18 comentarios sobre “A 20 AÑOS DE LA MUERTE DE MONS. LEFEBVRE”
Gracias Monseñor!!!
Un verdadero Caballero de Dios
Si otra fuera la Roma reinante tu serias el próximo a canonización.
TRAICIANADO:
El tiempo de la traición, el tiempo de la deserción, el tiempo de la falta de paciencia de parte de unos pocos, que se ha extendido a muchos, tenía que llegar. Pues no éramos nosotros inmunes a la gran apostasía y al contagio de la moda ambiente. Y no es precisamente hoy, cuando comenzó a gestarse entre nosotros también el misterio de iniquidad, esto responde a un proceso largo, en cuyo inicio no podemos entrar, pues es difícil escrutar los pensamientos de inicio, pero sí que podemos analizar las actitudes que se empezaron a hacer patentes desde hace ya más de diez años, cuando el «novio» decidió cautivar a la «concubina» de turno, o mejor ésta se insinuó, cual Eva ofreciendo la fruta de árbol prohibido, ofreciendo también un rincón en el «lecho» de la Babilonia contemporánea. Que a modo de meretriz decidió ella también ser objeto de «manoseo» por parte de cualquier D, Juan que decidiese rondarla. Pero no era el galán poderoso el que tal pretensión tenía, seguía siendo el que ofrecía muy poco de cara a la construcción de ese panteón, la aportación era pobre pero grande por lo que suponía la victoria moral sobre la verdad de siempre.
Aunque dos obstáculos hay para derribar la obra recibida y heredada. En primer lugar la promesa de N. Señor de que las puertas del infierno no prevalecerán y en segundo lugar estamos aquellos que no nos dejamos embaucar por los cantos de sirena y las ilusiones ridículas del parlanchín de almoneda y que seguimos en la brecha, pidiendo A M. Lefevbre que ruegue por la Tradición y por aquellos que queremos seguir siendo inasequibles al desaliento.
Concuerdo con tu punto de vista.
No se si podrias abundar sobre la cita «las puertas del infierno…», porque,entre mas medito sobre esta frase, mas misteriosa me parece y elusivo su significado…
Porque una puerta NO ATACA!, y si no ataca, como va a prevalecer sobre el otro?… Yo se que esto, generalmente se entiende como «las fuerzas del infierno, no prevaleceran sobre las verdades o existencia de la Iglesia», pero, no es eso lo que originalmente dice…
En fin, espero poder captar algun dia ese angulo escondido… por que se eligio para esa frase en particular, la palabra «puerta» y no «acechanza» o «ataque» o «asalto» o «las pueras de la Iglesia no cederan o caeran BAJO EL ATAQUE del infierno»?… algo hay ahi…
Supongo que es para hacer notar que “Las Puertas del Infierno” no permanecerán abiertas, y con ellas todos los demonios atacando a diestra y siniestra a su entero gusto.
A 20 años de su muerte TODOS SUS PRONOSTICOS SE HAN CUMPLIDO e incluso todavia se quedo corto.
Siempre fiel a la verdad divinamente revelada a la Iglesia, hablo con fe madura y lenguaje ameno a los Obispos, sacerdotes y simples catolicos.
Denuncio la ruina de la misa y del sacerdocio ideados por Montini. No dudo en destapar la miseria del modernismo panteista que hoy nos azota con mas dureza que nunca.
Basta con el ejemplo funesto de los «viajes papales» y sus «macromisas» estilo rockeras ochentistas…el Evangelio nos enseña a desconfiar de los baños de multitudes, la misma multidud que clamaba al Mesias por las calles de Jerusalen, pocos dias despues pedian su muerte en la cruz. Pero la nueva Roma ignora esto y sigue enpeñada en darse unos baños de masas tan inutiles como ridiculos.
Mientras los seminarios vacios, el sacerdocio en la ruina, los santos desconicidos por los «nuevos curas», la predicacion homiletica en crisis profunda, la formacion de los fieles nula e inexistente.
En 40 años se ha pasado de FUERA DE LA IGLESIA NO HAY SALVACION a dentro de la Iglesia dificilmente hay Salvacion. Cuando la realidad supera los peores pronosticos. ¿Hasta cuando?
Que Dios le tenga en el eterno descanso y que la obra que èl inicio no caiga en las manos equivocadas.
Así sea.
Simplemente.. Gracias Monseñor por salvar la tradición.
Ave Maria Imaculada, Madre de Dios y medianera de todas las gracias!
Gracias Monseñor!! Que proféticas fueron tus palabras y tu lucha !!
Iluminanos a nosotros para seguir el verdadero camino.
Por suerte Dios no necesita de canonizaciones de Iglesia, Él santifica a quien realmente se lo merece.
Héctor el Cruzado
Y ya son lo menos tres sitios que lo recuerdan: Dici, Rorate Caeli y ustedes, espero que sean más!
Dios lo tenga en Su Gloria!!!
y lo llevemos siempre como estandarte en defensa de la Fe, no abandonemos el camino que nos enseñó!!
FSSPX…DESPIERTEN!!! RECTIFIQUEN!!
Gracias Radio Cristiandad, gracias Padres fieles por seguir en el buen combate!!!
Gracias Monseñor. Hago la misma oración que Semper Fidelis : que la obra que èl inicio no caiga en las manos equivocadas.
