
«Queda meridianamente clara la voluntad del Papa y de toda la Iglesia»
El cardenal Errázuriz asegura que se ha hecho justicia a las víctimas del P. Karadima
El arzobispo emérito de Santiago, Cardenal Francisco Javier Errázuriz, afirmó ayer «que se ha hecho justicia» a las víctimas de los abusos sexuales, tras el fallo del Vaticano que declaró culpable al sacerdote chileno Fernando Karadima. «Se ha hecho justicia a las víctimas de los abusos sexuales, y a las otras que sufrieron las extralimitaciones de la autoridad del sacerdote en desmedro de su libertad y de la confianza que habían depositado en él», añadió Errázuriz en declaraciones a El Mercurio.
(Efe/InfoCatólica) El pasado viernes, el Vaticano declaró culpable de abusos sexuales al influyente sacerdote chileno de 81 años Fernando Karadima, instructor de cinco obispos, según comunicó en Santiago el presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, Ricardo Ezzati.
La Congregación para la Doctrina de la Fe concluyó que el religioso es culpable del delito de abuso sexual contra al menos un menor y otros feligreses de una parroquia de Santiago en la que ejerció su ministerio y, dada su edad, le ordena “retirarse a una vida de oración y penitencia”.
El cardenal Errázuriz dijo que “ha quedado meridianamente clara la voluntad del Papa y de toda la iglesia de tutelar la dignidad de los niños y de las personas, y de contar tan sólo con sacerdotes que reflejen en su servicio pastoral los sentimientos del corazón de Cristo”.
En opinión del prelado, la sentencia del Vaticano tendrá “un impacto positivo, porque crecerá la confianza en el Papa y en los obispos, que no encubren estas situaciones, que quieren buscar la verdad, sancionar las injusticias y apoyar a las víctimas”.
La Iglesia chilena inició en 2005 la investigación sobre estos hechos, que se reactivó a partir del pasado abril, cuando el caso se difundió a través de la prensa. En junio, tras concluir la indagación administrativa, S.E.R. Francisco Javier Errázuriz, entonces arzobispo de Santiago, pidió al Vaticano iniciar el juicio canónico contra el religioso.
Mons. Ezzati, que desde noviembre preside la Conferencia Episcopal, fue en 2009 uno de los cinco obispos designados por el Papa Benedicto XVI para investigar los abusos sexuales cometidos por el fundador de los Legionarios de Cristo, el mexicano Marcial Maciel.
En tanto, en la vía civil, la Corte de Apelaciones de Santiago revisará este miércoles la apelación al sobreseimiento definitivo del caso Karadima, que un juez resolvió cerrar en diciembre al considerar que los delitos ya habían prescrito.

«… víctimas de los abusos sexuales, y a las otras que sufrieron las extralimitaciones de la autoridad del sacerdote en desmedro de su libertad y de la confianza que habían depositado en él…»
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Vaya, vaya! Aqui se ve la cosa! Los pobres niños abusados sufrieron (verbo) las extralimitaciones de la autoridad… bla bla (objeto directo).
Gramaticalmente no hay duda. Los pobres niños sufrieron ciertas «extralimitaciones». Nada mas? Eso es todo?
SEÑORES!! Que abuso, el cura es pedofilo. Diganlo con todas las letras, un enfermo que JAMAS debio ser ordenado. Una parodia de ser humano. Un tipo que debe ser reducido al estado laical inmediatamente (si fuera posible, reducirlo al estado mineral, mejor aun). Y a la carcel.
Punto. Encerrado con otros que le haran recordar las consecuencias de sus gustos sexuales.
Justicia a los niños? Esto hizo justicia a los niños?? Se acrecentara la confianza en el Papa?? Permitanme un comentario: jajajajajajaja
Cuanta hipocresia!
Saludos en Cristo:
Agradezco al SR.Director publicar sobre este maldito personaje, está de más decir que la parroquia que el dirigía, Sagrado Corazón de el bosque en una de las comunas acomodadas de la capital de Chile, Providencia ,era tenida por conservadora.
Vale hacer notar que el cura fue ordenado en 1953, es decir antes del CV II.
Como dice Alberto puro blabla de los obispos y la justicia ordinaria se está lavando las manos. Seguro al cura lo mandan a un monasterio, como ya hicieron con el arzobispo Cox, por su homosexualidad.
Lobos rapaces.
