DISCURSO COMPLETO DEL EX PRESIDENTE JORGE RAFAEL VIDELA A LA NACIÓN ARGENTINA DEL DÍA 21/12/2010 *
En la foto: publicidad política bajo el lema “unámonos …y no seremos bocado de la subversión”. El General Jorge Rafael Videla en su discurso se preguntó “si aún hoy podemos asegurar que, más allá de las operaciones militares, esta guerra, usando medios no violentos, haya realmente terminado”. Traducido: la guerra continúa.
TTE. GENERAL D. JORGE R. VIDELA:
AL PUEBLO ARGENTINO
MANIFESTACIÓN ANTE LOS JUECES
INTROITO
Señores Jueces:
Mucho se ha dicho y se ha escrito, sobre lo ocurrido en nuestra Patria durante la década de los años 70; lamentablemente, con una visión sesgada de la realidad -no exenta de dudoso propósito- ocultando parte de la historia de esos trágicos años y tergiversando a su vez, la parte que se hace pública.
No es mi intención, en este momento, polemizar con dichas opiniones, emitidas en uso del derecho a la libre expresión que protege nuestro sistema democrático de vida. Mi conducta al respecto, ha sido la de mantener un prudente silencio, como contribución a la concordia entre mis conciudadanos.
Pero, en esta oportunidad -más que como imputado, como protagonista y testigo- siento el deber inexcusable de hacer llegar ante ustedes y a través de ustedes a la sociedad argentina toda, en particular a sus jóvenes manipulados por la desinformación y la propaganda artera, mi visión personal sobre aquellos hechos, que constituyen el marco de referencia que encuadra lo que es materia de este y otros juicios en los que me encuentro procesado.
NUESTRA ULTIMA GUERRA INTERNA
Antecedentes mediatos
Al término de la Segunda Guerra Mundial, la comunidad de naciones quedó virtualmente agrupada en derredor de dos polos de poder -ideológicamente antagónicos- que, además de disputarse entre sí el manejo del mundo, intentaban atraer en su favor a los países no alineados con ellos.
El dominio del poder nuclear por parte de las dos potencias líderes (EE UU y la URSS) y la posibilidad de su destrucción masiva en forma recíproca, actuó entonces como factor de disuasión, dando lugar a la llamada guerra fría: una suerte de equilibrio inestable que nadie se atrevía a romper -so pena de la represalia- todo ello, en medio de una paz armada.
Fue justamente la URSS quien, con el afán de expandir su poder, ideó una manera sutil de quebrar aquel equilibrio sin que provocara la réplica; y lo hizo promoviendo, alentando y solventando los llamados movimientos de liberación nacional: contra el colonialismo, caso de África; o bien contra las desigualdades sociales, caso de Latinoamérica.
La estrategia así concebida, llamada también estrategia indirecta o guerra revolucionaria, buscaba la toma del poder en dichos países, mediante acciones violentas amparadas bajo las banderas de la liberación.
Cabe destacar que, lo que para las grandes potencias eran conflictos de baja intensidad, constituían para los países periféricos -como en nuestro caso- conflictos en los que se jugaba la identidad nacional de estos países.
La República Argentina no fue ajena a esa forma de agresión y, lo que pudo ser objeto del debate y de la confrontación democrática de ideologías encontradas, pasó a convertirse en un violento enfrentamiento armado -dado la intolerancia del agresor- cuyo lema rezaba: la razón está en la boca de los fusiles.
Antecedentes Inmediatos
El empleo de las Fuerzas Armadas en 1975, para combatir contra el terrorismo, no fue un acto improvisado y mucho menos novedoso.
En efecto, el Ejército, dentro de su planeamiento específico de corto plazo, contaba con el llamado Plan de Capacidades, el cual contenía las previsiones para responder, con lo que se disponía en ese momento, ante la ocurrencia de cualquiera de las hipótesis de conflicto retenidas como tales.
Una de esas hipótesis era la Variante Marco Interno, la cual preveía una agresión por parte del terrorismo subversivo que, superando la capacidad de represión de las Fuerzas Policiales y aún las Fuerzas de Seguridad, impusiera el empleo de las Fuerzas Armadas, con el objeto de restablecer el orden alterado, previo dictado del decreto correspondiente.
Luego del Cordobazo (producido el 29 de mayo de 1969) y del posterior secuestro y asesinato del Teniente General Aramburu (ocurrido el 29 de mayo de 1970) el Ejército puso en práctica el Plan de Capacidades – Marco Interno, cuando su Comandante, el General Lanusse, ordenó a dicha fuerza ejecutar, en forma limitada, operaciones de seguridad (controles de rutas, controles de población, rastrillajes, protección de objetivos sensibles, etc.), dado que las acciones producidas por el agresor, no requerían un mayor grado de compromiso.
En forma simultánea, como Presidente de la Nación, el General Lanusse promovió una modificación de la legislación penal, incluyendo nuevas figuras delictivas, así como el agravamiento de algunas de las penas existentes. Pero, más trascendente aún, fue la decisión de crear la Cámara Federal Penal, integrada en su totalidad por magistrados civiles, para actuar con jurisdicción y competencia en todo el territorio nacional, a fin de juzgar, exclusivamente, los delitos terroristas y conexos.
Este conjunto de previsiones dio excelentes resultados; tan es así que, al finalizar el mandato del General Lanusse, el 25 de mayo de 1973, con observancia del debido proceso, había cerca de 1.500 detenidos en calidad de procesados o bien cumpliendo condena, en relación con los delitos ya citados.
Lamentablemente, al asumir la Presidencia el Doctor Cámpora, dictó, en esa misma noche, un decreto de indulto concediendo la libertad de los detenidos y promulgó, en forma casi simultánea, una ley de amnistía sancionada por el Congreso con igual finalidad. Vale recordar que la citada ley de amnistía, al ser tratada en general, resultó irresponsablemente aprobada casi por unanimidad, por parte de los legisladores integrantes de ambas Cámaras.
Mediante dichos instrumentos legales, se dispuso la libertad de todos los terroristas que se encontraban detenidos, los cuales fueron recibidos como héroes por sus simpatizantes quienes, a su vez, mantenían desde temprano las cárceles en su poder, a la espera del decreto presidencial que disponía los indultos, promovido por el entonces Ministro del Interior, Doctor Righi, a quien Perón echó de su cargo; hoy Procurador General (Jefe de los Fiscales).
Asimismo, fue disuelta la Cámara Federal Penal que había dictado las detenciones; sus jueces fueron declarados cesantes y librados a su suerte; varios de ellos sufrieron atentados, incluso de muerte; y otros debieron abandonar el país por falta de garantías para sí mismos y sus familias.
Simultáneamente, se dejaron sin efecto las reformas introducidas en la legislación penal.
Extraña paradoja: el remedio judicial, eficazmente implementado por un gobierno militar para luchar contra el terrorismo subversivo con la ley bajo el brazo, fue luego demagógicamente dejado sin efecto por el gobierno constitucional que lo sucedió, dando lugar a la puesta en libertad de casi 1.500 terroristas que estaban detenidos cumpliendo condena o bajo proceso, al par que sumiendo en el desamparo a los jueces que los habían juzgado.
Por supuesto que ninguno de aquellos llamados jóvenes idealistas (Perón los llamó estúpidos e imberbes cuando los echó de la Plaza de Mayo) dejó la cárcel para reinsertarse pacíficamente en la sociedad. Todos ellos, so pretexto de sentirse perseguidos por el sólo hecho de pensar diferente, salieron dispuestos a matar con las armas que les entregaron al abandonar la prisión. Con tal disposición de ánimo, pretendían dar cumplimiento a la consigna de su paradigma, el Che Guevara, quien decía:
Que era preciso, por encima de todo, mantener vivo el odio intransigente al enemigo; odio capaz de llevar al hombre más allá de sus límites naturales; y transformarlo en una fría, selectiva, violenta y eficaz máquina de matar.
¿Conocerán este detalle quienes, con ignorante orgullo, lucen hoy la imagen de ese nefasto personaje en tatuajes y remeras y, lo que es peor, en despachos oficiales?
La Agresión Terrorista
Larvada en sus inicios, al comienzo de la década del sesenta y abiertamente desembozada en la década siguiente, la agresión terrorista buscaba la destrucción de bienes materiales y de personas para que, mediante el terror que dichas acciones pudieran generar, tomar el poder político, a fin de imponer un régimen marxista-leninista, totalmente ajeno a nuestro tradicional estilo de vida.
Capacitada para producir aquellas acciones intimidatorias, la agresión terrorista estaba integrada mayoritariamente por personal nacional, entrenado en Cuba, Siria, Palestina y Argelia, o bien, dentro del propio país, con instructores foráneos. Disponía, también, de armamento y equipos provistos por la URSS, a través de Cuba, así como fabricados localmente en fábricas clandestinas, o fruto de ataques a organismos militares y policiales. De la misma manera, estaba financiada con fondos provenientes de la URSS, o con el producido de los asaltos perpetrados contra entidades bancarias, o el botín resultante de los secuestros extorsivos (el más notorio fue el de los hermanos Born, por un monto de sesenta millones de dólares).
La magnitud de dicha agresión, fue aumentando con el transcurso del tiempo, hasta llegar a una medida no conocida en nuestro país. Así pasamos del terrorismo sistemático y selectivo, que producía el secuestro y muerte de personas aisladas, o la ocupación de pequeñas localidades, hasta llegar a verdaderas acciones de combate como lo fueron la toma por asalto de unidades militares, que debían ser recuperadas por unidades vecinas, o las operaciones bélicas libradas contra la guerrilla rural en Tucumán, donde el enemigo intentó crear una zona liberada.
A mediados de la década del 70, los elementos terroristas habían proliferado bajo distintas denominaciones, a los que se sumaban efectivos de custodia de los dirigentes sindicales (verdaderas patotas armadas que, más que proteger intimidaban) así como los integrantes de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) una suerte de milicia clandestina que operaba bajo la conducción del Ministro de Bienestar Social, José López Rega.
Dentro de esta especie de far west vernáculo, en el cual el Estado había perdido el monopolio de la fuerza, se destacaban por su número, organización y entrenamiento, dos agrupaciones distintas a saber: el Ejército Revolucionario del Pueblo, encabezado por Santucho, brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores, de tendencia trotskista; y Montoneros, encabezado por Firmenich, brazo armado de la izquierda justicialista y, más específicamente, representativo de la Juventud Peronista.