Si en algo son expertos los Judios es en infiltrar a las instituciones, y como resultado tenemos a la Neo-fraternidad existente el dia de hoy, en mi opinión la figura del Mons, Lefebvre cada dia se agiganta mas, y creo que el unicó que se salva de la quema es M. Williamson, y por lo mismo no me extrañaria que cualquier dia sea expulsado, como sucedió con el P. Meramo
1.- Cuando yo utilizo una palabra, significa lo que yo quiero que signifique, ni más ni menos (Lewis Carroll).
2.- La definición no debe ser clara, ni más clara que lo definido, sino «circiterista»: es decir, debe emplear términos indistintos y confusos, como si fuesen algo sólido e incuestionable, y extraer o excluir de ellos, el elemento que interesa extraer o excluir (Romano Amerio). Además, si es alusiva, debe contener connotación despectiva.
3.- «Filo-lefebvriano es quien comparte en mayor o menor medida las posiciones de los lefebvrianos» (José M. Iraburu).
4.- El Cardenal Darío Castrillón Hoyos declaró sobre la figura de Marcel Lefebvre: «Era ungran hombre de Iglesia y negarlo sería un error, ciertamente anti-histórico, contra la verdad. (…) Lefebvre tenía un gran amor por la Iglesia Católica e hizo cosas buenas que se deben tener en cuenta. En esencia, digo, sin temor a ser desmentido, que Lefebvre era un buen católico, cuya vida debe ser estudiada en profundidad, y en algunas partes también nuevamente evaluada.». Por tanto, se trata de un cardenal filo-lefebvriano que ha de ser anatematizado por sus opiniones.
5.- El p. Gerald Murray, en su tesis aprobada en la Universidad Gregoriana afirmó:
«El examen de las circunstancias en las que Mons. Lefebvre procedió a consagrar obispos a la luz de los cánones 1321, 1323, 1324, provoca al menos una duda significativa, incluso una certeza razonable contra la validez de declaración de excomunión pronunciada…». Se trata de un canonista filo-lefebvriano que debe ser sancionado por sus opiniones.
6.- Desde la perspectiva del derecho canónico, es delito tanto el «cisma material» como el «cisma formal». Desde la perspectiva canónica, el delito de «cisma material» puede ser cometido tanto por personas como por instituciones. Por lo que se debe concluir que la FSSPX ha cometido el delito de «cisma material» colectivo y es canónicamente «cismática».
7.- El CIC de 1983 no ha modificado la definición del delito de cisma. No es verdad que mientras el CIC de 1917 empleó el término latino «recusat», el CIC de 1983 ha utilizado el término latino «detrectatio». Mienten, pues, los canonistas que afirman que ha habido mutación en la definición del delito de cisma.
8.- Luego de la sanción del CIC de 1983, no constituye un arcaísmo canónico hablar de suspensión «a divinis», y la censura de la suspensión «a divinis» puede aplicarse apersonas (laicos o clérigos) y a instituciones.
9.- Clérigo suspendido con censura «a divinis» es idéntico a «clérigo vago», i.e., que tiene prohibido ejercitar sus funciones sacerdotales porque no está propiamente incardinado.
10.- Asimismo, hay que identificar «clérigo vago» con «clérigo cismático».
11.- La definición moral del pecado de cisma no es intrínsecamente dependiente de su definición canónica. El Catecismo de la Iglesia Católica no define al cisma (n. 2089) copiando literalmente la definición del CIC de 1983 (c. 751), y durante la vigencia del CIC de 1917, los teólogos no tomaban la noción moral de cisma de la norma canónica (c. 1325,2).
12.- Desde la perspectiva de la moral cristiana toda desobediencia es «cisma material». Así, por ejemplo, los clérigos desobedientes, que no llevan traje eclesiástico, incurren en el pecado de «cisma material».
13.- Para la moral cristiana el pecado de «cisma material» no se especifica por su objeto: la separación. Por tanto, un acto no será de naturaleza cismática por su objeto específico, querido por la voluntad.
14.- Interno y externo son nociones idénticas. Por tanto, un «problema interno» de la Iglesia católica es idéntico a un «problema externo»; por ende reciben idéntico tratamiento eclesial, tanto los grupos que se encuentran en el «interior» de la Iglesia, como los que se encuentran en su «exterior».
15.- Para la Eclesiología del Vaticano II, toda lesión a la plena comunión eclesial, y toda desobediencia al Romano Pontífice, constituye un «cisma material», y no existen actos de desobediencia de naturaleza infra-cismática.
16.- A la luz del Vaticano II, se ha de tratar de idéntica manera a todos los «hermanos separados», sea que se encuentren en el «interior» o en el «exterior» de la Iglesia.
17.- El Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Pontificia Comisión Ecclesia Dei son órganos idénticos de la Curia Romana, que tienen las mismas funciones, y se ordenan a tratar con personas en idéntica situación respecto de la plena comunión eclesial.
18.- La denominada communicatio in sacris activa, por la que un fiel católico pide sacramentos válidos a un ministro no católico, se rige por el c. 844, tanto en el caso de las iglesias y comunidades eclesiales «separadas», que son objeto de Ecumenismo, como en el caso de la FSSPX, que también es objeto de Ecumenismo. La Pontificia Comisión Ecclesia Dei ha cometido un grave error en materia de Eclesiología, Moral y Disciplina de los sacramentos, al aplicar para la communicatio in sacris activa con los ministros de la FSSPX normas y criterios distintos, y menos rigurosos, que los del ya citado canon 844.
