
Ussía asegura que el Papa autorizó al Rey, tras una larga conversación, a firmar la ley del aborto
Cuando estaba a punto de concluir el programa de Juan Manuel de Prada, el escritor lanzó la noticia y garantizó su autenticidad.
Poco hacía presagiar en la madrugada del sábado la información que iba a escucharse en los últimos instantes de Lágrimas en la lluvia, el programa de cine y debate de Juan Manuel de Prada en Intereconomía TV, que abordaba este viernes el siempre candente dilema entre monarquía y república.
Lo había ilustrado la película Mi calle (1960), de Edgar Neville, y junto a los conductores del programa, Prada y María Cárcaba, habían tratado al respecto Miguel Ayuso, catedrático de Derecho Constitucional, Dalmacio Negro, catedrático emérito de Ciencia Política, Pedro González-Trevijano, rector de la Universidad Rey Juan Carlos, y el escritor Alfonso Ussía.

En los minutos finales de la emisión se planteó la diversa problemática moral que se puede suscitar en una monarquía parlamentaria en el caso de que los reyes sean católicos. Los casos más célebres han sido los de Enrique de Luxemburgo (que en 2008 se negó a sancionar la legalización de la eutanasia), Balduino de Bélgica (que en 1990 se negó a sancionar la ley del aborto) o Don Juan Carlos (que la sancionó por dos veces, en 1985 y 2010).
Fue entonces cuando tomó la palabra Alfonso Ussía y lanzó la gran bomba informativa de la noche: «El Rey fue a ver al Papa diez días antes y el Papa le dijo: «Cumpla usted con su obligación. Su deber es cumplir con la Constitución». El Rey fue personalmente a ver al Papa a pedirle un poco la venia».
Ante la trascendencia de la afirmación, Prada preguntó a Ussía si tenía «certeza» de eso: «Absoluta certeza. Absoluta certeza. Tuvieron una larga conversación, el Rey le expuso al Papa sus problemas de conciencia por la firma de esa ley y el Papa le dijo: «Tiene usted que cumplir con sus obligaciones constitucionales»».
Coincidió esa imprevista exclusiva con el tiempo cumplido del programa, de modo que Juan Manuel de Prada lo remató con una sugerente apostilla sobre la cuestión del aborto: «Jesús nos dijo: «Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios». Yo creo que las vidas en gestación son de Dios, no del César», sentenció el conductor del debate antes de anunciar los de semanas próximas, que discurrirán en torno a la familia y a la Leyenda Negra antiespañola.


en España ya existia una ley de aborto mediante la cual se asesinaban algo asi como 100 mil niños por año. Esa ley tambien fue firmada por el «rey» cuando felipe gonzalez gobernaba españa???
si la respuesta es que SÍ entonces el «rey» ya estaba autoexcomulgado y seguir hablando no tiene mucho sentido.
este rumor de que el Papa le habia dicho que firme es solo un rumor y nada mas.
En realidad no es un rumor. Quien lo afirma tiene nombre y apellido: Ildefonso María Ciriaco Ussía Muñoz-Seca, más conocido como Alfonso Ussía (Madrid, España, 12 de febrero de 1948) es un periodista, columnista y escritor español.Alfonso Ussía nació en Madrid en 1948, hijo de Luis Ussía Gavaldá y de Asunción Muñoz-Seca Ariza, Condes de los Gaitanes.
Recordemos que las constituciones están bastante más arriba que los diez mandamientos, y la función principal del papa es buscar la paz y la convivencia aquí en la tierra. Es el pragmatismo de Sancho Panza: más vale un toma que dos te daré. La paz hoy la podemos disfrutar. ¿Y quién nos asegura qué pasará en la otra vida? Es de esperar que Ratzinger haya trabajado para evitar huelgas, enfrentamientos, etc. Vuelve aquello de «es preferible que uno muera…» con la salvedad de que ahora es unos millones.
Sigue siendo un rumor por mas que me escribas la biografia entera de ese señor.
Por otro lado es bastante hipocrita rasgarse las vestiduras por una ley de aborto cuando la anterior ya era tremendamente permisiva para esa practica demoniaca.
Conclusion: si el «rey» no firmaba esta nueva ley pero si firmó la anterior su situacion espiritual no cambia mucho. Se autoexcomulgo al firmar la primera.
Tratemos de usar bien el idioma. Un rumor no tiene dueño. Nadie sabe de dónde sale. A eso voy.