Ambos, a su vez, actuaban bajo la forma de guerrilla rural, como en el caso de Tucumán, con la intención de crear una zona liberada en dicha provincia, aprovechando las facilidades que a tales fines ofrecía la geografía lugareña; o bien como guerrilla urbana, en cuyo marco un joven cumplía durante el día su cometido normal como hijo, estudiante u obrero y, durante la noche, con una pastilla de cianuro en el bolsillo y un arma escondida entre sus ropas o entre las mantas de un coche cuna conducido por su pareja -generalmente embarazada y usada a modo de escudo humano- asaltaba, secuestraba, o colocaba bombas.
En cuanto al grado de violencia desatada por el agresor, no está demás recordar lo expresado por The Times de Londres, en un artículo reproducido por el diario La Nación de fecha 2 de diciembre de 1977, en el que decía: …Se ha olvidado en el extranjero que cuando los militares argentinos lanzaron su campaña contra el terrorismo, la sociedad y el Estado estaban al borde del colapso, que el terrorismo comenzó al final de los años 61 y había alcanzado proporciones que hacen los secuestros en Alemania Occidental y los disparos a las piernas de Italia como juego de niños contra la sociedad. Cuando la respuesta vino, mucha sangre se había derramado como para esperar demasiada cautela en la misma… Los terroristas italianos y germanos occidentales no pueden ser comparados con la fuerza y la ferocidad de los dos grupos argentinos, ambos actualmente casi aniquilados… Cuando Amnesty Internacional publicó su informe de 92 páginas sobre la represión en la Argentina, un editor de un diario inglés de aquí comentó: si ellos hicieran un informe sobre las atrocidades terroristas, probablemente sería mucho más voluminoso.
Vale recordar también que, en su largo pontificado, el Papa Juan Pablo II puso luz sobre distintos temas que desde el Concilio Vaticano II eran tergiversados. Entre ellos, cierta apología de los partisanos, los maquis, la guerrilla, y otras formas de terrorismo.
Con claridad, el Papa Wojtyla expresó sobre el particular lo siguiente:
– El terrorismo piensa que la verdad en la que cree o el sufrimiento padecido son tan absolutos que lo legitiman a reaccionar destruyendo incluso vidas humanas inocentes.
– Pretender imponer a otros con la violencia lo que se considera como la verdad, significa violar la dignidad del ser humano y, en definitiva, ultrajar a Dios, del cual es imagen.
– Las injusticias existentes en el mundo nunca pueden usarse como pretexto para justificar los atentados terroristas. Si nos fijamos bien, el terrorismo no sólo instrumenta al hombre, sino también a Dios, haciendo de él un ídolo del cual se sirve para sus propios objetivos.
– El terrorismo se basa en el desprecio de la vida del hombre. Precisamente por eso, no sólo comete crímenes intolerables, sino que, en sí mismo, en cuanto recurre al terror como estrategia política y económica, es un auténtico crimen contra la humanidad.
A modo de anécdota puedo expresar que, dentro de esa orgía de violencia, en mi condición de Comandante en Jefe del Ejército, fui objeto de seis atentados contra mi vida, los cuales llegaron a materializarse sin que, gracias a Dios, cumplieran sus designios. El primero de ellos, ocurrido el 16 de marzo de 1976: preveía la voladura del automóvil que me conducía a la sede de mi comando, con cargas explosivas accionadas por control remoto, colocadas en un automóvil aparcado en la playa de estacionamiento aledaña al edificio; y fue comandado por Verbitsky, quien resultó posteriormente enjuiciado por la dirigencia de la organización Montoneros, en razón de haber abandonado el lugar de los hechos sin antes comprobar los efectos producidos por la operación, así como asegurado el repliegue del personal a su cargo, según lo determinaban los manuales respectivos.
La Legítima Defensa
En el mes de enero de 1975, la señora de Perón, a cargo de la Presidencia de la Nación, dictó un Decreto por medio del cual ordenaba el empleo de las Fuerzas Armadas para combatir al terrorismo hasta su aniquilamiento, pero geográficamente limitado a una zona de operaciones en la Provincia de Tucumán, acción que dio en llamarse Operación Independencia.
Esta limitación geográfica no dejaba de ser una ventaja para el oponente, ya que les permitía a los terroristas que actuaban dentro de la zona de operaciones, recibir reemplazos de personal, así como refuerzos de armamento y equipo provenientes de otras zonas del país, lo que dilataba la posibilidad de lograr su aniquilamiento en corto plazo.
Para entonces, el país vivía un clima agobiante, signado por la angustia que soportaba la sociedad, ante la dimensión que adquiría día a día la agresión terrorista.
Ante ese desasosiego y la radicalización que adquiría el enfrentamiento iniciado por los grupos terroristas, en los primeros días del mes de octubre de 1975, el Doctor Luder, provisionalmente a cargo de la Presidencia de la Nación (la señora de Perón se hallaba en Ascochinga, en uso de licencia por razones de salud) convocó a una reunión de gabinete para determinar qué hacer frente a la dimensión que había cobrado el accionar subversivo. A dicha reunión fuimos invitados los Comandantes Generales, quienes debíamos exponer nuestros puntos de vista sobre el particular.
Por ser un problema típicamente terrestre, correspondía al Ejército la responsabilidad primaria y, en esa condición, con el acuerdo de mis camaradas de las otras dos Fuerzas debí exponer. En extrema síntesis, dije entonces que, habiéndose agotado la instancia de represión a cargo de las Fuerzas Policiales y de Seguridad, sin lograr restablecer el orden alterado; y ante la inoperancia de la Justicia (por temor no había dictado ninguna condena desde el 25 de mayo de 1973 hasta la fecha, a pesar de la magnitud de los hechos producidos por los elementos terroristas); parecía llegado el momento de apelar, como último recurso, al empleo de las Fuerzas Armadas a fin de combatir al terrorismo subversivo.
Agregué que la decisión de emplear a las Fuerzas Armadas para cumplir con ese cometido implicaba, de hecho, reconocer un estado de guerra interna con sus consiguientes secuelas, ya que las Fuerzas Armadas no estaban preparadas para reprimir (no disponían de balines de goma, ni escudos, ni bastones, y, fundamentalmente, carecían de entrenamiento para cumplir esa función) ya que estaban organizadas, equipadas e instruidas para combatir; es decir para hacer la guerra, donde se muere o se mata.
En atención a ello, se propusieron cuatro cursos de acción, en grado creciente de libertad de acción. El primero, muy pautado, garantizaba que no se cometieran errores o excesos, pero hacía suponer una prolongación sine die del conflicto. Entendíamos por excesos, delitos comunes que pudiera cometer personal militar al amparo de la guerra a desarrollar. Vale recordar que al término del Proceso de Reorganización Nacional, se hallaban cumpliendo condena más de doscientos cincuenta uniformados, acusados por haber cometido delitos de esa naturaleza.
Los cursos de acción segundo y tercero, eran un gradiente mayor de libertad de acción. El curso de acción cuarto (que resultó seleccionado) preveía el despliegue de las Fuerzas Armadas, así como de las Policiales y las de Seguridad -estas dos bajo el control operacional de las primeras- en la totalidad del territorio nacional; y, a partir de ese despliegue disperso, nada fácil de controlar, actuar simultáneamente en la búsqueda del enemigo para combatirlo donde fuera hallado. Cabe destacar que el agresor actuaba en la clandestinidad, dentro de una organización celular difícil de penetrar, que imponía una paciente tarea de inteligencia para localizarlo.
Debo rendir homenaje al coraje cívico demostrado por el Doctor Luder en esa ocasión quien, sin hesitar, seleccionó este curso de acción que era el más riesgoso en cuanto a la posibilidad de que ocurrieran errores o excesos, pero que garantizaba la derrota del terrorismo en no más de un año y medio de lucha. Es más, ante un pedido de intervención por parte de uno de los ministros asistentes, el Doctor Luder manifestó tener decidida su resolución y con ello cerró el debate.
Esta firmeza del Doctor Luder no fue la misma cuando, al deponer como testigo en el juicio a las Juntas, se limitó a hacer una interpretación semántica del término aniquilar, sin reparar que los reglamentos vigentes a la fecha, definían con precisión, el alcance de dicho término. Más grave aún, olvidó, fuera de todo tecnicismo doctrinario, que la acción de aniquilar constituía la interpretación más acabada de lo que expresara el General Perón, en la carta dirigida a la Guarnición Militar de Azul, luego del intento de copamiento del que fuera objeto. De dicha carta rescato la siguiente frase, referida a los terroristas atacantes: que el reducido número de psicópatas que va quedando sea exterminado uno a uno para el bien de la República.
Reflejo también de ese estado de ánimo, proclive a llevar adelante una guerra sin cuartel contra los grupos terroristas, son las palabras pronunciadas por el Diputado Stecco, durante el homenaje que la Cámara de Diputados rindió a José Rucci, con motivo del atentado que le costó su vida. Dijo entonces el Diputado Stecco: Por eso esta Cámara de Diputados, que dicta las leyes del país, debe dar amplios poderes a nuestras Fuerzas Armadas y de Seguridad, sin que con ello se quiebre la libertad, para perseguirlos hasta sus guaridas y matarlos como a ratas, porque no merecen vivir en este suelo.
Ningún partido político, ninguna fuerza sindical, ninguna organización no gubernamental, tampoco los medios de prensa, objetaron las duras palabras del Diputado Stecco.
De similar tenor fueron las palabras del Ministro de Defensa, Doctor Vottero, pronunciadas en el acto de cierre de los cursos de la Escuela de Defensa Nacional, en diciembre de 1975, oportunidad en la que expresó: …ante la lucha total, sofisticada y compleja, despiadada, diabólica y criminal, promovida por la subversión armada, queda una sola alternativa: el exterminio total del enemigo…
Por su parte el ex-Presidente Frondizi, decía al respecto lo siguiente: La subversión fue organizada desde el exterior para tratar de conquistar el poder e imponer ideas marxistas, destruyendo los valores que conforman nuestra identidad nacional. Pero fue vencida por las Fuerzas Armadas y de Seguridad, cumpliendo las órdenes del gobierno constitucional que dispuso aniquilarla. Esta palabra `aniquilarla´, no la inventaron los militares; está en el decreto dictado por un gobierno constitucional.
Como complemento de los decretos firmados por el Doctor Luder, el Ministerio de Defensa impartió la Directiva N°1 y, a partir de ella, impartí la Directiva N° 404, Lucha Contra la Subversión, mediante la cual se puso en ejecución, por parte del Ejército, el planeamiento correspondiente a la Hipótesis de Conflicto Marco Interno.
A los fines de esa guerra, cada una de las Fuerzas Armadas tenía asignadas zonas territoriales, donde ejercían sus responsabilidades operacionales los respectivos Comandantes Generales.
Corolario
Bien podemos decir entonces, que la Nación Argentina hubo de afrontar -de hecho y de derecho- un conflicto bélico interno, irregular en su forma, de carácter revolucionario, con profunda raíz ideológica, alentado desde el exterior.