19.- Potencia y acto son nociones idénticas. El peligro, que es potencial, se identifica con la realización de un suceso contingente, que es actual. Es así que nadar en el mar y ahogarse son realidades idénticas.
20.- «Cisma en potencia» y «cisma en acto» son nociones idénticas. Por tanto, la expresión «peligro de un cisma» es de idéntico significado a «cisma» consumado.
21.- Dice Benedicto XVI que «una ordenación episcopal sin el mandato pontificio significa el peligro de un cisma» (10-III-2009). Por tanto, «peligro de cisma» es lo mismo que «cisma consumado», así como peligro de incendio e incendio consumado son una mismacosa.
22.- En la Iglesia católica no existen actuaciones consistentes en decisiones disciplinares o prudenciales, en las que junto a principios seguros concurren otros elementos circunstanciales. Las expresiones de Juan Pablo II en el MP Ecclesia Dei (n. 3), al calificar de «acto cismático» la ordenación episcopal sin mandato pontificio realizada por el Arzobispo Lefebvre en 1988, constituyen una sentencia definitiva, y no un juicioprudencial.
23.- Por tanto, cuando Benedicto XVI dice que «una ordenación episcopal sin el mandato pontificio significa el peligro de un cisma» no está modificando la sentencia definitiva de Juan Pablo II, que es irreformable en sí misma; ni está atenuando el juicio moral prudencial de su predecesor, al cambiar la expresión «acto cismático» por «peligro de cisma», pues calificar a un mismo hecho de «acto cismático» o de desobediencia grave, que implica «peligro de cisma», significa, objetivamente, lo mismo. No es lícito aplicar a la proposición del Papa el «dictum de omni» de la lógica aristotélica: lo que se dice del género, o de la especie, no se puede predicar de los individuos. Tampoco es dable interpretar la frase del Papa en relación con su contexto inmediato, pues ni el párrafo en el que se inserta alude expresamente a la ordenación episcopal sin mandato pontificio realizada por el Arzobispo Lefebvre, ni el título del documento menciona la remisión de la excomunión a los cuatro obispos consagrados sin mandato por Lefebvre en 1988.
24.- Benedicto XVI dice en su libro Luz del mundo que los cuatro obispos consagrados por Lefebvre en 1988 «habían sido excomulgados por la sola razón de que habían sido ordenados sin mandato papal». No es posible interpretar que la expresión «por la sola razón» da una pauta hermenéutica sobre la mente del Papa en lo referido a la valoración actual de los sucesos de 1988.
«Potencia y acto son nociones idénticas» , «Es así que nadar en el mar y ahogarse son realidades idénticas»
Explíquese por favor!!!.
SIMPLEMENTE: ¡GRACIAS MONSEÑOR!
Como filial agradecimiento a quien me confiriera el Sacerdocio Católico, van estos extractos de mi sermón en el día de la Encarnación del Señor de 1996, Vº aniversario del fallecimiento de Monseñor Marcel Lefebvre.
Con el marco de esta fiesta de la Encarnación del Verbo en el seno purísimo de María Santísima, recordamos hoy a Monseñor Marcel Lefebvre.
Considero que para enmarcar esta conmemoración es ideal esta Solemnidad.
En efecto, Jesucristo, Sumo Sacerdote de la Nueva y Eterna Alianza, es el centro de la revelación divina. Desde el Génesis, en que se esboza su figura, hasta el último versículo del Apocalipsis, que formula la expansión de su gracia, la Persona de Cristo es el principal protagonista de la historia de la salvación.
En el orden doctrinal, el dogma de la Encarnación es la llave que explica todos los misterios de la revelación premesiánica, y es la lumbrera que ilumina el maravillo sistema de la teología católica.
Nosotros expresamos y condensamos la doctrina del Verbo Encarnado con aquellas palabras que, de rodillas, recitamos en nuestro Credo: Bajó de los cielos y se encarnó. Misterio inefable que tres veces al día adoramos al repetir la fórmula del Evangelista San Juan: Et Verbum caro factum est, et habitavit in nobis, es decir, El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros.
Este es el misterio de la Encarnación; misterio de un hombre que puede llamarse Dios, porque su Persona es divina.
Ahora bien, el Verbo se hace hombre precisamente para ser Sacerdote, porque el fin de la Encarnación es la Redención, y ésta debía lograrla Jesucristo por la gran función sacerdotal de su Sacrificio.
El Verbo se encarna para redimir; redime por su Sacrificio; y sacrifica por su ser y sus funciones de Sacerdote. Encarnación y Sacerdocio, Sacrificio y Redención, son absolutamente inseparables en la realidad objetiva de su ser y de su vida.
Pero Jesucristo, Verbo Encarnado, único sacerdote de la Nueva Alianza, no debía cesar en sus funciones; su Sacrificio, único sacrificio del Nuevo Testamento, debía perpetuarse hasta el fin de los tiempos. Y para este fin, Jesucristo multiplica los milagros de amor: instituye el Santo Sacrificio del Altar y el Sacerdocio católico, cuya misión es renovarlo hasta la consumación de los siglos.
