esas soluciones como las únicas posibles».
O sea que, en buen romance, el Opus Dei nos dice: nuestros miembros son iguales que los otros, pero por otra parte sabemos que los caracteriza una obediencia total, un secreto total, un espíritu de ghetto, de grupo «ya salvado de antemano». O sea, aparecen como los mejores cumplidores del Evangelio, pero con un espíritu de elite (y no estoy en contra de las élites, siempre en el mundo tiene que haber elites para todo) de muy extraño sabor evangélico. Y esto se inscribe en la actitud que observaban los fariseos en la época de Jesucristo. Jesucristo nunca dijo que los fariseos no cumplieran la ley, lo que les reprochó fue la motivación, el espíritu que los movía a hacer sus ayunos. Cuando Cristo señala en su parábola que el publicano salió justificado y el fariseo no, no dijo que el fariseo mentía, sin embargo no salió justificado (…).
Lo mismo podemos decir de las riquezas, las riquezas deberán honrar a Dios (lo ponen de manifiesto las palabras que Nuestro Señor pronuncia en el pasaje evangélico en el que la pecadora derrama óleo en sus pies). Ese espíritu de jerarquización, aún en las cosas materiales, tendrá que poner a Dios por encima de todo y esto no está claro en el Opus Dei, que incita a procurar los primeros puestos en todos los órdenes para luego (y si queda memoria) buscar la gloria de Dios. Existe entonces ese segmento de fariseísmo den esta actitud del Opus Dei.
Quiero terminar mi exposición con una frase del Reverendo Padre Meinvielle.
En el año 1974, la Editorial Dictio publicó en un sólo tomo tres obras del Padre Meinvielle. Estas son: «La concepción católica de la política», «Los tres pueblos bíblicos en su lucha por la dominación del mundo» y «El comunismo en la Argentina» (que es una compilación de conferencias pronunciadas entre los años 1958 y 1962) Bien, en la página 292 de esta edición encontramos esta frase:
«…el pueblo judío aprendió tan sólo una lección: la raza hispánica es imbatible de frente, pero sólo de frente. Puede ser traicionada si se acierta en proporcionarle un tratamiento debidamente dosificado de «cristianismo y mundo moderno», con el que, bajo la apariencia de apostolado, se le inoculen los virus de la antirreligión y de la antipatria. Tal iba a ser la misión en la España franquista del Opus Dei.La heroica España del ’36 ha sido totalmente emputecida y envilecida, y hoy, en la década del 70, ha quedado totalmente ganada para el mundo judío»
Estimado Editor:
Se me hace muy duro aceptar que Roma fuera Apostata. perdone mi pertinacia pero no lo puedo entender en forma tan radical.Si como ud dice no conozco el problema con mucho gusto lo voy a estudiar y tal vez callarme antes de opinar .Lo de la fe le pido que rece para que el Señor aumente mi fe.Y pare que a traves del estudio pueda ver todo tan claro como ud lo indica
Nuevamente gracias y perdone mis opiniones
Miguel
Aunque no soy el editor, le recomiendo que lea el Apocalipsis.
Posteriormente al Padre Leonardo Castellani y después los comentarios del Padre Basilio Meramo.
Estimado Sr Astinza
Muchas gracias por su informacion sobre el opus dei. Es sumamente didáctica y va al punto central.Sobre todo me interesa el tema del calvinismo larvado y búsqueda de poder y bienes materiales.
Muchas gracias
En youtube hay varios sermones y conferencias de Monseñor Lefebvre:
Matías:
Le agradezco su contestación, lo más importante es la reflección de lo que sucede y si usted reflecciona lo que pasa con los superiores de la FSSPX vale la pena leer este blog.
Pablo
no, se dan cuenta como esta la iglesia?? en su peor momento? no hay que se muy sabio para darse cuenta… lo que pretende la fxxpx , es mantener valores que cambiaron muchos hombre en el concilio II para un beneficio propio… dejar asi como esta la iglesia su unico fin . ojala vuelva a ser como alguna vez fue. santa.
no puedo ver como esta la iglesia ahora .. es un descontrol en todo sentido , cambiaron todo a proposito. para dejarla toda destruida y en evidencia. es buen trabajo de satanas. pero hay una minoria. y ojala siga luchando. hay que volver a ser como una vez fuimos. hoy en dia las misas es un descontrol. fijensen bien y abran los ojos.