IMPORTANTÍSIMO ACLARAR QUE LA CASA REAL SALIÓ A DECIR QUE DICHA REUNIÓN ENTRE EL REY Y EL PAPA NO EXISTIÓ.
LA VERDAD COMPLETA, SIEMPRE.
Y ¿Quien garantiza la veracidad de ese «desmentido»? .¿Por qué en respuesta a un periodista, un miembro de la Conferencia Episcopal consideró que no había excomunión para el Rey, cosa que supone dos varas distintas de medir? ¿También es mentira que Ratzinger afirmó después de la firma, que sentía un gran aprecio por la familia real? ¿No es eso una aceptación tácita del hecho en sí?. ¿Acaso no es peor la reiteración en la falta que la primera cometida?. El hecho es tan grave que requiere un tajante desmentido por parte de Ratzinger, pues es él y solo él quien queda en entredicho, quien calla, otorga. La situación de la Iglesia requiere irremediablemente una explicación al pueblo Católico, más perplejo que nunca. De lo contrario no tenemos por qué poner en duda la aseveración que hizo el Sr. Ussía, quien, que sepamos, tampoco se ha retractado de lo categóricamente afirmado. Además de ser impensable que D. Alfonso Ussía hiciese un comentario que no fuese verdad, sabiendo las consecuencias tan catastróficas que iba a tener para la Santa Iglesia. Recalco, o hay un desmentido por parte del Vaticano, o los católicos, que no nos dejamos idiotizar, hacemos caso a lo expresado por el Sr. Ussía.
Antes que nada, no se pueden sacar conclusiones de lo que sólo son rumores. Dicho lo cual, vayamos al fondo del problema, basándonos no en rumores, sino en datos aportados por la perspectiva que da el tiempo transcurrido.
Desde el Concilio Vaticano II la Iglesia ya no es lo que era. Se empezó por la libertad religiosa, condenada por anteriores papas y de modo clarísimo por el Syllabus de errores de Pío IX, y se acabó en el culto ecuménico de Asís o en la cada vez más evidente protestantización de la misa, pero lo más grave es que se acabó con el reinado social de Cristo, llegándose al extremo de exigir ¡desde la mismísima Santa Sede! a las entonces todavía naciones católicas (España, Italia casi) que cambiasen sus leyes para adecuarse a la nueva libertad religiosa, que, por ejemplo, nos ha llenado Europa de mezquitas, una libertad religiosa fiel al «espíritu del Concilio Vaticano II», concilio que el propio Pablo VI calificó como pastoral, que no dogmático, lo que dio pie a meter todo tipo de contradicciones con la doctrina clásica y de ambigüedades. Por eso no es de extrañar que ningún prelado se sumara a la petición de monseñor Guerra Campos para excomulgar al Rey por la primera ley del aborto. Tampoco nos podemos extrañar de que, aún más sorprendentemente, los reyes de España sigan ostentando el título de majestades católicas, otorgado por el Papa Alejandro VI a los Reyes Católicos y a sus sucesores. Y tampoco es de extrañar que no pasara nada ante el evidente perjurio de quien jura unos principios (los del Movimiento Nacional) que decían que eran «por su propia naturaleza, permanentes e inalterables», cuando, además, ese juramento se hace en sesión pública y solemne en las Cortes ante un crucifijo y un ejemplar de los Evangelios. Pero el actual rey sabía muy bien lo que hacía: convirtiendo una monarquía católica en una especie de república coronada se aseguraba el trono de por vida con independencia de quién gobernase.
Viendo la nula reacción eclesiástica con “Herodes Borbón” a propósito del aborto, si Enrique VIII de Inglaterra, excomulgado sólo por un quítame allá un matrimonio, levantara la cabeza…
A propósito del Vaticano II, creo que fue el teólogo modernista Schillebeeckx el que dijo que dicho concilio fue la irrupción de la Revolución Francesa en la Iglesia con 150 años de retraso, lo cual nos lleva al problema principal de las monarquías que aún subsisten con el adjetivo de parlamentarias, que no es otro que el hecho de que tras la Revolución Francesa las monarquías europeas tuvieron que plantearse seriamente su supervivencia, y más pensando en que el destronamiento podía ir acompañado del paso por la guillotina. En consecuencia, se vieron forzadas a abrazar el liberalismo, lo que conllevó dejar la religión para el ámbito estrictamente privado, pero lo más visible es que se quedaron sin apenas funciones políticas, convirtiéndose en meros adornos que constantemente necesitaban congraciarse con el gobierno de turno para poder seguir existiendo. Y con tal de seguir existiendo, aun con raquíticas funciones, valía todo, hasta prescindir cuando convenía de la religión mayoritaria de la población, que, repito, era también la de la monarquía.