Así lo reconoció tiempo después la Cámara Federal (a la cual desconocí por no tener competencia para juzgarme, toda vez que no era mi juez natural, sino una comisión especial fulminada por el Art.18 de la Constitución Nacional) cuando dicho Tribunal, al dictar sentencia en la causa 13/84, llamada de los Comandantes, sin mencionar la figura de genocidio, así como tampoco la existencia de delitos de lesa humanidad, entre otros conceptos expresó:
– Que En consideración a los múltiples antecedentes acopiados en este proceso y a las características que asumió el terrorismo en la República Argentina, cabe concluir que, dentro de los criterios de clasificación expuestos, el fenómeno se correspondió con el concepto de `guerra revolucionaria´.
– Que algunos de los hechos de esa guerra habrían justificado la aplicación de la pena de muerte contemplada en el Código de Justicia Militar
– Que como consecuencia de lo hasta aquí expresado, debemos admitir que en nuestro país hubo una guerra interna, iniciada por las organizaciones terroristas contra las instituciones de su propio Estado.
Mal puede hablarse entonces -como lo hizo el Presidente Alfonsín en el Decreto 158/83, mediante el cual ordenó el juicio a las Juntas- de la existencia de homicidios, privaciones ilegítimas de la libertad, secuestros o lugares clandestinos de detención, introduciendo figuras delictivas del Código Penal, dentro del juzgamiento de actividades de combate, ocurridas en el marco de una guerra interna.
Por el contrario, si aceptamos la existencia de una guerra, como lo expresara la Cámara Federal, debemos hablar de prisioneros capturados e internados en lugares de reunión, generalmente secretos por razones de seguridad; de heridos, mutilados, muertos o desaparecidos; saldo inevitable de cualquier conflicto bélico; máxime en éste por su peculiar naturaleza.
Menos aún podemos aceptar la figura de asociación ilícita, como forma de relación entre el que manda y el que obedece, que no puede ser otra más que la subordinación. Subordinación no es obediencia ciega al capricho del que manda. Subordinación es obediencia consciente a la voluntad del superior, en función de un objetivo que está por encima del que manda y del que obedece -en este caso la defensa de la Nación agredida- y en razón del cual el mando deja de ser arbitrario y la obediencia se ennoblece.
Algunos han calificado a esta guerra, como una guerra sucia. Yo me niego a aceptar ese calificativo, pues significaría reconocer la existencia de guerras limpias y sucias. Santo Tomás de Aquino reconoce la existencia de guerras justas o injustas; y agrega que las guerras defensivas -como la librada en nuestra Patria- en general son guerras justas.
La guerra es un fenómeno en sí misma, y hay que aceptarla como tal, sin aditamentos de ninguna especie. Acepto sí, que cada guerra tiene sus peculiaridades o características propias, que la hacen distinta de las otras, y esta guerra tuvo, por cierto, sus características distintivas.
Ante todo, no fue una guerra clásica. Fue, en cambio, una guerra irregular, y dentro de esa irregularidad yo, personalmente, opino que su signo distintivo fue la imprecisión.
Fue imprecisa en su comienzo, a tal punto que me pregunto: ¿quién, a ciencia cierta, puede decir cuándo comenzó esta guerra? más allá de los decretos que le dieron forma jurídica.
Pero, si fue imprecisa en su comienzo, no lo fue menos en su término. Y me vuelvo a preguntar sin tener respuesta ¿cuándo realmente terminó esta guerra? Si bien es cierto, las operaciones militares hicieron crisis entre los años 1975 y 1976, y comenzaron a declinar en 1977, hasta casi desaparecer a fines de ese año, yo no me atrevería a afirmar si fue entonces que esta guerra terminó. Es más, me pregunto si aún hoy podemos asegurar que, más allá de las operaciones militares, esta guerra, usando medios no violentos, haya realmente terminado.
Al respecto, me atrevo afirmar que en el escenario de la guerra revolucionaria, no existe el postconflicto, a pesar de que se levanten banderas de paz.
Por otra parte, a diferencia de la guerra convencional en la cual el enemigo entra en esa categoría de manera totalmente genérica y anónima, en la guerra irregular -como lo fue nuestra última guerra interna- el enemigo entraba en calidad de tal, luego de un delicado trabajo de inteligencia que permitía identificarlo con nombre y apellido para recién combatirlo, circunstancia ésta que le otorgaba al conflicto un matiz personalizado, y por ende, hacía más patético aún, al enfrentamiento que tuvo lugar entre hermanos argentinos.
Esta guerra materializaba la legítima defensa de la Nación agredida, frente al ilegítimo agresor quien, por medio del terror, pretendía cambiarle su tradicional sistema de vida; y la misma fue dispuesta por un gobierno constitucional en pleno ejercicio de sus atribuciones, único caso en la región, sin objeciones por parte de los cuerpos legislativos como de los judiciales, y contó con la adhesión mayoritaria de la ciudadanía.
De ahí que no se levantaran, entonces, voces contrarias a esa decisión; antes bien, el alivio fue la sensación imperante.
Resulta por ello falso, y cuanto menos ingenuo, pretender simplificar los hechos al extremo de afirmar que los mismos, fueron la resultante de un enfrentamiento armado entre grupos antagónicos (en este caso jóvenes idealistas, versus militares que los reprimían por pensar distinto); todo ello, frente a una sociedad pasiva y expectante.
Por el contrario, fue justamente la sociedad argentina la principal protagonista de aquel acontecimiento bélico: objeto, en primer término, de la agresión que pretendía sojuzgarla por el terror; y sujeto, luego, que ordenó a su brazo armado acudir en su legítima defensa.
Como en toda guerra y máxime en ésta que fue irregular en su forma, imprecisa en su desarrollo, librada contra un enemigo mimético que no exhibía uniforme ni bandera, se llegó a situaciones límite que ensombrecieron al país con actos rayanos en el horror; horrores que tal vez resulte difícil justificar, pero que merecen comprensión, en el marco de crueldad de un conflicto bélico interno como el descripto.
Así ganamos nuestra última guerra interna contra el terrorismo, a un alto costo de sangre difícil de amenguar, precio ineludible para seguir siendo una República como marca nuestra Constitución Nacional. La sociedad toda nos debe su veredicto.
En otro orden de ideas, el pronunciamiento militar del 24 de marzo de 1976, no quitó ni agregó nada a la guerra que se venía desarrollando, cuando funcionaba en el país un régimen constitucional; y que continuó, luego de esa fecha, sin cambiar sus objetivos, así como la modalidad de su ejecución, hasta su término apreciado a fines de 1977, principios de 1978.
Durante esos tremendos años de guerra, las Fuerzas Armadas mantuvieron la decisión de restaurar la plenitud del régimen constitucional, luego de que se afirmara el triunfo militar y se consolidara la paz. Por ello, sus integrantes tuvieron -y continúan teniendo- la convicción de haber prestado un inestimable servicio a la Nación agredida, derrotando a su enemigo, y facilitando con su acción, el restablecimiento del sistema republicano de vida que marca nuestra Constitución Nacional.
Por todo lo expuesto, reclamo para el pueblo argentino en general y para sus Fuerzas Armadas de Seguridad y Policiales en particular, el honor de la victoria en la guerra interna ya descripta.
Lamento sí, las secuelas que deja toda guerra y valoro el sufrimiento de quienes, con auténtico dolor, lloran por sus seres queridos mutilados o muertos; así como deploro a quienes especulan con el dolor ajeno, que ni siquiera tangencialmente los ha rozado, pero que no trepidan en transar pingües negocios, a la sombra de las banderas de los derechos humanos.
Reitero que asumo en plenitud mis responsabilidades castrenses, con total prescindencia de mis subordinados, que se limitaron a cumplir mis órdenes; órdenes ajustadas a la doctrina vigente, volcada en los reglamentos en vigor a la fecha y que fueron calificadas como inobjetables por el Consejo Supremo de las FF AA.
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Habíamos ganado la guerra en el campo militar; lamentablemente, no supimos afirmar esa victoria en el campo político. Se cumplía así lo expresado en un manifiesto producido por el terrorismo subversivo en el año 1977 que expresaba: A los militares, no pudimos doblegarlos por el temor al combate; es momento de replegarse sobre las bases y esperar. (Para entonces, los cabecillas huían hacia el exilio y los militantes debían mimetizarse dentro de la sociedad). Continuaban diciendo: Cuando llegue el tiempo de la política, y sobrevenga en ellos el temor a practicarla porque no saben hacerla, será el momento de volver a la lucha para derrotarlos en ese campo.
No hay duda que los enemigos derrotados ayer, cumplieron con sus propósitos. Hoy gobiernan nuestro país y pretenden erigirse en paladines de la defensa de los derechos humanos que ellos -en su tiempo- no titubearon en conculcar en grado superlativo.
Escudados en la impunidad que hoy les brinda una justicia asimétrica y vaciada de derecho, no necesitan ya de la violencia para acceder al poder, porque están en el poder y, desde él, intentan la instauración de un régimen marxista a la manera de Gramsci, tomando como rehenes a las instituciones de la República y haciendo de ella, una simple expresión verbal, ajena a lo que prescribe nuestra Constitución Nacional.
Gramsci puede estar satisfecho de sus alumnos. La Constitución Nacional guarda luto por la República desaparecida.
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Señores Jueces:
Reitero que ustedes no son mis jueces naturales; no obstante, en mi carácter de preso político, deseo manifestar lo siguiente: Las garantías constitucionales de las que gozamos quienes somos juzgados en este contexto, constituyen una farsa que, para ser interpretada, requiere de condiciones histriónicas que no poseo. Además, todo el poder político ha sido encauzado para lograr nuestra condena, a cualquier costa y por cualquier medio. Por ello, me he abstenido de alegar en una defensa que no guarda sentido.
Por otra parte, con este enjuiciamiento, desconociendo las garantías del debido proceso -entre otras la cosa juzgada y la irretroactividad de la ley penal- se pretende que, a través de la sentencia que vayan a dictar, homologuen una decisión política adoptada con sentido de revancha, por quienes, después de ser militarmente derrotados, se encuentran hoy ocupando los más diversos cargos del Estado.
Esta irregular situación, que bien podríamos calificar como terrorismo judicial, y que pudo disimularse mediante las formalidades de un debate, no bastó para que, conceptualmente, el derecho quedara afuera de la administración de justicia, produciendo su vaciamiento.
Frente a esa realidad que no está en mis manos modificar, asumiré, bajo protesta, la injusta condena que se me pueda imponer, como contribución de mi parte al logro de la concordia nacional; y la he de ofrecer a modo de un acto de servicio más, que debo prestar a Dios Nuestro Señor y a la Patria.