Los sacerdotes de nuestra santa religión católica, al igual que Jesucristo, también son llamados por Dios y elevados entre los demás hombres para representarles oficialmente en sus relaciones con Dios.
Sus oficios se reducen al ejercicio de una sola función, la de mediador. Esto es esencialmente el sacerdote: el mediador entre Dios y los hombres; el hombre de Dios ante los hombres, y el hombre de los hombres ante Dios.
La función principal del sacerdote es la oblación, el sacrificio. Todos los oficios sacerdotales convergen en el altar o derivan de él. Todas las funciones sacerdotales están ordenadas al gran sacrificio de la Misa, centro de la Liturgia, de la Jerarquía, de la predicación, de la misma arquitectura de nuestros templos.
Nada hay más grande en el mundo que Jesucristo; y nada hay en Jesucristo más grande que su sacrificio… Nada, pues, nada, absolutamente nada hay más grande en el mundo que el Santo Sacrificio de la Misa.
Es alrededor del Altar del Sacrificio que se organiza la Iglesia y se construye la Cristiandad. Y para ofrecerlo, para renovar constantemente el sacrificio del Verbo Encarnado, un hombre es consagrado sacerdote.
He aquí la relación íntima entre el misterio que festejamos, la Encarnación del Verbo, y el alma por la cual rezamos, elegida por Dios para ejercer la función sacerdotal.
El gran mérito de una vida es la unidad. La vida de moseñor Marcel Lefebvre tuvo una maravillosa unidad, una armonía estupenda. Monseñor Lefebvre pudo haber sido muchas cosas, pues había en él notables dones naturales y muy escogidos dones sobrenaturales; pero todos estos dones de Dios se fundierton en la unidad, y monseñor Lefebvre fue una sola cosa: Obispo de la Iglesia Católica.
Sus pensamientos fueron episcopales; y episcopales fueron sus palabras, henchidas de prudencia y de luz; episcopales fueron sus obras, fecundas y santas; episcopal hasta su porte exterior, como si el carácter que llevaba en su alma pusiera su sello incluso en los pormenores de su exterior.
Ahora bien, el Arzobispo Misionero sobresalió como testigo de Dios ante un mundo que ha perdido el sentido de lo divino y vive en el más impresionante ateísmo y en la más absurda idolatría, la del humanismo.
Se presentó como defensor del orden sobrenatural en medio de un mundo que cree bastarse a sí mismo y se ha empeñado en alcanzar su fin prescindiendo de Dios.
Elevó su voz en medio del desierto del mundo moderno, recordando los valores espirituales, predicando al único Dios verdadero y condenando las falsas religiones.
Para condenar el Panteón de Asís, proclamó que quien no honra al Hijo no honra al Padre; y para refutar la tristemente famosa expresión «tenemos el mismo Dios que los musulmanes y los judíos», recordó que nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quién el Hijo se lo quiera revelar.
Cuando los hombres de la Iglesia ya no se inmolan por la Verdad, sino que inmolan a la misma, se manifestó siervo y predicador de la Verdad, lo cual constituyó para él un verdadero martirio moral.
Imperando en la Iglesia un espíritu de ruptura con la Tradición, supo conservar el depósito de la Fe y mantener las tradiciones.
Mientras muchos que ostentan autoridad en la Iglesia no soportan más la sana doctrina, enseñó lo que siempre, en todas partes y por todos ha sido creído en la Iglesia.
Convencido de que es necesario el Reino de Cristo y la restauración de todas las cosas en Él, se constituyó en paladín de la Realeza Social de Jesucristo.
Apremiado por la caridad de Cristo y sabiendo que no hay concordia posible entre Cristo y Belial y que no puede haber restauración católica de la sociedad sin el Sacrifico de Cristo, preservó el Santo Sacrificio de la Misa en su Rito Romano.
Su catolicidad tuvo el brillo incomparable de la Romanidad. Hombres de Iglesia y por la Iglesia, amó entrañablemente a la Roma Católica y al Sumo Pontificado; y por eso sufrió al ver el honor de la Ciudad Eterna y de la Sede de Pedro pisoteado por los enemigos de la Iglesia y humillado por aquellos mismos que la ocupan.
Ya Dios le habrá recompensado tanto amor y tanto servicio. La historia, tal vez, reconocerá algún día su labor por Jesucristo, por la Iglesia y por las almas.
Mientras tanto, para quienes lo conocimos y nos beneficiamos de su Sacerdocio y Episcopado, sólo nos cabe, ante todo, agradecimiento; profundo agradecimiento, que haga elevar una plegaria por sus almas; y después, fidelidad; fidelidad inquebrantable a lo que nos transmitió y enseñó.
Tal vez para muchas almas su salvación dependa de nuestra fidelidad.
Que Dios, Nuestro Señor Jesucristo, la Santísima Virgen María, la Iglesia y las almas nos encuentren dignos de imitar tal modelo sacerdotal.
Gracias, P. Ceriani por sus palabras en su comentario; mi familia y yo conocimos a Mons. Lefebvre, y por ser Mons. así, como dice el P. Ceriani, vimos la Luz y nos apartamos de la Iglesia Conciliar, oficial y lo seguimos en la Verdad que el, durante toda su vida, siguió.
Gracias Monseñor!!!
Un verdadero Caballero de Dios
Si otra fuera la Roma reinante tu serias el próximo a canonización.