Santa Gemita, ora pro nobis.
HAN BORRADO CON ELLO LA DIFERENCIA ENTRE UN DELITO PENAL Y UN PECADO MORTAL.
La pena es la cárcel. En miles de casos en el mundo entero se ratifica así la injusticia y la apostasía del Vaticano desde Juan XXIII. Para trasgredir los tipos penales impunemente BASTA CON LA PROTECCIÓN DE LOS «PAPAS» DEL ANTICRISTO.
Y la automática reduccion de penas de cárcel por las oraciones de malditos.
Dios permite para que nadie pueda decir «Jamás habría podido pasar»; pero el castigo que veremos sobre el mundo EN LOS PRÓXIMOS MESES rebasará lo imaginable. La quiebra del sistema financiero mundial está a la vista, y con ella la muerte por hambre y violencia de incontables en todos los paises.
¡A rezar el rosario!
«Y la automática reduccion de penas de cárcel por las oraciones de malditos.»
DEBE DECIR:
Para substituir las penas de cárcel con las «oraciones» de malditos.
Mateo 18:6
Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en
mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras
de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del
mar.
Abusar de un niño es una violación que deja secuelas físico-psíquicas, que tarde o temprano son descubiertas por la alteración de su comportamiento, por lo que en tal caso al momento debería existir el reclamo. Hecho de ocurrencia improbable. No así de un adolescente o un joven para lo que resulta necesario el consentimiento mutuo. Estos últimos son los especulativamente después de muchos años, denuncian la efebofilia del cura con interés de resarcimiento económico. Pero vemos como estos casos fueron tratados deliberadamente, en procura del escándalo que intensificara los ataques del mundo contra la Iglesia, todos aderezados con una bulliciosa rasgadura de vestidos y simulada moral. Ellos son abonados por Ratzinger y la masonería vaticanista, ya que intencionalmente obviaron tomar la debida reserva que demandan las graves consecuencias del alboroto suscitado, en tanto son conscientes de que ello afecta gravemente la imagen de la Iglesia en resguardo de la fe de los fieles.
Investigación eclesiástica se paralizó
cuatro años en Chile
* El cardenal Errázuriz reconoció,
en 2010, que juzgó que “las acusaciones
no eran creíbles”.
C. Mascareño y A. López
En 2003, José Murillo interpuso
la primera denuncia
en contra del sacerdote de la
iglesia de El Bosque, Fernando
Karadima. A través
de una carta, le informó al
entonces cardenal Francisco
Javier Errázuriz de los
actos impropios del religioso.
Luego, la misiva sería
secundada en 2004 por la
acusación efectuada por la
esposa de James Hamilton,
Verónica Miranda.
El encargado de realizar la
investigación fue el ex promotor
de justicia Eliseo Escudero,
quien dijo en una
entrevista a CiperChile que,
una vez que concluyó los
interrogatorios a las víctimas,
le señaló al cardenal
que las acusaciones por
abusos tenían sustento.
Después de esto, Errázuriz
le solicitó a Karadima que
dejara la parroquia de El
Bosque. Sin embargo, tras
esto, el caso fue paralizado.
Respecto a la demora en la
investigación, Errázuriz
manifestó en una entrevista
al diario estadounidense
The New York Times, el 28
de octubre de 2010, que “desafortunadamente,
en ese tiempo juzgué que las acusaciones
no eran creíbles.
Tenemos muy claro que si se
nos presentara un nuevo
caso, hoy haríamos las cosas
mucho mejor”.
En 2009, la pareja solicitó
la nulidad eclesiástica de su
matrimonio, aduciendo
como causa los abusos físicos
y sicológicos que habría
sufrido Hamilton. El testimonio
del médico reactivó
la investigación eclesiástica,
provocando críticas por el
período de cuatro años en
que estuvo paralizada por
decisión de las autoridades
de la diócesis.
El 21 de abril de 2010, José
Murillo, James Hamilton,
Juan Carlos Cruz y Fernando
Battlle interpusieron en
la fiscalía la primera denuncia
criminal contra Karadima,
por abusos. En junio, la
Iglesia envió los antecedentes
eclesiásticos en contra
de Karadima a Roma.
En diciembre, el juez Leonardo
Valdivieso, a cargo
de la investigación criminal,
decidió cerrar el caso y
sobreseer a Karadima. La
decisión fue apelada por la
parte querellante y debe resolverse
el 23 de febrero.