Con ello pretendo cumplir con mi conciencia. Cumplan ustedes con la suya.
EPILOGO
Desde los tiempos más remotos -y así lo dice la Biblia- las sociedades recurrieron a la figura del chivo expiatorio para lavar sus culpas colectivas y, de esa manera, acallar sus conciencias.
La sociedad argentina, que fue principal protagonista de uno de los momentos más cruciales de nuestra historia reciente, abrumada por una tremenda campaña de acción psicológica, no escapó a aquella regla. Y lo hizo, aunque resulte penoso reconocerlo, permitiendo que se malversara la verdad histórica, mediante la aceptación de una visión hemipléjica de la misma, acerca de acontecimientos que costaron la vida de muchos conciudadanos, civiles y militares, que cayeron por defender a la Patria, o en pos de ideales equivocados.
Con esa actitud, sólo se ha logrado sembrar la discordia y anidar el odio en muchos corazones hermanos, postergando con ello la tan ansiada unión nacional.
Pareciera, llegado el tiempo para que la sociedad toda, a través de su dirigencia, asuma su protagonismo perdido; y, dejando de lado la memoria asimétrica predicada desde los círculos oficiales; fuera de cualquier especulación sectorial o de escapismos hipócritas; promueva -mediante un diálogo superador- el exhaustivo e imparcial examen necesario sobre los terribles años de nuestra última contienda interna, de tal manera que nos permita dejar atrás, sin cargos de conciencia, un luctuoso y traumático pasado.
Entregaremos así, a quienes nos sucedan, un legado que les ayude a superar los desencuentros padecidos por nuestra generación. Sin olvido, pero también sin rencor: para no repetir los errores del pasado; con justicia, pero no con venganza: dando y quitando con equidad a quien debe dársele y quitársele; en busca sólo de la unión nacional, concebida -al decir de Ortega y Gasset– como un proyecto compartido de Nación; de manera tal que podamos mostrarnos ante el Mundo, como un País libre, pujante, abierto a la concordia, reconciliado y en paz.
Quiera Dios Nuestro Señor que así sea.-
NOTA:
* Las letras en tipografía negrita cursiva pertenecen a la edición del texto para resaltar las partes consideradas de mayor relevancia. En color rojo se resaltan las palabras del Papa Juan Pablo II sobre el terrorismo. En color verde oliva se resaltan las palabras de mayor significación del discurso del General Videla.

Lo dicho por Videla es todo cierto, pero dos observaciones hago:
1) En aquella época no se hablaba con claridad de que era una Guerra, y la gente no creía que vivía en guerra, y eso pese a la violencia política del momento.
2) si bien dijo verdades, sólo dijo un porcentaje de esas verdades. ¿Qué pasó en la economía?, ¿a qué intereses respondió la Junta Militar? ¿Cuál fue el papel de Estados Unidos?, etc, etc, etc.
Gracias General Videla:
Como humilde ciudadano Argentino, estoy agradecido al General Videla por estas palabras y por la accion liberadora por usted emprendida contra la subversion marxista.
Si, han habido errores y cosas que se hubiesen podido hacer mejor. Una de ellas es que hubiese sido mejor realizar juicios sumarisimos contra los terroristas, rapido fusilamiento y documentacion clara. Quizas de esta manera hoy no habria que soportar a los idiotas zurdos reclamar por los pobrecitos juvenes idealistas de los que supuestamente nunca mas se supo nada. Nada de «desaparecidos», mas bien juicio, fusilamiento y documentacion.
Los que cacarean hoy contra la accion de las Fuerzas Armadas en nuestra Patria no tienen idea (o no quieren tenerla) de como hubiesemos terminado en poder de los comunistas.
Nuevamente, Gracias General Jorge Rafael Videla. Lamento muchisimo que usted este preso. La Patria no le ha pagado a usted mas que miserablemente. Pero somos muchos Argentinos que si sabemos reconocer la obra liberadora que usted emprendio por nuestra Argentina.
Gracias.
Acuerdese que Seineldín se opuso al golpe del 1976.
jotape,
Correcto.
Ser Nacionalista, no es sólamente combatir a grupos marxistas ateos de guerrilleros activos, y dejar que permanezca habilitado -durante TODO el Proceso Militar- el Partido Comunista. ¿Paradoja, acaso ironía?
Ser Nacionalista, no es tener relaciones carnales con el judío Kissinger y el «Reino del Oro» de Wall Street para instaurar con Martínez de Hoz, el más siniestro y feróz Capitalismo salvaje que destruyó miles de fábricas y dejó en la calle a miles de obreros argentinos. ¿O acaso eran «cabecitas negras»?
Ser Nacionalista, no es permitir que siga habilitada y vigente la Masonería argentina. ¿Y el masón Massera y la P2?
Ser Nacionalista, no es permitir que se recorten miles de kilómetros de vías férreas, dejando a los pueblos aislados. Y Ménem continuó con la órden.
Ser Nacionalista, en un país tradicionalmente católico, es IMPEDIR las libertades religiosas e instaurar la enseñanza católica en las escuelas como hizo el GOU. Los del 76 miraron hacia otro lado…
Ser Nacionalista, no es pedir ayuda, cuando Malvinas, a un país -Cuba- cuya ideología política es adversa a la nuestra. Y Argentina combatió al Marxismo, ¡Qué ironía de la historia!
El Nacionalismo, no es de derecha ni de izquierda.
La derecha es el Liberalismo -o Capitalismo- masónico. El Liberalismo es la explotación del hombre por el hombre.
La izquierda es el Marxismo ateo -ahora también masónico-. El Marxismo es la sumisión del hombre por el hombre.
El Proceso de Reorganización Nacional -basado en la siniestra y liberal Organización Nacional que acabó con la Dictadura Legal, Católica y Nacionalista de Rosas- fue de derecha, o sea liberal masónico.
¡¡¡Los Militares del 76, jamás fueron nacionalistas, fueron liberales y buenos alumnos de los EE.UU!!!
Logan,
dadas las circunstancias politicas en nuestro pais en el ’76, dudo que habria otra opcion viable. Imagino que en muchos aspectos no se implementaron las mejores politicas, pero me puede usted decir que OTRA opcion viable y concreta habia para combatir la subversion marxista en Argentina?
Es facil ponerse hoy (no lo digo por ud) a cuestionar a Videla y al Proceso de Reorganizacion. Es facil decir esto y aquello. Y en muchas cosas, sera una buena discusion, no lo dudo. Pero que opciones tenia el pais?
Y por ultimo, me gustaria saber en que andaban los demas grupos nacionalistas de Argentina…
En fin, esto da para mucho. Mientras tanto, los antiguos guerrilleros marxistas y zurdos hoy estan de nuevo en el poder…
Alberto M.M.,
Yo no soy Logan. Él es mexicano y yo soy argentino.
Ahora bien, Ud. dice: «pero me puede usted decir que OTRA opcion viable y concreta habia para combatir la subversion marxista en Argentina?»
Respuesta: Efectivamente, se combatió a los grupos guerrilleros ACTIVOS, pero no a los pasivos y también peligrosos como el Partido Comunista, Socialista y demás ralea. En cambio, la «Triple A» eliminaba y/o expulsaba del país a cualquier sospechoso, pasivo, confeso y activo que sea de izquierda. Por ejemplo: socialistas, comunistas, cantantes, escritores, actores, profesores, periodistas, etc., etc.. Esto quiere decir que había más convicción y pluralidad para combatir las ideas marxistas y gramscianas (activas o pasivas). A pesar que, la «Triple A» la lideraba el siniestro López Rega.
Después, Ud. dice: «Y por ultimo, me gustaria saber en que andaban los demas grupos nacionalistas de Argentina…».
Respuesta: En nada. El Nacionalismo murió con Dorrego, Rosas, Yrigoyen y un tanto -no mucho- con el GOU y el Perón del 43 al 51. No con el Perón que vino después. Por último, recataría a Seineldín.
Con respecto a Videla, estoy completamente de acuerdo que, la Democracia actua por venganza. Debería tener, como marca la ley, arresto domiciliario. Pero recuerde que, los vencedores de la Democracia casualmente fueron liberales, masónicos y marxistas: ¿qué era Alfonsín, Ménem, Kirchner, etc.?
disculpe, pense que era Logan.
La explicación del General Videla para la justificación del golpe del 1976 es justa , racional , honesta y conforme a lo que deseaban todos los argentinos .
El problema fue el método…………. y el resultado ……………
Los juicios son para el método , y el resultado ……lo tenemos hoy.
Las buenas intenciones , no son suficientes .
Todos tiene razón. Los que dicen que debemos agradecer al general Videla y sus camaradas que nos hayan salvado de ser una nueva Cuba; los que dicen que son liberales y buenos alumnos de los EEUU; los que dicen que se equivocaron en los procedimientos.
Pero no tenemos que perder de vista que están siendo permanentemente vejados y sometidos a la supuesta justicia por haber obtenido un resonante triunfo militar sobre la izquierda entrenada, armada y apoyada por muchos países, que no fue sólo la Cuba de Castro la que metió la cola.
Otro sería el cantar si el enjuiciamiento fuera antes que nada, JUSTO y en segundo lugar, por liberales, masones y sí, vendepatrias, palabreja desvirtuada por el abuso que se hace de ella. En ese caso veríamos desfilar por los tribunales a políticos, economistas, empresarios, etc. etc.
Por otra parte, ¿cuántos son los militares enjuiciados que en aquel entonces tenían responsabilidad de gobierno? y como contrapartida, ¿en qué tribunal juzgan a Harguindeguy por ejemplo? Y él sí tenía responsabilidades de gobierno. No es por sus actos políticos que los juzgan.
Como militares que arriesgaron sus vidas y las de sus familias para salvar a la patria y que POR ESO son perseguidos, merecen todo nuestro apoyo y respeto. Pasado este Calvario para tantas familias, llegará el momento de poner las cosas en su lugar. Siempre que Argentina resucite de su muerte espiritual, que cada vez está más cerca de ser física también. (¿Nuestros hijos o nietos, verán el mismo mapa de Argentina que vimos nosotros en las escuelas? Por lo pronto yo estudié una geografía que hablaba de Argentina en el Atlántico y Chile en el Pacífico. Eso ya no corre)
Para los que todavía creen que las FFAA debieron actuar dentro de «la ley» y que hubo «terrorismo de estado», y que «la Dictadura» de Videla y que se yo cuantas blandezas por el estilo (claro, despues que paso todo!),les recuerdo que NO FUE UNA DICTADURA sino una DICTA-BLANDA, y Videla NO FUE DICTADOR sino Presidente de un TIUNVIRATO, que si hubiera sido una Dictadura,la detentaba UNO SOLO como el COJONUDO GENERALÍSIMO DE LAS ESPAÑAS que combatió a sangre y fuego a los bolches antes que Alemania. Y permaneció hasta el último suspiro. Eso es un DICTADOR, que se defecó en la putísima democracia. Si hubiera sido SOLO VIDELA, la historia hoy sería otra, como a mí me lo manifestó en onversacion cuando le pregunté de que se lamenta, y me respondió: – «de no haber terminado lo que comencé».