TRAICIANADO:
El tiempo de la traición, el tiempo de la deserción, el tiempo de la falta de paciencia de parte de unos pocos, que se ha extendido a muchos, tenía que llegar. Pues no éramos nosotros inmunes a la gran apostasía y al contagio de la moda ambiente. Y no es precisamente hoy, cuando comenzó a gestarse entre nosotros también el misterio de iniquidad, esto responde a un proceso largo, en cuyo inicio no podemos entrar, pues es difícil escrutar los pensamientos de inicio, pero sí que podemos analizar las actitudes que se empezaron a hacer patentes desde hace ya más de diez años, cuando el «novio» decidió cautivar a la «concubina» de turno, o mejor ésta se insinuó, cual Eva ofreciendo la fruta de árbol prohibido, ofreciendo también un rincón en el «lecho» de la Babilonia contemporánea. Que a modo de meretriz decidió ella también ser objeto de «manoseo» por parte de cualquier D, Juan que decidiese rondarla. Pero no era el galán poderoso el que tal pretensión tenía, seguía siendo el que ofrecía muy poco de cara a la construcción de ese panteón, la aportación era pobre pero grande por lo que suponía la victoria moral sobre la verdad de siempre.
Aunque dos obstáculos hay para derribar la obra recibida y heredada. En primer lugar la promesa de N. Señor de que las puertas del infierno no prevalecerán y en segundo lugar estamos aquellos que no nos dejamos embaucar por los cantos de sirena y las ilusiones ridículas del parlanchín de almoneda y que seguimos en la brecha, pidiendo A M. Lefevbre que ruegue por la Tradición y por aquellos que queremos seguir siendo inasequibles al desaliento.
Concuerdo con tu punto de vista.
No se si podrias abundar sobre la cita «las puertas del infierno…», porque,entre mas medito sobre esta frase, mas misteriosa me parece y elusivo su significado…
Porque una puerta NO ATACA!, y si no ataca, como va a prevalecer sobre el otro?… Yo se que esto, generalmente se entiende como «las fuerzas del infierno, no prevaleceran sobre las verdades o existencia de la Iglesia», pero, no es eso lo que originalmente dice…
En fin, espero poder captar algun dia ese angulo escondido… por que se eligio para esa frase en particular, la palabra «puerta» y no «acechanza» o «ataque» o «asalto» o «las pueras de la Iglesia no cederan o caeran BAJO EL ATAQUE del infierno»?… algo hay ahi…
Supongo que es para hacer notar que “Las Puertas del Infierno” no permanecerán abiertas, y con ellas todos los demonios atacando a diestra y siniestra a su entero gusto.
Prevalecer: (Del lat. praevalescĕre). intr. Dicho de una persona o de una cosa: Sobresalir, tener alguna superioridad o ventaja entre otras.
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Más que obvio, creo.
A 20 años de su muerte TODOS SUS PRONOSTICOS SE HAN CUMPLIDO e incluso todavia se quedo corto.
Siempre fiel a la verdad divinamente revelada a la Iglesia, hablo con fe madura y lenguaje ameno a los Obispos, sacerdotes y simples catolicos.
Denuncio la ruina de la misa y del sacerdocio ideados por Montini. No dudo en destapar la miseria del modernismo panteista que hoy nos azota con mas dureza que nunca.
Basta con el ejemplo funesto de los «viajes papales» y sus «macromisas» estilo rockeras ochentistas…el Evangelio nos enseña a desconfiar de los baños de multitudes, la misma multidud que clamaba al Mesias por las calles de Jerusalen, pocos dias despues pedian su muerte en la cruz. Pero la nueva Roma ignora esto y sigue enpeñada en darse unos baños de masas tan inutiles como ridiculos.
Mientras los seminarios vacios, el sacerdocio en la ruina, los santos desconicidos por los «nuevos curas», la predicacion homiletica en crisis profunda, la formacion de los fieles nula e inexistente.
En 40 años se ha pasado de FUERA DE LA IGLESIA NO HAY SALVACION a dentro de la Iglesia dificilmente hay Salvacion. Cuando la realidad supera los peores pronosticos. ¿Hasta cuando?
Que Dios le tenga en el eterno descanso y que la obra que èl inicio no caiga en las manos equivocadas.
Así sea.
Simplemente.. Gracias Monseñor por salvar la tradición.
No es sobre Mons. Lefebvre pero sobre Mons. Williamson, no es reciente pero no sé si ustedes vieron: http://endwhiteguilt.blogspot.com/2010/07/bishop-richard-williamson-official-911.html
Ave Maria Imaculada, Madre de Dios y medianera de todas las gracias!
Gracias Monseñor!! Que proféticas fueron tus palabras y tu lucha !!
Iluminanos a nosotros para seguir el verdadero camino.
Por suerte Dios no necesita de canonizaciones de Iglesia, Él santifica a quien realmente se lo merece.
Héctor el Cruzado
Y ya son lo menos tres sitios que lo recuerdan: Dici, Rorate Caeli y ustedes, espero que sean más!
Dios lo tenga en Su Gloria!!!
y lo llevemos siempre como estandarte en defensa de la Fe, no abandonemos el camino que nos enseñó!!
FSSPX…DESPIERTEN!!! RECTIFIQUEN!!
Gracias Radio Cristiandad, gracias Padres fieles por seguir en el buen combate!!!