En definitiva, monarquías parlamentarias e Iglesia Católica oficial han acabado confluyendo en lo mismo: en desvirtuarse con el absurdo intento de hacerse compatibles con algo tan opuesto a ambas instituciones como la Revolución Francesa, una de las principales consecuencias de algo tan anticatólico como la reforma luterana.
Una clara aplicación de esa «revelación» guarda relación con la primera aprobación de la ley del aborto en España
“Hay un testimonio especialmente estremecedor al respecto y que los autores del libro España anestesiada, publicado en 1988 por la Sociedad TFP-Covadonga, recogieron de un artículo escrito por el periodista Abel Hernández en Diario 16 del 6 de julio de 1985 con el título: “El Papa aprueba que el Rey firme la ley del aborto”. Allí se decía que Juan Pablo II comprendía el dilema del Rey y hasta le habría dicho “usted ha de separar su conciencia cristiana de su condición de Jefe de Estado”. Continuó el periodista diciendo que “la obligación constitucional del Rey es firmar las leyes aprobadas en el Parlamento. «No tenía otra disyuntiva que firmar o irse», según una destacada personalidad. Evidentemente al Papa le parece muy bien que el Rey Juan Carlos siga en su puesto. La misma actitud mantiene el Episcopado español según he podido comprobar directamente en la dirección de la Iglesia española”. Esto lo escribió D. Ángel David Martín Rubio (Sacerdote y profesor del CEU).
Son significativas también las siguientes frases tomadas de la encíclica Evangelium vitae (Punto 73) del mismo papa Juan Pablo II: “Cuando no sea posible evitar o abrogar completamente una ley abortista, un parlamentario puede lícitamente ofrecer su apoyo a propuestas encaminadas a limitar los daños de esa ley y disminuir así los efectos negativos en el ámbito de la cultura y de la moralidad pública; obrando de este modo no se presta una colaboración ilícita a una ley injusta: antes bien se realiza un intento legítimo y obligado de limitar sus aspectos inicuos”. Las mismas las utilizó, por cierto, en diciembre de 2009 el Abad de Montserrat para justificar su apoyo al “católicosocialista” José Bono
Ver: Puede negar el Monarca la sanción de una Ley?. http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=6101.
La responsabilidad del Rey en la sanción de las leyes; http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=6189.
De nuevo manda a todos los españoles que guarden y hagan guardar la ley abortista; http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=7502.
La Iglesia y el aborto, por José María Manrique, Arbil, nov 09 http://www.arbil.org/123abor.htm
Lo siento pero la cAsa Real desmintió la noticia nada más ser consultada.
Flaco favor hacen a la Iglesia desde esta web criticando al papa.
¿Y donde está el desmentido del Vaticano?. Flaco favor le hace el Vaticano a la Iglesia si no hay un mentís categórico del tema. El flaco favor se lo está haciendo el papa a la Iglesia. Ya está bien de tanta papolatría y tanta ceguera. Ser católico no es sinónimo de tonto, ya no nos dejamos cegar con Ratzinger y la secta del Vaticano que encarna una falsa iglesia después del conciliábulo V2. Queremos seguir siendo católicos, pero de los de siempre y no aceptamos ni las visitas a la sinagoga, ni el beso del corán, ni más reuniones apóstatas como la de Asís, donde al Único Dios Verdadero se le puso al mismo nivel que a los falsos dioses, pecado flagrante contra el primer mandamiento. Quién ha perjudicado más a la Iglesia Verdadera que los últimos ¿papas??
SE PECA COMO SE DELINQUE, POR ACCIÓN O POR OMISIÓN
«Tuve hambre y no me disteis de comer, deseos de vivir y no impedisteis que se me matara. . .»
«Id al Infierno malditos de mi Padre. . .» (Mateo 25)
Tanto el papa como el Rey.
Lo que sí queda claro, con la actual situación de apostasía generalizada por la que atraviesa la actual iglesia masónica, conciliar, romana, antes: Iglesia Católica, Apostólica, Romana, si Monseñor Lefebvre estuviese entre nosotros, seguro que la situación de Sedevacantismo la hubiese tratado de otra manera distinta. Indudablemente la Sede del Bienaventurado Pedro está desolada, ¡Esta VACANTE!.