Es decir que NO TENÍA TODO EL PODER, como un Dictador,sino una DELEGACIÓN temporaria, porque cesó hasta que la masonería bolchevique puso al Gral Viola, y después a los anti-guerreros «el curda» y el demo-cristiano «gran-abuelo» (Bignone), payasos que hicieron los estudios castrenses zafando de la inteligencia.
Y vayan estas reflexiones CATÓLICAS de siempre:
«La DESIGUALDAD INJUSTA no se cura con igualdad, sino con DESIGUALDAD JUSTA».
«El hombre culto tiene el DEBER de ser INTOLERANTE».
«la tolerancia no es equilibrio, sino HARAGANERÍA HUMANA»
«La TOLERANCIA ILIMITADA, es una manera propia de DIMITIR»
«Y a los de enfrente, o se los convierte o SE LOS COMBATE»
Y hoy el Gral está verdaderamente libre mientras nosotros estamos PRESOS del poder satánico SECULAR Y ECLESÍASTICO.
Prueba de esto es que la Iglesia Conciliar lo abandonó para entregarlo a las fauces de la JUDERÍA criolla, al mismo tiempo que TOLERA a un obispo de MARCHA INVERTIDA, y a toda una gavilla de traidores a Dios y a la Patria como son los «políticos» calcados de esta SOLCIEDAD EMPUTECIDA.
Ave Gral.Videla, morituri te salutam.
Por Jesucristo Nuestro Señor.Amén.
Che Sterton,
Se equivoca cuando dice: «como el COJONUDO GENERALÍSIMO DE LAS ESPAÑAS que combatió a sangre y fuego a los bolches antes que Alemania.»
Respuesta: Fue Alemania quién primero combatió al Marxismo ateo y judío en 1918/19, a través de sus Freikorps. El combate se libró contra la Liga Espartaquista liderada por los israelitas Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht y contra la República Soviética de Baviera liderada por el israelita Kurt Eisner.
Aquí peleaba un desconocido ex combatiente nacionalista de la Gran Guerra, y seguiría peleando en las décadas del 20 y del 30, SIEMPRE contra el Marxismo ateo y la masónico-liberal República de Weimar. Éste soldado se llamaba Adolf Hitler.
Liga Espartaquista:
http://es.metapedia.org/wiki/Liga_Espartaquista
Levantamiento Espartaquista:
http://es.metapedia.org/wiki/Levantamiento_Espartaquista
República Soviética de Baviera:
http://es.metapedia.org/wiki/Rep%C3%BAblica_Sovi%C3%A9tica_de_Baviera
Freikorps:
http://es.metapedia.org/wiki/Freikorps
Coincido con Federico y con Che Sterton. Creo que este es un debate «tabu» en Argentina en este momento. La zurda esta en el poder, no solo politico sino tambien judicial y mediatico y no hay modo alguno de debatir esta parte de nuestra historia. La zurda ha logrado invertir la totalidad de la historia reciente de nuestro pais en una gran mentira. Imposible discutir este asunto del Proceso (o de acaso expresar que uno esta de acuerdo con lo actuado) sin que uno sea condenado a mil infiernos, perseguido y hasta quizas enjuiciado por no se que invento.
Pero la Argentina necesita un dia valorar a sus heroes recientes. Yo se, hay mil y una objecion, pero la verdad es que todos estan muy olvidados de lo que era la Argentina en los 70s.
Ojala Videla hubiese sido Dictador y no un simple delegado, como bien dice Che Sterton.
LA EDUCACION SUBVERSIVA UNIVERSITARIA LUEGO DE 1955.
¿NO HACIAN NADA LOS MILITARES CATÓLICO-LIBERALES PARA IMPEDIR EL AVANCE MARXISTA?
Poco se ha hablado acerca de la lamentable trayectoria de la educación universitaria argentina desde la consumación del golpe de Estado liberal de septiembre de 1955 al presente.
Las crónicas casi siempre generalizaron el análisis; se nos dijo –y así lo han escrito- que la estrategia de los “libertadores” fue subvertir las casas de altos estudios entregándoselas a profesores y decanos con clara ideología marxista, para modificar las pautas educativas con elaboraciones y fórmulas internacionalistas que poco o nada tenían y tienen que ver con la idiosincrasia nacional del pueblo. Si bien esto es cierto, al cabo de tantos años, poco se sabe de esos profesores y decanos con ideología comunista que fueron colocados por militares de ideología liberal. ¿Cómo se llamaban? ¿Quiénes eran? ¿Qué trayectoria política tenían antes de asaltar las universidades públicas?
Las respuestas a estos interrogantes se manifiestan, casi siempre, con silencios que erizan la piel. Así, de este modo patético, los traidores de la educación nacional han pasado a la historia cubiertos por las sombras hediondas de la desmemoria, del olvido, que, por otro lado, los han salvado del escarnio. Ahondando esta problemática estructural, la frágil memoria colectiva es la que también permite el escondite salvador de los que vilipendiaron al pueblo argentino. No se sabe los nombres de los que destrozaron la educación universitaria del país desde 1955.
Hacia 1957, Juan Perón escribe “Los Vendepatria”, obra cuyo contenido aún no fue divulgado de manera profunda y total. En los primeros años de su extenso exilio, Perón fue literal y prácticamente silenciado, y con ello también sus libros, de allí que aún hoy, pleno siglo XXI, haya datos riquísimos en esas primeras obras suyas que pasaron desapercibidos para el común de la gente.
En “Los Vendepatria” aparecen, casi con seguridad, las primeras denuncias hechas contra la pauperización de la educación en las facultades nacionales, infiltradas gracias al ilegal golpe de Estado de 1955. En una edición de 1983 de dicha obra, página 150, el teniente general Perón manifestaba lo siguiente:
“En la Argentina, como en casi todas las partes, los comunistas revolucionarios, que formaron en el elenco de la actual dictadura militar, se interesaron especialmente por las universidades y los sindicatos obreros, entidades que coparon mediante las colaterales comunistas organizadas tanto en las Universidades (Federación Universitaria de Buenos Aires, FUBA), como en las organizaciones gremiales de los trabajadores (…)
“Era lógico entonces que, al tomar la dictadura “gorila” el Gobierno, ellos maniobraran para apoderarse de esos dos estamentos tan codiciados por los comunistas del mundo. Así la universidad argentina fue intervenida por la dictadura y entregada sin más a los elementos comunistas de la Federación Universitaria de Buenos Aires, FUBA, los que formados en el comunismo y dirigidos por los jerarcas del Partido, poco tardaron en ocupar las universidades. Separaron a todos los profesores anticomunistas y los reemplazaron por comunistas o comunoides. Es en esa oportunidad que llega a ser rector de la Universidad de Buenos Aires (la más importante del país) el doctor Sayazo, activo militante comunista, del gremio de los médicos”.
CONOCIENDO A UN PERSONERO DE LA EDUCACION SUBVERTIDA
El 4 de abril de 2009, el suplemento “ADN Cultura” del periódico pro-británico y liberal-conservador La Nación, suscribió una nota reivindicativa de uno de aquellos profesores y decanos que, merced a militares de cuño liberal, infectaron las casas de altos estudios argentinas con prédica y doctrina marxista-socialista: hablamos de JOSE LUIS ROMERO (1909-1977).
Veamos algunos detalles de este internacionalista infiltrado en la educación superior desde septiembre de 1955:
A) En 1945, José Luis Romero se afilió al PS (Partido Socialista).
B) Durante los dos gobiernos peronistas (1946-1955), José Luis Romero fue separado de todo cargo educativo que tenía anteriormente. Fue recibido en Montevideo, Uruguay, donde ejerció como profesor en la Universidad de la República. Al promediar el año 1953, el gobierno argentino le prohibió seguir viajando al Uruguay, metiéndose a trabajar como editorialista del periódico La Nación.
C) Tras el golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955 contra el teniente general Juan Perón, “a propuesta de los estudiantes, [Romero] fue designado rector interventor de la Universidad de Buenos Aires. Fueron unos pocos meses. Le bastaron para desplazar a los sectores católicos tradicionales que la habían dominado durante el peronismo y para echar las bases de la más brillante etapa de la Universidad de Buenos Aires”. (*)
D) En 1956, y también a pedido de los estudiantes, José Luis Romero intentó infiltrar a los miembros dispersos del peronismo prohibido, pues “se proponía ofrecer desde el socialismo una alternativa para los trabajadores peronistas”.
E) 1958. Romero introduce nuevas formas de leer y pensar la historia. No toma corrientes argentinas sino francesas y marxistas, acompañadas por hipótesis surgidas del desarrollo económico (materialismo histórico). El marco institucional de este cambio se hace a partir de la creación, ese mismo año, del Centro de Historia Social que funcionaría dentro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.
F) Hacia 1962, ya encaramado definitivamente en la estructura universitaria del país, Romero fue designado Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, creando las carreras de Psicología y Sociología. Para 1965, renuncia al decanato debido al clima radicalizado que se avecinaba, clima propiciado y fomentado, casi con seguridad, por rectores y profesores como el propio José Luis Romero.
E) Casi a finales de la década de 1960, Romero hasta se dio el gusto de ir a estudiar a una universidad que, con el devenir de los años, prepararía a los más perversos economistas de la tecnocracia ultraliberal que aniquilaron a la patria: Harvard. Dice la revista cultural de La Nación: “Con una beca Guggenheim, pasó casi un año en la Widener Library de Harvard”.
Nada más que agregar.
(*) Todos los entrecomillados (citas) corresponden a la nota de la revista «ADN Cultura» de La Nación sugerido para la elaboración de esta nota.
En esta siniestra foto aparecen José Luis Romero (segundo empezando desde la izquierda de la imagen) junto con, entre otros, el masón socialista Alfredo Lorenzo Palacios:
El gral. Videla no fue un dictador, ni tampoco tuvo mucho poder. Fue una figura simbólica (como presidente) impuesta por el grupo accionario -33,3 % cada uno- de las FF.AA.. Por tal motivo, SIEMPRE reinaba el desacuerdo, formándose varios grupos, a saber: las palomas, los halcones y los políticos. Las palomas eran los blandos como Videla, Viola, etc.; los halcones eran los duros como Suárez Mason, Benjamín Menéndez, etc.; y, entre los politícos, el más destacado y ambicioso fue el personaje más siniestro del Proceso: el almirante Massera. El masón Massera soñaba con ser el sucesor político de Perón (de hecho, fue el almirante elegido por Perón tras su tercer período) y, para tal fin, pactaba con los presos políticos peronistas de jerarquía, a la vez que confrontaba con el Ejército.