Gracias Monseñor. Hago la misma oración que Semper Fidelis : que la obra que èl inicio no caiga en las manos equivocadas.
Si en algo son expertos los Judios es en infiltrar a las instituciones, y como resultado tenemos a la Neo-fraternidad existente el dia de hoy, en mi opinión la figura del Mons, Lefebvre cada dia se agiganta mas, y creo que el unicó que se salva de la quema es M. Williamson, y por lo mismo no me extrañaria que cualquier dia sea expulsado, como sucedió con el P. Meramo
1.- Cuando yo utilizo una palabra, significa lo que yo quiero que signifique, ni más ni menos (Lewis Carroll).
2.- La definición no debe ser clara, ni más clara que lo definido, sino «circiterista»: es decir, debe emplear términos indistintos y confusos, como si fuesen algo sólido e incuestionable, y extraer o excluir de ellos, el elemento que interesa extraer o excluir (Romano Amerio). Además, si es alusiva, debe contener connotación despectiva.
3.- «Filo-lefebvriano es quien comparte en mayor o menor medida las posiciones de los lefebvrianos» (José M. Iraburu).
4.- El Cardenal Darío Castrillón Hoyos declaró sobre la figura de Marcel Lefebvre: «Era ungran hombre de Iglesia y negarlo sería un error, ciertamente anti-histórico, contra la verdad. (…) Lefebvre tenía un gran amor por la Iglesia Católica e hizo cosas buenas que se deben tener en cuenta. En esencia, digo, sin temor a ser desmentido, que Lefebvre era un buen católico, cuya vida debe ser estudiada en profundidad, y en algunas partes también nuevamente evaluada.». Por tanto, se trata de un cardenal filo-lefebvriano que ha de ser anatematizado por sus opiniones.
5.- El p. Gerald Murray, en su tesis aprobada en la Universidad Gregoriana afirmó:
«El examen de las circunstancias en las que Mons. Lefebvre procedió a consagrar obispos a la luz de los cánones 1321, 1323, 1324, provoca al menos una duda significativa, incluso una certeza razonable contra la validez de declaración de excomunión pronunciada…». Se trata de un canonista filo-lefebvriano que debe ser sancionado por sus opiniones.
6.- Desde la perspectiva del derecho canónico, es delito tanto el «cisma material» como el «cisma formal». Desde la perspectiva canónica, el delito de «cisma material» puede ser cometido tanto por personas como por instituciones. Por lo que se debe concluir que la FSSPX ha cometido el delito de «cisma material» colectivo y es canónicamente «cismática».
7.- El CIC de 1983 no ha modificado la definición del delito de cisma. No es verdad que mientras el CIC de 1917 empleó el término latino «recusat», el CIC de 1983 ha utilizado el término latino «detrectatio». Mienten, pues, los canonistas que afirman que ha habido mutación en la definición del delito de cisma.
8.- Luego de la sanción del CIC de 1983, no constituye un arcaísmo canónico hablar de suspensión «a divinis», y la censura de la suspensión «a divinis» puede aplicarse apersonas (laicos o clérigos) y a instituciones.
9.- Clérigo suspendido con censura «a divinis» es idéntico a «clérigo vago», i.e., que tiene prohibido ejercitar sus funciones sacerdotales porque no está propiamente incardinado.
10.- Asimismo, hay que identificar «clérigo vago» con «clérigo cismático».
11.- La definición moral del pecado de cisma no es intrínsecamente dependiente de su definición canónica. El Catecismo de la Iglesia Católica no define al cisma (n. 2089) copiando literalmente la definición del CIC de 1983 (c. 751), y durante la vigencia del CIC de 1917, los teólogos no tomaban la noción moral de cisma de la norma canónica (c. 1325,2).
12.- Desde la perspectiva de la moral cristiana toda desobediencia es «cisma material». Así, por ejemplo, los clérigos desobedientes, que no llevan traje eclesiástico, incurren en el pecado de «cisma material».
13.- Para la moral cristiana el pecado de «cisma material» no se especifica por su objeto: la separación. Por tanto, un acto no será de naturaleza cismática por su objeto específico, querido por la voluntad.
14.- Interno y externo son nociones idénticas. Por tanto, un «problema interno» de la Iglesia católica es idéntico a un «problema externo»; por ende reciben idéntico tratamiento eclesial, tanto los grupos que se encuentran en el «interior» de la Iglesia, como los que se encuentran en su «exterior».
15.- Para la Eclesiología del Vaticano II, toda lesión a la plena comunión eclesial, y toda desobediencia al Romano Pontífice, constituye un «cisma material», y no existen actos de desobediencia de naturaleza infra-cismática.
16.- A la luz del Vaticano II, se ha de tratar de idéntica manera a todos los «hermanos separados», sea que se encuentren en el «interior» o en el «exterior» de la Iglesia.
17.- El Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Pontificia Comisión Ecclesia Dei son órganos idénticos de la Curia Romana, que tienen las mismas funciones, y se ordenan a tratar con personas en idéntica situación respecto de la plena comunión eclesial.
18.- La denominada communicatio in sacris activa, por la que un fiel católico pide sacramentos válidos a un ministro no católico, se rige por el c. 844, tanto en el caso de las iglesias y comunidades eclesiales «separadas», que son objeto de Ecumenismo, como en el caso de la FSSPX, que también es objeto de Ecumenismo. La Pontificia Comisión Ecclesia Dei ha cometido un grave error en materia de Eclesiología, Moral y Disciplina de los sacramentos, al aplicar para la communicatio in sacris activa con los ministros de la FSSPX normas y criterios distintos, y menos rigurosos, que los del ya citado canon 844.