En esta situación, Argentina poseía varios cacíques y, el poder real NUNCA se efectivizó en una sola mano. Caso contrario fue Chile, donde el VERDADERO y ÚNICO caudillo era Pinochet.
El vacío de poder, o el poder repartido entre muchas personas -civiles y militares-, fue quizás la gran tragedia del Proceso de Reorganización Nacional. Recordar el Canal de Beagle y Malvinas, entre TANTOS ejémplos, ni hablar de la ECONOMÍA.
Siniestro fascímil donde aparece el nombre del almirante Emilio Eduardo Massera:
PARA LOS MILITARES LIBERAL-MASÓNICOS QUE «DESCONOCEN» QUE LA SANTA IGLESIA CATÓLICA CONDENA A LA MASONERÍA
La pertenencia a la masonería ha sido condenada por diversos documentos de la Iglesia desde el siglo XVIII hasta nuestros días:
Bula In Eminenti del Papa Clemente XII (1738)
Providas Papa Benedicto XIV (18 mayo, 1751)
El Papa Pío VII promulgo el 13 de Septiembre de 1821 una constitución denominada Ecclesiam a Jesu Christo. Este documento entre otras cosas dice que los Francmasones han de ser excomulgados, por sus conspiraciones contra la iglesia y el estado.
Quo Graviora Papa León XII (13 marzo, 1825).
Encíclica Traditi Humilitati Papa Pío VIII (24 de mayo, 1829).
Encíclica Mirari Vos Papa Gregorio XVI (15 agosto 1832).
Encíclica Qui Pluribus Papa Pío IX (9 de noviembre, 1846).
Encíclica Humanum Genus Papa León XIII (20 de abril, 1884).
Encíclica Dall’alto dell’Apostolico Seggio Papa León XIII (15 octubre, 1890).
Encíclica Inimica Vos Papa León XIII (8 diciembre, 1892).
Encíclica Custodi Di Quella Fede Papa León XIII (8 diciembre, 1892).
El General Videla habla como militar y esta muy bien , pues lo es . Y es convincente .
Pero el mismo reconoce su fracaso en lo político . y eso por su incapacidad ….(tecnica) en el gobierno .
El gran error histórico fue la forma : el golpe de estado .
La Argentina venia de décadas de procesos históricos sin terminar , de abscesos históricos sin reventar .
Tenian que terminar y explotar de forma natural .
La historia tiene sus leyes naturales , no se pueden modificar , no se pueden ir contra ellas …….
MILITAR DE VERDAD
«Me dí por muerto en Malvinas. El resto de mi vida lo pongo al servicio de mi Patria luchando por un proyecto Nacional, para que la presente generación, si aceptare este desafío, lo enarbole como bandera de Victoria. En más de una década de cárcel, el sistema tan solo ha logrado encerrar mis ochenta kilos de carne y huesos. Mi espíritu siempre ha vivido en libertad. Mientras haya tan solo un grupo de argentinos, que resistan a ser conquistados, la Patria vive». (Cnl. Mohamed Alí Seineldín)
«Es mas fácil encontrar un caballo verde que a un judío honesto». (Cnl. Mohamed Alí Seineldín)
Rosista y mezcla de cruzado y falangista, el coronel Mohamed Alí Seineldín encarna al prototipo de militar católico y nacionalista de Argentina. A diferencia de algunos de sus pares no fue denunciado por corrupción, ni asesinato de opositores, ni torturas durante la dictadura de 1976 a 1983.
Murió a los 75 años y la ministro de Defensa de Argentina, la ex terrorista Nilda Garré, prohibió que reciba los honores de militar atento a su jerarquía.
No descarto que el Tte Grl Videla y los que con él estuvieron hayan tenido muy buenas intenciones, pero se equivocaron y la prueba de ese error es que hoy está preso y las FF.AA. destruidas.
El Proceso se equivocó desde la primer hora cuando en su Estatuto proponía restaurar una democracia estable y fuerte. Bueno, ahora estamos en democracia. Porque esto y no otra cosa es la democracia. Y nos fue impuesta por obra y gracia de los vencedores de la batalla de Malvinas, EE.UU. y Gran Bretaña.
Para eso se contó con una quintacolumna dentro de la milicia representada por los generales Nicolaides y Bignone. Desde el norte y desde la Isla Pirata a través de fundaciones que desparramaban dólares y ONG’s se inspiró la política de derechos humanos con el fin de destruir a las Fuerzas Armadas. Lo de Malvinas le enseñó al Imperio que podían ser incontrolables y había que aniquilarlas.
Un asiduo visitante de la Embajada Useña durante la guerra, el masón Alfonsín dió el puntapíé inicial creando una Comisión Espaecial (taxativamente prohibida por la Constitución) que linchó a las Juntas. Y después vino la COnadep y el libro de ciencia ficción «Nunca Mas». Los que sucedieron al «Recitador de Preámbulos» y violador de todos los artículos fueron Menem (Terminó con el Servicio Militar Obligatorio y la industri belica, además de liquidar al único sector militar que poseía sentido del honor y la dignidad) y el demente senil De la Rúa (Acompañado por el marxismo del FREPASO). El proceso culminó con Kirchner, gran amigo de EE.UU. (Especialmente del su sector rojo: el Partido Demócrata).
Si Videla se equivocó también se equivocaron luego centenares de militares que apoyaron a los especímenes mas serviles y obsecuentes del estamento militar (Los Caridi, los Ríos Hereñú, los Balza, los Bendini), hoy muchos de ellos están presos por falsas causas de lesa humanidad, pero justa prisión por sus gravísimos errores y delitos contra sus propios camaradas. Lo tienen merecido por infelices.
De todos esos polvos se hicieron los presentes lodos.
Seineldín era PERONISTA. Lo cual no es NINGÚN MÉRITO.LO cual no implica se le reconozca santidad personal.Siempre fúe un Coronel democrático.Nunca combatió.Solo predicó un misticismo teórico. Que en paz descanse.
Nunca quiso el GOLPE cuando tuvo la UNICA OPORTUNIDAD y le creyó a un MUSULMAN más que al DEBER ,y que es UN GOLPE lo que en la historia de esta pseudo-nación que fue PARIDA con un ruptura, es UNA VIRTUD necesaria ante la SUCIEDAD argentina que quiere votar para poder decir lo que quiere desde su baba mental.
Prefiere el NÚMERO a la VERDAD.El PLEBEYISMO a la ARISTOCRACIA. El LIBERTINAJE a la LIBERTAD DE LOS HIJOS DE DIOS. El Sufragio Universal al SUFRAGIO por los PECADOS.
Y parece no tener arreglo porque esta PUTÍSIMA democracia a engendrado una JUVENTUD SATISFECHA. Y ya se sabe que con la panza y el BOCHO repleto de imundicias NO CABE NINGUNA REACCIÓN.
Che Sterton,
Cuando Ud. dice: «Seineldín era PERONISTA. Lo cual no es NINGÚN MÉRITO».
Le agrego: ¿Cuál es el pecado de ser peronista de Perón? ¿Acaso es mejor ser antiperonista? ¿Qué hicieron de bueno los antiperonistas? ¿No es ningún mérito ser peronista, y sí es un gran mérito defender a Aramburu y a Rojas?
Después Ud. sigue con: «Nunca quiso el GOLPE cuando tuvo la UNICA OPORTUNIDAD y le creyó a un MUSULMAN más que al DEBER»
Le sigo preguntando: ¿Por qué siendo un militar rosista, peronista de Perón, Nacionalista y amante de la Santa Virgen María, Seineldín tenía que participar en un golpe liberal-masónico y avalado por la judería capitalista? ¿A qué musulmán le creyó, si él era un ferviente católico y amante de la Santa Virgen María?
Y continúa en la equivocación: «Prefiere el NÚMERO a la VERDAD.El PLEBEYISMO a la ARISTOCRACIA. El LIBERTINAJE a la LIBERTAD DE LOS HIJOS DE DIOS. El Sufragio Universal al SUFRAGIO por los PECADOS.»
A lo que pregunto y repondo: ¿Cuál número, y ante qué verdad? ¡No sé si prefería al «plebeyismo», pero sí a los FEDERALES antes que a los vendepatria de los «doctores» UNITARIOS, que luego formarían la «aristocrácia criolla» (oligarquía)! ¿Cuál libertinaje, y qué libertad de los hijos de Dios? ¡Seguramente él prefirió el sufragio de los pecados del gobierno de Perón de 1946 al 55, antes que el sufragio universal que impusieron los golpistas liberal-masónicos!
Y finaliza con: «Y parece no tener arreglo porque esta PUTÍSIMA democracia a engendrado una JUVENTUD SATISFECHA.»
Respuesta: ¡Efectivamente, ya que todos los golpes liberal-masónicos, sirvieron para luego implantar la Democracia masónica!
Fíjese que, cuando la Revolución Libertadora derroca a Perón, se le otorga, POR DECRETO, la personería jurídica a la Masonería argentina. ¿Qué católicos, eh?
ACCIONAR CONJUNTO DE LA JUDEO-MASONERÍA CONTRA EL PRIMER PERONISMO (1946-55)
La actuación INICIAL del general Perón, especialmente la de Eva Perón en Argentina, paralizó a los judeo-masones y a sus hermanos comunistas. El régimen justicialista de Perón consigue sacar al pueblo argentino, por un tiempo, de las garras judías que disponían tanto del gobierno como de la vida económica del país. Después de haber perdido la lucha política en Argentina por medios legales, los judeo-masones recurrieron a la infiltración en el gobierno peronista, para destruir al régimen desde el interior. Mientras la judería no había conseguido esa infiltración, toda la prensa judeo-masónica del mundo atacaba a Perón y especialmente a Eva Perón, calificando su régimen como «dictadura». Muerta Eva Perón y conseguida la infiltración, la judeo-masonería cambió de táctica y Perón fue tratado con cierta suavidad. El objetivo perseguido era provocar un conflicto interior empujando al régimen a una política extremista, bajo el pretexto de que ella estaba acorde con las necesidades del pueblo. Así llegaron los judeo-masones a poner en conflicto al régimen peronista con la Iglesia Católica. El papel principal en esa sucia jugada fue desempeñado por el judío Eduardo Vuletich, comunista ex miembro de las brigadas internacionales en la guerra de España, que había llegado a jefe de la Confederación General Argentina de Trabajo, secundado por el judío Abraham Krislavin, subsecretario del Interior, «consejero» de Ángel Borlenghi (casado con una judía), titular de ese ministerio. Bajo el «camuflaje» de «proposiciones justas» necesarias al bienestar del Estado, la banda judeo-masónica de Vuletich consiguió que aceptara el régimen peronista, en un intervalo de siete meses entre 1954 y 1955, casi todo el programa secreto de la masonería, dirigido contra la Iglesia y las instituciones cristianas, especialmente católicas, para destrozar la influencia de la Iglesia en la vida particular de los cristianos.
El programa judeo-masónico propuesto por la banda de Vuletich y aceptado inconscientemente por los peronistas, fue:
1) Legalización del divorcio y autorización de nuevo casamiento para los divorciados. (La separación de cuerpos sin disolución del vínculo puede ser necesaria en ciertos casos; pero no debe olvidarse que esa libertad ilimitada que permite a cada uno que se divorcie y contraiga otro matrimonio cuando quiera, ha traído la inestabilidad de la familia cristiana. El 40 por ciento de los matrimonios norteamericanos, por ejemplo; son deshechos cada año por divorcios «legalmente» acordados, y de ese modo la familia cristiana pierde su sentido y los judíos son los únicos interesados en esto).
2) Restablecimiento de la prostitución legalizada en toda la Argentina.
3) Supresión de la enseñanza obligatoria de la religión cristiana en los colegios públicos y supresión de las subvenciones del gobierno a las escuelas católicas. (Medida perseguida por los judeo-masones y los judío-comunistas en todo el mundo con el propósito de ateizar a la juventud cristiana, haciendo más fácil su desmoralización y anulación como fuerza defensiva).
4) Determinación de que cinco días de grandes fiestas religiosas cristianas, reconocidos en toda Argentina, sean declarados laborables. (Los judeo-comunistas han declarado días laborables, incluso los de Navidad y Pascuas, en los países subyugados).
5) Que la Iglesia pague impuestos sobre bienes raíces y otros. (Eso para dificultar o hacer imposible el funcionamiento de las instituciones públicas como escuelas, hospitales, asilos, etc., mantenidos por la Iglesia Católica con sus propios ingresos).
6) Prohibición de las manifestaciones, procesiones y concentraciones religiosas al aire libre, sin el permiso de la Policía.
7) Presentación de una moción, por el judío Eduardo Vuletich, para que fuera enmendada la Constitución Argentina, separando a la Iglesia del Estado, cuando la Iglesia Católica había sido la oficial del Estado desde que Argentina se separó del imperio español. La oposición de los católicos a esas medidas les atrajo persecuciones e injurias de parte de la policía, que recibía órdenes del subsecretario del Interior, el judío Abraham Krislavin. Esa situación no podía continuar por mucho tiempo sin producir disturbios internos y la judeo-masonería había calculado bien los efectos de su actuación.
La sublevaciones de junio y septiembre de 1955 acabaron efectivamente con el régimen de Perón. Los sublevados fueron militares católicos, movidos como piezas de ajedrez, y los que se aprovecharon fueron los judeo-masones y los judeo-comunistas, que incendiaron las iglesias cristianas y obtuvieron nuevas libertades políticas. Durante los disturbios de junio de 1955 en Buenos Aires, fueron detenidos como participantes en el desorden muchos comunistas y judeo-masones notorios, entre ellos el dirigente radical y «periodista» (traidor) David Michel Torino, y los diputados Santiago Nudelman y Emilio Mercader. La caída del régimen peronista fue triunfo de la judeo-masonería y del comunismo, aunque la mayoría de los revolucionarios fueron católicos.
«¡El sufragio universal es la mentira universal!»…»Del sufragio universal se ha hecho arma de partido; bajo este punto de vista ni nombrarlo nos dignaríamos. Pero el sufragio universal es hoy, más que todo, base de un sistema filosófico en oposición a los sanos principios de derecho y de Religión […] y constituye la esencia de lo que se ha querido llamar derecho nuevo, como si el derecho fuese tal si no es eterno».
Se trata, en suma, de una «sucia quisicosa», cuyo punto de partida es «admitir como dogma filosófico la infalibilidad de las turbas».
Félix Sardá y Salvany,
La mentira universal, mayo, 1874.
”La CIVILIZACIÓN unitaria es resistida tercamente por la BARBARIE federal: he aquí el hecho argentino que ha de ir desencadenando nuestras luchas morales y políticas durante todo el siglo XIX. Frente al unitarismo racionalista se yergue la idea vernácula y una forma de vida que responde a la verdadera situación del hombre argentino y a su espontáneo desarrollo” (Fermín Chávez)
MUNDO JUDAICO
UNA VERSION DEL PLAN ANDINIA, DEL GENERAL ROBERTO FERNANDO BENDINI
Un año antes de que asumiera el delincuente Néstor Carlos Kirchner como presidente de la Nación, Roberto Bendini tenía el grado de general de Brigada, y, como tal, era el jefe o comandante de la Brigada Mecanizada XI del Ejército Argentino, la misma que, unos años más tarde, pasó a llamarse “Brigadier General Juan Manuel de Rosas” por obra suya.
A juzgar por los especimenes que ocuparon la jefatura del Ejército desde 1983 a la fecha, Bendini ha sido lo “mejorcito” que se ha tenido, y no precisamente por mérito del kirchnerismo, por si alguien infiere esto.
Bendini tuvo una no muy divulgada militancia dentro del nacionalismo en sus años de juventud; un ex menemista y hombre informado como Juan Bautista “Tata” Yofre ha dicho que Fernando Bendini fue miembro del Movimiento Nacionalista Tacuara, y que en 1975 quemó una bandera de China Comunista en un ágape realizado en el Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”. Por otro lado, quienes escriben esta nota hemos confirmado, de boca del propio Bendini, y en el año 2006, que es rosista-peronista. Hubo una cierta cantidad de acontecimientos durante su jefatura que sirvieron para corroborar esta filiación, algo que es muy raro que suceda en los altos mandos castrenses.
Sin embargo, no seremos obtusos, por lo que diremos que el general Bendini era amigo de Néstor Kirchner, lo cual le generó alguna que otra mancha a su foja de servicio. En marzo de 2002, mientras era jefe de la Brigada XI, Roberto Bendini abrió una cuenta bancaria en un banco privado de la provincia de Santa Cruz a nombre, justamente, de la brigada que comandaba, pero que en lugar de beneficiar a la ésta servía para desviar fondos del Ejército para propósitos personales. Este caso saltó a los medios en marzo de 2005, pero la “justicia” kirchnerista le perdonó la vida.
BENDINI ESCLARECIDO
Durante el primer año que ocupó la máxima jerarquía del ejército, en 2003, el ya teniente general Bendini tuvo algunos escollos importantes que superar, debido, más que nada, a su pasado nacionalista. Pero también por haber palpado la realidad más cruda mientras fue jefe de la Brigada Mecanizada XI “Juan Manuel de Rosas”, que es la más austral que existe en el territorio patrio. Allí observó la desértica y riquísima extensión territorial de nuestra Patagonia; allí contempló el peligro de aquella región despoblada y a merced del capital especulador y “filantrópico” de los magnates y testaferros del poder mundial que aspiran a quedarse con las mejores tierras vírgenes; allí empezó a hacer estudios tendientes a modificar el abandono patagónico al que hemos llegado por políticos y economistas que profesaban que “el mal que aqueja a nuestro país es la extensión” (Domingo Faustino Sarmiento) y que “achicar el Estado es agrandar la nación” (José Alfredo Martínez de Hoz).
Es por eso, que en septiembre de 2002 el general de Brigada Bendini creó y dirigió el Centro de Estudios Estratégicos “Patagonia Austral”, que también editó una revista cuyo primer número salió aquel mismo mes y año. La editorial de apertura estuvo a cargo de él, y pensamos transcribirla íntegra para que noten la claridad de Fernando Bendini sobre la problemática vigente que existe en la Patagonia Argentina, problemática que, en los círculos del patriotismo argentino se da en llamar Plan Andinia.
Dejó de ser un tema “conspirativo” y de “alienados”, para constituirse en otro más bien real y factible, y que incluso ya fue teorizado desde finales del siglo XIX. En la primera década del siglo XXI, y con la impunidad creciente que poseen los popes del nuevo orden mundial, sale hablando un Ted Turner acerca de que en la Patagonia está el futuro de la humanidad, y de que hay que persuadir a las familias para que tengan solamente un hijo por matrimonio, pues es menester la preservación de recursos naturales… Aquí, con sutileza y cinismo, se recrea permanentemente lo esbozado por el sionista hebreo Henry Kissinger en su plan de 1974 de control poblacional.
Dejamos para todos ustedes, la editorial que el general Roberto Bendini escribió en septiembre de 2002 para el Centro de Estudios Estratégicos “Patagonia Austral”, mientras fue jefe de la Brigada Mecanizada XI del Ejército Argentino:
“La Patagonia, que fuera llamada por Darwin “La Tierra maldita”, encierra en sus entrañas numerosas riquezas, las que se vislumbran como los recursos que van a contribuir al sostenimiento de una parte importante de la población mundial.
La aridez de su superficie y la rigurosidad de su clima, parecieran dar la razón al naturalista inglés, pero nuestra Patagonia atesora riquezas que han despertado el interés de muchos, que ven que ella va a jugar un papel protagónico en un futuro no muy lejano.
Podemos decir que la Patagonia Austral tiene todo: inmensas reservas de petróleo y gas, carbón, yacimientos de oro, plata y otros minerales. Sus caudalosos ríos le otorgan la capacidad de generar una formidable cantidad de energía hidroeléctrica y los fuertes vientos, la posibilidad de obtener energía eólica. Sus campos de hielo y sus cuencas hídricas constituyen un reservorio de agua que será apetecida por las futuras generaciones.
El mar, fuente inagotable de riquezas, baña sus costas a lo largo de ochocientos kilómetros (el litoral marítimo más extenso de nuestra patria). La ganadería, la pesca y la factibilidad de un importante desarrollo agropecuario le otorgan la capacidad de producir incontables cantidades de alimentos.
La pureza de su medio ambiente la señala como uno de los lugares con menor nivel de contaminación del planeta. Su vacío y su virginidad han despertado la atención de muchos que se aprestan a disfrutar de los beneficios que pueden obtenerse de sus formidables recursos.
Hoy, la Patagonia argentina es motivo de interés particular más allá de nuestras fronteras. Influyentes publicaciones europeas y estadounidenses hablan acerca de su posible separación y de su cercenamiento territorial, hay compatriotas que “ingenuamente” o, quizá, como avanzadas de ocultos intereses deslizan esa posibilidad.