19.- Potencia y acto son nociones idénticas. El peligro, que es potencial, se identifica con la realización de un suceso contingente, que es actual. Es así que nadar en el mar y ahogarse son realidades idénticas.
20.- «Cisma en potencia» y «cisma en acto» son nociones idénticas. Por tanto, la expresión «peligro de un cisma» es de idéntico significado a «cisma» consumado.
21.- Dice Benedicto XVI que «una ordenación episcopal sin el mandato pontificio significa el peligro de un cisma» (10-III-2009). Por tanto, «peligro de cisma» es lo mismo que «cisma consumado», así como peligro de incendio e incendio consumado son una mismacosa.
22.- En la Iglesia católica no existen actuaciones consistentes en decisiones disciplinares o prudenciales, en las que junto a principios seguros concurren otros elementos circunstanciales. Las expresiones de Juan Pablo II en el MP Ecclesia Dei (n. 3), al calificar de «acto cismático» la ordenación episcopal sin mandato pontificio realizada por el Arzobispo Lefebvre en 1988, constituyen una sentencia definitiva, y no un juicioprudencial.
23.- Por tanto, cuando Benedicto XVI dice que «una ordenación episcopal sin el mandato pontificio significa el peligro de un cisma» no está modificando la sentencia definitiva de Juan Pablo II, que es irreformable en sí misma; ni está atenuando el juicio moral prudencial de su predecesor, al cambiar la expresión «acto cismático» por «peligro de cisma», pues calificar a un mismo hecho de «acto cismático» o de desobediencia grave, que implica «peligro de cisma», significa, objetivamente, lo mismo. No es lícito aplicar a la proposición del Papa el «dictum de omni» de la lógica aristotélica: lo que se dice del género, o de la especie, no se puede predicar de los individuos. Tampoco es dable interpretar la frase del Papa en relación con su contexto inmediato, pues ni el párrafo en el que se inserta alude expresamente a la ordenación episcopal sin mandato pontificio realizada por el Arzobispo Lefebvre, ni el título del documento menciona la remisión de la excomunión a los cuatro obispos consagrados sin mandato por Lefebvre en 1988.
24.- Benedicto XVI dice en su libro Luz del mundo que los cuatro obispos consagrados por Lefebvre en 1988 «habían sido excomulgados por la sola razón de que habían sido ordenados sin mandato papal». No es posible interpretar que la expresión «por la sola razón» da una pauta hermenéutica sobre la mente del Papa en lo referido a la valoración actual de los sucesos de 1988.
«Potencia y acto son nociones idénticas» , «Es así que nadar en el mar y ahogarse son realidades idénticas»
Explíquese por favor!!!.
SIMPLEMENTE: ¡GRACIAS MONSEÑOR!
Como filial agradecimiento a quien me confiriera el Sacerdocio Católico, van estos extractos de mi sermón en el día de la Encarnación del Señor de 1996, Vº aniversario del fallecimiento de Monseñor Marcel Lefebvre.
Con el marco de esta fiesta de la Encarnación del Verbo en el seno purísimo de María Santísima, recordamos hoy a Monseñor Marcel Lefebvre.
Considero que para enmarcar esta conmemoración es ideal esta Solemnidad.
En efecto, Jesucristo, Sumo Sacerdote de la Nueva y Eterna Alianza, es el centro de la revelación divina. Desde el Génesis, en que se esboza su figura, hasta el último versículo del Apocalipsis, que formula la expansión de su gracia, la Persona de Cristo es el principal protagonista de la historia de la salvación.
En el orden doctrinal, el dogma de la Encarnación es la llave que explica todos los misterios de la revelación premesiánica, y es la lumbrera que ilumina el maravillo sistema de la teología católica.
Nosotros expresamos y condensamos la doctrina del Verbo Encarnado con aquellas palabras que, de rodillas, recitamos en nuestro Credo: Bajó de los cielos y se encarnó. Misterio inefable que tres veces al día adoramos al repetir la fórmula del Evangelista San Juan: Et Verbum caro factum est, et habitavit in nobis, es decir, El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros.
Este es el misterio de la Encarnación; misterio de un hombre que puede llamarse Dios, porque su Persona es divina.
Ahora bien, el Verbo se hace hombre precisamente para ser Sacerdote, porque el fin de la Encarnación es la Redención, y ésta debía lograrla Jesucristo por la gran función sacerdotal de su Sacrificio.
El Verbo se encarna para redimir; redime por su Sacrificio; y sacrifica por su ser y sus funciones de Sacerdote. Encarnación y Sacerdocio, Sacrificio y Redención, son absolutamente inseparables en la realidad objetiva de su ser y de su vida.
Pero Jesucristo, Verbo Encarnado, único sacerdote de la Nueva Alianza, no debía cesar en sus funciones; su Sacrificio, único sacrificio del Nuevo Testamento, debía perpetuarse hasta el fin de los tiempos. Y para este fin, Jesucristo multiplica los milagros de amor: instituye el Santo Sacrificio del Altar y el Sacerdocio católico, cuya misión es renovarlo hasta la consumación de los siglos.