Parecería ser que los siempre mencionados planes para la ocupación de la Patagonia se están transformando en una posibilidad concreta. Al respecto debemos convenir que ni Dornbusch, ni el New York Times, ni el Financial Times, ni la RAI, etc., etc., hablan por hablar. Debemos preguntarnos. ¿Qué propósito encerraban las encuestas en las que se requirió opinión al respecto…?
Detrás de todos ellos hay importantes intereses económicos y geopolíticos. Están sembrando… ¿Habrá comenzado el lavado de cerebro?… ¿Estaremos frente a los tanteos previos de una campaña psicológica similar a la de “Achicar el Estado es agrandar la Nación”? Recordemos cómo funcionó esa campaña de lavado de cerebro y cómo terminó el Estado Nacional. ¿Entonces, la Patagonia está amenazada…?
Los conflictos que se encuentran en desarrollo y aquellos que se avizoran nos inducen a pensar que la Patagonia se transformará, en un período no muy lejano, en una región en donde diferentes actores procurarán hacer prevalecer sus intereses. Por eso expresamos que la Patagonia Austral es un “Objetivo Estratégico” y que es un deber de los argentinos de volcar todas sus energías para defenderlo.
Esa posibilidad es una alarma que debe hacernos despertar de nuestro letargo e impulsarnos a encarar el estudio de la problemática de la Patagonia Austral y a comprometernos en la defensa de los intereses del Estado argentino en la región. Esta acción se materializa estudiando profundamente su potencial, generando ideas y aunando voluntades para concretar proyectos que conduzcan hacia un desarrollo de la Patagonia en beneficio de sus habitantes y de toda la Argentina.
Hoy, EE.UU. reaviva su enfrentamiento con Irak, como resultado del recrudecimiento del conflicto asistimos a la suba del precio del petróleo crudo. Esto no afectará sólo a los EE.UU., sino a todos los países no productores de petróleo, con una inexplicable excepción: la Argentina, quien a pesar de ser productor, igual va a sufrir un importante incremento en el precio de los combustibles, porque el petróleo argentino es explotado y administrado por empresas extranjeras. Las que pretenden, y lo están logrando, aplicar en nuestro país tarifas internacionales a valor dólar, con el consecuente impacto sobre nuestra esquelética economía. En resumen, más miseria y sufrimiento para los argentinos.
La Cumbre de la Tierra resaltó la importancia del agua y el impacto que produce la falta de este elemento fundamental para la vida del hombre sobre el 73% de los habitantes del planeta. Estos son los temas que le preocupan hoy al mundo.
En la Patagonia disponemos de abundantes reservas de estos recursos, pero si no nos preparamos para defenderlos y asegurar los beneficios que puede generar su explotación para disfrutarlos en bien de los argentinos, en un futuro no muy lejano sufriremos las penurias que aquejan muchos de los países “periféricos”, los que poseedores de grandes riquezas viven sumidos en la más absoluta miseria.
La solución a esta problemática debe ser encarada por los argentinos. Es un imperativo extraer las enseñanzas que nos dejaron épocas recientes. Debemos recordar cómo actuaron todos aquellos que prometieron ayudarnos a construir un país moderno y desarrollado. Estamos pagando muy caro por esa ingenuidad. No existen los “filántropos”. El mundo y la sociedad se mueven por intereses. “El capital no tiene ni corazón ni bandera”.
Durante largos años la Patagonia Austral estuvo ligada a intereses particulares que no coincidían con el interés general de la Nación, posteriormente y del brazo de las empresas que el Estado Nacional instaló en estas solitarias regiones y del asentamiento de guarniciones de las Fuerzas Armadas y de seguridad, se nacionalizó la Patagonia Austral, concretándose, así, la integración de esta aislada y desconocida región al resto de la República Argentina.
La incorporación real de la Patagonia Austral al resto del país se logró gracias al esfuerzo y al sacrificio de una gran cantidad de argentinos. La desnacionalización de la explotación de sus recursos ha desvanecido los sueños de muchos de esos esforzados pobladores, muchas esperanzas se han truncado, muchos proyectos han quedado en el olvido.
Este proceso que se completa con la creciente enajenación de tierras patagónicas puede hacernos desandar el camino construido con tanto esfuerzo y retrotraernos a los comienzos del siglo pasado, con una sola diferencia: que en la Patagonia Austral seguirá flameando la bandera argentina, pero debemos comprometernos para que nuestra enseña patria no sea sólo un símbolo.
Es nuestro deber como mujeres y hombres de esta tierra defender los intereses argentinos en la Patagonia Austral. Para ello es un imperativo estudiar el potencial que atesora nuestra región, conocer las amenazas que la acechan y diseñar y encarar un proyecto, con sentido e identidad nacional, que tenga como objetivo el desarrollo pleno de la Patagonia, y que su implementación contribuya a la grandeza de nuestra querida Argentina y al bienestar de sus habitantes”.
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Portada de la revista del Centro de Estudios Estratégicos «Patagonia Austral», cuyo director era el general de Brigada Roberto Fernando Bendini. Nunca más se habló de este centro de estudios, el cual, seguramente, continuaría desnudando los silenciosos trabajos que efectúan en la Patagonia los que allí pretenden instalar el Plan Andinia:
Lo que saco de esta carta es:
1) Que ante el afán de la URSS de expandir su poder (porque EEUU no quería ni quiere expandir su poder a través de prácticas teroristas, no?), y de «tomar el poder en dichos países mediante acciones violentas amparadasbajo la bandera de la liberación» (La Revolución Libertadora no fue exactamente eso? El golpe del 76, NO FUE ESO?), se inició el «empleo de fuerzas armadas para combatir el terrorismo». O sea: el «terrorismo» se combate con TERRORISMO DE ESTADO.
2) Que Videla sostiene que «lo que pudo ser objeto del debate y de la confrontación democrática de ideologías encontradas, pasó a convertirse en un violento enfrentamiento armado -dado la intolerancia del agresor- cuyo lema rezaba: la razón está en la boca de los fusiles.» Perdón, pero la dictaura militar del 76, si bien no rezaba que la razón estaba en las bocas de los fusiles, ACTUABA bajo ese lema, porque creo que todos sabemos que el ejército actúa a través de la fuerza.
3) Que ante el asesinato de Aramburu, la respuesta fue asesinar a 30.000 personas inocentes, por supuesto, del asesinato de Aramburu.
4) Un interrogante enorme: ¿A quién defendía el ejército de estos supuestos «terroristas»? A la gente, no creo: mataron 30.000. ¿Entonces? ¿A los intereses de una nación (EEUU) que lo único que buscaba y busca es la dominación de todas las otras naciones (muchas veces a través de medios económicos, otras, a través de medios terorristas)? ¿A cambio de qué? ¿Qué te dio EEUU, Videla, para que perpetraras semejante crimen de lesa humanidad?
5) Que Videla creía que «nuestro tradicional estilo de vida» lo vivíamos todos: que el capitalismo nos beneficiaba a todos, y que el comunismo sería un arma letal a esa igualdad y equilibrio en que vivía toda la sociedad. «…a fin de imponer un régimen marxista-leninista, totalmente ajeno a nuestro tradicional estilo de vida….» ¿Qué es la tradición para vos, Videla? ¿La pobreza, la desigualdad, la opresión sobre las clases populares? Entonces me pregunto: ¿Qué tiene de bueno esa «tradición», palabra que pretendés sea asociada inherentemente a lo bueno, a lo que «debe ser»?
6) Que Videla desconoce, o simula desconocer, que los perpetradores de semejante crimen de lesa humanidad como lo fue la dictadura del ’76 fueron entrenados por «instructores foráneos» (al igual que los instructores soviéticos de los supuestos «terroristas subversivos», pero éstos, por supuesto, eran norteamericanos).
7) Que Videla no entendió, por lo visto, lo que dijo el PAPA JUAN PABLO II, cuando afirmó que las injusticias no son excusas para asesinar. Por lo tanto, Videla, si para vos el comunismo es una «injusticia», hubieras escuchado al Papa y no hubieras matado a 30.000 personas.
8) Que Videla excusa su dictadura diciendo que el ejército «no estaba instruido» para «otro tipo de represión menos agresiva»… ¡¡¡Por dios!! Videla dice: «De dicha carta rescato la siguiente frase, referida a los terroristas atacantes: que el reducido número de psicópatas que va quedando sea exterminado uno a uno para el bien de la República.» ¿¿¿REDUCIDO NÚMERO??? ¡¡¡MATASTE A 30.000!!!!!
9) Que Videla está a favor de la pena de muerte, ya que se justifica diciendo que a los (¿30.000?) subversivos asesinados en realidad les hubiera correspondido la pena de muerte del «código militar» (te recuerod, Videla, que no somos todos militares), así que se ve que los militares le ahorraron trabajo a la justicia y los mataron por mano propia. ¿Qué guerra interna, Videla? Fue una dictadura militar, vos a quién le declaraste la guerra públicamente, en tu gobierno? Si no había gobierno. Y justificás todo con la ley y la justicia militar, pero digo yo, ¿Es legal arrebatar el poder al presidente electo democráticamente? Por favor, Videla, ya estás viejo y a punto de morirte. Por mucho que te publiquen en Radio Cristiandad, no vas a ir al Cielo, si es que existe. Eso lo decidirá Dios, y no la Iglesia.
10) Que este blog, Videla, la dictadura, el terrorismo de estado y la parte de la iglesia que avala a este blog son «un solo corazón». ¿La Iglesia está contra el aborto porque respeta la vida de los embriones, pero no respeta la vida de 30.000 seres humanos que asesinaron y torturaron, ni el derecho a la identidad de los miles de bebés robados? Y ni hablar de la pena de muerte que menciona Videla en esta carta. Ustedes, editores del blog, producción de Radio Cristiandad, ¿avalan lo que dice Videla sobre la pena de muerte, también?
11) Que Radio Cristiandad condena la guerra santa musulmana, pero apoya la guerra santa cristiana…
Conclusiones generales: Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago.
No puedo creer que exista gente TAN CARA DE PIEDRA como para seguir defendiendo la dictadura…
…y para colmo de males, proclamar que es un valor a enseñar a los hijos.
Nota del Editor:
NO creo que valga la pena responderte teniendo la cabeza tan «adoctrinada» en el error. ¿Dónde están los 30.000 que Ud. menciona? Ni Sábato con la CONADEP pudo juntar más de 8000 desaparecidos… Si fueran 30.000 desaparecidos, porqué no son 30.000 las Madres de Plaza de Mayo sino unas pocas viejas zurdas y enemigas de todo orden que ganan fortunas con sus campañas… Te han mentido enormemente, y vos seguís en el juego de esa mentira…