Los sacerdotes de nuestra santa religión católica, al igual que Jesucristo, también son llamados por Dios y elevados entre los demás hombres para representarles oficialmente en sus relaciones con Dios.
Sus oficios se reducen al ejercicio de una sola función, la de mediador. Esto es esencialmente el sacerdote: el mediador entre Dios y los hombres; el hombre de Dios ante los hombres, y el hombre de los hombres ante Dios.
La función principal del sacerdote es la oblación, el sacrificio. Todos los oficios sacerdotales convergen en el altar o derivan de él. Todas las funciones sacerdotales están ordenadas al gran sacrificio de la Misa, centro de la Liturgia, de la Jerarquía, de la predicación, de la misma arquitectura de nuestros templos.
Nada hay más grande en el mundo que Jesucristo; y nada hay en Jesucristo más grande que su sacrificio… Nada, pues, nada, absolutamente nada hay más grande en el mundo que el Santo Sacrificio de la Misa.
Es alrededor del Altar del Sacrificio que se organiza la Iglesia y se construye la Cristiandad. Y para ofrecerlo, para renovar constantemente el sacrificio del Verbo Encarnado, un hombre es consagrado sacerdote.
He aquí la relación íntima entre el misterio que festejamos, la Encarnación del Verbo, y el alma por la cual rezamos, elegida por Dios para ejercer la función sacerdotal.
El gran mérito de una vida es la unidad. La vida de moseñor Marcel Lefebvre tuvo una maravillosa unidad, una armonía estupenda. Monseñor Lefebvre pudo haber sido muchas cosas, pues había en él notables dones naturales y muy escogidos dones sobrenaturales; pero todos estos dones de Dios se fundierton en la unidad, y monseñor Lefebvre fue una sola cosa: Obispo de la Iglesia Católica.
Sus pensamientos fueron episcopales; y episcopales fueron sus palabras, henchidas de prudencia y de luz; episcopales fueron sus obras, fecundas y santas; episcopal hasta su porte exterior, como si el carácter que llevaba en su alma pusiera su sello incluso en los pormenores de su exterior.
Ahora bien, el Arzobispo Misionero sobresalió como testigo de Dios ante un mundo que ha perdido el sentido de lo divino y vive en el más impresionante ateísmo y en la más absurda idolatría, la del humanismo.
Se presentó como defensor del orden sobrenatural en medio de un mundo que cree bastarse a sí mismo y se ha empeñado en alcanzar su fin prescindiendo de Dios.
Elevó su voz en medio del desierto del mundo moderno, recordando los valores espirituales, predicando al único Dios verdadero y condenando las falsas religiones.
Para condenar el Panteón de Asís, proclamó que quien no honra al Hijo no honra al Padre; y para refutar la tristemente famosa expresión «tenemos el mismo Dios que los musulmanes y los judíos», recordó que nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quién el Hijo se lo quiera revelar.
Cuando los hombres de la Iglesia ya no se inmolan por la Verdad, sino que inmolan a la misma, se manifestó siervo y predicador de la Verdad, lo cual constituyó para él un verdadero martirio moral.
Imperando en la Iglesia un espíritu de ruptura con la Tradición, supo conservar el depósito de la Fe y mantener las tradiciones.
Mientras muchos que ostentan autoridad en la Iglesia no soportan más la sana doctrina, enseñó lo que siempre, en todas partes y por todos ha sido creído en la Iglesia.
Convencido de que es necesario el Reino de Cristo y la restauración de todas las cosas en Él, se constituyó en paladín de la Realeza Social de Jesucristo.
Apremiado por la caridad de Cristo y sabiendo que no hay concordia posible entre Cristo y Belial y que no puede haber restauración católica de la sociedad sin el Sacrifico de Cristo, preservó el Santo Sacrificio de la Misa en su Rito Romano.
Su catolicidad tuvo el brillo incomparable de la Romanidad. Hombres de Iglesia y por la Iglesia, amó entrañablemente a la Roma Católica y al Sumo Pontificado; y por eso sufrió al ver el honor de la Ciudad Eterna y de la Sede de Pedro pisoteado por los enemigos de la Iglesia y humillado por aquellos mismos que la ocupan.
Ya Dios le habrá recompensado tanto amor y tanto servicio. La historia, tal vez, reconocerá algún día su labor por Jesucristo, por la Iglesia y por las almas.
Mientras tanto, para quienes lo conocimos y nos beneficiamos de su Sacerdocio y Episcopado, sólo nos cabe, ante todo, agradecimiento; profundo agradecimiento, que haga elevar una plegaria por sus almas; y después, fidelidad; fidelidad inquebrantable a lo que nos transmitió y enseñó.
Tal vez para muchas almas su salvación dependa de nuestra fidelidad.
Que Dios, Nuestro Señor Jesucristo, la Santísima Virgen María, la Iglesia y las almas nos encuentren dignos de imitar tal modelo sacerdotal.
Gracias, P. Ceriani por sus palabras en su comentario; mi familia y yo conocimos a Mons. Lefebvre, y por ser Mons. así, como dice el P. Ceriani, vimos la Luz y nos apartamos de la Iglesia Conciliar, oficial y lo seguimos en la Verdad que el, durante toda su vida, siguió.
«Forts dans la Foi» seguiremos hasta el fin!